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lunes, 10 de septiembre de 2012

¿Es salva la persona que dice creer en Cristo pero niega la Trinidad?



Por Pablo Santomauro
De ninguna manera. Negar la Trinidad es equivalente a no ser salvo. No entenderla es otra cosa, y respecto a eso debe quedar claro que nadie la entiende completamente, ni el mejor teólogo. Esto se debe a que la Biblia enseña la doctrina de la “incomprensibilidad de Dios”, de modo que no entenderla no puede servir de excusa para negarla.
A pesar de que Dios es incomprensible, esa incomprensión es una referencia a todo aspecto de su Ser. Pero existe una medida en la que sí se puede entender la Trinidad, porque para disgusto de algunos, la Biblia enseña la Trinidad. Negar esto es equivalente a no ser salvo. En otras palabras, nadie puede decir: “Hoy he aceptado a Cristo como Señor y Salvador, pero me permito negar la Trinidad”. Esta persona no ha sido salva, obviamente.
La persona que acepta a Cristo genuinamente, en el momento que lo hace, ya cree en la Trinidad implícitamente porque ha creído que Jesús es tan Dios como el Padre, o sea, ya admite una pluralidad en la Deidad. La noción del Espíritu Santo como Dios viene un poco más adelante, en tanto que la persona es discipulada.
Lo que debe quedar en claro es que ningún cristiano genuino anda el resto de su vida negando la importancia de la Trinidad, o negando su instrumentalidad en el crecimiento y madurez del creyente. Por ello Pablo ora para que el cristiano abunde en amor, pero también en ciencia y en todo conocimiento, para que pueda presentarse sincero e irreprensible frente a Cristo un día (Fil. 1:9-10).
Yo creo que la posición de algunos cristianos que restan importancia a la doctrina de la Trinidad, refleja más que nada una excusa para no seguir ahondando en las verdades profundas de la Biblia, Trinidad incluida. Es por ello que muchos andan en su vida cristiana aun con pañales y biberón luego de muchos años de haber “recibido a Cristo”. Al no mostrar ninguna señal de amar y desear la Palabra de Dios, es muy probable que el niño haya nacido muerto, i.e., el nuevo nacimiento nunca haya ocurrido.
Entiendo que me he ramificado por otro sendero, pero volviendo a su pregunta, reitero que la persona que dice no creer en la Trinidad, en su estado actual no conoce a Cristo (Jn. 8:19) y de no arrepentirse morirá en sus pecados (Jn. 8:24).
Bendiciones.
Pablo Santomauro

¿Se pierden los que nunca escucharon de Jesucristo?

  Por Pablo Santomauro
Preguntas recibidas

¿Se pierden los que nunca escucharon de Jesucristo?

Sr. Santomauro:
Yo he pasado mucho tiempo investigando las religiones del mundo y considero que la religión cristiana es inhumana e intolerante. Según ustedes, los cristianos son los únicos que se salvarán y el resto de la humanidad en toda la historia se perderá en el  infierno. Según ustedes, los que nunca han escuchado el evangelio o conocido de Jesucristo, están condenados. Tampoco puedo concebir que personas sinceras de otras religiones se perderán para siempre. Cosas como estas son las que me impiden creer. ¿Qué explicación me da usted?

Respuesta:

Ya he recibido de usted otras críticas hacia Dios, la Biblia y los cristianos, por lo cual le comunico que ésta es mi última respuesta. El tiempo que usted pasó investigando las religiones bien lo pudo haber pasado estudiando la Biblia. Quizá de ese modo lo que le “impide creer” no existiría. Sus planteos, en mi opinión, serían muy interesantes si no los hubiera escuchado antes unas tres millones de veces aproximadamente. Todas han sido contestadas el mismo número de veces por gente mucho más competente que yo. Pero aquí va mi respuesta.

Hechos 4:12 dice que en toda la tierra no hay salvación en ningún otro más que en Cristo. El versículo es claro, no admite otras interpretaciones. Sólo en el nombre de Jesucristo puede una persona ser salva. La pregunta clásica es: ¿Pero, los demás millones y millones de gente que profesan religiones como el Budismo, el Islam, el Hinduísmo, etc., etc., están perdidos?

La respuesta es: Sí, están perdidos. Si no estuvieran perdidos, muchas de las enseñanzas de Cristo serían absurdas. Por ejemplo, “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él crea, no se pierda, mas tenga vida eterna”, no tendría sentido alguno.

Si las masas que siguen las otras religiones del mundo no están perdidas, los mandamientos de Cristo después de su resurrección serían una burla cruel a la humanidad. Cristo ordenó a sus discípulos que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones. Si los seres humanos sin Cristo no están perdidos, haríamos bien en borrar de la Biblia estos pasajes.Todos los pasajes de tono evangelístico serían una broma cruel si los paganos del mundo no necesitaran a Cristo. Si nosotros lo necesitamos, ellos también. De lo contrario la Biblia es una colección de contradicciones, Jesucristo es un falso maestro, y el mensaje cristiano queda reducido a la nada.

La Biblia enseña, en su contexto general, que Dios se ha revelado a todo el mundo en el universo que él ha creado (Ro. 1). También dice que hay una ley escrita en los corazones humanos (Ro. 2). Todo el mundo es consciente de que Dios creó el mundo (su invisibilidad se hace visible en las cosas creadas). El ojo físico no puede ver a Dios, pero su existencia es reflejada y evidente en la Creación (Ro. 1).

Debido a que todos los seres humanos pueden recibir la revelación de Dios en la Creación — hayan escuchado de Cristo o no — todos los seres humanos son responsables frente a Dios; Romanos 1 dice que no tienen excusa. Puesto en otras palabras, los seres humanos están condenados (bajo la ira de Dios), no por haber rechazado a Cristo, sino por no haber reconocido a Dios Padre a través de su Creación. Por supuesto también que todos nacen condenados por poseer una naturaleza pecaminosa heredada de Adán, lo que tampoco les excusa.

Las Escrituras también enseñan que  todo aquel que responde a la revelación limitada que le rodea (Creación) recibirá más luz. Cornelio el centurión fue obediente a la luz del Antiguo Testamento. Le faltaba más luz para creer en Cristo como su Salvador y Dios envió a Pedro a explicarle el evangelio (Hch. 10).
El eunuco  no tenía suficiente luz y Dios le envió a Felipe para explicarle el evangelio, un ángel le llevó al encuentro del eunuco (Hch. 8). Dios está dispuesto a remover cielo y tierra para llegar al corazón que lo busca sinceramente.

Si millones de gentes están perdidos hoy practicando religiones falsas, o se perdieron antes del nacimiento de Jesús, es porque no buscaron a Dios sinceramente, no porque no hayan escuchado de Cristo. Esto elimina la pregunta: ¿Que sucederá con la persona que nunca escuchó el evangelio? Es una pregunta basada en una premisa falsa. El no haber escuchado el evangelio no es excusa delante de Dios. Lo que sigue en pie es que hay un solo mediador entre Dios y los hombres, y ese mediador no es Buda, Mahoma, ni Krishna, sino Jesucristo (1 Ti. 2:5).

Como vemos, las preguntas ¿Se salvan los aborígenes de tierras lejanas? ¿Qué pasa con los que murieron antes de Cristo? O la letanía “lo que me impide creer” y otras por el estilo, no tienen mucho sentido. La realidad nos debería llevar a preguntar: ¿Por qué Dios ha decidido salvar a algunos? No tiene obligación ninguna de hacerlo. Dios no le debe nada a nadie, incluyendo a los aborígenes. En su misericordia ha tomado la decisión soberana de salvar a aquellos que creen en El.

Se me hace curioso que las personas que preguntan que pasará con los que nunca han escuchado el evangelio se preocupan más por los jíbaros del Amazonas o por los que murieron antes de Cristo, antes que por ellos mismos (lo que parece ser muy loable). Yo les diría que no se preocupen por los aborígenes en una isla en el fin del mundo ni por los que murieron antes de Cristo. Dios sabe qué hacer, no está preocupado. Preocúpense más por ustedes, que han escuchado el evangelio y continúan usando las preguntas y las objeciones para socavar la coherencia y la lógica del mensaje de Dios. <>
*Este Escrito ha sido Publicado en este blog con el Permiso del apologista Pablo Santomauro*

¿Buscando una iglesia?


por Pablo Santomauro

En la vida de todo cristiano llega un tiempo en que por una razón u otra debemos buscar una iglesia donde congregarnos. Cualquier iglesia que no pase las pruebas a continuación, debe ser evitada. Esta lista va dirigida al cristiano que relativamente ya ha madurado como para discernir o sopesar estas cualificaciones. Es obvio que un cristiano recién convertido necesita ser guiado por otros más maduros para no caer en una iglesia que puede entorpecer su crecimiento.

1. ¿Existe en la iglesia un sujeción absoluta a la supremacía de la Escritura? ¿Enseña esta iglesia en una forma clara y definitiva la total inspiración e inerrancia de la Escritura? ¿Cree el pastor que la Escritura y solamente la Escritura debe decidir todas los asuntos de doctrina y vida (o de fe y práctica)?

2. ¿Enseña la iglesia claramente que la salvación está basada solamente en la gracia inmerecida de Dios hacia el hombre? ¿Es la salvación por gracia solamente, por medio de la fe solamente, en Cristo solamente? Cualquier iglesia que no enseñe claramente que la gracia de Dios es el único fundamento para la salvación, NO ES UNA VERDADERA IGLESIA CRISTIANA.

3. ¿Ejerce esta iglesia disciplina sobre sus miembros? Si un miembro de la congregación cae en pecado, ¿trata la iglesia con esta persona en amor pero con firmeza y de acuerdo con los principios bíblicos? Esta cualificación incluye desacuerdos doctrinales que van directamente contra el credo o la profesión de fe de la iglesia y la dinámica con que se conducen los cultos.

4. ¿Tiene esta iglesia la perspectiva correcta sobre el bautismo y la cena del Señor? ¿O considera estas cosas como medios indispensables de salvación o como ceremonias mágicas? Cualquier iglesia que vea el bautismo y la Santa Cena en forma supersticiosa o como un rito que salva, regenera, infusiona gracia, o remueve pecado, NO ES UNA VERDADERA IGLESIA CRISTIANA.

5. ¿Practica esta iglesia el principio bíblico de “vida de iglesia”? Vida de iglesia significa que la iglesia está comprometida con el sacerdocio de todos los creyentes. Esto quiere decir que, 1) la iglesia no es un show puesto en escena por un super pastor, 2) existe una participación activa de los miembros en las actividades y proyectos de la iglesia, 3) los miembros procuran ministrarse unos a otros según los dones que Dios les ha dado, y 4) existe un énfasis en el ministerio que Dios le ha dado a todos los miembros de la iglesia.

6. ¿Existe en esta iglesia una adoración dinámicamente bíblica? ¿Son los cultos centrados en Dios o centrados en el hombre? ¿La gente atiende los cultos para ser entretenidos o para adorar a Dios? ¿Hay en la iglesia una conciencia de la presencia de Dios que lo acerca a usted al trono de Dios?

7. ¿Están los miembros de la iglesia involucrados en evangelismo personal? ¿Está la iglesia, en general, interesada en misiones? ¿Existe un énfasis en ganar almas para Cristo?

8. ¿Posee esta iglesia una conciencia social? ¿Es el señorío de Cristo aplicado a todo aspecto de la vida? ¿Está la iglesia interesada en aplicar la Biblia a tales temas como política, guerra y paz, economía, pena de muerte, aborto y eutanasia? ¿Se opone la iglesia firmemente al secularismo humanista? ¿Están ministrando al pobre y al necesitado si la iglesia tiene las posibilidades?

Si bien estas ocho características no se encontrarán en estado de perfección en ninguna iglesia, cualquier iglesia comprometida con el sano evangelio manifestará por consecuencia natural estas cosas en mayor o menor grado. Integrarse a una iglesia de éstas arraigará y profundizará su fe en el Señor Jesucristo, fortalecerá su amor hacia los hermanos y hará crecer su confianza en las Escrituras como la absoluta y final autoridad de Dios.<>
*Este Artículo ha sido publicado con el permiso del apologista Pablo Santomauro.

¿Aprueba la Biblia la Esclavitud? Una respuesta al ateo Sam Harris


Pablo Santomauro
No existe una respuesta breve ni prefabricada para esta pregunta. En esta sociedad moderna hasta los cristianos esperamos que todo se nos dé en cápsulas aceleradas. Si ésta es su pretensión, desde ya le invitamos a no seguir leyendo. Puede volver a su show favorito de televisión.

¿Aprueba la Biblia la esclavitud? Sam Harris, uno de los nuevos bulldogs del ateísmo moderno en el mundo de habla inglesa, afirma que sí. El Señor Harris es el autor del libro Letter to a Christian Nation (Carta a una Nación Cristiana), publicado en Septiembre 2006 y que continúa en la categoría de bestsellers, algo que revela en parte, el estado espiritual de dicha nación (U.S.A.).

Sam Harris le ha declarado la guerra a Dios, al cristianismo y la Biblia en particular, y a la religión en general. Harris dice que la religión, incluyendo el cristianismo con sus absolutos morales, es una amenaza para la civilización. En una entrevista televisada por PBS [1], se le preguntó qué pensaba del concepto de que la religión era la mejor forma de enseñar principios morales [2]. Harris no demoró en contestar que la idea “es una alucinación”, y agregó: “La Biblia, por ejemplo, endorsa la esclavitud … Dios nos dice como tratar los esclavos, no pegarles mucho de modo que no pierdan un ojo o algunos dientes, pero nos dice que debemos conservarlos, y Jesús claramente esperó que los conserváramos. Eso por sí solo elimina a la Biblia como la mejor fuente de moralidad”.

Una declaración como la anterior revela que cualquiera puede escribir un libro en cualquier tema, sin conocer una pizca de lo que está hablando. Las palabras de Harris dan a entender que abrió la Biblia, vio la palabra “esclavitud” y de inmediato imaginó la escena donde a Kunta Kinte le cortan parte de su pie como castigo por haber intentado escapar. Harris no ha leído la Biblia ni realizado ninguna investigación exhaustiva en el tema de la esclavitud. Pero no podíamos esperar otra cosa de Sam Harris, un hombre que apareció en el documental de Brian Flemming, The God Who Wasn’t There (El Dios que nunca estuvo allí), film que intenta probar que Jesús nunca existió, una tesis que los expertos acreditados de renombre rechazan universalmente. Esto es suficiente para no tomar en serio a Sam Harris, un hombre con gran falta de discernimiento en el área de religiones. Debe ser por ello que el único debate que aceptó fue contra Rick Warren [3], quien con todo respeto, no tiene una formación académica para debatir en estos temas. Es natural que Harris siga huyendo de los pesos pesados como Alvin Plantinga, William Lane Craig, J.P. Moreland, Norman Geisler, y otros.

Fue precisamente en el tema de la esclavitud que Harris hizo trastabillar a Warren, por ello queremos de aquí en adelante abordar el tópico para capacitar en lo posible a los cristianos a rebatir esta objeción que los críticos usan para atacar nuestra fe.  Al mismo tiempo, si algún ateo alcanza a leer este trabajo, permítanos educarlo a los efectos de rescatarlo de las garras fatales de la ignorancia. Para llevar a cabo este desafío monumental (educarlo a usted), tomaremos como base el trabajo académico publicado en http://www.christian-thinktank.com/qnoslave.html

Comencemos diciendo que lo primero que viene a la mente del hombre actual cuando se habla de esclavitud, es la noción relativamente moderna derivada de las experiencias en el Sur de los Estados Unidos, el Caribe y Latinoamérica. La imagen de la esclavitud en occidente ha sido circunstancialmente construida en base a las representaciones de la literatura abolicionista primero, y novelas, libros de texto y películas más adelante. Este tipo de esclavitud fue caracterizado por 1) el uso de esclavos como propiedades con exclusión de su humanidad, 2) el empleo de ellos para mano de obra únicamente, y 3) su absoluta falta de libertad. [Encyclopedia of Cultural Anthropology (4 vols), David Levinson and Melvin Ember (eds), HenryHolt:1996, 4:1190f]

Antes de elaborar en la descripción de esclavitud en la antigüedad, es crucial señalar que los eruditos en el Antiguo Cercano Oriente (ACO en adelante) ya han abandonado el uso del término “esclavitud” para describir las diversas formas relacionales señor-sirviente en la antigüedad. En realidad, la historia devela que hubo muy pocas sociedades antiguas esclavistas por definición – la romana y la griega siendo las más conocidas. Para decepción de los Sam Harris de hoy, la sociedad del antiguo Israel no clasifica en esta última categoría con los romanos y los griegos. Ni siquiera estas dos últimas poseían las tres características dominantes de la esclavitud del siglo diecinueve, aunque sin duda hubo abusos de todo tipo, dada la condición humana.

El término “esclavo” es por demás ambiguo en el contexto de las culturas antiguas. Por ejemplo, en occidente jamás llamaríamos a los ministros de gobierno “siervos del presidente”, pero ese es exactamente el término que los definiría en los imperios o reinos del ACO. “Siervo” era el título aplicado para un subordinado en la escala social. Todos los súbditos de un rey eran llamados “siervos”, a pesar de ser ciudadanos libres. El rey mismo, de ser vasallo, era un siervo del emperador. Los reyes, emperadores y plebeyos, eran todos “siervos” de los dioses. Las personas de capas sociales inferiores, cuando se dirigían a alguien de una capa superior, usaban el respetuoso “vuestro siervo”. [A History of Ancient Near Eastern Law (2 vols). Raymond Westbrook (ed). Brill:2003. 1:40]

Observación:  Los términos “siervo”, “esclavo” y “sirviente” no acarreaban la connotación negativa atribuida en el día de hoy. Teniendo presente lo anterior, es increíble que el señor Harris simplemente cite versos donde aparece la palabra “siervo” y no se tome la molestia de contextualizar el término o la referencia. Sólo la ignorancia o la deshonestidad intelectual pueden llevar a un hombre a hacer eso.

Pasemos ahora a definir la palabra “esclavo” (siervo) en el Antiguo Testamento, y por extensión, en el Nuevo Testamento. La palabra ebed/doulos denotaba no sólo esclavos ocupados en la producción o en las tareas domésticas, sino también personas en puestos subordinados en relación al rey y los altos oficiales. Es por ello que el término ebed es traducido a veces como “siervo001. Como se ha señalado anteriormente, el término se usaba también en referencia a la persona cuando se dirigía a otra de rango más alto. Por último, ebed se usaba también en un sentido figurado/espiritual: siervo de Dios (Ex. 32:13; Lv. 25:55; 1 S. 3:9; Ezra 9:11, etc.).

En nuevas versiones bíblicas encontramos que ebed/doulos (griego NT) es traducido como “esclavo”. Es comprensible que ciertas personas se confundan al ver esta traducción y lleguen a pensar que la Biblia aprueba la institución de la esclavitud, pero es inusitado que Sam Harris, supuestamente un genio, se llegue a confundir. Todo lo que se necesita para aclarar la confusión es estudiar el contexto y la etimología de la palabra. Por ejemplo: Abimelec, rey de Gerar, llamó a todos sus siervos y les contó un sueño que tuvo (Gé. 20:8). Estos “siervos”, en contexto, eran los oficiales y ministros de su corte. Abraham, por su parte, derrotó a los reyes de Mesopotamia con un ejército constituido por 318 de sus criados (Gé. 14:14). Podemos suponer con un alto grado de certidumbre que al menos una parte de estos “criados” eran miembros de la familia de Abraham nacidos libres. Al ascender al trono de Judá, Amasías mató a los “siervos” que habían matado a su padre. Estos siervos eran dignatarios reales (2 Cr. 25:1-3). Y así existen otros ejemplos.
En Génesis 24:2, encontramos que la persona que gobernaba sobre todos los bienes de Abraham, es llamada su “criado”. Más que un esclavo en el sentido occidental moderno, aquí tenemos a alguien que muy probablemente nació libre, o de ser un esclavo, su condición dista mucho de semejar la de un esclavo del siglo 19 en occidente.

Luego de haber extirpado la carga negativa de la palabra “esclavo” en el contexto de la cultura del antiguo Israel, vayamos ahora a los casos de esclavitud o servidumbre para los cuales el Antiguo Testamento contiene legislación por parte de Dios.

La mayor parte de las regulaciones en el AT relacionadas con la esclavitud tienen que ver con individuos hebreos que por razones de endeudamiento, o riesgo de morir de inanición, se vendían (o firmaban un contrato de servidumbre por un tiempo limitado). Llamémosles “esclavos endeudados”. Debe “quedar en actas”, Sam Harris y hordas ateas, que no estamos hablando de esclavos que fueron cazados como animales, como ustedes en su cruzada anti-Dios creen o hacen creer al desprevenido público.

En un contexto histórico-religioso-cultural donde la lucha por la estabilidad económica era una constante, la ley mosaica contenía varias iniciativas para prevenir que la persona se convirtiera en un esclavo/a. Deuteronomio 23:19 legisla que en materia de préstamos no se debe cobrar interés al que pide prestado. Este principio se repite en Ex. 22:25; Lv. 25:36, 37; Sal. 15:15 Neh. 5:7, y Ez. 18:8, 13, 17; 22:12. A su vez, Deuteronomio 15 insta con coerción teocrática inconfundible, que siempre se debe ayudar al pobre y al menestoroso. Levítico 19:9 y 23:22 también aseguran la provisión de los necesitados.

“Las regulaciones pentateucas eran para mitigar las causas de que las personas tuvieran que servir como esclavos. Los extranjeros residentes, los huérfanos y las viudas no debían de ser abusados, oprimidos o deprivados de justicia. Cuando se les prestaba dinero a los pobres, no se debía cobrar interés. En cualquier otra zona del Cercano Oriente, los intereses exorbitantes sobre los préstamos eran la primer causa de que la gente se vendiera en esclavitud”. [Dictionary of the Old Testament Pentateuch, T. Desmond Alexander and David W. Baker (eds). IVP:2003, OT5]

Es significativo que en Israel nadie podía ser esclavo a la fuerza. El traficante de esclavos en potencia era castigado con la pena de muerte (Ex. 21:16). Señor Harris, ¿puede usted discernir esta gran diferencia con los sistemas esclavistas de los siglos 18 y 19? Yo pienso que usted sí sabe la mala representación que usted hace de la forma de esclavitud en el Israel antiguo? Si ese es el caso, usted comete la falacia del monigote de paja, o sea, construye su versión del sistema para poder refutarla con facilidad. La esclavitud del AT era una servidumbre con responsabilidad contractual, o sea, un compromiso de trabajar para alguien a quien la persona debe dinero y de esa manera pagar la deuda – algo así como hacemos hoy con las tarjetas de crédito.

El Opus Magnum en esta materia, que Sam Harris debió haber leído si deseaba algún tipo de respeto entre los eruditos, son los dos tomos de A History of Ancient Near Eastern Law (Historia de la Ley en el Cercano Oriente) editado por Raymond Westbrook, Brill Academic Publishers:2003. Este trabajo hecho por 22 eruditos encompasa todos los documentos legales del ACO (por períodos) e incluye secciones en esclavitud. Citando algunas porciones, intento demostrar que la esclavitud de las civilizaciones del área geográfica tendía a ser un recurso de ayuda al pobre más que para el rico [ver http://www.christian-thinktank.com/qnoslave.html]:

“La mayoría de los esclavos poseídos por los Asirios en Asur y Anatolia parecen originalmente ser esclavos-deudores – personas libres vendidas en esclavitud por un padre, esposo, una hermana mayor, o por ellos mismos”. (1.449)

“La venta de esposas, niños, parientes, o uno mismo debido a obligaciones financieras, es una característica recurrente en la escena socio-económica de Nuzi … Un caso algo diferente es el de la mujer o el hombre extranjero, llamados hapiru (inmigrantes), quienes se ofrecían voluntariamente como esclavos a individuos privados o a la administración de palacio. La pobreza era la causa de estos acuerdos …” (1.585)

“La mayoría de los casos registrados donde personas libres ingresan al sistema de esclavitud (en Emar) son debido a deudas, hambruna, o ambas …” (1.664s)

“Por otra parte, se hace mención de gente libre que son vendidos como esclavos como resultado de las condiciones de hambre y la situación económica crítica de las poblaciones [Canaán]. Hijos e hijas son vendidos por provisiones…” (1.741)

“El método de esclavización más frecuentemente mencionado [Neo- Sumerio, UR III] era la venta de hijos por parte de sus padres. La mayoría son mujeres, evidentemente viudas vendiendo una hija; en una instancia una madre y una abuela venden un niño … Hay un caso de auto-venta. Todas éstas claramente se originan en la pobreza; no se declara, sin embargo, si alguna deuda estaba específicamente en juego”. (1.199)

Ahora, en lo referente al trato dado a los esclavos en el ACO y el AT (Israel), corresponde señalar las diferencias con el trato a los esclavos en la historia más reciente. La esclavitud en el Sur Americano abundó en maltratos y no necesitamos documentar estas cosas. En el ACO, el trato a los esclavos era mucho menos severo, principalmente por el tipo de relación cercana creado entre el señor y el esclavo. La esclavitud en el ACO era por lo general algo de “entrecasa”, “cosa de familia”, con fuertes lazos emocionales involucrados. Sin embargo, hubo casos registrados de castigos extremos en la región. Pero cuando llegamos a Israel, el relato bíblico presenta un marcado mejoramiento de las condiciones de vida de los esclavos, superior a las del ACO. Exodo 21, por ejemplo, es considerado por muchos comentaristas como un modelo de tratamiento humanitario a los esclavos.

Reiteramos, sí hubo casos de castigos extremos en el ACO, pero la norma era que los esclavos eran protegidos del abuso:

“Los esclavos eran generalmente protegidos contra castigos físicos excesivos. Aun los esclavos-propiedad parecen haberse beneficiado en cierto grado de esta protección”. [A History of Ancient Near Eastern Law (2 vols), Raymond Westbrook (ed). Brill:2003, 1:43]

Todos los documentos del período histórico parecen indicar un tratamiento humano:

“Primero, separemos los esclavos — el botín de guerra o en servidumbre por varias razones – quienes por definición eran totalmente dependientes de sus señores, no obstante este último parece haberlos tratado bastante humanamente, y más como sirvientes domésticos”. [Everyday in Ancient Mesopotamia. Jean Bottero (Antonia Nevill, trans). JohnsHopkins:1992/2001, p. 114]

Por su parte, en el sistema de esclavización en los siglos 18 y 19 en América, los esclavos vivían separados y no participaban de muchos de los beneficios de las fortunas de los dueños. En el Nuevo Mundo, por lo menos dos tercios de los esclavos de las plantaciones vivían en barracas y no en cercanía con los dueños (esclavos domésticos). En el ACO, por el contrario, la vasta mayoría de los esclavos eran domésticos bajo un mismo techo. En el ACO/AT no existían las cuadrillas de trabajadores agrícolas que surgen más tarde en la historia de la República de Roma y en el Nuevo Mundo:

“Además, por lo regular había probablemente sólo unos pocos en cada casa [en Israel] … no hay indicación, por ejemplo, que largas cuadrillas laboraran en condiciones deplorables para cultivar grandes latifundios, como en el mundo romano posterior”. [The Israelites, B.S.J. Isserlin, Thames and Hudson:1998,OT I:101] [Notes, Jewish Study Bible, Ex. 21]
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(Continuará)
*Este Artículo ha sido publicado con el permiso del apologista Pablo Santomauro.

¿Pequeños Dioses?


Por Pablo Santomauro
Juan 10:34 dice: “Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois?” – ¿Apoya esto la doctrina del Movimiento de la Fe de que somos pequeños dioses?

Para responder la pregunta adecuadamente es propio leer el pasaje en contexto:

Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios. Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois? Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada), ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy? (Jn. 10:31-36)

En efecto, el Movimiento de la Fe con líderes como Kenneth Copeland , Benny Hinn y otros, enseñan que los hombres somos pequeños dioses caminado por este planeta. Este es uno de sus pasajes favoritos. También los mormones lo usan para justificar su doctrina de que somos dioses en potencia.

En la antesala del pasaje, Jesús acababa de decir que el Padre y él uno eran, en una clara declaración de su Deidad (v.30). Los judíos tomaron piedras inmediatamente porque entendieron muy bien el reclamo de Cristo. Es entonces que el Señor les responde con  una referencia al Salmo 82:6:

“Yo dije: Vosotros sois dioses, y todos vosotros hijos del Altísimo”.

¿Acaso Jesucristo estaba diciendo que los humanos somos dioses? En ninguna manera. Este es el razonamiento de Jesús: Si algunos seres humanos pueden ser llamados “dioses”, ¿por qué el Hijo de Dios no puede ser llamado “Dios”?

¿En qué sentido fueron llamados “dioses” algunos hombres en el Antiguo Testamento? En un sentido representativo. Moisés fue como Dios (elohim) ante Faraón (Ex. 7:1). De la misma manera, en el Salmo 86:2 Dios llama a los jueces de Israel “dioses” (elohim). En otras palabras, a los ojos de la gente los jueces son como dioses porque representan a Dios.No significa que su naturaleza es divina.
Muchos eruditos piensan que en este salmo Dios llama “elohim” a los jueces irónicamente. Como estos jueces juzgaban injustamente abusando de su posición privilegiada (Sal. 82:2), Dios les anuncia que morirán como lo que son, meros humanos:

“Pero como hombres moriréis, y como cualquiera de los príncipes caeréis”. (Sal. 82:7)
Cuando Jesucristo cita el pasaje en Juan 10 no contradice ni refuta el Salmo 82. ¿Acaso Jesucristo dijo: Aquí traigo una doctrina diferente, existen muchos dioses, Jehová no es el único Dios?
A diferencia de la palabra “Señor” (Jehová), que siempre significa “Dios”, la palabra “dioses” (elohim) puede ser usada para Dios (Gn. 1:1), ángeles (Sal. 8:4-6; cf. He. 2:7), o seres humanos, como en este caso del Salmo 82.

El salmo se enfoca en un grupo de jueces israelitas quienes debido a que tomaban decisiones sobre la vida y la muerte de personas, eran llamados flexiblemente “dioses”. Estos jueces se hicieron corruptos y cometían injusticias. Asaf, el autor del salmo, dice que si bien estos jueces eran llamados dioses, morirían como hombres, lo que realmente eran.

Asaf probablemente estaba usando la ironía cuando llamó “dioses” a estos jueces perversos. Si esto es así, no hay justificación ninguna para llamarlos “dioses” en ningún sentido serio.

Cualquiera sea el caso, el reclamo de Benny Hinn y sus pares, así como el de nuestros amigos politeístas, los mormones, no tiene ningún sentido. La razón es que el salmo fue escrito dentro de un contexto judío estrictamente monoteísta, en el cual llamar Dios a un humano constituía una blasfemia. Además, Dios establece claramente en su Palabra, que no existen dioses aparte de él (Is. 44:8; 43:10).

Resumiendo: Jesucristo cita el salmo en el contexto de un intercambio con los judíos, los cuales estaban a punto de apedrearlo porque se había equiparado con Dios. Jesucristo responde que si en el AT era posible llamar dioses a meros hombres, no había razón para que los fariseos se ofendieran porque Jesús reclamó ser el Hijo de Dios, cuando en realidad su reclamo estaba respaldado por sus milagros. Jesucristo estaba presentando una defensa de su propia Deidad, no de la deificación del hombre. Walter Martin lo dijo magistralmente: Si usted quiere saber si es un dios, pregúntele a su esposa. Ella se lo aclarará en diez segundos. <>

*Este Escrito ha sido Publicado en este blog con el Permiso del apologista Pablo Santomauro.

Joel Osteen: Lo Negativo del Pensamiento Positivo


por Pablo Santomauro
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Enseñar una clase de Biblia en mitad de semana tiene sus riesgos para el maestro. Uno de ellos surge del hecho de que la clase tiene menos asistentes que un culto dominical, el ambiente es más relajado y nunca falta quien levante la mano para hacer una pregunta durante el estudio, a pesar de que se ha anunciado que las preguntas deben hacerse al final. Es aun peor cuando la pregunta o la interrupción viene en forma de desafío. Este fue el caso que me ocurrió a principios de año. Yo advertí acerca del peligro en las enseñanzas de Joel Osteen y una dama interrumpió para decir que ella estaba leyendo el libro de Osteen “Su Mejor Vida Ahora”, el cual le venía pareciendo maravilloso porque le ayudaba a ver la vida en forma positiva y optimista.

Aclaro que no tengo nada contra la idea de ser optimista. Mi problema es con la persona que predica o promueve optimismo y nada más. Ese es el caso de Joel Osteen, cuyo cristianismo es conocido como “liviano” o “light”. Su mensaje puede resumirse en cinco palabras: “No te preocupes, sé feliz”. Osteen deja de lado muchísima enseñanza bíblica que nos habla del aspecto triste y negativo de la vida en este mundo. El mensaje de Osteen nos puede parecer bien cuando somos jóvenes, tenemos salud y todo marcha bien. La dama del estudio bíblico se encontró con una respuesta nuestra que no esperaba. La semana anterior se había quejado en público de su situación en el trabajo. Su supervisora la trataba mal, sus compañeras la acosaban, no le daban los fines de semana libre y la paga era mediocre. A través de su letanía había mostrado que ella no estaba preparada para lidiar con el lado negativo de la vida, y yo no pude más que recordárselo. Este es el lado negativo del pensamiento positivo de predicadores como Osteen. No preparan a la persona para confrontarse con las vicisitudes de la vida.

Mi respuesta fue sencilla, aunque reconozco que algo irónica. Le dije que aplicara las propias enseñanzas de Osteen para solucionar su problema, i.e., que pensara pensamientos positivos acerca de su trabajo y sus problemas. Después de todo, el mismo Osteen ha declarado que este tipo de pensamientos le ha servido hasta para encontrar estacionamiento, asientos de preferencia en los aviones y ubicación rápida y conveniente en restaurantes llenos de gente. Sus libros promueven lo mismo, pensar cosas felices y positivas para obtener lo que deseamos en la vida.

Acabo de escribir estas líneas cuando para mi sorpresa recibo otra crítica, bastante agria esta vez, acerca de un artículo sobre Osteen publicado en el blog del Pastor Daniel Brito

(http://pastordanielbrito.wordpress.com/2009/01/26/por-favor-joel-osteen-ya-no-mas-entrevistas/#comment-3025).

 El vitriólico comentario proviene de una dama en Colombia, ofendida  porque le tocaron al hombre cuyos sermones “han sido de bendición en su vida”. Aparentemente a nuestra dama se le acabaron los pensamientos positivos cuando comenzó a escribir su crítica.

Yo he encontrado que los seguidores de Joel Osteen, ya sea sus televidentes o los lectores de sus libros, son gente cuya actitud puede ser marcadamente agresiva cuando alguien les pincha la burbuja de su idea de que pueden crear su propia realidad con pensamientos positivos. Por lo general se trata de gente tremendamente ignorante de la Biblia.

La ignorancia bíblica de los admiradores de Osteen, y por qué no de Rick Warren, Robert Schuller y los falsos maestros de TBN, no es más que una consecuencia de lo que están recibiendo. Osteen, por ejemplo, si menciona dos versos bíblicos en sus sermones es mucho. En sus libros podremos encontrar uno cada 25 páginas, y generalmente citados de versiones bíblicas sospechosas, cortados por la mitad porque por lo general la otra mitad enseña exactamente lo opuesto de lo que Osteen expondrá a continuación, y si no es así, por lo regular el verso es interpretado como se le da la gana. Curiosamente, nunca lo hemos escuchado hacer una oración pidiendo  por la guía de Espíritu Santo antes de sus charlas (por llamarlas de alguna manera). Osteen comienza sus predicaciones con un mantra que todo el estadio parlotea junto con él  mientras levanta una Biblia que nunca abrirá. Este es el mantra:

“Esta es mi Biblia. Yo soy lo que ella dice que soy. Yo tengo lo que dice que yo tengo, yo puedo hacer lo que ella dice que puedo hacer. Hoy se me enseñará la Palabra de Dios. Yo osadamente confieso: mi mente está alerta y mi corazón receptivo. Nunca seré el mismo. Voy a recibir la incorruptible, indestructible, siempre viva semilla de la Palabra de Dios, Yo nunca seré el mismo – ¡nunca, nunca, nunca! Nunca volveré a ser el mismo, en el nombre de Jesús, Amén”.

Si esto es una oración cuesta discernirlo. Más bien parece un mantra motivacional de los recitados en las conferencias de la Nueva Era para ejecutivos y empleados de los grandes consorcios. Y si es una oración, es condenada por Cristo mismo como una oración repetitiva digna de los hipócritas (Mt. 6:7). Pero lo irónico es, reitero, que la Biblia no se abre en sus cultos. De ahí la ignorancia doctrinal de sus seguidores, quienes han creído en la falsa noción de que sonriendo todo el tiempo y pensado positivamente van a crear su propia realidad.

Lo negativo de todo esto es que:

1)    Las grandes masas que siguen a Osteen no tienen el fundamento doctrinal y el conocimiento de Dios sumamente necesario para tratar con los reveses de la vida, un cáncer, la pérdida de un ser querido, un revés económico, etc.
2)    Son lo que popularmente se conoce como “calienta bancas”. Usted nunca los verá envueltos en el servicio a Cristo en una iglesia de sana doctrina.
3)    Estos seguidores no pueden ser ni la sal de la tierra ni la luz del mundo porque no conocen el verdadero evangelio de Cristo, y por ende, no pueden articularlo frente al incrédulo. Son nubes sin agua y sin un potencial evangelizador efectivo.
4)    Son totalmente inútiles en el aspecto apologético. Ante un desafío a la fe cristiana  no tienen respuestas racionales para ofrecer.
5)    Son, por lo tanto, siervos inútiles cuya profesión de fe es altamente cuestionable.
Por un tiempo me resistí a creer lo que otros han dicho, o sea que predicadores como Osteen, Rick Warren y los lobos de TBN son seguidos por muchos pero no porque estos sean instrumentos de Dios, sino que en realidad son instrumentos del juicio de Dios sobre su pueblo por haber abandonado sus caminos. Confieso que hoy me inclino a esa posición. Comúnmente tenemos la tendencia a asociar el juicio de Dios con catástrofes sin reparar que también es una catástrofe cuando Dios entrega a la gente a sus propios caminos (Ro. 1:24,26). Jeremías lo puso de esta forma:

“Espantaos, cielos, sobre esto, y horrorizaos; desolaos en gran manera, dijo Jehová. Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua. (Jer. 2:12-13)”.


*Este Escrito ha sido Publicado en este blog con el Permiso del apologista Pablo Santomauro*

El Evangelio de la Prosperidad da resultados


(para Kenneth Copeland, sus familiares y amigos)
por Pablo Santomauro

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Se ha escrito tanto sobre el Evangelio de la Prosperidad mostrándolo en forma negativa, que he sido motivado a escribir sobre sus ventajas o beneficios. Veamos el ejemplo de Kenneth Copeland. Este televangelista, por llamarlo de alguna manera (eso de llamarle falso maestro, lobo con piel de cordero, o “cara de diablo” como algunos lo hacen, ya cansa), ha levantado un imperio religioso en Newark, en el norte de Texas, con sólo predicar que Dios quiere que sus seguidores naden en la abundancia.


Con el paso del tiempo, si bien la edad promedio de los coches en el estacionamiento de su iglesia en un domingo es de 10 años, al menos un número de parientes y amigos de Copeland ha prosperado notablemente, de acuerdo con Associated Press [1]. Entre ellos tenemos al cuñado de Copeland, quien maneja el lucrativo negocio de adquirir tiempo en los canales de televisión, a su hijo, que ha comprado tierras que pertenecían a la iglesia para anexarla a su hacienda y ha visto cuadruplicar su valor en poco tiempo, y a los miembros de su directorio, que han recibido miles de dólares cada vez que se les invita a dar una conferencia en los eventos de la iglesia.

Expertos en leyes impositivas opinan que los Copeland son dueños de muchas corporaciones que operan al amparo del rubro de organizaciones sin fines de lucro. Frances Hill, un professor de ley de la Universidad de Miami que se especializa en leyes de impuestos , dice que “hay demasiado dinero chapoteando en el charco y el chapoteo sucede alrededor de gente asociada con varias compañías relacionadas con el ministerio de los Copeland, ya sea por lazos sanguíneos o amistades forjadas a través de los años. Hay banderas rojas de alerta alrededor de todas estas relaciones”.

Kenneth Copeland, de 71 años, es  una de las figuras pioneras del Evangelio de la Prosperidad, una artimaña inventada por carteristas espirituales para extraer dinero de los “fieles” mediante la distorsión de ciertos pasajes bíblicos prometiendo que Dios les multiplicará con creces lo donado a estos televangelistas. Hoy por hoy, el ministerio de Copeland (Believer’s Voice of Victory) con un predio de aproximadamente 750 hectáreas, un aeropuerto privado con un jet de U$ 17.5 millones y otros aviones, y una mansión palaciega con un lago al frente valorada en U$ 6 millones, es testimonio de que el Evangelio de la Prosperidad trae prosperidad, aunque solamente a los granujas que lo promueven (Copeland, Hinn, Meyer, Savelle, Crouch, Duplantis, etc.).

En los últimos tiempos, Copeland ha estado bajo el escrutinio del gobierno y se ha creado una comisión en el senado para investigar sus actividades cuestionables en materia de responsabilidad financiera, junto con las de otros cinco ministerios que predican la teología de la prosperidad y la sanidad. De todos ellos, Copeland ha sido el que ha venido resistiendo con mayor enjundia, negándose a contestar la mayoría de las preguntas enviadas por el líder del comité senatorial, Charles Grassley. De continuar en su resistencia, Copeland puede ser emplazado judicialmente.

El senador Grassley ya ha dicho que el principal objetivo del comité no es penalizar a estos televangelistas, sino evaluar si las leyes vigentes en materia de impuestos para las iglesias es adecuada. Esto puede tener repercusiones perjudiciales para todas las iglesias en el país. Es lamentable que por unas pocas comadrejas todo el cuerpo de Cristo pueda ser afectado.

Como aquello de que “hecha la ley, hecha la trampa”, es muy probable que los cargos de fraude y evasión de impuestos contra los Copeland no prosperen ya que ellos cuentan con abogados muy sagaces. Una vez que los procedimientos legales queden en la nada como ha sucedido antes con algunos pájaros de cuenta de la televisión “cristiana”, los adulones de turno (y que los hay los hay, aun en el mundo hispano) saldrán alborozados a anunciar la inocencia de sus ídolos carismáticos. ¿Pero son inocentes en realidad? Que la justicia no los pueda procesar no significa que carezcan de culpa ni que no sean gente de la peor ralea.
La ley terrenal no podrá tocarlos, pero tarde o temprano tendrán que responder ante el tribunal más alto que existe. Me refiero al juicio del Gran Trono Blanco (Ap. 20:11-15). Su destino está ya sellado, como bien lo dijo el apóstol Pedro:

1 Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. 2 Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, 3 y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme. (2 P. 2:1-3)

Uno diría que ante tanto despliegue de riqueza exhibido por los Copeland y las sombras que arrojan las investigaciones por parte de las autoridades, la popularidad de los Copeland debería menguar considerablemente, pero no es así. El pasado mes de agosto se llevó a cabo la Convención Anual de los Copeland (Southwest Believers’ Convention) y varios miles de adoradores (de los Copeland y del dinero) se dieron cita.

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Según el New York Times [2], Gloria Copeland  no demoró en decir que así como Dios les dio a ellos aviones y barcos privados, una motocicleta enviada por un donador anónimo, vacaciones en Hawaii y cruceros en Alaska, bolsas de mano de lujo y un anillo de esmeraldas y diamantes, también lo haría con la concurrencia. “Dios sabe donde está el dinero y él sabe como dirigir ese dinero hacia ustedes”, le dijo a los congregantes.

Uno de los predicadores de la conferencia fue el conocido Jerry Savelle. También estuvo presente Jesse Duplantis. Estos repitieron sus famosos sermones salpicados con pasajes de la Biblia tomados fuera de contexto para convencer a los incautos presentes de que a pesar de la crisis económica del país, Dios seguirá dándole a su pueblo lo mejor de lo mejor.

Jerry Savelle dijo que “cada vez que usted se preocupe acerca de dinero, lo que usted tiene que hacer de inmediato es plantar. Deje caer el dinero como semillas en buena tierra” (los ministerios de los predicadores, por supuesto). “Deje de preocuparse, comience a sembrar”, agregó, “Dios tiene un paquete estímulo para usted”. En ese momento, cientos comenzaron a desfilar hacia el frente a dejar dinero en efectivo y sobres en los escalones del escenario.

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3 Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, 4 está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, 5 disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales. 6 Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; 7 porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. 8 Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. 9 Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; 10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. (1 Ti. 6:3-10) <>
Pablo Santomauro
1)     http://www.religionnewsblog.com/21870/kenneth-copeland-prosperity-gospel
2)     http://www.nytimes.com/2009/08/16/us/16gospel.html?_r=3&hp
*Este Escrito ha sido Publicado en este blog con el Permiso del apologista Pablo Santomauro*

¿SON SALVOS LOS SECTARIOS “SINCEROS”?


Por Pablo Santomauro
Cuando vemos como algunos sectarios (Testigos de Jehová, Mormones, etc.) trabajan con denuedo por sus creencias, muchos tenemos tendencia a pensar que su aparente sinceridad significa que son salvos. La verdad es que a los efectos de la salvación, los sectarios son personas que al igual que el incrédulo, han rechazado el cristianismo histórico y la salvación tal cual es definida en el evangelio.
Segunda de Corintios 11 nos enseña que este tipo de hombres y mujeres son engañados o son ellos mismos engañadores. En realidad predican otro evangelio y otro Jesús (v.4), además de otro camino de salvación (Hch. 4:12). Gálatas 1:9 dice que el que esto hace es anatema. A pesar de su “sinceridad” Dios los hace responsables de todas formas, como hizo responsable a Eva cuando fue engañada por la serpiente (Gén. 3:13-1).
Pablo nos comunica en Romanos 9:3 y 10:2-3 que los judíos religiosos estaban separados de Cristo (no eran salvos), a pesar de tener celo de Dios, porque no habían aceptado la salvación tal cual Dios la ofreció, habiendo ellos establecido su propio método de salvación.
Lo que es importante entender es que aparente sinceridad no significa sinceridad real, o sea, la búsqueda honesta de la verdad. Jesucristo hizo esta promesa: “Buscad, y hallaréis; llamad y se os abrirá … y el que busca halla; y al que llama, se le abrirá” (Mt. 7:7-8). Deducimos aquí que la persona que sinceramente busca a Cristo lo hallará, a menos que la promesa de Jesús haya sido falsa.
Es lógico concluir que personas que parecen sinceras pero están adorando a otro dios, no están buscando a Dios en absoluto; “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte” Prov. 14:12.
Efesios 1:13 y 2 Corintios 1:22 afirman que los verdaderos creyentes son sellados por el Espíritu Santo. ¿Puede el Espíritu sellar a aquellos que rechazan y atacan el cristianismo y su doctrina tal como es enseñada en la Biblia ? Lo cierto es que el camino de salvación sigue siendo el mismo, tanto para el inconverso como para el que profesa otra religión o para el sectario mismo.
El sectario que honestamente busca a Dios finalizará, tarde o temprano, saliendo de la secta y convirtiéndose a Cristo tal como Cristo es (Juan 8: 24,31-32), y el que a él viene, no le echa afuera. Recién entonces será salvo por gracia por medio de la fe (Efe. 2:8-9). <>
*Este escrito ha sido publicado con el permiso del apologista Pablo Santomauro.

LAS TEOFANIAS


Jesucristo en el Antiguo Testamento

por Pablo Santomauro
Un tema de suma importancia en el Antiguo Testamento son las “teofanías”. Estas apariciones de la Deidad constituyen uno de los argumentos más firmes por la unipluralidad de la naturaleza de Dios, la Encarnación y la Deidad de Jesucristo.
El término “teofanía” proviene de dos palabras del griego – teo y epifaino – y primariamente significa la aparición de Dios en forma humana. Estas apariciones en el AT se dieron en breves períodos durante los cuales el único y verdadero Dios vino a la tierra en forma de hombre.
Como hombre Dios caminó, conversó, compartió alimentos y momentos de camaradería con otros hombres. Durante estos episodios Dios pudo ser visto, tocado y escuchado por los ojos, manos y oídos humanos. Dios se manifestó literalmente en la carne y habitó entre nosotros, El Invisible se hizo Visible y lo Inmaterial se hizo Material sin dejar de ser Deidad ni por un momento.

La verdad de que Dios tomó forma humana en el AT prepara el camino para la Encarnación del Hijo de Dios en el NT. Es por ello que las numerosas teofanías en el AT son perfectamente comprensibles para los trinitarios.
Como dijimos antes, las teofanías son una prueba más del concepto uniplural de Dios. La doctrina de la Trinidad provee aquí la única solución a lo que parece ser una clara contradicción de la Escritura. El apóstol Juan nos dice en Juan 1:18:
“A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer”.
La primer parte del verso puede ser leída de la siguiente manera: “Al Padre nadie le vio jamás”. La gramática del griego es tajante, se trata de un negativo universal. Nadie, en ningún momento ha visto a Dios. Juan 5:37 es aun más explícito:
“También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis visto su voz, ni habéis visto su aspecto”.
¿Qué hacemos entonces con todos los pasajes que expresan que ciertos hombres han visto a Dios? Por ejemplo, el profeta Isaías testificó:
“Entonces dije: ¡Ay de mí! Que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos” (Is. 6:5) (énfasis nuestro)
El hebreo dice literalmente: “El Rey, Jehová de los ejércitos, mis ojos han visto”.
La incógnita se despeja cuando entendemos que es posible para una de las personas de la Deidad ser vista mientras que las otras no lo son. Juan 1:18 y 5:37 nos informan que nadie jamás ha visto al Padre pero sí han visto al Hijo. Si usted cree en la doctrina de la Trinidad, la contradicción desaparece. Pero si usted suscribe a la teología modalista de los pentecostales del nombre, está atrapado en un callejón sin salida.
Dios “Apareció”
A través de la historia bíblica, Dios se le “apareció” a varios personajes bíblicos:
Gn. 12:7          Abraham
18:1           Abraham
26:2           Isaac
24                 Isaac
35:1           Jacob
9                 Jacob
48:3           Jacob
Ex.   3:16         Moisés
4:5           Moisés
6:3           Abraham
Isaac
Jacob
Lev.  9:4          Aarón
16:2           Aarón
Dt.  31:15        Moisés, Josué
1 S.  3:21         Samuel
1 R.  3:5          Salomón
9:2           Salomón
11:9           Salomón
2 Cr. 3:1          David
7:12         Salomón
La palabra hebrea ra’ ah significa que estas apariciones fueron manifestaciones literales de Dios en cierta clase de forma física que pudo ser vista y oída por el hombre. No se trató de visiones de la mente sino de apariciones físicas detectadas por los ojos (Gn. 18:2). La palabra ra’ ah es la palabra hebrea común para describir lo que es visible a los ojos del hombre y en la conjugación hebrea niphal significa “aparecerse, presentarse, hacerse visible, ser visto” [1]. Es obvio que este tipo de apariciones fueron percibidas con los sentidos del hombre natural como la vista, el oído y el tacto.
Tomemos como ejemplo el caso de Moisés. Hubo una diferencia fundamental entre la manera cómo Dios daba regularmente revelaciones a los profetas y el modo en que habló a Moisés. Dios se reveló a los profetas regulares (por llamarlos de algún modo) en visiones y sueños. Pero con Moisés hizo algo diferente. Leamos Números 12: 6-8:
Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él. No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa.  Cara a cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras; y verá la apariencia de Jehová. ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés? (subrayado nuestro)
Moisés tuvo el privilegio de ver “la apariencia de Jehová” (la “forma”). Combinando ésto con el “cara a cara” y la aserción de Jehová de que no hablaría con Moisés “por figuras”, concluimos que lo que vio Moisés fue una forma física y la conversación fue de humano a humano (Ex. 33:11; Dt. 34:10)
¿Qué clase de “apariencia”?
Una cara requiere una cabeza y una cabeza requiere un cuerpo, o sea la forma física de Jehová era un cuerpo humano.
Aclaración: No estamos endorsando el mormonismo. Los trinitarios no decimos que una forma física es parte de la naturaleza esencial eterna de Dios. En su esencia, Dios es espíritu y por lo tanto no tiene un cuerpo o forma (Jn. 4:24; Lc. 24:39). Dios no es hombre en su Esencia o Ser (Nm. 23:19).
Ya desde Génesis 3:8 vemos que Adán y Eva oyen los pasos de Jehová Dios paseándose en el huerto (pobremente traducido en la Biblia en español como “la voz de Jehová”).
El hecho de que Adán y Eva se escondieron entre los árboles sólo tiene sentido cuando reconocemos que se ocultaron de alguien que pudo ser visto y oído. No eran tan ingenuos como para pensar que se podían escapar de la omniciencia y omnipresencia de Dios. El esconderse detrás de un árbol implica que existe algo material o físico del otro lado del árbol. El ocultamiento intencional de Adán y Eva presupone una forma física de Dios.
El texto hebreo es impactante en esta coyuntura. Esta no era la primera vez que Dios los visitaba. La palabra “paseaba” en su forma hebrea es un participio masculino singular indicando que era una costumbre de Dios el pasearse por el huerto.
El hombre moderno piensa con palabras que son puramente abstractas o mentales. El vocabulario hebreo, por el contrario, está repleto de palabras que dibujan conceptos concretos. Es por ello que al leer un texto en hebreo con el vocabulario apropiado de por medio, el texto cobra vida y revela el significado que el autor quiso darle.
El famoso comentarista Payne Smith señala: “la forma del verbo está en la conjugación reflexiva, significa “caminar por placer” [2]. El texto hebreo es contundente y no deja margen para una voz de trueno viniendo desde el cielo y asustando a Adán y Eva.
Otros autores señalan:
“El [Jehová] viene a ellos [Adán y Eva] como un hombre a otros  hombres. Esta fue la forma inicial de revelación divina. Dios conversaba con el primer hombre estando en una forma visible, como el Padre e Instructor de Sus hijos. El no adoptó este modo por primera vez después de la caída, sino que lo hizo desde el tiempo en que trajo los animales a Adán y le dio a Eva por esposa (Cap. ii. 19, 22). Este modo humano de relacionarse entre el hombre y Dios no es un mero recurso literario, sino una realidad fundamentada en la naturaleza humana, o mejor dicho, en el hecho de que el hombre fue creado a imagen de Dios. [3]
Las conversaciones entre el hombre y Dios registradas en la Biblia son tan naturales en su estilo y contenido por la sencilla razón de que apareció, en la mayoría de las ocasiones, en forma humana y habló como los humanos hablamos unos con otros.
La forma en que Dios habló con Caín, con Noé y otros fue tan normal que sólo pueden describir una forma física humana de Dios delante de ellos. Podemos llamar a estas apariciones con el nombre de “teofanías corpóreas”. La piedra de tropiezo para los unicitarios es la idea de que Dios pudo tomar forma física antes del nacimiento de Jesús, pero eso es lo que el AT enseña.
¿Fueron estas teofanías espejismos? ¿Fueron imágenes holográficas como las de  Disneylandia? ¿Ilusionismo? ¿Hipnotismo? ¿Arte de magia? ¿Robots? Ya vimos que no, que fueron manifestaciones físicas. Si existiera tal cosa como un ADN espiritual comprobaríamos que en esas apariciones existió una correspondencia ontológica con la Deidad. El punto es que la naturaleza ontológica de Dios estuvo presente en las teofanías. Las teofanías del AT fueron materializaciones (o encarnaciones) de la Deidad con el propósito de hablar y tratar con los hombres. La Encarnación de Jesucristo en el NT fue de distinta naturaleza. El milagro en la Encarnación de Cristo no fue el hecho de que Jesús era de naturaleza divina, sino más bien la verdad de que fue también ontológicamente humano. Por ello es que la Encarnación de Cristo tuvo un propósito redentivo, i.e., requirió una correspondencia ontológica con los humanos a los efectos de cumplir con el requisito de emparentamiento para redimir al hombre caído.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, es correcto decir que Dios fue visto en el AT. Pero si Dios es unipersonal, es decir, no existe una pluralidad en su Ser,  ¡el que fue visto por los personajes del AT fue nada menos que el Padre! Esto es desvastador para el modalista porque en su teología la única vez que el Padre se manifestó en forma física fue en la persona de Jesucristo. La posición modalista convierte Juan 1:18 (al Padre jamás nadie le vio) en una mentira descarada. Sólo la doctrina de la Trinidad ofrece la solución a esta aparente contradicción y desenmascara la falsa doctrina de la Unicidad de Dios.
De aquí en adelante examinaremos los argumentos de David K. Bernard, de la Iglesia Pentecostal Unida, un movimiento sectario que rechaza la Trinidad de Dios. Este grupo maneja un concepto modalista de la naturaleza de Dios. Para ellos Dios es unipersonal, y tanto el Espíritu Santo como el Hijo son meras manifestaciones del Padre y el Hijo no existió antes del nacimiento en Belén. Es por ello que las teofanías del AT son un serio problema para ellos. En su libro “La Unicidad de Dios”, mayormente en el capítulo 7, Bernard trata desesperadamente de neutralizar o anular la fuerza evidencial de algunos pasajes que los trinitarios usamos para argumentar por la unipluralidad de la naturaleza de Dios. Este es el primero:
Aparición a Abraham
Génesis 18:1 dice que Jehová apareció a Abraham en las llanuras de Mamre. El versículo 2 dice que Abraham miró y vio a tres hombres … el versículo 22 revela que dos de los “hombres” dejaron a Abraham y partieron hacia Sodoma, pero Jehová permaneció un tiempo más para hablar con Abraham. ¿Quienes eran los otros dos hombres? Génesis 19:1 dice que dos ángeles llegaron a Sodoma esa tarde. Claramente, las tres manifestaciones humanas que aparecieron a Abraham eran Jehová y dos de sus ángeles. La interpretación de algunos, es que Génesis 19:24 significa dos personas: “Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos.” Sin embargo, esto no significa que un Jehová en la tierra le pidió a otro Jehová en los cielos que hiciera llover fuego, porque hay solamente un Jehová (Deuteronomio 6:4). Más bien, es un ejemplo de volver a declarar algo en palabras diferentes. Muchos pasajes del Antiguo Testamento expresan una idea de dos maneras diferentes, como un mecanismo literario o como un medio para enfatizar. No hay ninguna evidencia de que Dios se quedó y viajó a Sodoma para dirigir su caída después de su manifestación temporal a Abraham. La Biblia solo dice que dos ángeles fueron a Sodoma. Debemos notar que ambas declaraciones describen a Jehová estando en un solo lugar y haciendo una sola cosa: en el cielo, haciendo llover fuego. (resaltado nuestro) [5]
Bernard comete aquí varios errores. Primero, cae en la falacia del razonamiento circular, o sea, fiel a su presuposición de que no hay una pluralidad en la unidad de Dios, asegura en la premisa lo que trata de probar en la conclusión. Por ello recurre a Deuteronomio 6:4 para probar su punto. El problema es que los unicitarios nunca han podido probar su famosa doctrina de la Unicidad a partir de ese versículo, cosa de la que hablaremos más adelante.
Segundo, Bernard displicentemente dice que la repetición de “Jehová” en Génesis 19:24 es sólo un mecanismo literario o una forma de enfatizar algo. Esta es una explicación carente de apoyo más allá de la imaginación de Bernard, ya que:
1)      Moisés contrasta la tierra con el cielo. Nadie puede negar que ambos se yuxtaponen. Es obvio que los dos Jehová son parte del contraste. Así como los cielos no pueden interpretarse como una repetición de la tierra, tampoco el segundo Jehová puede ser interpretado como una repetición del primero.
2)      No hay ningún ejemplo en el Pentateuco donde Moisés use la repetición como recurso para enfatizar una narración. Eso no fue parte de su estilo literario.
Para un entendimiento correcto del pasaje y una refutación completa del argumento unicitario ver nuestro artículo, titulado “Los dos Jehová de Génesis 19:24”, en: www.calvarychapelamistad.org/modules.php?name=News& file=categories&op=newindex&catid=5
3) Cuando Bernard dice que “No hay ninguna evidencia de que Dios se quedó y viajó a Sodoma para dirigir su caída después de su manifestación temporal a Abraham”, no está en lo correcto. Es obvio que nunca leyó Génesis 18:21, donde Jehová dice a Abraham: “descenderé ahora (a Sodoma y Gomorra), y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí…” ¿No es esta suficiente evidencia, señor Bernard?
Queremos mencionar en breve y al pasar, que los unicitarios en algunas ocasiones tienen tendencia a seleccionar argumentos pobres o débiles, o simplemente inválidos, que los trinitarios en el pasado han formulado. Julio César Clavijo, por ejemplo, escribe:
La “teología” trinitaria ha utilizado el pasaje de Génesis 18, en el cual aparecen tres varones que visitan a Abraham, para asegurar que esos varones eran las tres supuestas personas de la trinidad. [6]
Pasemos por alto el hecho de que Clavijo pone la palabra “teología” entre comillas sin ninguna clase de justificación gramatical (su giro pretende ser irónico), y consideremos su argumento. Es cierto lo que Clavijo dice acerca de escritores trinitarios en el pasado usando la imagen de los tres hombres para representar la Trinidad. Esta interpretación no tiene base bíblica ninguna. Yo deseo señalar a los unicitarios que refutar un argumento débil no es equivalente a refutar la Trinidad, y mucho menos a probar que la doctrina unicitaria es verdad.
Cerramos este punto de la misma forma que finalizamos nuestro artículo en la página de internet detallada más arriba: El contexto, la evidencia textual, el lenguaje, la estructura gramatical y la evidencia histórica han emitido su veredicto hace ya mucho tiempo. El Jehová que habló con Abraham y luego con Lot, fue Jesucristo en forma humana. Fue una aparición física pre-encarnación de la segunda Persona de la Trinidad. Teniendo en cuenta que ningún trinitario pretende demostrar la Trinidad basado en un solo versículo, sino en la evidencia acumulativa del testimonio de la Escritura, es bueno recordar que Génesis 19:24 debe ser presentado junto con otros pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento, que una vez armonizados, son conclusivos respecto a la pluralidad de personas en la unidad de la Deidad. Podemos estar seguros de que Génesis 19:24, a la luz del contexto que le precede, es uno de los textos que más ha irritado a los antitrinitarios hasta el presente, y eso es bueno.

El Angel de Jehová
Como ya explicamos en otro ensayo, el Angel de Jehová es uno de los pilares de la doctrina de la Trinidad. Las referencias a este personaje en el AT son apariciones o teofanías de la segunda Persona de la Trinidad, por lo cual bien pueden ser llamadas “Cristofanías”.
Veamos a continuación la forma en que Bernard pasa a analizar el concepto del Angel de Jehová:

Muchos pasajes que describen una visitación del Angel de Jehová, también indican que el ángel era realmente una manifestación de Jehová mismo. Esto no es ningún problema; es fácil que el Dios singular se manifieste en forma angelical. (resaltado nuestro) [7]
Veamos ahora otra cita de Bernad:
En algunas citas bíblicas (no todas) el Ángel de Jehová es una teofanía o manifestación del único Dios. Ningún hombre ha visto a Dios en todo su esplendor y gloria máximas (Éxodo 33:20, 1. Timoteo 6:16), pero él sí se ha manifestado al hombre por medio de algunas formas visibles. Dentro de las diversas maneras en que Dios se ha hecho visible a la humanidad, está su manifestación como ángel. (resaltado nuestro) [8]
El lenguaje usado por Bernard es desorientador, por no llamarlo fraudulento. El sabe que Dios nunca se ha manifestado como un ángel. La palabra hebrea para describir al Angel de Jehová es malak, y significa “mensajero”, no “ángel” per se. Cualquiera que entrega un mensaje es llamado malak en el lenguaje hebreo. Es en este sentido que la palabra es usada centenares de veces en el AT.
Si la palabra malak sólo significa “mensajero” ¿de dónde salió la palabra “ángel”? El error ocurrió durante la Edad Media; la palabra griega angelos fue usada en la Septuaginta para la traducción de malak, ya que también significaba “mensajero”. Esta fue una traducción correcta del hebreo al griego. Lamentablemente, las traducciones al latín transcribieron la palabra angelos como angelus, y sucesivas traducciones al español y otros idiomas conservaron la palabra “ángel” en lugar de usar la palabra “mensajero”. La palabra angelus en algunas ocasiones fue traducida “mensajero”, lo que demuestra que los traductores conocían el verdadero significado del término. Por ejemplo, en Mateo 11:10 dice:
“Porque éste es de quien está escrito: He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti”.
El verso habla de Juan el Bautista. La palabra angelos es correctamente traducida “mensajero” ya que Juan trajo un mensaje de parte de Dios a los hombres. Desafortunadamente los traductores no fueron coherentes a través de la Escritura, y es por ello que hoy en día la palabra “ángel” acarrea toda clase de ideas equivocadas e imágenes mentales ridículas.
Sabiendo esto podemos decir con total certidumbre que las palabras de Bernard, “Dentro de las diversas maneras en que Dios se ha hecho visible a la humanidad, está su manifestación como ángel”, tienen el objetivo de confundir al lector. Dios nunca se manifestó como un ángel en el sentido ontológico, es decir, como una criatura del orden angelical.
Veamos qué más dice Bernard sobre el Angel de Jehová:
Unos cuantos pasajes describen al ángel de Jehová como un ser aparte de Jehová. Entonces, estos pasajes deben referirse a un ángel literal, a pesar de lo que el “ángel de Jehová” sea en otros pasajes. En verdad, es posible interpretar el significado de la mayoría (y algunos dicen que todos) de los pasajes que mencionan el “ángel de Jehová” como un ángel literal y no como una manifestación de Dios. [9]
Desde este punto de vista, los pasajes que atribuyen al ángel hechos de Jehová, no significan que el ángel es Jehová mismo. Más bien, significan que Jehová llevó a cabo aquellos hechos al delegarlos a un ángel. Por ejemplo, Jehová habló o Jehová apareció al enviar a un ángel para hablar o aparecer.
Entonces hay dos maneras de explicar los pasajes que mencionan el “ángel de Jehová” de una manera que es consistente con un solo Dios. Primeramente, podemos concordar que el ángel de Jehová es una manifestación de Dios en algunos pasajes, pero solamente es un ángel en los pasajes que claramente describen a dos seres. (subrayado nuestro) [10]
Por enésima vez en su escritos, Bernard vuelve a cometer la falacia del monigote de paja. Al decir que “hay dos maneras de explicar los pasajes que mencionan el ‘ángel de Jehová’ de una manera que es consistente con un solo Dios”, mal representa la posición trinitaria. Los trinitarios no creemos en “más de un solo Dios”, creemos en un solo y único Dios. Pero ésta es un forma más de conducir a sus lectores a falsas conclusiones.
Por otra parte, al menos Bernard reconoce que “unos cuantos pasajes” describen al Angel de Jehová como un personaje distinto a Jehová. Eso ya es un adelanto, pero fiel a su presuposición de que Jehová no puede ser un ser uniplural, de inmediato concluye que este personaje “debe” ser un ángel literal, y acto seguido alucina que así es en “la mayoría” de los casos.
Para demostrar su error vamos a mencionar un solo caso. Se trata de la primer referencia bíblica explícita al “Mensajero de Jehová” (ángel de Jehová) en Génesis 16:7-14. Luego de que Agar quedó embarazada de Abraham, Sarai se puso celosa y comenzó a tratarla mal, por lo cual Agar huyó al desierto:
7 Y la halló el ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur.
8 Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora.
9 Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano.
10 Le dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud.
11 Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción.
12 Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará.
13 Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?
14 Por lo cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. He aquí está entre Cades y Bered.
Primera cosa a notar: Agar entró en conversación con un hombre (el mensajero de Jehová). No existe nada en el contexto que indique que ella habló con un ser etéreo.
Segundo, en el verso 10, el Mensajero dice:
Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud.
Este hombre dice que él va a hacer algo que sólo Dios puede hacer. La promesa de este hombre es reminiscente de la promesa que Jehová hizo a Abraham en Génesis 15:5. La Deidad de este hombre es irrefutable, ninguna criatura puede hablar con tales palabras.
Acto seguido vemos que en el verso 11, la Persona divina que está hablando con Agar en la tierra hace mención de la Persona divina que está en el cielo:
… porque Jehová ha oído tu aflicción.
El unicitario, a estas alturas, puede reaccionar diciendo que este verso prueba que el que habla con Agar no es Jehová, por lo tanto este pasaje no presenta a dos Jehová en la narrativa. Por supuesto que esta deducción sería apresurada ya que en el verso 13, Agar deja bien clara la identidad del Mensajero que habla con ella:
Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba:
El hebreo dice literalmente: “Entonces ella exclamó el nombre de Jehová, el que hablaba con ella”. Notemos que Moisés, el autor de Génesis, se esmera por aclarar que Agar llamó Jehová al personaje que “hablaba con ella”. ¿Por qué hizo esto Moisés? Para distinguir a este Jehová de otro Jehová mencionado en el verso 11. Esto es demostrado más allá de toda duda por lo que Agar continúa diciendo:
Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?
El hebreo dice literalmente: “Tú, Elohim, me ves. Porque ella dijo: “¿Yo (aún) estoy aquí (viva), habiendo visto al que me ha mirado?”  Vemos aquí que Agar identifica al hombre que habla con ella como Elohim. A pesar de que el texto hebreo es inconvencional, es obvio que Agar está asombrada o perpleja de que aun está con vida luego de haber visto a Dios (el que la está mirando a ella). Agar supo que estaba frente a Dios en la carne, en forma humana.
El verso 14 reafirma el hecho de que Agar habló con Dios; ella nombró el oasis en memoria de Dios. El Mensajero que habló con Agar no solamente traía un mensaje de Jehová, sino que también era Jehová.
Vemos de esta manera que las ideas de Bernard en cuanto al Angel de Jehová son aberrantes. En este pasaje que hemos analizado, el Angel de Jehová es mencionado junto con otro Jehová claramente distinto. Es imposible decir que el Mensajero de Jehová en este pasaje es un “ángel literal” como dice Bernard. Ningún ángel habla en primera persona como si fuera Jehová, ni tampoco tiene los atributos de Jehová tal como los tiene el Hombre que habló con Agar.
Una última observación en este punto: los unicitarios no se muerden la lengua para decir que en ciertas ocasiones el Angel de Jehová, a pesar de ser un ángel, habla como si fuera Dios, de acuerdo a la costumbre de la cultura. El argumento es una bicicleta con ruedas cuadradas ya que ningún ángel puede hablar en primera persona usando  el Divino “Yo” sin cometer una blasfemia.


El Angel de Jehová en las visiones de Zacarías


Pasemos ahora a estudiar el análisis que hace Bernard para demostrar que el ángel de Jehová en las visiones de Zacarías no es de naturaleza divina, i.e., una segunda persona con la naturaleza y atributos de Dios. ¿Por qué los unicitarios se esmeran en interpretar las primeras visiones del libro de Zacarías de forma que favorezcan su teología? La respuesta está en que éstas presentan al Angel de Jehová como una persona diferente de Jehová. Teniendo en cuenta que muchas teofanías anteriores describen al Angel de Jehová como un ser de igual naturaleza y atributos que Jehová, la conclusión inevitable es que existe más de una persona en la esencia de la Deidad. Por ello es que los unicitarios, fieles a su teología que niega la pluralidad en la unidad de la Deidad, dicen que en las teofanías corpóreas el que se manifestó fue el Padre. Pero como ya vimos, de acuerdo con Juan 1:18 nadie jamás ha visto al Padre, lo que constituye una derrota humillante para la teología unicitaria.
Veamos ahora cómo Bernard detalla, en su libro La Unicidad de Dios, las  visiones de los capítulos 1, 2 y 3 de Zacarías para concluir que el ángel de Jehová mencionado en la visiones es simplemente un ángel más y no el mismo de previas apariciones:
Los pasajes más complejos que se relacionan con el ángel de Jehová se encuentran en Zacarías. Zacarías 1:7-17 describe una visión vista por el profeta. En la visión, él vió entre los mirtos a un hombre en un caballo alazán. Un ángel empezó entonces a hablarle a Zacarías. El hombre entre los mirtos fue identificado como el ángel de Jehová. Se presume que era el ángel que hablaba con Zacarías, aunque algunos piensan que dos ángeles estaban presentes. En todo caso, el ángel de Jehová habló con Jehová y Jehová le respondió (versículos 12-13), comprobando entonces que el ángel de Jehová no era Jehová, por lo menos en este pasaje. Entonces, el ángel que hablaba con Zacarías proclamó lo que Jehová había dicho (versículos 14-17). Entonces, el ángel no era Jehová; más bien, actuaba simplemente como un mensajero y repetía lo que Jehová había dicho. [11]
Análisis nuestro:
Por más que Bernard “presuma” que sólo hay un ángel en la visión de Zacarías 1:7-17, una lectura cuidadosa muestra 4 personajes perfectamente distinguibles, y dos de ellos son ángeles:
1)      Zacarías mismo (v.7).
2)      Un hombre (un “varón”) montado en un caballo alazán cabalgando entre los mirtos (v.8). Este hombre es identificado como “el Angel de Jehová” (v.11).
3)      Un ángel oficiando de intérprete (v.9).
4)      Jehová (v.12,13)
Cosas a tener en cuenta:
a.       Cuando Zacarías pregunta acerca del significado de la visión, el ángel-intérprete se apresta a dar la explicación, pero es el hombre entre los mirtos el que toma la palabra para dar él mismo la explicación.
b.      Los jinetes que cabalgaban detrás del Angel de Jehová (v.8) son ángeles que fueron enviados a recorrer la tierra y que reportan directamente al Angel de Jehová (el varón entre los mirtos) (v.11).
c.       Ambos puntos anteriores implican que el ángel/hombre/Mensajero de Jehová entre los mirtos tiene una jerarquía superior al ángel intérprete.
d.      Es el Angel de Jehová (el hombre entre los mirtos) el que intercede ante Jehová por el pueblo de Judá.
e.       Intercesión es un ministerio constante de la 2da. persona de la Trinidad.
f.       No existe razón ninguna para negar o dudar que el Angel de Jehová en Zacarías no es el mismo de las teofanías corpóreas en la Biblia.
En realidad no importa cuántas piruetas haga Bernard para despitar al lector, en el final tiene que confrontarse con la cuarta visión de Zacarías donde la Deidad del Angel de Jehová y la presencia de otra persona llamada Jehová son innegables. Veamos el texto bíblico:
1 Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle.
2 Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio?
3 Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel.
4 Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala.
5 Después dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie.
6 Y el ángel de Jehová amonestó a Josué, diciendo:
7 Así dice Jehová de los ejércitos: Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre éstos que aquí están te daré lugar.
8 Escucha pues, ahora, Josué sumo sacerdote, tú y tus amigos que se sientan delante de ti, porque son varones simbólicos. He aquí, yo traigo a mi siervo el Renuevo.
9 Porque he aquí aquella piedra que puse delante de Josué; sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí yo grabaré su escultura, dice Jehová de los ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día.

Veamos ahora el comentario de Bernard sobre este pasaje:


Zacarías 3:1-10 presenta otra situación. Primeramente, Josué estaba delante del ángel de Jehová y delante de Satanás (versículo 1). “Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda” (versículo 2). La explicación más fácil de este pasaje, es decir que el profeta escribió “dijo Jehová” significando que Jehová lo dijo por medio del ángel. Es por esto que las palabras habladas eran “Jehová te reprenda” en vez de “yo te reprendo”. En segundo lugar, el ángel empezó a hablarle a Josué como si el ángel fuera Dios (versículos 3-4). Quizás la explicación más fácil es que el ángel era un mensajero que transmitía la palabra de Dios. Finalmente, el pasaje describe claramente al ángel como un mensajero de Dios y no como Dios mismo, porque el ángel comenzó a usar la frase “dice Jehová” (versículos 6-10). [12]
Nuestro análisis:
Bernard otra vez cae en la liviandad con que los unicitarios tratan con el texto bíblico. Comencemos identificando al revelador de la visión. De acuerdo al contexto éste puede ser el ángel intérprete mismo (cf. 1:20), o de lo contrario Jehová. Bernard dice que “Josué estaba delante del ángel de Jehová y delante de Satanás”, pero eso no es lo que el texto dice. El texto dice que Josué estaba delante del ángel de Jehová (v.1). La expresión es semejante a “delante de Jehová”, un aforismo o designación técnica del ministerio sacerdotal. Esto sitúa la escena en el templo de Jerusalén y de por sí atribuye semánticamente Deidad al ángel/mensajero de Jehová.
Satanás estaba a la mano derecha del ángel. La mano derecha era el lugar del acusador conforme a la ley (Sal. 109:5). Esto le da a la escena un carácter parcialmente judicial. La escena describe, a grandes rasgos, a Satanás acusando a Israel y al Angel de Jehová defendiéndolo. Estos roles de fiscal y abogado son reminiscentes de los pasajes del NT que describen a Satanás como el acusador (Ap. 12:10) y a Jesucristo como nuestro abogado delante del Padre (1 Jn. 2:1). Vemos aquí otra similitud entre el Angel de Jehová y Jesucristo.
Además, es demasiado claro que el que habla en el v.2 es el mismo Angel de Jehová, no es simplemente un ángel. El texto, además, deja en claro que el Angel de Jehová del v.1 es llamado Jehová en el v.2 (tercer y concluyente elemento de prueba para demostrar la Deidad del Angel de Jehová). También es irrefutable que en el v.2  hay dos personajes llamados Jehová, prueba de la pluralidad en la Deidad.
La interpretación de Bernard diciendo que “La explicación más fácil de este pasaje, es decir que el profeta escribió “dijo Jehová” significando que Jehová lo dijo por medio del ángel”, carece de sentido ante la evidencia textual. El hebreo es pristino en el paralelismo entre el ángel de Jehová del v. 1 y Jehová al comienzo del v.2. Como nota adicional, digamos que los Testigos de Jehová reconocen esto y su Traducción del Nuevo Mundo, a los efectos de eliminar el paralelismo, entrega el el verso 2 de la siguiente manera:
“Entonces [el ángel de] dijo a Satanás: Jehová te reprenda …..”
Nótese que agregan entre corchetes las palabras “el ángel de” a los efectos de que el lector no se dé cuenta de que existen dos personas llamadas Jehová en el pasaje.
Bernard mismo reconoce que “el ángel empezó a hablarle a Josué como si el ángel fuera Dios (versículos 3-4)”, pero esto es perfectamente concordante con la doctrina de la Trinidad, la cual enseña que el Angel de Jehová es Jesucristo. Como la Segunda Persona de la Trinidad, Jesucristo puede hablar como si fuera Dios porque comparte los mismos atributos y naturaleza del Padre, o sea, es Dios. Una vez más, recordemos a Bernard que ningún ángel puede cometer la blasfemia de hablar en primera persona como “si el ángel fuera Dios” (palabras de Bernard).
Finalmente, Bernard dice que “el pasaje describe claramente al ángel como un mensajero de Dios y no como Dios mismo, porque el ángel comenzó a usar la frase “dice Jehová” (versículos 6-10) . Este argumento es inválido ya que en la Trinidad es perfectamente lógico que el mensajero de Jehová pueda decir “Así dice Jehová” en referencia a la primer persona de la Trinidad (el Padre). No existe contradicción ninguna.
Cerramos este punto señalando otra prueba por la Deidad del Angel de Jehová y su identificación como Jesucristo en la visión de Zacarías, y ésta se encuentra en el verso 4:
Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala.
Observe el amigo lector que el Angel de Jehová ha quitado el pecado del sacerdote Josué, quien representa simbólicamente al pueblo de Israel. No se necesita elaborar mucho para el buen entendedor. ¿Quién otro más que Dios en la persona de Jesucristo puede quitar el pecado (Jn. 1:29; 1 Jn. 3:5)?

La palabra “echad” (uno)
A estas alturas conviene recordar que los trinitarios creemos que existe sólo un Dios, pero que en la esencia o naturaleza de ese único Dios existen 3 personas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Estos tres comparten la misma esencia, los mismos atributos y constituyen, hablando en términos lógicos, el único Dios.
Si los autores de la Biblia creían que Dios era multipersonal es obvio que habrían escrito de una forma que transmitiera ese concepto a sus lectores. Por otra parte, si los autores de la Biblia fueron unicitarios (por llamarlos de algún modo) debieron haber escrito en cierta forma que indicara la idea.
Lo indicado es examinar el Antiguo Testamento para ver si el lenguaje utilizado por sus autores, y el Espíritu Santo ultimadamente, favorece una de las dos posiciones. ¿Existe en el hebreo alguna palabra que describa perfectamente el concepto de Dios como un ser unipersonal, o sea un “uno” absoluto sin posibilidades de definir una unidad compuesta? Sí existe, es la palabra yachid. Esta palabra describe un ser absolutamente solitario. Se usa en el Salmo 68:6 y es traducida como “solitario” en algunas versiones bíblicas. La palabra “echad” o “ejad”, a diferencia de “yachid”, expresa el concepto de una unidad compuesta y existen en el AT muchos ejemplos que no vamos a citar ya que los unicitarios reconocen la existencia y la definición de la palabra.
Los unicitarios esperarían encontrar la palabra “yachid” para describir a Dios, especialmente en la declaración monoteísta por excelencia, Deuteronomio 6:4:
Oye, Israel, Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.
Sin embargo, la palabra que se usa en Deuteronomio 6:4 no es la que desearían ver los unicitarios, es “ejad” o “echad”.
Shemá Yisrael, YHWH Eloyhenu, YHWH Ejad.
Es obvio que “echad” es la palabra que un trinitario esperaría encontrar al leer el pasaje, ya que ésta define a una unidad compuesta o unificada. Si los autores de la Biblia creían en un Dios uniplural, la única palabra que podían usar para transmitir el concepto era precisamente “echad”. No existe en el hebreo otra palabra para proyectar la noción.
Pero ¿Cómo puede ser esto si los judíos hoy rechazan la doctrina de la Trinidad? La explicación es sencilla y viene en las palabras del destacado experto en hebreo, David Cooper:
Antes de los días de Moisés Maimonedes, la unidad de Dios era expresada por “echad”, palabra que como ha sido probado más allá de cualquier duda tiene el significado primario de una unidad compuesta. Maimonedes, quien estructuró los trece artículos de fe, en el segundo habla de la unidad de Dios usando “yachid”, término que nunca fue usado en el AT para expresar la unidad de Dios. Partiendo de este hecho es evidente que una nueva idea fue inyectada dentro de la confesión cuando se sustituyó “echad” por “yachid”, palabra que en todos los pasajes acarrea la idea de unicidad en el sentido absoluto. A partir de entonces, desde los días Maimonedes se impuso una interpretación diferente sobre este importantísimo pasaje. [13]
Como vemos, ante la evidencia lingüística todos los reclamos unicitarios se derrumban como castillos de arena. Con sus todas sus interpretaciones maniobreras, los unicitarios no hacen más que poner en duda la inspiración verbal y plenaria de la Biblia. Si los lenguajes y las palabras tienen sentido y transmiten pensamientos y nociones, estos deben ser respetados. De lo contrario hemos perdido la capacidad de comunicarnos. Corresponde preguntarse por qué los autores de la Biblia, bajo la inspiración del Espíritu Santo, escogieron la palabra “echad” para describir la unicidad de Dios. ¿Fue una distracción del Espíritu de Dios? De la misma forma sucede con la palabra “Elohim” y muchas otras instancias sobre las cuales hemos comentado en la primera parte del ensayo,
Conclusión
El material desarrollado es suficiente para comprobar que la doctrina unicitaria de Dios es de carácter pronunciadamente herético. Por contrapartida, el material expuesto en este trabajo es irrefutable en cuanto a la pluralidad de personas en la unidad de la Deidad.
Las teofanías fueron en su mayoría apariciones físicas en forma humana. Las conversaciones entre Dios y el hombre registradas en la Biblia son muy naturales en estilo y contenido por la razón de que Dios apareció en forma humana, y habló con la gente de la forma que los humanos hablamos entre nosotros. Es por ello que no hay nada extraño, peculiar o misterioso en las conversaciones de Dios con Adán, Noé, Abraham, etc. Estos hablaron con alguien a quien podían ver, tocar y oir. En ocasiones se nos dice directamente que alguien estaba hablando con un Dios-Hombre que era visto y oído (Gn. 18:17-33). Otras veces no se nos dice, pero el ritmo fluido y natural de las conversaciones revela que los humanos no estaban hablando con una entidad invisible (Gn.18:22). La  pesadumbrosa y sombría conversación registrada en Génesis 3:9-19 entre Dios y el hombre apenado por el pecado, presupone que estaban hablando entre ellos porque ambos se veían y escuchaban en el sentido más natural. Lo mismo sucede en la escena de Dios hablando con Caín y la forma en que Dios instruyó a Noé para que construyera el arca. Los unicitarios tratan de evitar este tópico a toda costa porque es gravemente detrimental para su teología.
El tema del Angel de Jehová es similar. El Mensajero de Jehová no fue ni más ni menos que Jehová en forma humana y aparece en varios pasajes junto a otro personaje llamado Jehová. Esto es desvastador para la posición unicitaria. Cuando la ecuación incluye a Juan 1:18, los unicitarios no pueden decir que el ángel de Jehová es una manifestación del Padre porque al Padre nadie lo vio jamás. El impacto de esta verdad tratan de atemperarlo con la idea de que estas apariciones fueron manifestaciones “nada más”. La idea se derrumba porque una manifestación siempre debe ser, por definición, una extensión de la misma naturaleza del manifestado.
Otra forma en que diluyen la fuerza de las apariciones consiste en meter en la misma bolsa o confundir las teofanías corpóreas o personales de Dios, con otras manifestaciones que acompañan la presencia de Dios, como una columna de humo, una nube, un torbellino, fuego, una roca, terremotos y sonidos de trompeta. Han reducido a Dios a la más horrenda trivialidad. <>
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Notas:

1]http://cf.blueletterbible.org/search/lexiconc.cfm?Criteria=appear&st=any&x=13&y=13


2] R. Payne Smith, Ellicot’s Commentary on the Whole Bible (Grand rapids, Zondervan, 1959), 1:24
3] Keil and Delitzsch, The Pentateuch, 3: 81-82.
4] Bernard, David K., La unicidad de Dios, cap. 7, http://pentecostalesdelnombre.com/x/index.php?option=com_content&task=view&id=100)
5] Ibid.
6] Un Dios Falso Llamado Trinidad – Cap. 12
http://pentecostalesdelnombre.com/x/index.php?option=com_content&task=view&id=90
7] Bernard, David K., La unicidad de Dios, cap. 7, http://pentecostalesdelnombre.com/x/index.php?option=com_content&task=view&id=100)
8] Ibid.
9] Ibid.
10] Ibid.
11] Ibid.
12] Ibid.
13] David L. Cooper, The Eternal God Revealing Himself (Harrisburg: Evangelical Press, 1928), 59-60.
*Este escrito ha sido publicado con el permiso del apologista Pablo Santomauro.