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sábado, 8 de septiembre de 2012

Las profundidades de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios

¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios!  ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!  Pues, ¿quien ha conocido la mente del Señor?, ¿o quien llegó a ser su consejero?, ¿o quien le ha dado a El primero para que se le tenga que recompensar? Porque de El, por El y para El son todas las cosas.  A El sea la gloria para siempre. Amén.
Uno de los momentos más importantes en mi corta carrera de enseñanza de seis años en el departamento de Estudios Bíblicos en Bethel College, fue la primavera de 1977. Había dedicado todo el semestre a Romanos 9-11, dirigiendo a cerca de una docena de estudiantes de griego avanzado a través de la rigorosa exégesis de estos tres capítulos. Era la última clase del año y yo estaba dibujando el arco final sobre la pizarra para resumir todas las relaciones que existían entre todas las unidades. Dibujé un último arco sobre los tres capítulos, desde un extremo de la pizarra hasta el otro, y subrayé Romanos 11:36 como la declaración suprema de toda la sección: "Porque de El, por El y para El son todas las cosas.  A El sea la gloria para siempre”. Antes de que pudiera volverme, estos doce estudiantes, algunos de los más brillantes que tuve nunca (incluyendo a Tom Steller comenzaron a cantar la doxología).

No les pedí que lo hicieran. No lo planifiqué. Simplemente pasó. Y así ocurrió para Pablo cuando lo escribió. Llega al final de estos tres capítulos sobre los propósitos supremos de Dios de mostrar las riquezas de su gloria sobre los vasos de misericordia, y rompe en una doxología mientras termina. Toda teología, correctamente aceptada dirige a la mente y el corazón hacia una doxología. La historia de Dios es acerca de la gloria de Dios. Toda revelación de los caminos de Dios nos llevará a exultarnos en las maravillas de Dios. Eso es lo que nos muestra hoy la sección final en Romanos 11:33-36.

Hoy nos enfocamos en el versículo 33, y Dios mediante, terminaremos el párrafo la próxima vez.

"¡Oh, Profundidad...!"

Versículo 33a: "¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios!"
Las riquezas y el conocimiento de Dios son descritos como indescriptiblemente profundos. "¡Oh, profundidad...!" significa que la profundidad es bien profunda. Es tan profunda que simplemente surge un "¡oh!" del corazón del apóstol inspirado, y busca en el abismo de las riquezas y sabiduría y el conocimiento de Dios. Las profundidades aquí son indescriptiblemente profundas.

A la mente vienen tres palabras con esta expresión de la profundidad de las riquezas y la sabiduría y el conocimiento de Dios.

1. Algo Escondido e Inefable 

Primero, Escondido. Daniel 2:21-22 dice: "[Dios] da sabiduría a los sabios, y conocimiento a los entendidos. El es quien revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas”. Fíjese la relación entre "profundo" y "escondido". "¡Oh, profundidad...!", significa: No hay dimensiones para las riquezas y la sabiduría y el conocimiento de Dios.  Ellos son profundos en el sentido de que están fuera de la vista, inalcanzables. No podemos descender allá. Siempre habrá profundidades de Dios que no conozcamos, porque él es infinito y él es finito. Constantemente estaremos viendo más por siempre.

2. Realidad Objetiva 

Segundo, además de "escondido", "profundidad" implica "realidad". Hay algo allá abajo. Si nada real hay allá abajo, entonces las riquezas y sabiduría no son profundas. Son una ilusión. Lo menciona aunque es obvio, por la cantidad de negaciones públicas y sofisticadas de lo que obviamente sucede hoy. El viernes en la noche, escuché en MPR una entrevista a una mujer quien dijo con un aire sofisticado y autoritario hacia sí misma, la "Teología es Poesía". Y el entrevistador amedrentado dijo: "es un hermoso pensamiento, díganos más acerca de él". Lo que ella estuvo feliz de hacer, concluyendo con: "Después de todo, la religión es una forma de arte humana". Francamente, me dieron deseos de vomitar.  Pero cuando pasó la náusea moral, oré para que Dios pudiera abrir sus ojos a fin de que no hablaran más como niños de tres años que llaman a sus padres imaginarios mientras comen la comida que papá compró y mamá preparó. No era un pensamiento hermoso. Era un pensamiento trágico y horrible. Las riquezas y la sabiduría y el conocimiento de Dios reveladas en las Escrituras no son una forma de arte humano, y la teología bíblica no es un producto poético de la imaginación humana. Cuando Pablo dice: "¡Oh, profundidad...!", quiere decir que hay algo allá abajo. Él ha revelado una parte. Sabe que hay más. Está hablando de una realidad objetiva, que Dios conoce y nosotros conocemos en parte.

3. El Fundamento Supremo

Tercero, las palabras "¡Oh, profundidad...!" significan que esta realidad es fundacional. Él pudo haber dicho: ¡Oh, las alturas de las riquezas y la sabiduría y el conocimiento de Dios! También sería cierto. Es la diferencia entre las raíces profundas y las elevadas ramas de un árbol infinito. Es la diferencia entre las profundas causas y los elevados efectos. Es la diferencia entre los comienzos y las metas. Aquí Pablo está diciendo: Dios está en lo más profundo de todas las cosas. Es cierto también que Dios está en lo más elevado de las cosas. Todas las cosas tienen sus raíces en Dios, y todas las cosas van hacia Dios. Como dice el versículo 36: "Porque de El. . . y para El son todas las cosas”. Las infinitas profundidades son suyas, y las elevadas alturas son suyas. Él es el fundamento, y él es el destino de todas las cosas. No hay interpretación más allá de Dios. No importa cuán profundo usted vaya, allí solo está Dios. Él es la última explicación si usted desciende al origen, o asciende hacia los propósitos.

Así que sus palabras iniciales: "¡Oh, profundidad...!", significan al menos: algo escondido e inefable, una realidad objetiva, y el fundamento supremo.

Entonces Pablo menciona las tres cosas acerca de Dios que inspiran su exultación: riquezas, sabiduría, y conocimiento. "¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios!"

"Las Riquezas"

Tomemos primeramente las "riquezas" de Dios. Dios es rico en al menos tres sentidos.

1. Dios lo Posee Todo

Primero, Dios posee todo lo que existe y no es Dios. El Salmo 24:1, es la declaración más conocida de esta verdad: "Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella,  el mundo y los que en él habitan". Pero Deuteronomio 10:14 es mucho más arrasadora: "He aquí, al Señor tu Dios pertenecen los cielos y los cielos de los cielos, la tierra y todo lo que en ella hay". Así que Dios no solo posee la tierra y todo lo que en ella hay, incluyéndole a usted, él también posee los confines del espacio y los cielos más allá de los cielos con todas sus huestes angelicales.  En otras palabras, nada existe fuera de Dios que no sea de Dios. Él lo posee, y, como su posesión, puede hacer con ello lo que desee. La riqueza humana, comparada con la riqueza de Dios es ridículamente minúscula y risible para jactarse. Bill Gates es un indigente y nada tiene comparado con la heredad más pobre de Dios (Romanos 8:17).

2. Dios lo Construye Todo

Segundo, Dios es rico en el sentido de que él hizo todo lo que existe y de la nada puede hacer cualquier cosa que desee y tantas como desee. "En el principio creó Dios los cielos y la tierra" (Génesis 1:1; Salmo 8:3; 104:24). En otras palabras, sus recursos son infinitos porque la nada es el recuso a partir de cual puede hacer cualquier cosa, y hay una incalculable "cantidad" de nada. O, para decirlo más simplemente, si usted puede hacer lo que desee sin esfuerzo, a partir de la nada, entonces sus riquezas no tienen límites, porque su creatividad no está limitada a los materiales en bruto. Usted no necesita materiales en bruto. Dios es infinitamente rico, porque posee todo lo que es, y porque puede hacer más de nada cuando por nada quiere.

3. Dios es el Tesoro Infinito del Universo

Tercero, Dios es rico en el sentido de que él mismo es el Tesoro infinito del universo. Dios no necesita crear algo o poseer algo para ser rico. Él mismo es un valor infinito. Y como existe como una Trinidad de Personas en un Dios, él ha podido disfrutar las riquezas de su propia gloria desde toda la eternidad existente en las otras Personas de la divinidad.

Cuando Pablo habla en otros lugares acerca de las riquezas de la gracia de Dios (Efesios 1:7), y de las "riquezas de su bondad" (Romanos 2:4), y de las "riquezas de su gloria" (Romanos 9:23), este es su mensaje fundamental: Dios se está entregando libremente a sí mismo en gracia y bondad para nosotros, para nuestro disfrute de su gloria que todo lo satisface para siempre.

O, la manera más personal y suprema de hablar de la riqueza de Dios es llamarla las " inescrutables riquezas de Cristo" (que Pablo utiliza en Efesios 3:8), no solo las riquezas que Cristo da, sino las riquezas que Cristo es. Como dice Pablo en Colosenses 1:27: "las riquezas de la gloria (...), que es Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria". Cristo mismo es la garantía presente y el regalo futuro de la gloria de Dios. Cuando Cristo murió, él compró y se convirtió en nuestro mayor Tesoro. Él mismo es el regalo y la grandeza de la gloria de Dios.

"Sabiduría y Conocimiento de Dios"

Y nos lleva desde el término riquezas hasta los términos sabiduría, y conocimiento aquí en Romanos 11:33, porque en Colosenses 2:3, Pablo dice que en Cristo "están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Parte de lo que hace tan rico a Dios es la infinita sabiduría y el conocimiento que tiene.

¿Cuál es la diferencia entre la sabiduría y el conocimiento? Algunas veces en la Biblia ellas son casi intercambiables. Pero generalmente, el conocimiento es la consciencia de hechos, y la sabiduría es la consciencia de cómo utilizar esos hechos para buenas obras.

Pablo dice que el conocimiento de Dios es indescriptiblemente profundo. Él conoce todos los hechos registrados, todos los hechos almacenados en todas las computadoras y en todos los libros de todas las librerías del mundo. Pero más vastamente que eso, él conoce todos los eventos en el macro-nivel, todo lo que sucede en la tierra y en la atmósfera y en todos los lugares más recónditos del espacio en cada galaxia y estrella y planeta. Y todos los eventos en el micro-nivel, todo lo que sucede en las moléculas y los átomos y los electrones y protones y neutrones y quarks.  Conoce todos sus movimientos y dónde se encuentran, y la condición de cada partícula del universo en cada nano-segundo de tiempo. Y conoce todos los eventos que ocurren en las mentes humanas y sus voluntades, todos los eventos volitivos y emotivos y espirituales, todos los pensamientos y elecciones y sentimientos.

Y eso incluye el pasado, el presente, y el futuro. Conoce cada evento que ha ocurrido alguna vez, y que ocurrirá en cada nivel de la existencia: físico, mental, volitivo. Y conoce como todos los hechos y todos los eventos, de cada tipo, se relacionan entre sí y se afectan unos a otros. Cuando un evento ocurre, no solo lo ve, sino que ve la eterna cadena de efectos que surgen como consecuencia, y la de todos los millones de eventos que son desencadenados en cada evento. Lo conoce todo sin el más mínimo esfuerzo de su mente. Ese es el significado de ser Dios.

Y Pablo dice que no solo el conocimiento de Dios es indescriptiblemente profundo, su sabiduría también. Dios es infinitamente sabio. Es decir, él siempre ha podido concebir y desarrollar planes que tienen buenas metas y que hacen uso de todo el conocimiento para que sus propósitos ocurran. Sabe cómo utilizar todos los hechos del universo, y guiar todos los eventos del universo para alcanzar el mejor propósito, es decir, la demostración de la plenitud de su gloria magnificada en la alabanza encendida más allá del rojo vivo por un pueblo comprado por sangre.

Y todos los tesoros de esta sabiduría y conocimientos están escondidos en Cristo Jesús (Colosenses 2:3). Cristo es el creador de toda realidad creada: "Todas las cosas fueron hechas por medio de El, y sin El nada de lo que ha sido hecho, fue hecho" (Juan 1:3). Y Cristo es el sustentador de toda realidad creada. Colosenses 1:17: "El es antes de todas las cosas, y en El todas las cosas permanecen”. Y toda realidad creada tiene el propósito de hacer que Cristo sea amado y conocido: "todo ha sido creado.  . . y para El" (Colosenses 1:16).

Por tanto, todo conocimiento y toda sabiduría y toda riqueza originada en él son mantenidos en existencia por él, y tienen el propósito de que él sea conocido. Por tanto, Cristo es el significado supremo de toda realidad.

Lo que significa que nada puede ser conocido plena o correctamente, sino es conocido en relación a Jesucristo: "[En Cristo] están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento" (Colosenses 2:3). Tesoros. Sabiduría. Conocimiento. "¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! (Romanos 11:33).

Las riquezas son finalmente Jesús mismo ofrecido a nosotros como nuestro Tesoro que todo lo satisface (Colosenses 1:27). "Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer  [más profunda, personal, y gozosamente] a Cristo Jesús, mi Señor  [mi Tesoro, mi Riqueza]" (Filipenses 3:8).

La sabiduría de Dios es, finalmente, Jesús mismo, crucificado y resucitado y reinante, una piedra de tropiezo para los judíos y necedad para los gentiles, pero para los llamados, poder y sabiduría de Dios (1ra a los Corintios 1:23-24). Cristo es el Camino de Dios, la Verdad de Dios, y la Vida de Dios. Él es el propósito sabio y la meta de todas las cosas.

Y el conocimiento indescriptible de Dios, también está en Cristo Jesús. Todos los hechos y eventos provienen de él. Todos los hechos y eventos son sustentados por él. Todos los hechos y eventos le señalan a él. Él es el significado de todo conocimiento. No hay conocimiento verdadero que no esté relacionado con Cristo. Cada pensamiento en una mente humana, o en la mente de un demonio, acerca de cualquier hecho, o evento en el mundo, que no está realmente relacionado con Cristo, es un pensamiento de rebelión contra la Verdad, y contra Dios. No hay conocimiento verdadero fuera de Cristo. Así es como debiera ser toda una vida que radicalmente exalta a Cristo.

"¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios!". Que la revelación del Hijo, y la revelación de sus caminos, le inspiren a levantarse en temor reverente ante él, y que ustedes le conviertan en el principio, el centro, y el propósito de todo lo que piensan y hacen. ¡Oh, vengan adorémosle y postrémonos!

© Deseando a Dios

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Hermanos, cuestionemos el texto


Si vamos a alimentar a nuestra gente, debemos siempre avanzar en nuestra comprensión de la verdad bíblica. Y para avanzar en nuestra comprensión de la verdad bíblica, debemos preocuparnos por las afirmaciones bíblicas.

Debería molestarnos el que Santiago y Pablo no parecen llevarse bien. Únicamente cuando nos preocupamos y algo nos molesta nos cuestionamos. Y si no cuestionamos cómo las afirmaciones bíblicas encajan entre si, nunca podremos penetrar en su raíz común y descubrir la belleza de la verdad divina unificada. El resultado final es que nuestra lectura de la Biblia se volverá insípida, buscaremos fascinante "literatura secundaria," nuestros sermones serán un trabajo de "segunda mano" no convincente, y la gente se quedará hambrienta.

"No pensamos hasta que nos confrontamos con un problema," dice John Dewey. El tenía razón. Y es por esto que nunca nos cuestionamos sobre la verdad bíblica hasta que su complejidad nos conflictúa.
Debemos crear el hábito de sentirnos sistemáticamente conflictuados por cosas que a primera vista no tienen sentido. O por decirlo de otra manera, debemos cuestionar el texto implacablemente. Uno de los mayores honores que recibí mientras daba clases en Bethel fue cuando los ayudantes de cátedra del departamento Bíblico me regalaron una camiseta con las iniciales de Jonathan Edwards al frente y en la espalda la frase: "Preguntar es la clave para comprender."

Pero existen varias fuerzas que se oponen a nuestro implacable y sistemático cuestionamiento de los textos bíblicos. Una de ellas es la cantidad de tiempo y energía que consume solo una pequeña porción de la Escritura. Nos han enseñado [equivocadamente] que existe una relación directa entre leer mucho y entender. Pero en realidad no hay ninguna relación positiva entre la cantidad de páginas leídas y la calidad del entendimiento logrado. Es justo lo contrario. Excepto por unos pocos genios, el entendimiento disminuye al tratar de leer más y más. El entendimiento o comprensión es el resultado de meditar intensamente, hasta que le duela la cabeza, sobre dos o tres versos y cómo se relacionan entre si. Este tipo de reflexión y contemplación surge cuando se hacen preguntas sobre el texto. Y esto no se puede hacer cuando se lee al apuro. Entonces, debemos resistir la urgencia engañosa de meter información bibliográfica en nuestra cabeza. Tómese dos horas para hacer preguntas sobre Gálatas 2:20 y ganará cien veces el entendimiento que hubiera logrado leyendo 30 páginas del Nuevo Testamento o cualquier otro libro. Vaya despacio. Cuestione. Delibere. Mastique la información.

Otra razón por la que es difícil pasar horas investigando las raíces de la coherencia es que fundamentalmente hoy en día está fuera de moda el sistematizar y buscar armonía y unidad. Esta noble búsqueda ha llegado en tiempos difíciles porque mucha armonía artificial ha sido descubierto por impacientes y nerviosos defensores de la Biblia. Pero si la mente de Dios es realmente coherente y no confusa, entonces la exegesis debe buscar la coherencia de la revelación bíblica y la profunda unidad de la verdad divina. A menos que estemos destinados a mirar por siempre la superficie de las cosas (contentándonos con aliviar "tensiones" y "dificultades") debemos resistir la tendencia atomista (y básicamente anti-intelectual) de la teología contemporánea establecida. Hay demasiado descrédito de las fallas pasadas y muy poca construcción.
Una tercera fuerza que se opone al intento de hacer preguntas bíblicas es ésta: Hacer preguntas es igual a plantearse problemas, y toda la vida se nos ha desanimado de encontrar problemas en el Libro Santo de Dios.

Es imposible respetar demasiado la Biblia, pero si es posible respetarla equivocadamente. Si no nos preguntamos con seriedad cómo los textos que difieren entre si también encajan entre si, entonces somos o superhumanos (y podemos ver toda la verdad de un solo vistazo) o indiferentes (y no nos importa ver más verdad). Pero no entiendo cómo cualquiera que sea indiferente o superhumano pueda tener un adecuado respeto por la Biblia. Entonces, la reverencia hacia la palabra de Dios demanda que hagamos preguntas y planteemos problemas y que creamos que existen respuestas y soluciones que recompensarán nuestra labor con "tesoros nuevos y viejos" (Mateo 13:52).

Debemos entrenar a nuestra gente para que sepa que no es irreverente ver dificultades en el texto bíblico, y que hay que reflexionar sobre cómo pueden ser resueltos.

No puedo acusar a mi hijo Benjamin de 6 años, de ser irreverente cuando no puede entender un verso de la Biblia y me pregunta sobre él. Apenas está aprendiendo a leer. ¿Pero se ha perfeccionado nuestra habilidad de leer? ¿Puede alguno de nosotros, en una sola lectura, comprender la lógica de un párrafo y ver cómo cada parte se relaciona con las otras y cómo todas encajan entre si y forman una idea unificada? ¡Cuánto más aun el pensamiento de toda una epístola, el Nuevo Testamento, la Biblia! Si nos interesa la verdad, debemos investigar el texto implacablemente y formar el hábito de sentirnos perturbados por lo que leemos.
Es todo lo contrario a la irreverencia. Esto es lo que hacemos si deseamos la mente de Cristo. Nada nos lleva más profundamente dentro de los consejos de Dios que ver aparentes discrepancias teológicas en la Biblia y deliberar día y noche hasta lograr que encajen en un sistema emergente de verdad unificada. Por ejemplo, hace un año luché por días con cómo Pablo pudo decir por un lado, "Por nada estéis afanosos" (Fil. 4:6), y por otro lado decir (con aparente impunidad) que "sobre mí se agolpa cada día la preocupación por todas las iglesias" (2 Cor. 11:28). ¿Cómo pudo decir, "Regocíjense siempre" (1 Tes. 5:16), y "Lloren con aquellos que lloran" (Rom. 12:15)? ¿Cómo podía decir que hay que agradecer "siempre y por todo" (Efe. 5:20) y luego admitir, "Tengo gran tristeza y dolor en mi corazón" (Rom. (9:2)?

Recientemente me he preguntado, ¿qué significa lo que Jesús dijo en Mateo 5:39: si te golpean una mejilla enseña la otra, pero luego dijo en Mateo 10:23, "cuando os persigan en una ciudad, huyan a otra. . ."? ¿Cuándo huir y cuando soportar privaciones y enseñar la otra mejilla? También he estado deliberando en qué sentido es cierto que Dios es "tardo para la ira" (Ex. 34:6) y en qué sentido "su ira se enciende rápidamente" (Ps. 2:11).

Hay cientos de estas aparentes discrepancias en las Sagradas Escrituras, y deshonramos el texto al no verlas y meditar sobre ellas. Dios no es un Dios de confusión. Su lengua no está bifurcada. Existen profundas y maravillosas soluciones para todos los problemas. El nos ha llamado para una eternidad de descubrimientos de manera que cada mañana en los tiempos por venir podamos elevar nuevas canciones de alabanza.
En 2 Timoteo 2:7 Pablo nos da un mandamiento y una promesa. Nos mandó, "Piensen en lo que les digo." Y prometió, "Dios les dará entendimiento en todo."

¿Cómo encajan el mandamiento y la promesa? El "porque" (gar) nos da la respuesta. "Piensen . . . porque Dios los recompensará con entendimiento."

La promesa no fue hecha para todos sino para aquellos que piensan. Y no pensamos hasta que confrontamos un problema. Entonces, hermanos, investiguemos el texto.

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Hermanos, tengan en cuenta el hedonismo cristiano


Cuando Jesús les advirtió a sus discípulos de que les podían cortar la cabeza (Lucas 21:16), los confortó con la promesa de que, a pesar de eso, ni siquiera un cabello en sus cabezas perecerá (vers. 18).
Cuando les advirtió de que ser discípulos quería decir abnegación y crucifixión (Marcos 8:34), los consoló con la promesa de que "el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará" (vers. 35).
Cuando les ordenó que lo dejaran todo y que le siguieran, les aseguró que recibirían "cien veces más ahora en este tiempo […] junto con persecuciones; y en el siglo venidero, la vida eterna" (Marcos 10:28-31).
Si tenemos que vender todo, lo hacemos con gozo porque el campo que queremos comprar tiene el tesoro escondido (Mat. 13:44).

Cuando hablo de hedonismo cristiano, no quiero decir que nuestra felicidad sea el bien más alto. Quiero decir que perseguir el bien más alto siempre nos conduce hasta la felicidad. Sin embargo, todos los cristianos creen eso. Hedonismo cristiano quiere decir más específicamente que debemos de perseguir la felicidad con todas nuestras fuerzas. El deseo de ser felices es un motivo apropiado para toda buena acción; si deja de perseguir su felicidad individual, no puede agradar a Dios.

El objetivo del hedonismo cristiano es reemplazar una moralidad kantiana por una bíblica. Immanuel Kant, un filósofo alemán que murió en 1804, fue el exponente más importante de la noción de que el valor moral de una acción se reduce según los beneficios que intentemos obtener de ella. Las acciones son buenas si el hacedor esta "desinteresado". Debemos hacer el bien porque es bueno. Cualquier motivación para buscar felicidad o recompensa corrompe la acción.

Al contrario de esta moralidad kantiana (¡que se ha confundido por una cristiana durante demasiado tiempo!), debemos de anunciar sin vergüenza la moralidad hedonística bíblica. Jonathan Edwards, que murió cuando Kant tenía 34 años, lo expresó así en una de sus primeras resoluciones: "Decidido, a esforzarme por conseguir tanta felicidad para mí mismo en el mundo venidero como sea posible, con todo el poder, la fuerza, el vigor, la vehemencia y, sí, la violencia de que soy capaz o que pueda llegar a ejercer, de todas las formas imaginables."

C.S. Lewis lo explica así en una carta a Sheldon Vanauken: "Como sabes, es un deber cristiano para todos ser tan felices como sea posible."

Flannery O'Connor nos explica así su punto de vista acerca de la abnegación: "Renuncia siempre a un bien inferior por uno más grande; lo contrario es pecado. Imaginadme buscando la felicidad con los dientes apretados, y también armada hasta ellos, ya que es una tarea muy peligrosa."

La noción kantiana dice que está bien alcanzar la felicidad como resultado involuntario de las acciones. Sin embargo, todas estas personas (yo incluido) están tirándole a la felicidad. Repudiamos la posibilidad y la deseabilidad de un comportamiento moral desinteresado. Es imposible, porque la voluntad no es autónoma; siempre tiende a lo que percibe que le dará más felicidad (Juan 8:34; Romanos 6:16; 2 Pedro 2:19).
Pascal tenía razón cuando decía que (Pensamientos 250): "Todos los hombres buscan la felicidad sin excepción. Es el objetivo de todos, a pesar de que usen medios diferentes para alcanzarla. […] Nunca harán el más mínimo movimiento, sino para este objetivo. Éste es el motivo de todas las acciones de los hombres, incluso de los que piensan suicidarse."

No obstante, una moralidad desinteresada (hacer el bien por el bien) no es sólo imposible, sino que es indeseable, es decir, está en contra de la Biblia; porque significaría que el hombre se mejora dependiendo de lo difícil que sería para él actuar moralmente. Un hombre bueno en las Escrituras no es el hombre al que no le gusta hacer el bien pero lo hace igualmente sólo por deber. A un hombre bueno le encanta la bondad (Miqueas 6:8) y se deleita en la ley del Señor (Salmos 1:2). Pero ¿cómo puede hacer un hombre así una buena acción desinteresadamente? Mejor el hombre, y mayor gozo hay en la obedencia.

A Kant le encanta un dador desinteresado. A Dios le encanta un dador alegre (2 Corintios 9:7). Una acción desinteresada hecha por deber desagrada a Dios. Él quiere que nos deleitamos al hacer el bien y que lo hagamos confiandos de que nuestra obediencia asegure e incremente nuestra gozo en Dios.

Ojalá y pudiera sacar de nuestras iglesias la noción de que la virtud requiere una acción estoica de deber, la noción de que las cosas buenas son prometidas como resultado de la obediencia y como un incentivo para ella. La Biblia está repleta de promesas las cuales nos están adjuntados cuidadosamente como resultados que no motivan, sino que buscan motivar nuestro comportamiento con claridad, audacia y hedonismo.
Lo que distingue la ética bíblica del hedonismo mundano no es que la ética bíblica sea desinteresada, sino que se interesa por cosas mucho más grandes y puras. Algunos ejemplos:

Lucas 6:35 dice: "amad a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad no esperando nada a cambio, y vuestra recompensa será grande". Nota: 1) nunca nos deberíamos dejar motivar por exaltaciones mundanos ("no esperando nada a cambio"); pero 2) se nos concede la fuerza para aguantar la falta de amor por la promesa de una recompensa futura.

De nuevo, en Lucas 14:12-14: "Cuando ofrezcas una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos, no sea que ellos a su vez también te conviden y tengas ya tu recompensa. Antes bien, cuando ofrezcas un banquete, llama a pobres […] y serás bienaventurado, ya que ellos no tienen para recompensarte; pues tú serás recompensado en la resurrección de los justos." Note: 1) no hay que hacer buenas acciones para beneficios mundanos; sino que 2) hay que hacerlas por beneficios espirituales y celestiales.

No obstante, un kantiano diría, "No, no. Estos textos solamente describen las recompensas que serán el resultado de las acciones desinteresadas. No nos enseñan a buscar recompensas.”

Dos respuestas: 1) Es muy mala pedagogía decir: "Toma esta pastilla y te daré una moneda," si se cree que el deseo de la moneda va a perjudicar el hecho de tomar la pastilla. Sin embargo, Jesús era un maestro sabio y no uno necio. 2) Aún más importante, hay textos que no solamente recomiendan, sino que ordenan que hagamos el bien con la esperanza de una bendición futura. Lucas 12:33 dice: "Vended vuestras posesiones y dad limosnas; haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro en los cielos que no se agota".
Aquí la relación entre las limosnas y conseguir el tesoro eterno en los cielos no es un mero resultado sino un objetivo: "Haced el conseguimiento un tesoro en el cielo vuestro objetivo y la manera para lograrlo es vender vuestras posesiones y dar limosnas."

Una vez más, Lucas 16:9: "Haceos amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando falten, os reciban en las moradas eternas." Lucas no dice que el resultado de un uso correcto de las posesiones es recibir moradas eternas. Él dice: "Haced que aseguraos una morada eterna sea vuestro objetivo a través de la manera en que usáis vuestras posesiones."

Por lo tanto, se trata de un no rotundo a la ética kantiana. No en los bancos y no el púlpito. En los bancos el mismo corazón de la alabanza se desgarra con la noción de que se realiza como un deber. Hay dos actitudes posibles en la adoración genuina: deleite en Dios o arrepentimiento por no tenerla.
Domingo, 11 de la mañana, asistimos a un combate entre Hebreos 11:6 e Immanuel Kant. "Y sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que Él existe, y que es remunerador de los que le buscan." Ustedes no pueden agradar a Dios si no acuden a Él como remunerador. Por lo tanto, la alabanza que le agrada a Dios es la búsqueda hedonística de Dios, en cuya presencia hay plenitud de gozo y en cuyas manos hay deleites para siempre (Salmos16:11).
Y en el púlpito, hermanos, ¡qué diferencia haría si fueramos hedonistas cristianos y no comandantes kantianos del deber!

John Broadus tenía razón cuando dijo: "El pastor puede hacer referencia legítimamente al deseo de felicidad y a su contraparte negativa, el temor de la infelicidad. Los filósofos que insisten en que tenemos que hacer lo correcto simple y sencillamente porque es lo correcto, no son filósofos del todo, porque o ignoran completamente la naturaleza humana o se dedican a meras y extravagantes especulaciones" (On the Preparation and Delivery of Sermons, pág. 117).

Como hedonistas cristianos sabemos que todos los oyentes anhelan la felicidad y nunca les diremos que nieguen o repriman ese deseo. Les enseñaremos a saciar su hambre espiritual con la gracia de Dios. Pintaremos la gloria de Dios con rojos lujosos, amarillos y azules; el infierno lo pintaremos con sombras humeantes de grises y carbón.

Dirigiremos todos nuestros esfuerzos hacia el Espíritu Santo para persuadir a nuestra gente de que "[hay que considerar] el oprobio de Cristo […] como mayores riquezas que los tesoros de Egipto" (Hebreos 11:26); de que pueden ser más felices al dar que al recibir (Hechos 20:35); de que tienen que estimar como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Jesucristo, su Señor (Filipenses 3:8); de que el objetivo de todos los mandamientos de Jesús es que su gozo sea completo (Juan 15:11); de que si  se deleitan en el Señor, Él les dará las peticiones de su corazón. (Salmos 37:4); de que hay un medio de gran ganancia cuando va acompañada de contentamiento (1 Timoteo 6:6); y de que la alegría del Señor es su fortalezala (Nehemías 8:11).

No intentaremos motivar su ministerio con llamados al deber kantiano, sino que les recordaremos que Jesús por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz (Hebreos 12:2) y que Hudson Taylor, después de una vida llena de vicisitudes y sufrimiento, dijo, "Yo nunca he hecho ningún sacrificio" (Hudson Taylor's Spiritual Secret, pág. 30).

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Pasión por la supremacía de Dios, parte 2

Resumen de la Primera Parte de Pasión por la Supremacía de Dios

Dios está Enfocado en Dios

Ayer, al intentar encender el glaciar y propagar una pasión por la supremacía de Dios en todas las cosas para el gozo de todos los pueblos, traté de plantear que Dios hace todo lo que hace para la gloria de Su nombre. Dios magnifica a Dios. El corazón mas apasionado por Dios en todo el universo es el corazón de Dios. Ese fue el punto principal. Como yo lo entiendo, Pasión ’97 se trata de la pasión de Dios por Dios. Todo lo que hace, desde creación hasta consumación, lo hace con el fin de demostrar y sostener la gloria de Su nombre.

No Carece de Amor el Enfoque de Dios en Dios

El segundo punto de ayer era que esto no carece de amor. La razón por la cual no carece de amor que Dios se exalte a sí mismo de esta manera es que conocer a Dios y deleitarse en las alabanzas a Él es lo que satisface el alma humana. “Me darás a conocer la senda de la vida. En tu presencia hay plenitud de gozo; en tu diestra, deleites para siempre". (Salmo 16:11) Por consiguiente, si el hecho de que Dios se exalte a sí mismo (al grado que podemos verlo por quien Él es) satisface nuestra alma, entonces Dios es el único ser en todo el universo por quien la exaltación propia es la virtud más alta y la esencia del amor.

Ustedes no deben imitarlo en esto. Al grado que se exaltan a sí mismos para que otra persona se deleite, son odiosos, no amorosos, porque distraen a esa persona del único ser que puede satisfacer su alma. Por lo tanto, no debemos imitar a Dios en su Divinidad. Dios es el ser único y absolutamente sin igual en todo el universo por quien la auto-exaltación es la esencia y fundación del amor. Tiene que ser de esta manera si Él es Dios.

Quizás querramos que ame como aman los humanos, centrándose en otros; pero Él no puede hacer eso y ser Dios. Él es infinitamente valioso en sí mismo. No hay otro aparte de Dios. Por consiguiente, Él está, para decirlo sin rodeos, “atorado” siendo magnífico, glorioso, omnisciente y auto-suficiente, sin ninguna necesidad de ustedes en lo absoluto. Esta es la base de la gracia. Si ustedes tratan de hacerse el centro de la gracia, deja de ser gracia. La gracia enfocada en Dios es gracia bíblica.

Mi deleite no está en que Dios me haga el centro del universo. Mi deleite está en que Dios es el centro del universo, para siempre, y que me lleva hacia su comunión para verlo, conocerlo, gozarlo, valorarlo, estar satisfecho en él, por todos los días de la eternidad.
Ese fue el mensaje de ayer.

Lo que Implica para la Humanidad el Enfoque de Dios en Dios

Hoy, si es verdad lo que he dicho hasta este punto, si es bíblico, entonces hay una implicación sorprendente para sus vidas. Es la siguiente: Cuando ustedes salgan de aquí, y regresen a sus iglesias o sus universidades, lo que deberían hacer es dedicarse a ser lo más felices posible…en Dios. Así que ahora mi llamado a ustedes, en el nombre de Dios Todopoderoso, es que hagan su vocación eterna el perseguir su placer con toda la fuerza que Dios les inspire por dentro.

Mi problema en la vida, y el problema en sus vidas, no es que están persiguiendo su placer cuando deberían de estar haciendo su deber. Esta no es mi evaluación de su problema o la evaluación de Dios, o la Biblia. El autor C.S. Lewis tenía absoluta razón en su sermón impactante "El peso de la gloria" cuando dice que nuestro problema es que nos complacemos con demasiada facilidad, no que estamos buscando nuestro placer con demasiado ahínco. Él dice que somos como niños jugando con tortitas de barro en un barrio pobre porque no nos podemos imaginar como es una vacación en la playa. Nuestro problema es que nos aferramos a ídolos de lata cuando la realidad dorada está ante nosotros. Nos complacemos con demasiada facilidad. El problema de este mundo no es el hedonismo; es el fracaso del hedonismo de perseguir lo que es verdaderamente satisfactorio. Ese es mi punto esta mañana.

Y lo que eso implica, si es verdadero, es que ustedes deberían levantarse por la mañana y decir, como lo hace George Mueller, antes de salir o hacer nada: “Tengo que tener mi corazón feliz en Dios o no podré servir a nadie. Usaré a los demás y trataré de que ellos satisfagan mis antojos y mis fallas". Si quieren ser una persona de amor, si quieren ser liberados para dar sus vidas por otras personas, tienen que hacer su objetivo el ser felices en Dios. Este es el mensaje de hoy: Nos complacemos con demasiada facilidad.
Nos hemos conformado con placeres tan pequeños, tan poco duraderos, inadecuados e insatisfactorios que nuestra capacidad para el gozo se ha disminuido a tal punto que hemos hecho al deber sin alegría la esencia de la virtud para esconder nuestros corazones no transformados que no pueden ser conmovidos por Dios. ¿Pueden ver qué tan evasivo es eso? Esta mañana estoy en una campaña contra los Estoicos e Immanuel Kant, el filosofo de la Iluminación que dijo que al grado que buscamos nuestro beneficio en cualquier acto moral, disminuimos su virtud. Esto no está en la Biblia…y destruye la adoración, la virtud, el valor y el enfoque en Dios en todas partes. Eleva al hombre, al virtuoso que hace su deber para satisfacer su alma sin mirar a Dios. ¡Qué vergonzoso! Que se aleje de nuestros corazones para siempre.

Estoy en una campaña contra lo que está suspendido en el aire evangélico. Hace como 25 años comencé esta campaña y he permanecido en ella desde entonces, tratando de criar a mi familia en ella, construir una iglesia en ella, escribir libros acerca de ella y tratando de vivirla. Poco a poco llegaron las objeciones. Asi es como ustedes crecen. Varios de ustedes me han dicho que sienten que esta conferencia está transformando su mundo. Se están agitando los paradigmas. Revoluciones Copernicanas están en perspectiva, y así es como ustedes comienzan a cambiar. Quizás tomen 15 años…objeción tras objeción. En 1968, yo comencé a ver algunas de estas cosas con la ayuda de Dan Fuller, C.S. Lewis, Jonathan Edwards, el Rey David, San Pablo y Jesucristo. Y la manera en que trabaja mi mente es que una objeción tras otra surge y me da horror, y luego voy a la Biblia y me pongo a llorar, y lucho, pido y me pongo a orar y a hablar. Entonces, poco a poco, las objeciones refinan la visión.

Objeciones:

  1. ¿De verdad nos enseña la Biblia que debemos perseguir nuestro gozo con todo nuestro corazón y mente y fuerza y alma? ¿O es sólo una manera lista y homilética de John Piper para llamar la atención?
  2. ¿Qué tal la abnegación? ¿No dijo Jesús: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo”?
  3. ¿No pone esto demasiado énfasis en la emoción? ¿No es el Cristianismo esencialmente una cuestión de voluntad, a través de la cual hacemos decisiones y compromisos?
  4. ¿Y qué sucede con el concepto noble de servir a Dios como un deber cuando es difícil y no se tiene ganas?
  5. ¿No me pone eso a mí, y no a Dios, en el centro de todas las cosas?

Contestando las Objeciones

1. ¿Realmente nos enseña la Biblia que debemos perseguir nuestro gozo?

Mi respuesta es si, y lo hace, por lo menos, en cuatro maneras:

a) Con mandamientos.

Consideren al Salmo 37:4: “Pon tu delicia en el Señor”. Esto no es una recomendación, es un mandamiento. Si ustedes creen que “No cometerás adulterio” es algo que deben obedecer, entonces también deben obedecer “Pon tu delicia en el Señor”.

O el Salmo 32:11 que dice: "Alegraos en el Señor y regocijaos, justos; dad voces de júbilo, todos los rectos de corazón”. O el Salmo 100 que dice: “Servid al Señor con alegría”. Es un mandamiento: “¡Servid al Señor con alegría!” Al grado que ustedes son indiferentes a si deben servir al Señor con alegría o no, son indiferentes a Dios. Él les dijo que deben servir al Señor con alegría. O como dice Filipenses 4:4, “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez lo diré: ¡Regocijaos!”

Están en toda la Biblia. Estamos hablando de mandamientos. Esa es la primera manera en que la Biblia nos enseña eso.

b) Con amenazas.

Jeremy Taylor dijo una vez: “Dios amenaza cosas terribles si no estamos felices”. Cuando lo escuché por primera vez, me pareció ingenioso. No es ingenioso…está citando a Deuteronomio 28:47, y es desolador. “Por cuanto no serviste al Señor tu Dios con alegría y con gozo de corazón, por tanto servirás a tus enemigos, los cuales el Señor enviará contra ti”. Dios amenaza cosas terribles si no estamos alegres en Él. ¿Es una autorización para el hedonismo o qué? ¿Es una autorización para consagrar su vida a la vocación de perseguir su deleite en Dios con todas sus fuerzas?

c) Presentando la fe salvadora como, en esencia, estar satisfechos con todo lo que Dios es para ustedes en Jesús.

En Hebreos 11:6, por ejemplo: “Y sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que Él existe, y que es remunerador de los que le buscan". Tienen que tener fe si quieren agradar a Dios. ¿Qué es la fe? Acercárse al ser que, con convicción profunda y precisa, los va a recompensar por venir a Él. Si ustedes no creen eso, o si se acercan a Dios por cualquier otra razón, no agradan a Dios.

O, Juan 6:35: Jesús dice: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed”. Señalen eso: El que cree en mí nunca tendrá sed. ¿Qué quiere decir eso acerca de la fe? ¿Qué es la fe? En la teología de Juan, la fe es acercarse a Jesús para la satisfacción de nuestras almas de tal manera que ninguna otra cosa puede satisfacer. Esa es la fe. La fe no es otra cosa aparte de lo que estoy diciendo. Estoy desempacando al Cristianismo básico en lenguaje que ustedes desconocen.

d) Al definir al pecado como la locura de abandonar la búsqueda de su placer en Dios.

El pecado es la locura de abandonar la búsqueda de su placer en Dios. Aquí esta el pasaje: Jeremías 2:12-13: "Espantaos, oh cielos, por esto. Quedad en extremo desolados--declara el Señor. Porque dos males ha hecho mi pueblo. Me han abandonado a mí, fuente de aguas vivas, y han cavado para sí cisternas, cisternas agrietadas que no retienen el agua”. Díganme, ¿qué es la maldad? La definición de la maldad, aquello que horroriza al universo, que causa que digan los ángeles de Dios: “¡No! ¡No puede ser!”... ¿Qué es? Es mirar a Dios, la fuente de las aguas vivas que todo satisfacen, y decir “No, gracias” y decirle “Si” a la televisión, al sexo, las fiestas, licor, dinero, prestigio, una casa en las afueras, unas vacaciones, un nuevo programa de computadora. ¡Eso es una locura! Y según Jeremías 2:12, horroriza a todo el cielo.
Por lo menos, en estas cuatro maneras, la Biblia dice que John Piper está enseñando la verdad esta mañana cuando les dice que dediquen su vida a la búsqueda de su satisfacción en Dios. Así que, cayó la primera objeción.

2. ¿Qué acerca de la abnegación?

¿No dijo Jesús en Marcos 8:34: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame?” La cruz es el lugar donde mueren, un lugar de ejecución. No es una suegra fastidiosa, o un pésimo compañero de habitación o una enfermedad en sus huesos. Es la muerte del ser. Así que Piper, eres un herético al exhortarnos a perseguir la satisfacción de nuestras almas como una vocación. Yo he sentido eso…entonces leí el resto del versículo (a veces nos ayuda leer el contexto): “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará”. ¿Cuál es la lógica aquí? ¿Cuál es la lógica de Jesús en esos versículos?
Ésta es la lógica:
--“Oh mis discipulos, no pierdan sus vidas.” No pierdan sus vidas. ¡Salven sus vidas! ¡Salven sus vidas!
--¿Cómo? ¿Cómo, Jesus?
--“Piérdanla”.
--"No entiendo". "Jesus, no entiendo".
--“Mis discípulos, mis seres queridos, lo que quiero decir es pierdan sus vidas en el sentido de que pierdan todo menos a mí. “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, produce mucho fruto” Mueran al mundo. Mueran al prestigio, mueran a la riqueza, mueran al sexo pecador, mueran al fraude para salir adelante, mueran a la necesidad de la aprobación de los demás. Mueran y ténganme a mí”.
Yo creo en la abnegación. Niéguense a si mismos lata para obtener oro. Niéguense a si mismos arena para pisar sobre una roca. Niéguense agua salina para obtener vino. No existe la abnegación extrema, ni Jesús lo quiso decir de esa manera. Yo creo en la abnegación. Yo creo en estas palabras de Jesús acerca de sí mismo: Mateo 13:44: “El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo”. ¿Le llaman abnegación a eso? ¡Si! El vendió todo. Contó todo como basura con tal de ganar a Cristo.

Así que, si es abnegación; y no, no es abnegación. Hay un ser que debería de ser crucificado: el ser que ama al mundo. Pero el ser nuevo, el ser que ama a Jesucristo por sobre todas las cosas y encuentra su satisfacción en él, no maten a ese ser. Esa es la nueva creación. Llenen de Dios a ese ser.

Oh, yo creo en la abnegación. Yo creo en la abnegación que no podía comprender el rey joven y rico lo que Jesús en ese momento le estaba enseñando:

“Joven, ve a vender todo lo que posees y sígueme, y tendrás tesoro en el cielo". Y el no lo quiso hacer. Y Jesús le dijo a sus discípulos: “Es muy difícil para un rico entrar al reino de los cielos". “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios”. Al oír esto, los discípulos estaban llenos de asombro, y decían: Entonces, “¿quién podrá salvarse?” Pero Jesús, mirándolos, les dijo: “Para los hombres eso es imposible. Nadie puede tener por sí mismo el corazón que yo estoy llamando. Pero con Dios, el dijo, todo es posible". “Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué, pues, recibiremos? Hemos sacrificado bastante”. Y responde Jesús—me hubiera gustado escuchar su tono de voz- - y dijo: "Pedro, Y todo el que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos o tierras por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna”. No pueden sacrificar nada que no les será devuelto mil veces. “No se tengan lástima cuando les corten la cabeza por mi" (Ver Marcos 10: 17-31).

Si. Yo creo en la abnegación. Yo creo en la abnegación de todo aquello que se interponga en mi plena satisfacción en Dios, y así es como yo entiendo lo que la Biblia quiere decir acerca de la abnegación. Yo creo que los maravillosos misioneros David Livingstone y Hudson Taylor estaban absolutamente correctos cuando al llegar al final de sus vidas, y haber perdido a sus esposas y su salud y todo lo demás, excepto una sola cosa, les decían a sus estudiantes en la Universidad de Cambridge y a todas las demás personas: "Yo nunca hice ningún sacrificio". ¡Tienen razon! Yo sé lo que quieren decir y ustedes saben lo que quieren decir. Y yo creo que Jim Elliot, un hombre que perdió su vida muy joven, estaba absolutamente correcto en decir: "No es un tonto aquel que da lo que no puede conservar para ganar lo que no puede perder". Eso es lo que yo creo acerca de la abnegación. Así que, cayó la segunda objeción.

3. ¿No estás dándole demasiada importancia a las emociones?

¿No es el Cristianismo en esencia una decisión? ¿Un sometimiento de la voluntad? ¿No son las emociones sólo acompañantes, opcionales, el betún del pastel? Piper, yo creo que tu manera de hablar acerca del Cristianismo eleva a las emociones a un nivel de importancia que no es bíblico.
Pero entonces, leí la Biblia, es útil leer la Biblia cuando están en una discusión, y observé que:
  • Sentir alegría es nuestro mandamiento: Filipenses 4:4 dice: “Regocijaos en el Señor”.
  • Sentir esperanza es nuestro mandamiento: Salmo 42:5 dice: “Espera en Dios".
  • Sentir temor es nuestro mandamiento: Lucas 12:5 dice: “Pero yo os mostraré a quién debéis temer: temed al que, después de matar, tiene poder para arrojar al infierno”.
  • Sentir paz es nuestro mandamiento: “Y que la paz de Cristo reine en vuestros corazones”. (Colosenses 3:15).
  • Sentir entusiasmo es nuestro mandamiento: Romanos 12:11 dice: “No seáis perezosos en lo que requiere diligencia; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor”. Esto no es optativo, no es betún. ¡Es un mandamiento! “No seáis perezosos en lo que requiere diligencia”.
  • Sentir dolor es nuestro mandamiento: Romanos 12:15 dice: “Llorad con los que lloran”. No tienen ninguna opción. Tienen que llorar, tienen que llorar con los que lloran.
  • Sentir deseo es nuestro mandamiento: 1 Pedro 2:2 dice: “Desead como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra”. No es una opción. No pueden decir: “Pues, no puedo sentir suficiente deseo así que, ¿Cómo puedo obedecer esto?" No puede realmente ser un mandamiento. ¡Incorrecto! Si, no pueden voluntariamente prender y apagar estas emociones. No, aun siguen siendo obligaciones. En ese sentido se encuentra nuestra condición desesperada de la cual escuchamos anoche.

    Todo lo que les estoy diciendo que se les manda a hacer ahora, no lo pueden hacer en este momento, por voluntad, decisión o sometimiento. Sólo por medio de un milagro lo pueden hacer. ¿No están desesperados? ¿No es desesperante que Dios Todopoderoso les diga que tienen que hacer algo que no pueden hacer? Lo harían si su corazon estuviera correcto. Somos depravados y se nos manda a ser misericordiosos: “Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos”. No pueden decir simplemente que el perdón significa decirle a alguien “Lo siento”. Lo tienen que sentir de verdad.
  • Se nos manda a sentir gratitud. Imaginen a un niño que en Navidad recibe un regalo de su abuela... ¡y son calcetines negros! ¡Uf! Ningún niño quiere recibir calcetines para Navidad, y menos calcetines negros. Y luego ustedes le dicen: “Dale las gracias a tu abuela”. Entonces el niño dice: “Gracias por los calcetines”. La Biblia no se refiere a eso. El niño puede hacer eso por voluntad. Pero no puede sentir gratitud por esos calcetines por voluntad. Ustedes tampoco pueden sentir gratitud a Dios por su propia voluntad de acuerdo al mandamiento en Efesios 5:20 que dice: “Dando siempre gracias por todo". Bueno entonces, a menos que Dios Todopoderoso nos ayude, estamos arruinados.
¿La tercera objecion? No creo en ella. No creo que esté elevando afectos, sentimientos y emociones más altamente que la Biblia. Yo creo que los estoy reestableciendo de donde fueron desechados por la religión Americana auto suficiente, llena de obligaciones, decisiones y voluntad porque están fuera de control.

4. ¿Qué acerca de la visión noble de servir a Dios?

¿Qué servir a Dios no es un deber? Piper, la manera en que hablas del Cristianismo, no suena como servicio. No suena igual que al servicio – ser obediente, superar el reto de llevar a cabo la voluntad de Dios cuando es difícil hacerlo.

A lo que ya he aprendido a responder: “Vamos a estudiar algunos textos que forman la metáfora del servicio". Todas las metáforas acerca de su relación con Dios, ya sea como sirvientes, hijos o hijas, o amigos, tienen elementos que si los enfatizarían, serían falsos. También tienen elementos que, si los enfatizarían, serían ciertos. Ahora, ¿qué es verdadero y qué es falso en la analogía del servicio?
Los textos que les ayudan a separar los dos para que no blasfemen cuando sirven son textos como Hechos 17:25: “Dios no es servido por manos humanas, como si necesitara de algo, puesto que Él da a todos vida y aliento y todas las cosas”. Amigos, Dios no es servido. Tengan cuidado. No es servido como si necesitara de ustedes o de su servicio. No los necesita. O tomen un texto como Marcos 10:45: “El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”. El no vino a ser servido. ¡Cuidado! ¡Cuidado! ¡Si ustedes se acometen a servirlo entonces están contrariando su propósito! Es desconcertante, ¿no creen? Pablo se llamaba a si mismo un servidor del Señor en casi todas sus cartas. Y aquí en Hechos 17:25 y en Marcos 10:45 dicen que Dios no es servido y que el Hijo del Hombre no vino para ser servido. Tiene que haber un tipo de servicio que es malvado y un tipo de servicio que es bueno. ¿Cuál es el buen servicio?
Según 1 Pedro 4:11 el buen servicio es: “El que sirve, que lo haga por la fortaleza que Dios da, para que en todo Dios sea glorificado." Dios no es servido por manos humanas, como si necesitara de algo. Ustedes tienen que encontrar una manera de adorar, escribir artículos, escuchar lecturas, manejar un automóvil, cambiar un pañal, predicar un sermón, de tal manera que ustedes siempre sean los receptores. Porque el que otorga recibe la gloria, y el receptor recibe la alegría. Cualquier ocasión en la que contradecimos lo dicho en Hechos 17:25: “Dios no es servido por manos humanas (como si fuera el receptor) como si necesitara de algo”, estamos cometiendo blasfemia.

Ayer le di el siguiente ejemplo al equipo de liderazgo de esta conferencia, tomado de Mateo 6:24 sobre el servicio donde dice: “Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.” Así que, aquí estamos hablando del servicio. ¿Cómo sirven ustedes a las riquezas? No sirven a las riquezas al ayudar a satisfacer las necesidades de las riquezas. Sirven a las riquezas al pasarse la vida implacablemente gastando toda su energía, tiempo y esfuerzo para beneficiarse de las riquezas. Sus mentes giran con ideas de como llevar a cabo esa inversión astuta, como encontrar la mejor oferta, como invertir dinero para que aumente, están obsesionados con cómo beneficiarse de la riqueza, porque ella es su fuente.

Si esto es cierto acerca de la manera en que sirven a la riqueza entonces, ¿Cómo sirven a Dios? Es exactamente lo mismo: Ustedes posicionan y maniobran su vida, y le dedican su energía, esfuerzo, tiempo y creatividad a situarse bajo la cascada de la bendición continua de Dios, para que Él permanezca como la fuente y ustedes permanezcan como los receptores vacíos. Ustedes permanecen como los beneficiarios, Él permanece como el benefactor; ustedes permanecen hambrientos, Él permanece siendo el pan; ustedes permanecen sedientos, Él permanece siendo el agua. Nunca le cambien los papeles a Dios, eso es blasfemia. Tenemos que encontrar alguna manera de servir a Dios que está dentro de la fuerza que El provee. Estoy recibiendo cuando le estoy sirviendo. De otra manera, pongo a Dios en el papel de beneficiario; y yo me convierto en su benefactor, y ahora yo soy Dios. Y ya existen en el mundo tales religiones. Así que, cayó la cuarta objeción.

5. ¿No estás enfocándote en ti mismo?

'“Hablas de buscar tu alegría y tu placer. Hablas del deber como algo distinto de lo que nosotros siempre hemos sabido, y dices que tenemos que tener cuidado acerca del servicio. Me parece que estás maniobrando y manipulando el lenguaje Bíblico para enfocarte en ti mismo". Esa sería la crítica más arrolladora de todas, ¿no es así?

Aqui está mi respuesta: A partir del 21 de diciembre, estaré casado por 28 años. Yo amo muchísimo a Noel. Juntos hemos pasado por muchas cosas, tiempos muy difíciles y tiempos muy buenos. Hemos visto a nuestros hijos adolescentes pasar por etapas increíblemente difíciles en sus años de adolescencia. Cuando pienso en mis hijos y en mi niña, me pongo a llorar muy fácilmente. Supongamos que el 21 de diciembre llegara a casa con un ramillete de 28 rosas rojas, escondido detrás de mi espalda y tocara el timbre. Noel abre la puerta, mirándome confusa porque estoy tocando el timbre de mi propia casa, y le muestro el ramillete de rosas y le digo: "Noel, feliz aniversario”. Y ella me dice: “¡Que bellas están, Johnny!” ¿Por qué las trajiste? Y yo le digo: “Porque es mi deber”.
Respuesta equivocada. Vamos a rebobinar la cinta.
[Din-don]
“¡Feliz Aniversario, Noel!"
--“¡Que bellas estan, Johnny! ¿Por qué las trajiste?“
--"Porque nada me hace más feliz que comprarte rosas a ti. De hecho, ¿por qué no vas a cambiarte de ropa?, porque contraté a una niñera y vamos a hacer algo especial esta noche, porque no hay ninguna otra cosa que quiera hacer más que pasarla contigo."
Respuesta correcta.

¿Por qué? ¿Por qué no diría ella: “¡Eres el cristiano más egoísta y hedonista que he conocido! ¡Tu sólo piensas en lo que te hace feliz a ti!”? ¿Qué está pasando aqui? ¿Por qué es el deber la respuesta equivocada y el deleite la respuesta correcta? ¿Entienden?

Si entienden esto entonces ya entendieron todo, y puedo regresar a Minneapolis y alabar a Dios. Mi esposa es más glorificada en mí cuando yo estoy más satisfecho en ella. Si trato de cambiar nuestra relación a una relación de servicio, una relación de deber donde yo no trato de buscar mi deleite en ella, entonces ella será menospreciada...y Dios también. Cuando ustedes lleguen al cielo y el Padre les mire y les pregunte: “¿Por qué estas aquí? ¿Por qué dieron su vida por mi?” Más les vale que no digan: “Porque soy un cristiano y era mi deber venir”. Más vale que digan: “¿Dónde más quisiera ir? ¿A quién más quisiera acudir? ¡Tú eres el deseo de mi alma!” Y de esto se trata esta conferencia. Esta conferencia se trata de dos grandes cosas que vienen juntas en la generación 268 de Isaías 26:8: es la pasión de Dios por su nombre y su memoria, y  la pasión de mi alma de ser satisfecha en todos mis deseos. Esas son dos cosas inquebrantables en el universo. Y lo que espero que hayan visto es que son una, porque Dios y su nombre y su memoria son más glorificados en mí cuando yo estoy más satisfecho en Él.

© Deseando a Dios

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Pasión por la supremacía de Dios, parte 1

Razones de venir a Pasión 97

Primera Razón:
Quiero comenzar diciéndoles algunas de las razones por las que estoy aquí. Una de las ventajas más grandes de ser pastor en una iglesia particular por 16 o 17 años es que a través de los meses y años la visión de la iglesia y la visión del pastor se han convertido en una sola. Hace un año produjimos una declaración de nuestra visión que dice lo siguiente:
Existimos para propagar la pasión por la supremacía de Dios en todas las cosas para el gozo de toda la gente.
Yo creo que puedo decir sin titubeo alguno que ésta es la misión de mi vida al igual que la misión de la Iglesia Bautista Bethlehem. Así que, cuando recibí la invitación, y leí acerca de esta conferencia, vi la palabra “pasión” y vi la verdad detrás de Isaías 26:8: "te hemos esperado; tu nombre y tu memoria son el anhelo del alma”. Estaba enganchado.

Quiero propagar una pasión por la supremacía de Dios en todas las cosas para el gozo de ustedes y de todas las gentes de este mundo. Así que, esa es la primera razón por la cual estoy aquí.

Segunda Razón:

La segunda razón es que quiero ser la mecha que prenda el fuego del gozo de ustedes. Quiero que salgan de aquí felices y encantados en Dios.

Tercera Razón:

Y la tercera razón es, que quiero que vean de las Escrituras que tanto la primera razón como la segunda razón son iguales. Son una sola. Es decir, que propagar una pasión por la supremacía de Dios y ser feliz en Dios son casi idénticos. Porque Dios está mas glorificado en ustedes cuando ustedes están más satisfechos en Él.

Esa es la frase que voy a repetir una y otra vez: Dios es más glorificado en ustedes cuando ustedes están más satisfechos en Él. Así que las canciones que hemos estado cantando y la sed que hemos estado expresando son maneras de glorificar a Dios. Porque entre más satisfacción encontramos en Él, entre más bebemos profundamente de Él y comemos en el banquete que es Él, más se magnifica todo su valor y suficiencia. Así que no hay competencia -- y esta es la maravilla, éste es el evangelio para mí, el que descubrí en los años 68, 69 y 70 cuando Dios estaba obrando en mi vida. No existe competencia alguna entre la pasión de Dios de ser glorificado y la pasión de ustedes de estar satisfechos, porque son una sola pasión.
Hay otra manera de decir la tercera razón por la cual estoy aquí: Estoy aquí para encender un glaciar. Tengo una imagen en mi mente. Viene de Mateo 24. En Mateo 24:12, viendo el fin de la era, dice Jesús: “Y debido al aumento de la iniquidad, el amor de muchos se enfriará”. Yo tengo mucho miedo de llegar a enfriarme. Odio la idea de que mi amor por Dios o mi amor por la gente llegaran a secarse o enfriarse algún día. Aun así, Jesús dice "¡Ahí viene!" Viene como un glaciar a través del mundo. Así que, parte de mi expectativa para los días finales es que la iniquidad será multiplicada y el amor de muchos se enfriará. Ahora, esa podría ser una descripción muy deprimente de los días finales. Pero si siguen leyendo en Mateo 24, pasando al versículo 13, este dice: “Pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo”. Así que alguien va a perseverar. Y el versículo siguiente dice: “Y este evangelio del reino"-- cambiemos la frase a “este evangelio de propagar la pasión por la supremacía del Rey Jesús” -- “este evangelio del reino sí se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin”. Ahora pongan el versículo 12 enseguida del versículo 14 y observen si sienten la tensión. “La iniquidad será multiplicada y el amor de muchos se enfriará”, pero "este evangelio del reino" --del reino soberano de Cristo—“se predicará a todas las naciones y entonces vendrá el fin".

Existe una tensión entre esos dos versículos. La razón por la cual yo sé que existe es porque no son personas frías las que van a llevar el evangelio de regreso a sus universidades. Porque no son personas frías las que van a llevarlo a las gentes del mundo que desconocen el evangelio. ¿Cómo lo se? Porque si retroceden un par de versículos, al versículo 9, encontraran algo en la palabra profética que es muy, muy distinto. Y dice: “Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán. Y seréis odiados de todas las naciones por causa de mi nombre”. Jesús lo dice. Ahora, si eso es cierto – si seremos entregados a las autoridades en nuestra labor misionera, si seremos asesinados, si seremos odiados por toda nación a donde vayamos--yo sé con certeza esto: Las personas que están llevando ese mensaje no son personas frías. Los que lo llevaran a cabo son los devotos del Rey Jesús con mucho ardor. Por lo tanto, lo que yo veo en los versículos 9-14 en Mateo 24 es que, a medida que se aproxima el fin de la era, habrán personas que se están enfriando como el hielo y, entre todas las gentes del mundo, habrán personas con suficiente ardor para dar sus vidas por Jesús.

Así que, mi ministerio y mi presencia en la iglesia Bautista Bethlehem es para incendiar un glaciar. Una vez en mi iglesia di este mensaje y una niña de 6 o 7 años se acercó a mí después del servicio -- yo animo a los niños a que dibujen mis sermones -- y ella me dijo: "Esto es lo que vi". Ella había dibujado un maravilloso glaciar con la palabra Minneapolis escrita sobre él; además tenía un pequeño hombrecito alzando una antorcha y había un agujero en la cumbre del glaciar. Sobre el glaciar había mucho sol, los rayos brillando a través del agujero.

En resumen, esta es mi escatología. Si se preguntan como se verán sus universidades cuando venga Jesús, o como se verá Austin o Minneapolis, o de cualquier sitio que provengan: El glaciar se está moviendo, y mucha gente se está enfriando hacia Dios –secándose, helándose-- pero no existe nada en la Biblia acerca del fin de la era que dice que la “Iglesia Bautista Bethlehem”, o “Minneapolis” o, por decir, “la Universidad de Texas en Austin” tiene que estar bajo ese glaciar. ¡Nada! Si existen suficientes personas con antorchas ardiendo por Dios, encendiendo el glaciar, entonces un gran agujero puede ser abierto sobre sus universidades, sobre sus iglesias particulares y hasta sobre sus ciudades. Y por eso estoy aquí: Quiero alzar mi antorcha.

Hace como cien años, cuando predicaba en el Tabernáculo Metropolitan en Inglaterra, Charles Spurgeon solía decir: “La gente viene a verme arder". Vienen con sus antorchas pequeñas y parpadeantes para unirlas a la mía y salir ardiendo por Jesús una semana más. Me daría mucho gusto si esta mañana trajeron una antorcha parpadeante para unirla a mi fuego. Por eso estoy aquí.

El Propósito de Este Mensaje:  Formar una Base

Existe una base para lo que quiero hacer. Mi tarea aquí es de hablar acerca de vivir por la gloria de Dios, de tener una pasión por la gloria de Dios. Tengo dos mensajes: El de esta mañana y el de mañana. Hoy es la base, y mañana es la aplicación.

Esta es la base: La pasión de ustedes por la supremacía de Dios en todas las cosas es basada fundamentalmente en la pasión de Dios por la supremacía de Dios en todas las cosas. Su enfoque en Dios, si va a perdurar, tiene que ser basado en el enfoque de Dios en Dios. Si quieren que Dios sea supremo en sus vidas, tienen que ver, y creer, y amar la verdad de que Dios es supremo en la vida de Dios. Si quieren que Dios sea su tesoro – como lo hemos cantado aquí-- para que valoren a Dios más que a cualquier cosa, tienen que ver y creer que el tesoro de Dios es Dios, que Él valora a Dios más que de lo que valora cualquier otra cosa. No podemos retener a Dios del deleite más alto del universo, que es, el adorar a Dios. Ésta es la base; y de esto es lo que quiero hablar hoy.

Y mañana quiero hablar con ustedes acerca de su búsqueda del gozo en Dios, y de que esa búsqueda está necesariamente incluida en la búsqueda de Dios de Su gloria en sus vidas.

Dios es Apasionado por Su Gloria.

Permítanme comenzar con un pequeño relato: Hace como 8 o 9 años, dí un discurso en mi alma máter, Wheaton College. Era mi primera oportunidad en esta capilla bella, enorme, azul y llena de candelabros. Me puse de pie y dije: “La meta principal de Dios es de glorificar a Dios y gozarlo para siempre". Y todos mis amigos que estaban en el balcón se dijeron a si mismos: “Oh no, la arruinó en su primera oportunidad de hablar con estos estudiantes en su propia alma máter, después de 20 años ausente, e inmediatamente cita erróneamente el Catequismo Westminster y dice: 'La meta principal de Dios en vez de 'La meta principal del hombre'”. Y para su gran alivio, continué con: “Eso es exactamente lo que quería decir". Y esta mañana también eso es exactamente lo que quiero decir: La meta principal de Dios es de glorificar a Dios y gozarse a sí mismo para siempre.

Yo crecí en el hogar de un evangelista. Mi padre, Bill Piper, me enseñó desde muy pequeño, el versículo 1 Corintios 10:31: “Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios". Pero, nunca escuché a nadie decir que Dios hace todo para la gloria de Dios. Y que la raíz de mi vivir para la gloria de Dios es que Dios vive para la gloria de Dios.

Nunca he visto una hoja de la escuela dominical traída a casa que diga: " Dios se ama a sí mismo más de lo que te ama a ti, y esa es la única esperanza de que quizá te ame, indigno como eres". Nunca he leído eso en alguna hoja de escuela dominical, por eso estamos desarrollando un plan de estudio en la Iglesia Bautista Bethlehem. La mayoría de nosotros crecimos en hogares, y en iglesias, donde nos entusiasmábamos de ser cristianos al grado que pensabamos que Dios estaba entusiasmado con nosotros, y no al grado de que nos entusiasmábamos con un Dios enfocado en Dios.

En un mundo enfocado en el hombre, donde el auto-estima es el valor más alto, es muy fácil ser un cristiano a tal grado de que este valor apoya que lo hubiera podido hacer de todas maneras, sin Dios. ¿Quiénes no son cristianos? Pues, no son cristianos si sólo aman lo que hubieran amado si no hubieran enfrentado la belleza de un Dios enfocado en Dios. Si Dios, para ustedes, es sólo un medio para su propio avance y exaltación, en vez de ver en Él algo infinitamente más glorioso, un Dios consumido por la manifestación de su gloria, entonces ustedes necesitan examinar su conversión. Así que ésta es una gran evaluación objetiva, aquí en Pasión ’97 en Austin. Muy pocas personas me han dicho o demostrado lo que yo he visto ahora en la Biblia: Que Dios me escogió para su gloria.

En 1976, yo recuerdo haber enseñado una clase sobre Efesios 1 en lo que llamábamos "Interim" en aquellos tiempos en el Colegio Bethel. Y estudiando los primeros 14 versículos de Efesios sistemáticamente, mi realidad fue asombrada otra vez. Porque tres veces, en los versículos 6, 12 y 14 dicen que Él nos escogió antes de la fundación del mundo y nos predestinó a ser sus hijos para alabanza de la gloria de su gracia.
Él los escogió a ustedes. ¿Por qué? Para que su gloria y su gracia puedan ser alabadas y magnificadas. Su salvación es para glorificar a Dios. Su elección es para glorificar a Dios. Su regeneración fue para glorificar a Dios. Su justificación fue para la gloria de Dios. Su santificación es para la gloria de Dios. Y un día, su glorificación será absorbida en la gloria de Dios.

Ustedes fueron creados para la gloria de Dios.

Isaías 43:6 dice: “Trae a mis hijos desde lejos, y a mis hijas desde los confines de la tierra; a todo el que he creado para mi gloria".

Dios rescató a su pueblo Israel de Egipto para su gloria.

"Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; Se rebelaron junto al mar, en el mar Rojo. No obstante, los salvó por amor de su nombre, para manifestar su poder y su gloria". Salmo 106:7-8.
En otras palabras, Él partió el Mar Rojo y salvó a su pueblo rebelde, para hacer patente su gran poder. Y se propagó hasta llegar a Jericó y salvó a una prostituta, así que cuando llegaron ahí y se prepararon a sonar las trompetas, ella se había convertido porque dijo: “Escuchamos tu nombre y tu fama”. Y una mujer y su familia creyeron en un Dios enfocado en Dios y se salvaron de morir.

Dios tiene misericordia con Israel en el desierto para su gloria.

Dios perdonó a Israel en el desierto una y otra vez. “La casa de Israel se rebeló en mi contra en el desierto," dice Ezequiel, citando a Dios, "y entonces decidí derramar mi furor sobre ellos en el desierto, para exterminarlos, pero actué en consideración a mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones”. Y finalmente Dios los envía enjuiciados a Babilonia, y después de 70 años, la misericordia los consuela. Él no se divorcia de su pacto de matrimonio sino los regresa. Pero, ¿por qué? ¿Cuál es el motivo arraigado en el corazón de Dios?

Escuchen lo que dice Isaías 48: “Por amor a mi nombre contengo mi ira, y para mi alabanza la reprimo contigo a fin de no destruirte. He aquí, te he purificado, pero no como a plata; te he probado en el crisol de la aflicción. Por amor mío, por amor mío, lo haré, porque ¿cómo podría ser profanado mi nombre? Mi gloria, pues, no la daré a otro". Este es un motivo de misericordia enfocado en Dios.

Jesús vino y murió por la gloria de Dios.

¿Por qué razón vino Jesús al mundo? Cuantas veces hemos citado a Juan 3:16. Y es gloriosamente cierto. Y antes de que terminemos esta mañana, o por lo menos mañana por la mañana, ustedes verán que este énfasis ahora y ese énfasis que ustedes ya conocen por mucho tiempo, no están en discordia.
Pero, ¿Por qué vino? ¿Por qué vino Jesús? Según Romanos 15:8 vino por este motivo: “Cristo se hizo servidor de la circuncisión para demostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas dadas a los padres, y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia”. Cristo vino a la tierra, se vistió de carne y hueso y murió para que ustedes pudieran glorificar a su Padre por su misericordia. Él vino por el amor de su Padre. Esa es la razón principal por la que vino, para la gloria de su Padre. Y su gloria llega a su apogeo en el desborde de su misericordia.

Escuchen estas palabras en Romanos 3: “Dios exhibió públicamente a Cristo como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia. Para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo". Por eso murió Jesús. Murió para demostrar la justicia de Dios que había pasado por alto pecados como el adulterio de David y el asesinato de Urías. ¿Nunca les preocupó a ustedes que Dios pasara eso por alto y que David siguió siendo rey? Pues le preocupó a Pablo hasta el fondo de su ser que Dios no es justo en pasar por alto esos pecados. Y David no fue el único. Habían miles de santos en el Antiguo Testamento y en la actualidad cuyos pecados Él los pasa por alto y los olvida. Y Pablo exclamó: “¿Cómo puedes ser Dios y hacer eso? ¿Cómo puedes ser virtuoso y hacer eso? ¿Cómo puedes ser justo y hacer eso? ¿Cómo puedes ser digno de alabanza y hacer eso?" --Si algún juez en Austin hiciera lo mismo, si absolviera a un pederasta, a un violador, a un asesino, perdería su puesto inmediatamente-- "Y tu lo haces todos los días, ¿Qué clase de Dios eres?“

La Cruz es la solución a este problema teológico de enormes proporciones, es decir, ¿Cómo puede Dios ser Dios y perdonar los pecados? Cristo vino a este mundo a justificar a Dios en la salvación de personas como ustedes. La salvación es una cosa grandiosa y gloriosamente enfocada en Dios.

Jesús va a regresar para obtener gloria.

¿Por qué va a regresar? Jesús viene, gente, Él viene. Y permítanme decirles a ustedes por qué viene y qué es lo que pueden hacer cuando venga, para que estén listos y lo hagan.

2 Tesalonicenses 1:9: “Estos sufrirán el castigo de eterna destrucción, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, cuando Él venga para ser glorificado en sus santos en aquel día y para ser admirado entre todos los que han creído; porque nuestro testimonio ha sido creído por vosotros.” ¿Observan esas dos cosas? Él viene a ser glorificado, magnificado en sus santos, y a ser admirado. Y si ustedes no comienzan a hacer eso ahora mismo, no lo van a poder hacer cuando Él venga.

Esta conferencia existe para encender un fuego en sus huesos, en sus mentes y en sus corazones para que se preparen a conocer al Rey Jesús, para que puedan continuar haciendo por toda la eternidad lo que fueron creados para hacer, es decir, admirarlo y glorificarlo.

Tenemos que Magnificar a Dios Como Telescopios

Magnificarlo, pero no como un microscopio. ¿Si conocen la diferencia entre estos dos tipos de magnificación, verdad? Existe la magnificación por telescopio y la magnificación por microscopio, y es una blasfemia magnificar a Dios como un microscopio. Magnificar a Dios como un microscopio es tomar algo minúsculo y hacerlo más grande de lo que es en realidad. Es una blasfemia si ustedes tratan de hacerle eso a Dios. Pero, un telescopio enfoca su lente en espacios enormes e inconcebibles y trata de ayudarnos a verlos tal y como son. Para eso sirve un telescopio.
Brilla, brilla estrellita – ustedes miran el cielo por la noche y ellas parecen puntitos. Pero eso no es lo que son. Ustedes saben eso, están en la universidad, ¿no es así? Son enormes. Son muy pero muy enormes, y ¡están calientes! Y ustedes no tienen idea si no fuera porque una vez alguien inventó un telescopio, lo enfocó en el cielo, y pensó: “Es más enorme que la tierra, millones de veces más enorme que la tierra". Así es Dios. Sus vidas existen para desplegar la gloria de Dios a sus universidades. Este es un gran llamado. Y mañana hablaré mas acerca de eso.

Si Dios está Enfocado en Dios, ¿Cómo Puede Ser Amoroso?

Esta es la pregunta clave con la cual quiero concluir, porque sé que aquí es donde comienza a surgir. He dicho esta verdad, que Dios es un Dios enfocado en Dios y que su enfoque es la raíz de mi enfoque en Dios. Por veinte años se lo he dicho a la gente, y la pregunta comienza a surgir: “Esto no suena muy amoroso, porque la Biblia dice en 1 Corintios 13:5: 'El amor no busca lo suyo'. Y, en los últimos quince minutos tú nos has estado diciendo que Dios se pasa todo el tiempo buscando lo suyo. Así que, o Dios no es amoroso o usted en un mentiroso". Y ese es un gran problema. Así que permítanme tratar de contestar como es que Dios es amoroso en la búsqueda de su propia exaltación.

Ayuda del autor C.S. Lewis

Yo encontré la clave en C.S. Lewis. Si algunos de ustedes han leído ‘Desiring God’ (Sed de Dios) entonces recuerdan este pasaje. Lewis era un ateo hasta el final de sus veintes y odiaba la vanidad de Dios. Él dijo que cada vez que leía las palabras en los Salmos: “Alabad al Señor, alabad al Señor" --y él conocía la doctrina Cristiana, sabía que los Salmos eran inspirados-- él sabía que en realidad era Dios diciendo "Alabadme a mí, alabadme a mí" y a él le parecía como una anciana buscando elogios. Ese es un pasaje de su libro Reflexiones sobre los Salmos. Y de repente Dios se presentó en la vida de C.S. Lewis. Y esto es lo que escribió:
El hecho más obvio de la alabanza, ya sea de Dios o de cualquier cosa, se me escapó por alguna razón extraña. Yo lo consideraba en términos de elogio, aprobación, de otorgar un honor. Nunca había notado que todo el gozo se desborda espontáneamente en la alabanza, a menos que nos entre la timidez a veces para darle rienda. El mundo resuena con alabanza. Los hombres alabando a sus amantes, los lectores a sus poetas favoritos, los caminantes alabando al campo, los jugadores alabando sus deportes preferidos, alabanza del clima, vinos, platillos, actores, caballos, universidades, naciones, personajes históricos, niños, flores, montañas, sellos raros, escarabajos raros, hasta en algunas ocasiones políticos y eruditos. Mi problema más general con la alabanza de Dios dependía de mi absurda negación a nosotros, en cuestión del valor supremo, lo que gozamos hacer, aun cuando no podemos evitar hacerlo, con respecto a todas las demás cosas que valoramos.
Y luego vienen las frases clave:
Yo creo que sentimos deleite en alabar lo que disfrutamos porque el deleite no es completo hasta que se expresa. Y no es por elogiar que los amantes siguen diciéndose el uno al otro cuan bellos son. El deleite no es completo hasta que se expresa.
Ahora, esa fue la llave que abrió, para mí, algo con respecto a cómo Dios puede ser amoroso y exaltarse a Sí mismo en todo lo que hace. Y es así. Permítanme juntar todas las piezas para ustedes.

La Respuesta a la Pregunta

¿Qué tiene que darles Dios, si los va a amar? Él tiene que darles lo que es mejor para ustedes. Dios es lo mejor en todo el universo. Si Él les diera toda la salud, el mejor trabajo, la mejor pareja, la mejor computadora, las mejores vacaciones, el mejor éxito en cualquier esfera, y aun así se ocultara de ustedes, entonces Él los odiaría. Y si Él les da Dios y nada más que eso, entonces Él ama infinitamente.
Yo debo tener a Dios para mi deleite si Dios va a ser amoroso conmigo. Lewis ha dicho que si Dios nos da a sí mismo para gozar por toda la eternidad, ese placer no llegará a consumarse hasta que ustedes lo expresen en alabanza. Por lo tanto, para que Dios pueda amarlos del todo, Él no puede ser indiferente a que si ustedes llegan a consumar su deleite por medio de alabanza o no. Por tanto, Dios tiene que buscar la alabanza de ustedes si los va a amar. ¿Tiene sentido lo que dije? Me pregunto si debo explicarlo de nuevo. Esta es la esencia de mi vida. Y creo que es la esencia de la Biblia.

Para amarlos, Él tiene que darles lo que es mejor para ustedes. Y Dios es lo mejor para ustedes. “Me darás a conocer la senda de la vida. En tu presencia hay plenitud de gozo; en tu diestra, deleites para siempre" (Salmo 16:11). Dios se entrega a nosotros para nuestro gozo. Pero Lewis nos ha demostrado que si no se expresan esos deleites en alabanza a Dios, los deleites son restringidos. Y por tanto, Dios, no queriendo restringirles su deleite en ninguna manera, dice: “Alábenme. Alábenme en todo lo que hacen. Exáltenme en todo lo que hacen, tengan pasión por mi supremacía." Y eso significa de manera sencilla que la pasión de Dios de ser glorificado y la pasión de ustedes de gozar y estar satisfechos en Él no está en desacuerdo. Se unen. Dios es más glorificado en ustedes cuando ustedes están más satisfechos en Él.

Aquí concluimos la plática de esta mañana. Déjenme decirles con qué vamos a continuar mañana, para que vayan orando acerca de eso y espero que sí puedan regresar y dejarme terminar, porque aún no he terminado. Si es cierto que Dios es más alabado en ustedes cuando ustedes están más satisfechos en Él, y por tanto, no existe tensión ni contradicción entre su satisfacción en Él y su glorificación en ustedes, entonces la vocación de sus vidas es perseguir su deleite. Yo le llamo hedonismo cristiano, y quiero hablar con ustedes mañana acerca de cómo ustedes pueden hacer eso y cómo va a transformar sus relaciones, sus universidades, sus oraciones y su eternidad.

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Misiones: el grito de batalla del hedonismo cristiano

Marcos 10:17–31
17 Cuando salía para seguir su camino, vino uno corriendo, y arrodillándose delante de El, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? 18Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo uno, Dios. 19Tú sabes los mandamientos: "NO MATES, NO COMETAS ADULTERIO, NO HURTES, NO DES FALSO TESTIMONIO, no defraudes, HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE". 20Y él le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. 21Jesús, mirándolo, lo amó y le dijo: Una cosa te falta: ve y vende cuanto tienes y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. 22Pero él, afligido por estas palabras, se fue triste, porque era dueño de muchos bienes. 23Jesús, mirando en derredor, dijo* a sus discípulos: ¡Qué difícil será para los que tienen riquezas entrar en el reino de Dios! 24Y los discípulos se asombraron de sus palabras. Pero Jesús respondiendo de nuevo, les dijo*: Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! 25Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios. 26Ellos se asombraron aún más, diciendo entre sí: ¿Y quién podrá salvarse? 27Mirándolos Jesús, dijo*: Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios. 28Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. 29Jesús dijo: En verdad os digo: No hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos o tierras por causa de mí y por causa del evangelio, 30que no reciba cien veces más ahora en este tiempo: casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras junto con persecuciones; y en el siglo venidero, la vida eterna. 31Pero muchos primeros serán últimos, y los últimos, primeros.
Hoy día, la mayoría de personas no creen en la causa a favor de misiones al extranjero. Walbert Buhlmann, un secretario de misiones en Roma, representa a muchos líderes denominacionales cuando dice, “En el pasado teníamos la llamada motivación de salvar almas. Estábamos convencidos que si no bautizábamos, grandes cantidades de personas irían al infierno. Ahora, gracias a Dios, creemos que toda la gente y todas las religiones ya están viviendo en la gracia y el amor de Dios y serán salvados por la misericordia de Dios.” (Time, Dec. 27, 1982, p.52). La Hermana Emmanuelle de Cairo, Egipto, dice, "Hoy en día ya no hablamos de conversión. Hablamos de ser amigos. Mi trabajo es probar que Dios es amor y llevar valentía y valor a esta gente” (Time, p. 56). La mayoría de personas, como estos dos misioneros, no se someten a la autoridad de Dios en la Biblia, sino que crean su propio Dios según lo que a ellos les gustaría que Él dijera. Y como a ellos les gustaría que Él dijera que todos los hombres son salvos sea que escuchen el evangelio de Cristo o no, entonces este es el tipo de Dios que ellos crean.

Pero hay que rechazar las enseñanzas esenciales de Las Escrituras para poder creer en un Dios así. Escuchen las Palabras del Hijo de Dios, las cuales le habló al apóstol Pablo cuando le llamó al servicio misionero:

“Pero levántate y ponte en pie; porque te he aparecido con el fin de designarte como ministro y testigo, no sólo de las cosas que has visto, sino también de aquellas en que me apareceré a ti; librándote del pueblo judío y de los gentiles, a los cuales yo te envío, para que abras sus ojos a fin de que se vuelvan de la oscuridad a la luz, y del dominio de Satanás a Dios, para que reciban, por la fe en mí, el perdón de pecados y herencia entre los que han sido santificados.” (Hechos 26:16-18)Esta comisión que nuestro Señor le dio a Pablo sería vacía y sin sentido si en verdad los ojos de las naciones no necesitan ser abiertos, no necesitan volverse de las tinieblas a la luz y si ellos no necesitan escapar del poder de Satanás para ir a Dios y no tienen necesidad del perdón de pecado que sólo se obtiene por la fe en Cristo quien es predicado por los embajadores del Señor. Pablo no se entregó como misionero a Asia y Macedonia y Grecia y Roma y España para informarle a la gente que ya eran salvos, sino para proclamar que la salvación había sido consumada en Jesucristo para todos los que se arrepienten y entregan a él obediencia de fe. Por eso, cuando el mensaje sobre Cristo era rechazado (por ejemplo, por los Judíos de Antioquia), él dijo, “mas ya que la rechazáis y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles.” (Hechos 13:46) Lo que está en juego en la labores misioneras es la vida eterna. La meta es precisamente la conversión a Cristo de cualquier tipo o forma de alianza. “Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos. (Hechos 4:12).”

Dios no es injusto. Nadie será condenado por no creer un mensaje que no hayan escuchado. Aquellos que nunca han escuchado el evangelio serán condenados por no reconocer la luz del poder y gracia de Dios en la naturaleza, presente en sus conciencias. Pues como dice Rom. 1:20,21 “Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que no tienen excusa. Pues aunque conocían a Dios, no le honraron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido”. Separados de la gracia especial y salvífica de Dios, le gente está muerta en el pecado, entenebrecidos en su entendimiento, excluidos de la vida de Dios y con dureza de corazón (Ef. 2:1; 4:18). Y el medio que Dios ha establecido para la administración de esa gracia salvífica especial es la predicación del evangelio de Jesucristo. “Tengo obligación tanto para con los griegos como para con los bárbaros, para con los sabios como para con los ignorantes. Así que, por mi parte, ansioso estoy de anunciar el evangelio también a vosotros que estáis en Roma. Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree; del judío primeramente y también del griego (Rom. 1:14-16).”

La noción de que las personas se salvan sin escuchar el evangelio ha causado estragos en los esfuerzos misioneros de denominaciones con orientación liberal. Entre 1953 y 1980 la presencia misionera de las iglesias protestantes de corriente liberal sufrió un descenso de 9,844 a 2,813, mientras que la presencia misionera de iglesias protestantes evangélicas, las cuales toman más en serio las Escrituras, ha aumentado en más de un 200%. La Alianza Misionera Cristiana, con sus 200,000 miembros, mantiene 40% más misioneros que Iglesia Metodista Unida con sus 9.5 millones de miembros. Hay poder misionero asombroso cuando se cree La Palabra de Dios.

Muchos de ustedes están al borde de establecer nuevos compromisos con las misiones: algunos un nuevo compromiso para alcanzar gente fronteriza, otros por nuevos caminos de educación, otros en usos nuevos de tu vocación en una cultura menos saturada por la iglesia, otros en nuevo estilo de vida y otros en un nuevo patrón en el dar y orar y leer. Quiero empujarte del borde en que te encuentras hoy. Quiero presentarte la causa de las misiones tan atractiva que no puedas resistir más su magnetismo.

Para el verdadero Hedonista Cristiano nuestro pasaje contiene por lo menos dos incentivos irresistibles para dejar atrás el hogar por Cristo y su evangelio. Notemos primero en Marcos 10:25-67, “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios. Ellos se asombraron aún más, diciendo entre sí: ¿Y quién podrá salvarse? Mirándolos Jesús, dijo: Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios.” Este es una de las conversaciones misioneras más estimulantes de la Biblia. ¿Qué misionero no ha contemplado su obra y ha dicho, “Es imposible”? A lo cual Jesús responde: “Sí, para los hombres es imposible.” Ningún hombre puede librar a otro hombre del poder esclavizante del amor al dinero.

El joven rico se fue triste porque su esclavitud a las cosas no podía ser quebrantada por el hombre. Para los hombres es imposible. Por eso la obra misionera, la cual es simplemente librar el corazón humano de la esclavitud a otras alianzas fuera de Cristo, es imposible ¡para los hombres!

“Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios.” He aquí se encuentra el incentivo incomparable para el servicio misionero.

Noel y yo fuimos a Urbana ’67. Recuerdo como John Alexander, director de intramuros, decía que cuando era joven él pensaba: “Si la predestinación es cierta, nunca seré un misionero.” Luego agregó, “pero luego de años en la obra digo: ‘si la predestinación no es cierta nunca podría ser misionero.’ ” Si Dios no estuviese a cargo de hacer lo que es humanamente imposible, la obra misionera no tendría esperanza. ¿Quién, fuera de Dios, puede levantar al muerto espiritual y darle oído para el evangelio (Hechos 16:14)? Las grandes doctrinas bíblicas de la elección incondicional y la predestinación para ser hijos y la gracia irresistible en la predicación de Cristo son incentivos poderosos para aventurarse a penetrar culturas musulmanes, hindúes o budistas, o culturas tribales donde la gente parece ser más dura que clavos de acero contra la predicación del evangelio.

Jesús dijo, “También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz” (Juan 10:16) Por tanto, cuando Pablo entra ciudad tras ciudad en sus viajes misioneros, su propósito es claro – juntar las ovejas. El Señor le dijo a Pablo en una visión cuando él entró a Corinto (Hechos 18:9-10): “No temas, sino habla, y no calles;…porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.” Y cuando Pablo acabó de predicar en la ciudad de Antioquia Lucas describe el resultado así: “creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.” (Hechos 13:48). Los misioneros que van armados con las grandes verdades de la predestinación y la gracia irresistible van con la confianza de que Dios hará por otros hoy lo que él hizo por Lidia –“el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.” (Hechos 16:14). Cuando se refiere a entrar al reino hay dos verdades. Una es esta: “Para el hombre es imposible”, y ninguno será salvo. La otra es esta: Para Dios todas las cosas son posibles”, por lo tanto, aquellos que están ordenados para vida eterna estarán atentos al evangelio y creerán y serán salvos.
David Brainerd, cuyas publicaciones misioneras y su diario personal probablemente han hecho más para encender el fuego de la causa de la misiones que cualquier otro libro aparte de la Biblia, dijo que él vivió para dos cosas: mi propia santificación y la reunión de los elegidos de Dios.”

De modo que el primer incentivo al servicio misionero es el gran consuelo que cuando dejamos nuestro hogar por Cristo y el evangelio, las conversiones que buscamos serán el trabajo de Dios de acuerdo a su plan eterno. “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. 7 Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. (1 Cor. 3:6,7) Lo que es imposible para nosotros, no es imposible para Dios y él lo hará. ¡Qué grandioso es caminar con Dios hasta un pueblo no alcanzado, esclavizado por el pecado y Satanás y oír a Dios decir: “No temas, sino habla y no calles… porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad! Mis ovejas estarán atentas a mi voz.”

El segundo incentivo para convertirse en misionero podemos encontrarlo en Marcos 10:28-30. Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido.
Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna." Esto no significa que si eres misionero te harás rico en posesiones materiales. Significa que si eres privado de tu familia terrenal en el servicio de Cristo, recibirás cien veces más en tu familia espiritual, la iglesia. Pero aún esto debe ser muy limitado. ¿Qué de esos misioneros solitarios que trabajan por años sin ser rodeados por cientos de hermanas y hermanos y madres e hijos en la fe? ¿No es la promesa cierta para ellos? Ciertamente lo es.

Lo que ciertamente Cristo quiere significar es que él mismo pagará cada pérdida. Si entregas el afecto de una madre y su preocupación, obtendrás cien veces más el afecto y preocupación del Cristo que está siempre presente. Si entregas la camaradería tierna de un hermano obtendrás cien veces más la ternura y camaradería de Cristo. Si entregas el sentido de estar en casa que tenías en tu hogar, obtendrás cien veces más la comodidad y seguridad de saber que tu Señor es el dueño de cada casa, pedazo de tierra, río, y árbol de la tierra. ¿No es justo esto lo que Jesús les está diciendo a los futuros misioneros: Yo prometo trabajar para ti y ser tanto para ti que no podrás decir que has sacrificado algo? Esta es la forma como Hudson Taylor lo tomó, porque al final de sus cincuenta años de labor misionera en la China él dijo: “Nunca hice un sacrificio”.

Cristo tiene como propósito ser glorificado en la gran empresa misionera. Por tanto, él desea permanecer siendo el benefactor y que nosotros seamos los beneficiarios. Aún cuando somos llamados a ser misioneros seguimos siendo enfermos en el hospital de Cristo. Todavía somos pobres necesitando la salud y el bienestar. De modo que cuando él nos envía a Liberia, Camerún, Brasil, Japón, India o China, él nos envía allí como parte de nuestra terapia. El dice: “Ahora, sé que esta terapia tiene efectos secundarios, por ejemplo persecución, pero te prometo como tu doctor que si sigues el régimen de salud misionero, tu condición va a mejorar cien veces más que si tú lo rechazas”. Los misioneros no son héroes que pueden hablar con arrogancia del gran sacrificio que están haciendo por Dios. Ellos son los verdaderos hedonistas cristianos. Ellos son los que saben que el verdadero grito de batalla del hedonismo cristiano está en las misiones, y han descubierto que hay cien veces más gozo y satisfacción en una vida dedicada a Cristo y el evangelio que una vida dedicada a las comodidades frívolas, los placeres y los avances terrenales. Como Ralph Winter dijo al concluir su folleto “Di sí a la misión”, “Jesús, por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio…’ Seguirle es tu decisión. ¡Ya estás advertido! Pero no olvides el gozo”. O como yo, Cambell White dijo en 1909 cuando el Movimiento Misionero de Layman estuvo en su mayor auge: “Fama, placeres son sólo cáscaras y cenizas en contraste con el gozo ilimitado y permanente de trabajar con Dios para el cumplimiento de su plan eterno”.

No te estoy llamando a echar a perder tu valentía y sacrificio por Cristo. Te estoy llamando a renunciar todo lo que tienes para obtener la perla de las perlas. Te hago un llamado urgente de contar todas las cosas como basura por el valor superior de pararse en el servicio del Rey de reyes. Te hago un llamado urgente a quitarte los harapos que se compran en las tiendas y ponerte las vestiduras de los embajadores de Dios. Te prometo que vendrán persecuciones y privaciones, pero “recuerda el gozo”: “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.” (Mt. 5:10)
Dos incentivos para convertirse en misionero-directos de la boca de Jesucristo: 1) Cada imposibilidad de los hombres es una sencillez para Dios; las conversiones de pecadores endurecidos será el trabajo de Dios y ocurrirán de acuerdo a su soberano plan. No necesitamos estar temerosos ni preocupados por nuestra debilidad. La batalla es del Señor y él nos dará la victoria. 2) Cristo promete trabajar por nosotros y ser tanto para nosotros que cuando nuestra vida misionera acabe no podamos decir que hemos sacrificado algo. Cuando seguimos su prescripción misionera, descubrimos que aún en los efectos negativos el mejoramiento de nuestra condición–nuestro crecimiento, nuestra salud espiritual, nuestro gozo–mejora cien veces más.
Ahora quiero darles dos razones adicionales por las cuales pienso que Dios hará un trabajo sorprendente en las misiones en Bethlehem en un tiempo muy cercano. Una razón es que los vientos de su Espíritu se están sintiendo. El llamó a Glenn Ogren de nuestra facultad a las misiones. Esta noche encomendaremos a David y Faith Jaeger quienes estarán partiendo para Liberia el martes-los primeros nuevos misioneros que Bethlehem enviará desde que Steve Nelson fue enviado hace 10 años. El grupo de oración por las misiones fronterizas, el grupo de estudio y el equipo ministerial de misiones Toshavim están estudiando, orando y soñando para convertirnos en una iglesia mundial. Los círculos de mujeres misioneras continúan una base estable de oración y educación. Tom Steller está sopesando la posibilidad de guiar un equipo de personas el próximo verano al Centro de Misiones Mundiales de los Estados Unidos para un curso de estudios en el instituto de Estudios Internacionales. Y Ralph Winter, el fundador del U.S.C.W.M. y misionary statesman, ha aceptado ser nuestro portavoz en la conferencia misionera del próximo año. Estos avances en Bethlehem no han sido obra de una persona-son evidencias de que algo nuevo del Espíritu de Dios está en el viento. Muchos de ustedes han estado orando al Señor de la mies-y los primeros frutos de sus respuestas ya son visibles.
La otra razón por la que creo que Dios hará un trabajo sorprendente en misiones en Bethlehem es que la extremada necesidad del mundo está convirtiéndose en algo tan obvio y nosotros no somos el tipo de personas que puede ignorarlo.

La gran mentira de Satanás en la generación pasada ha sido que la gran comisión está completa, y por tanto la iglesia puede olvidarse de su mentalidad de guerra. Las personas confundieron las “naciones” de Mateo 28:19 (“Haced discípulos de todas las naciones”) con las naciones políticas de nuestros días y han concluido que se han hecho discípulos en cada nación, y por tanto el fin puede llegar. Pero ellos olvidan el cántico celestial en Apocalipsis 28:19 donde Cristo es adorado: “Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación”. Cuando Jesús comisionó su Iglesia a hacer discípulos de las personas Él no tenía en mente solamente los límites políticos. Él tenía en mente los distantes y distintos grupos incluyendo tribus, lenguas y personas. Y hoy hay aproximadamente 16,000 grupos de los cuales no se han discipulado. Si cada cristiano en el mundo ganara todos sus vecinos para Cristo la mitad del mundo aun no estaría evangelizada; porque dos mil millones de personas conforman grupos de personas culturalmente distantes que no tienen testigos indígenas. Ellos son las “personas escondidas,” las “personas fronterizas” de nuestros días. La única forma en que ellos pueden ser alcanzados es por misioneros de otras culturas. El día de misiones extranjeras no ha concluido. Por el contrario, estamos parados en la cúspide de un nuevo movimiento en las iglesias occidentales y tercermundistas para penetrar la última frontera.

Ciento cincuenta misioneros protestantes de Norteamérica sirven entre 733 millones de musulmanes en 4,000 grupos de personas musulmanas; 100 misioneros entre 537 millones de hindúes en 3,000 grupos de personas hindúes; 200 misioneros entre 255 millones de budistas, con un total de 650 misioneros protestantes norteamericanos entre un poco menos de la mitad de la población mundial quienes básicamente no han sido alcanzados (1,930,000,000). Y entonces vemos los Estados Unidos. Hay más iglesias en las Ciudades mellizas que misioneros en casi dos millones de musulmanes, hindúes, chinos y budistas. ¿Es eso obediencia? Los americanos donan $700 millones de dólares al año para las agencias misioneras-la misma cantidad que gastan en goma de mascar. Cada 52 días los norteamericanos gastan en comida para animales domesticados lo mismo que gastan anualmente en misiones extranjeras. Y la razón de estas cosas no es que estamos viviendo para el placer, sino que no creemos a Jesús cuando dice que podemos obtener cien veces más placer abandonando todo por su nombre y su evangelio.

El viernes en la mañana recibí una llamada de un seminario en otra parte de nuestro país pidiéndome que les permitiera poner mi nombre en una lista de candidatos para un profesorado en el Nuevo Testamento. No me tomó cinco segundos responder esa pregunta. Mi respuesta fue negativa. Tengo una gran iglesia. Dios está comenzando a moverse. Ni siquiera me agreguen a su lista. Quiero construir una iglesia mundial con ustedes en Bethlehem. Quiero ver nuevos misioneros salir de este cuerpo cada año. Quiero estar aquí para recibir a David y Faith cuando regresen de su primera misión. Quiero viajar a algunos de nuestros campos y ministrar a nuestros misioneros y traer reportes de lo que Dios está haciendo. Quiero predicar y escribir de tal forma que jóvenes y ancianos, hombres y mujeres no puedan continuar con sus negocios de la manera usual mientras que haya más iglesias en las Ciudades Mellizas que misioneros en la mitad del mundo. El desafío es grande. Pero Dios es más grande. Las recompensas son cien veces mejores que cualquier cosa que este mundo nos puede ofrecer. El grito de batalla del Hedonismo Cristiano es: ¡Ve! Duplica tu gozo en Dios compartiéndolo en los hogares fronterizos.

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