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miércoles, 12 de septiembre de 2012

DEL LIBRE ALBEDRÍO

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DEL LIBRE ALBEDRÍO
-      GORDON CLARK HADDON -

Traducción: Raul Loyola Román 

Sección I. Dios ha dotado la voluntad del hombre de tal libertad natural, que ni es obligado para bien o para mal, ni es determinada por cualquier necesidad absoluta de su natureza.1 Ref. Jas 1:14, Deuteronomio 30:19, Juan 5:40, Mateo 17:12, Hechos 7:51, Santiago 4:7.

Cuando una discusión se torna acalorada, hay dos explicaciones posibles:
En primer lugar, ella puede indicar que el tema es de gran importancia. En este libro en la Confesión de Fe de Westminster, cada capítulo hasta el momento ha sido muy importante, y el libre albedrío también es un asunto importante, aunque no sea tanto como el capítulo anterior sobre Cristo, el Mediador. Segunda la discusión acalorada  indica que las discusiones no se concluyeron. Cuando las personas involucradas descuidan las distinciones esenciales y continúan con la discusión más allá de sus posibilidades, puédase  proseguir sin llegar a buen término y sin conclusión. Esto es a menudo el caso en los debates sobre el libre albedrío. Por esta
razón, sería aconsejable comprobar exactamente lo que dice la Confesión.
Dios ha dotado la voluntad del hombre de tal libertad natural, que ni es obligado para el  bien o para mal, ni se determina por cualquier necesidad absoluta de su naturaleza. Pero, ¿qué significa en la confesión el término “libertad natural”? ¿Los presbiterianos afirman lo mismo que lo romanistas o arminianos, al decir que el hombre es libre? ¿Hay varios conceptos de la libertad?
Sí, existen diversos conceptos de libertad, y algunos de ellos  tienen poco que ver con este tema. Por ejemplo, decimo  hoy que los ciudadanos de EE.UU.son hombres libres, y que las víctimas de los gobiernos comunistas no lo son. La libertad, en este caso tiene sentido político y económico, pero eso no nos interesa aquí. Reinhold Niebuhr en [la fe y de la historia] escribe varias páginas sobre la libertad, pero ninguno menciona el tema de la libre agencia.
En estrecha relación con el libre albedrío esta  la cuestión de la voluntad humana ser libre o no del intelecto. Los teólogos del pasado discutieron este tema extensamente. SIN EMBARGO, LA CONFESIÓN NO INFIERE QUE LA VOLUNTAD ES LA LIBERTAD DEL INTELECTO. Calvino, por ejemplo, afirmó que “el intelecto gobierna la voluntad”. Charles Hodge dijo: “la voluntad [del hombre] está sujeto a la razón.”
Robert J. Breckenridge enseñó que nuestro diseño primario de voluntad  incluye su dirección por la inteligencia. La teología detrás de todo esto puede
1 Todas las referencias de la CFW fueron retiradas de la 17 ª. Edición, publicada en 2001 por Editorial Cultura Cristiana.

Parecer un poco complicada, mas la cuestión fue mencionado sólo para demostrar que Presbiterianos no conciben la libertad del intelecto, cuando afirman el  concepto de libertad.
Entonces, ¿Qué es lo que la confesión quiere decir “libertad natural de la voluntad”? La restante de la sección citada responde esta pregunta tan bien  así como dos líneas podría hacerlo. La voluntad del hombre “no es forzada ni para bien ni para mal, ni se determina por ninguna necesidad absoluta de su naturaleza”. Estas palabras fueron escritas para repudiar las filosofías que explican conducta humana en términos de ley psicoquímica. Aunque los teólogos Westminster no conociesen el conductismo del siglo XX, de Spinoza, Probablemente conocían Thomas Hobbes, y sin duda conocían las antiguas  teorías materialistas. La Confesión niega que la conducta del hombre sea  determinados por  fuerzas inanimadas. El hombre no es una máquina, sus movimientos no pueden ser descrito por ecuaciones matemáticas como los movimientos de los planetas. Sus esperanzas, sus planes y actividades no son controlados por condiciones físicas. El No está determinado por ninguna  necesidad absoluta de naturaleza.
La libertad de la voluntad ha sido siempre un asunto de interés y debate
vigoroso. En el siglo siguiente la composición de la Confesión, el doctor. Whitby, un Arminiano de gran erudición, atacó la posición calvinista, con el argumento a favor con un tipo diferente de libre albedrío. Se registró que el dr. Whitby parecía tan convincente que los calvinistas fueron acusados ​​de no ser capaz de responderla. En este contexto, John Gill, ministro bautista, mencionado anteriormente  había escrito [La causa de Dios y la verdad]. En el capítulo V de la Parte III de su libro el presenta extensos argumentos sobre el tema. Aunque John Gill, en su respuesta a Whitby, ha examinado el determinismo materialista de Thomas Hobbes, y también el  llamado fatalismo de los antiguos estoicos, la cuestión más importante, del punto de vista de la salvación, es el uso de la alegada  libertad de la voluntad contra el pecado. Los Arminianos ciertamente concordaron con los calvinistas en el rechazo el materialismo, mecanismo,  naturalismo y el conductismo. La diferencia entre los
dos tipos de teología se refiere a la libertad para no pecar,  obedecer la ley Dios, y actuar en contra de los decretos divinos. ¿El hombre podría desear obedecer los Diez Mandamientos? Estas y otras cuestiones serán tratadas en las siguientes secciones.
  II. El hombre, en su estado de inocencia, tenía libertad y poder de querer y hacer aquello que es bueno y agradable y agradable a Dios, de suerte que pudiese caer de esa libertad y poder.Ref. Ec 7:29,  Colosenses 3:10, Génesis 1:26, 2:16, 3:06 y 17.
 III. El hombre al caer en un estado de pecado, pierde por completo todo el poder de voluntad de cuanto y cualquier bien espiritual que acompañe a la salvación: de suerte que  el hombre natural, totalmente opuesto a ese bien, y muertos en el pecado, es incapaz, por su propio poder, convertirse, o el mismo prepararse para eso.
Ref. Rom 5:6, 8:7, 8, Juan 15:5, Romanos 3:9, 10, 12, 23, Efesios 2:1, 5, Colosenses 2:13, Juan 6:44, 65;
1 Corintios 2:14, Tito 3:3-5.

IV. Cuando Dios convierte a un pecador y lo transfiere al estado de gracia, Él lo liberta de su natural esclavitud al pecado, y solamente por su gracia, lo habilita  a  querer y hacer con toda libertad lo que es espiritualmente bueno, pero de tal manera que, a causa de la corrupción aún existente  en él, el pecador no hace el bien perfectamente, ni desea someterse a lo que es bueno, mas también lo que es malo.

Ref. Col. 1:13, Juan 8:34, 36; Filipenses 2:13, Romanos 6:18, 22, Gálatas 5:17, Romanos 7:15, 21-23, 1 Juan 1:8, 10.
V. Es el estado de gloria de la voluntad del  hombre se torna perfecto e inmutablemente libre para un bien solamente.
Ref. Efesios 4:13, Judas 24, 1 Juan 3:2

Puede parecer que hay una brecha entre las secciones I y II de este capítulo, porque no hay nada dicho  a favor o en contra de la libertad del hombre y su capacidad para actuar contra Los decretos de Dios.
Esta laguna  se debe a que el capítulo “de los decretos eternos
de Dios “ya respondió definitivamente a esta cuestión. No era necesario repetirlo  en la confesión. Aquí, sin embargo, PERMÍTAME RECORDARLE QUE EL HECHO DE QUE HOMBRE SEA LIBRE DE LEY  PSICOQUÍMICA  NO IMPLICA  SU LIBERTAD DE DECRETO DE DIOS. LOS DOS TIPOS DE LIBERTAD SON LÓGICAMENTE DISTINTOS.
Por otra parte, nadie puede acusar a la Confesión de ir más allá de la Biblia o imponer a los que lo que no existe. La Biblia es tan clara como la confesión, mediante de ejemplos mucho mas específicos; en esos ejemplo e nítido el control de Dios, sobre la voluntad humana
El primer ejemplo, interesante, aunque desconocido, se encuentra en Éxodo 34:24: Porque yo arrojaré a las naciones de tu presencia, y ensancharé tu territorio; y ninguno codiciará tu tierra, cuando subas para presentarte delante de Jehová tu Dios tres veces en el año.. “ Dios ha ordenado que los hombres de Israel compareciesen ante El tres veces al año. Esto daría ocasión a  los enemigos de  Israel, en una excelente oportunidad para atacar. Por lo tanto, para responder a objeción no verbalizada, el Señor de inmediato aseguró a los israelitas que los enemigos no tendrían el deseo de atacar durante estos períodos. Como esto podría acontecer, a menos que Señor controlase la voluntad de los pagano?
En el capítulo III, el pasaje de 2 Samuel 17:14, en referencia a Dios para traer el mal sobre  Absalón por medio del consejo infeliz de Husai fue usado para demostrar que Dios predestinó todos los eventos. Una vez más, hacemos hincapié en que predestina no sólo los acontecimientos externos y visibles, sino también las opciones y decisiones humanas. Absalón hizo su elección, porque Dios le hizo optar escoger  ese camino.
Del modo similar, en 2 Crónicas 10:15.2 Dios hizo a  Roboam seguir el consejo malo para cumplir su promesa de Jeroboam.
Más conocido que estos casos son las
palabras de Pablo en Filipenses 2:12,13: ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,  porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. “Ciertamente nosotros desenvolvemos nuestra salvación y deseamos hacerlo. Más todas estas opciones fueron determinadas por Dios que actúa en nosotros de acuerdo a su buena voluntad.
Como no podía ser de otra manera? A menos que Dios “gobierne todas las acciones de todas las cosas “como la Confesión dice que” todos los sus criaturas y todas sus acciones “, como dice [Breve] Catecismo [respuesta no.] 11, Él no seria omnipotente y no podría garantizar el cumplimiento de profecías. El hombre, de hecho, tiene libertad, opuesto a la naturaleza, que no es
                                                
2 “El rey, por lo tanto, no escucho al pueblo, porque venía de Dios, para que el el Señor confirmase  la palabra que había dicho por medio de Ahías silonita a Jeroboam hijo de Nabat. ”
Reconocida por la filosofía materialista, pero los cristianos no deben apoyar esta libertad en detrimento de la omnipotencia y la gracia de Dios.
Con esto bien definido, podemos volver a la relación entre la libertad y el pecado. La sección II establece que antes de la caída, Adán estaba dotado de libertad y capacidad para agradar a Dios. Esta afirmación por sí misma no causa ninguna dificultad.El punto de desacuerdo entre los romanistas, los arminianos y calvinistas
es la profundidad del pecado y de la extencion de sus resultados. Los dos primeros grupos no tienen el pecado tan en serio como los calvinistas. En la sección III de la diferencias están diseñados especialmente con referencia a romanismo, y este siglo [XX] su contraste con la modernidad es aún más notable.
El punto de la sección II es la pérdida de la capacidad adánica de desear el bien-  perdido en la caída. A partir de ese momento el hombre se ha convertido en incapaz de querer “algún bien espiritual que acompañe a la salvación”. De hecho, un el hombre puede desear ser honesto, mantener a su familia, sustentar su familia, desempeñase sus muchas obligaciones como ciudadano, pero estas no son cosas buenas espiritualmente y no tienen nada que ver con la salvación. Por otra parte, el hombre no puede desear ser salvo. El No se puede convertir o prepararse para la conversión. La sencilla razón es la muerte de pecado.
La sección IV describe una nueva capacidad recibida por el hombre en la conversión. Pero primero, una palabra debería ser dicha acerca de la conversión, o más  particularmente sobre  la regeneración. Debe hacerse hincapié en que  la regeneración no es un acto de libre albedrío. Cualquier intento de explicar el nuevo nacimiento como un acto de voluntad, haría al hombre su propio salvador. Porque el Nuevo Testamento usaría la metáfora del nacimiento, si no para  excluir todo el poder de acción de los no nacidos? No es necesario  descansar en la inferencia extraído de la metáfora. En lenguaje inequívoco, Juan 1:13 declara que el Los hijos de Dios no son engendrados de sangre (es decir, no por herencia física), ni de
voluntad de la carne, ni voluntad del hombre. Cualquiera que sea la distinción entre la voluntad de la carne (¿impulso físico?) y la voluntad del hombre (¿ deseo de ser hijo de Dios?), el término es tan amplio que se opone a cualquier acción de la voluntad humana de regeneración. Se trata de un acto divino.
Sin embargo, cuando Dios regenera, revive y  convierte al pecador, Él lo libera de la esclavitud natural de pecado. Aunque esta libertad no está al principio completa – santificación inmediata – sin embargo, Dios permite que el cristiano regenerado desee hacer algún bien espiritual. El dominio del pecado fue roto, comenzó el proceso de limpieza y el convertido invariablemente crecerá en  gracia.
La santificación completa, la erradicación total del pecado, espera para la glorificación.
EN EL CIELO NOS REGOCIJAREMOS  PORQUE NO TUVIMOS LIBRE albedrío – en el sentido Arminiano de poder haber la elección contraria. En el cielo  habrá una tipo de cosa que con certeza no desearemos hacer: el pecar.
Como en toda historia de la iglesia del debate sobre el libre albedrío es tan vívido y exaltado, parece sensato concluir este capítulo con un par de párrafos explicando acerca de algunos malentendidos que socavan el debate.
Hay tres fuentes principales de confusión en las discusiones sobre el libre albedrío.
-En primer lugar, permitese el debate, sin definir los términos clave,
-en segundo lugar, presume  la validez de algunas de las implicaciones que son realmente engañosas;
-tercero, existe (sobre todo en esta discusión teológica) la tentación de dejar de lado las declaraciones bíblicas y dependen de la filosofía no-inspirada, el sentido común y las hipótesis apresuradas.
Cuando El primer malentendido acerca de la definición de los términos: la definición arminiana3 del libre albedrío se asocia con el sentido común. La idea es que en cualquier situación – con todas las condiciones y los factores llevados en contra- el hombre puede fácilmente optar por “esto” o por “aquello”. Se supone que el acto de voluntad no influirá en la elección, es decir, la voluntad no  es determinada. Esta idea se llama “poder de decisión contraria”, y también “libertad de indiferencia.” Esta definición arminiana  tiene el mérito de por lo menos ser directa. La pregunta es si los hombres pueden o  no, querer, desear, o escoger “esto” tan fácilmente como “aquello”
Pensando en la declaración anterior, casi todas las personas que llegaron a la  conclusión de  esta descripción sobrestima la libertad humana.  La Civilización en que nacemos (chino, africano o americano) hace que el deseo de realizar algunas de las cosas, y no al revés, si no imposible, por lo menos extremadamente difícil. En la sociedad norteamericana, la formación cristiana recibida en la juventud
por la persona lo vuelve más difícil para que ella elija a robar en vez de ser honesto.
Infeliz y, a veces, por fortuna, la educación y la formación pueden desempeñar una poder causativo en la  a voluntad. Extraño sería si nuestro carácter  y todos los factores habituales de la vida
no tuvieran efecto sobre nuestras elecciones. Más extraño aún fue la gracia Divina  y el poder del pecado no tuviesen ningún  efecto sobre nosotros. Si Dios no hace puede controlar la voluntad humana y dispusiese a obedecerle, estaríamos en problemas, y Dios no sería soberano. Se ha demostrado previamente que el poder del pecado encarcela  la voluntad, de forma  que el hombre no-regenerado no busca a Dios (Romanos 3:11), ni se sujeta a las leyes (Romanos 8:7). Parece claro, por tanto, que el hombre no tiene libre albedrío con el fin de ser capaz de hacer una elección contraria.
 La segunda causa de confusión es la aceptación de la validez de las implicaciones engañosas.
Algunas personas saltan a la conclusión de que si la voluntad no es libre, el hombre no tiene voluntad. Para ellos “sin libre albedrío” significa “  sin voluntad y elección. ” Sin embargo, estas implicaciones descasan en  una lógica imposible.
La pregunta no es si el hombre tiene voluntad, más si la voluntad humana y decisiones que toma son el resultado de las condiciones anteriores, como la educación en la infancia, el poder del pecado y la gracia de Dios. Ciertamente que deseamos y escogemos, mas es Dios que obra en nosotros de acuerdo a su buena voluntad.
Otra falacia comúnmente sustentada es, a menos que la voluntad sea libre, el hombre no es responsable por lo que hace. Este error, como precedente, contiene una lógica absurda, sino que también depende de la ignorancia bíblica. La Escritura indica en varios pasajes la base para la responsabilidad: no es  el libre albedrio.
Considere la posibilidad estos tres textos.
En Juan 15:22 dice: ” Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado. ” Lucas 12:47, 48 dice:
“Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que Mucho se le haya confiado, más se le pedirá.
 “En los dos pasajes, el conocimiento es la base de la responsabilidad. El tercer pasaje es Daniel 5:22; donde leemos: “Y tú, su hijo Belsasar, no has humillado tu corazón, sabiendo todo esto;. ” Hay otros pasajes, incluido el primer capítulo de Romanos, pero son suficientes por ahora.
3 El movimiento protestante que surgió en la Reforma, divididos en tres grupos principales: luteranos, reformados (Que incluye las iglesias Presbiteriana) y arminianos (identificado principalmente con las iglesias metodistas).
El párrafo anterior se superpone y anticipa la tercera fuente de malentendidos en la discusión de la voluntad. La fuente es la dependencia en el sentido común en lugar de Buscar en las Escrituras.
 La Biblia nunca menciona  realmente el libre albedrío, lo  habría hecho si el libre albedrío fuera tan importante como los Arminianos creen. La única referencia a la libre albedrio en la Biblia son las ofertas “voluntarias” .4  Ellas No tienen ninguna relación con la cuestión examinada aquí.
Ofertas voluntarias  complementan las establecidas por ley. Después de que alguien ha hecho todas las ofertas prescritas por ley, esa persona podría, en señal de gratitud, ofrecer algo más. Pero esto no tiene nada que ver con la cuestión con la libertad de indiferencia, o ” poder de elección contraria,” el poder causativo del intelecto sobre la voluntad, la influencia de la civilización, o cualquier otra cosa perteneciente a discusión.
Está fuera de toda duda que la confesión registra correctamente el concepto de Reformada protestantes. En el capítulo “De Providencia” se hizo una cita de Jerónimo Zânquio. El pasaje continúa como sigue:
Nadie que diga que conoce en cierto grado las obras de Lutero puede negar que se trataba de su doctrina, particularmente en lo que respecta al tratado De servo Arbitrio [El libre albedrío, un esclavo] [...] Entre otras cosas, el demuestra que “todo
lo que hombre hace, él lo hace necesariamente, aunque no con alguna coacción sensible. Podemos hacer solamente lo que Dios, desde la eternidad, deseo y previo que haríamos, la voluntad de Dios tiene que ser eficaz y su previsión exacta
“[...], y agregó:” como que  por relámpago, el libre albedrío del hombre es destronado y destruido”.
Por último, repitiendo lo que es obvio: la Biblia enseña que el hombre posee voluntad, hace elecciones y es responsable de ellas, nada escrito aquí contradice este hecho.

  Fuente: ¿Qué creen los presbiterianos, Presbiteriana y Reformada
Publishing Co., pág. 105-12.

Sobre el autor: Gordon Clark Haddon (08/31/1902 hasta 09/04/1985), el filósofo
y el teólogo calvinista norteamericano, fue el primer defensor de la idea presuposicional apologética y Presidente, Departamento de Filosofía Butler University durante 28 años. Especialista en Filosofía de pre- Socrático y  antigua, se hizo conocido por la defensa rigurosa de realismo platónico contra todas las formas del empirismo y la afirmación de que la verdad es proposicional y la aplicación de las leyes de la lógica.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Ética Calvinista

 de Gordon H. Clark

La ética calvinista está basada en la revelación. La distinción entre cierto y errado no se resuelve por medio de un descubrimiento empírico de una ley natural, como fue el caso de Aristóteles y Tomás de Aquino, ni por el formalismo lógico de Kant y, ciertamente, tampoco por el cálculo imposible del utilitarismo del mayor bien para el mayor número, sino que por la revelación de Dios en los diez mandamientos. Esa revelación viene, primero, del acto de Dios de crear al hombre a su propia imagen y de los principios morales básicos implantados en su corazón, después violados por el pecado; segundo, de las instrucciones específicas dadas a Adán y a Noé, que sin duda pasaban y expandían la donación innata; tercero, de la revelación más comprensiva dada a Moisés e, cuarto, de los diversos preceptos subsidiarios dados en lo restante de la Biblia.
Aunque la iglesia medieval conocía los diez mandamientos – Pelagio, en su defensa del libre albedrío, llegó a enseñar que era posible obedecerlos perfectamente, y la mayor parte de la iglesia pasó a creer que la observación de esos preceptos daba mérito para la salvación – fue Calvino quien comenzó un estilo casi completamente nuevo de uso sistemático de los diez mandamientos como base ética. En la Institución, II.vii 8, él hace una exposición de la ley moral, para lo que utiliza, aproximadamente, cincuenta páginas. Su defensa, en una larga exposición, es que “los mandamientos y las prohibiciones siempre dejan implícito más de lo que las palabras expresan… En todos los mandamientos… se expresa una parte y no todo… la mejor regla, entonces, es que la exposición sea direccionada al designio del precepto… como el final del quinto mandamiento es que la honra sea dada a aquellos que Dios determina la honra…” (II.vii.8).
En la parte principal de la exposición, Calvino escribe sobre el sexo mandamiento como sigue:
“El propósito de ese precepto es que, como Dios unió la humanidad en un cierto tipo de unidad, todo hombre debe considerarse responsable por la seguridad de todos. En suma, por tanto, toda violencia, injusticia y toda clase de mal que pueda herir el cuerpo de nuestro prójimo, nos es prohibido… El Legislador Divino… pretende que la regla gobierne el alma… Por tanto el homicidio mental es igualmente prohibido… ‘Aquel hombre que odia a su hermano es asesino’” (II.viii.39).
Siguiendo esa dirección de Calvino, los estudiosos de Westminster dedicaron las preguntas 91 a 151 del Catecismo Mayor a la ley moral. Tomemos como ejemplo la pregunta 139:
P. 139. ¿Cuáles son los pecados prohibidos en el séptimo mandamiento?
R. Los pecados prohibidos en el séptimo mandamiento, además de la negligencia en los deberes exigidos, son el adulterio, la fornicación, el rapto, el incesto, la sodomía y toda concupiscencia contra la naturaleza, todos los pensamientos, propósitos, imaginaciones y afectos impuros, todas las conversaciones impuras así como el prestarles atención; miradas lascivas, imprudentes, lo mismo que el comportamiento ligero, y maneras destituidas de modestia, prohibición de los matrimonios lícitos y autorizar los ilícitos; aceptar, tolerar, cuidar casas públicas o frecuentadas, votos enredadores de vida soltera, dilación indebida del matrimonio, tener más de un cónyuge a la vez; el divorcio injusto o la deserción; la ociosidad, glotonería y borrachera, compañías impuras, cantos, libros, pinturas, bailes y juegos lascivos; y todos los demás actos de impureza o provocaciones a ello, tanto tratándose de nosotros como de los demás.
Eso hace sobresalir la diferencia de padrones morales entre el Calvinismo y el fundamentalismo. En Estados Unidos, iglesias arminianas muchas veces exigen de sus miembros que eviten el cine por causa de la lascivia de Hollywood. A veces, el cine es peor que eso; es pornografía explícita. En ese caso, entonces, algunos libros y revistas son, igualmente, pornográficos. ¿Debe, una iglesia, entonces, prohibir todos los libros y revistas? El calvinismo se mantiene con la Biblia y no prohíbe ni el cine ni libros en general, pero prohíbe “cantos, libros, pinturas, bailes y juegos lascivos”. Leyendo más adelante en el Catecismo Mayor vemos, para sorpresa de algunos, como es amplia y detallada la ley de Dios. Siendo así, pastores y escritores calvinistas han hecho, con regularidad, exposiciones de los diez mandamientos. Un ejemplo anglicano es el de Ezequiel Hopkins, Obispo de Derry (1633-1689), cuya exposición ocupa decenas de páginas.
Esas exposiciones de las aplicaciones detalladas de la ley moral son uniformemente prefaciadas por algunos comentarios sobre pecado, gracia y moralismo. El sistema de méritos católico romano hizo que eso fuera necesario. Hoy, otros dos puntos de vista necesitan del mismo trasfondo teológico. Primero, hay una visión pietista que depende de la dirección o de instrucciones directas del Espíritu Santo. Las directrices da la Escritura son vistas como si fueran insuficientes o inaplicables “en una era de gracia”. Siendo así, la persona necesita recibir una respuesta de oración para saber si determinado acto está cierto o errado. El Calvinismo se queda con la Biblia y no acepta declaraciones de revelación especial tardía. El segundo factor que necesita del trasfondo teológico es la nueva definición de legalismo ofrecida por el liberalismo. Antiguamente, el legalismo era la teoría de que el hombre podría merecer la salvación completa o parcial mediante el cumplimiento de la ley; la fe, por tanto, no era el único medio de justificación. Pero el liberalismo contemporáneo define el legalismo como cualquier tentativa de distinguir lo cierto de lo errado por medio de reglas, preceptos o mandamientos. El argumento es que ninguna regla cabe en todos los casos, pues siempre hay excepciones; o, incluso, que toda situación es totalmente singular, haciendo siempre imposible el uso de reglas. Así, toda situación debe ser percibida (no juzgada) singularmente, e (generalmente) el amor decide que hacer. Entonces, el amor naturalmente sanciona el aborto, la homosexualidad e cualquier cosa que sea hecha con amor. El apóstol Pablo escribió a los corintios sobre ese tipo de idea.
El calvinismo define el pecado como cualquier falta de conformidad para con la ley de Dios o cualquier transgresión de esta ley. Salvo por la gracia, o sea, salvo del pecado y de sus efectos, el cristiano es santificado por medio de una obediencia cada vez más completa a los mandamientos de Dios.
Hoy, con la falla del modernismo en promover el orden moral separado de Dios y fundado en la razón, el post modernismo (que no es otro, sino una continuación) alteró el pensamiento ético y moral, transfiriendo la discusión entre el bien y el mal para una discusión entre bienes en conflicto. Para el hombre post moderno, no hay ningún absoluto (a no ser que no hay proposiciones, ni revelación, ni absolutos…). Todo consiste en narrativas, en libertades individuales, y en programas políticos para proteger a las personas de la imposición de valores morales. El pensamiento ético-moral de Calvino se opone, diametralmente, a la propuesta ética post moderna, presuponiendo la creación, la caída, la redención y la esperanza bíblicas, presuponiendo la revelación natural y específica de Dios, y presuponiendo la derivación de todos los aspectos de la realidad, incluyendo los más elevados – estético, moral y ético – del aspecto mayor de la fe.
Traducido de: “Dicionário de Ética Cristã” organizado por Carl Henry. Págs. 231-233.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Gordon H. Clark: La Imposibilidad de las Ciencias Empíricas para Explicar Cualquier Cosa


La Ciencia no puede refutar el Cristianismo

Tiempo atrás traduje para un foro un sumario escrito por el Dr. Matthew McMahon sobre el libro del Dr. Gordon H. Clark A Philosophy of Science and Belief in God, el cuál considero puede ser de mucha edificación para nosotros. Quiera Dios bendecir este artículo para nuestra edificación y para Su gloria:
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Siempre ha pasado que algunos filósofos y científicos usan conclusiones científicas para atacar al Cristianismo y a las religiones en general. Hay hombres a través de todo el espectro: algunos niegan los milagros pero admiten la existencia de Dios; otros son completamente naturalistas y niegan absolutamente cualquier Dios. Hasta cierto punto, los teólogos que contestan estos ataques están en desventaja. Cuando un científico o filósofo argumenta en contra de una religión casi nunca tienen información suficiente acerca de esa religión y sabe poco sobre ella. No es como si toda la vida los científicos hayan estudiado las creencias religiosas y luego concluyan que la Ciencia está sobre todas ellas. Más bien, simplemente usa la Ciencia como un fundamento firme para lo que creen es correcto. Los teólogos, por otra parte, deben saber bastante. Se supone que deben tener suficiente conocimiento para discutir sobre espacio, tiempo, movimiento, energía, el sistema solar, leyes naturales, teoría quántica, relatividad y otras ideas científicas.

Sin embargo, al tratar de refutar la Ciencia Naturalista, no es necesario en realidad sumergirse en todo eso. Más bien, solamente se necesita ser capaz de probar como la Ciencia no puede explicar las cosas más sencillas – como el que una esfera ruede a través de una mesa o el hecho de que cuando uno toma una punta de un lápiz, la otra viene junto con ella.

La Ciencia comienza con el estudio del movimiento. Si no hubiera movimiento, no habría ninguna necesidad de Ciencia. Materialmente, nada existiría. Todo, en un sentido u otro, en este universo es movimiento. Las plantas crecen, las aves vuelan, los volcanes hacen erupción, la Tierra rota y el movimiento es visto por todas partes en el planeta.

Zenón comienza la historia científica con un extraño puzzle acerca del movimiento. Si desde el punto A al punto B hay cinco pies ¿Cómo es posible, entonces, que una persona vaya del punto A al punto B? ¿Es el movimiento real, o una ilusión? ¿Y si suponemos que la distancia es dividida por la mitad? Debería ser evidente que la persona que va caminando debería llegar a la marca del medio antes de llegar al final. Pero ¿Y si dividimos cada mitad en cuartos, y cada cuarto en octavos, y así en adelante? ¿Cómo podría esta persona moverse a través de un número infinito de puntos antes de llegar al final? ¿Es el movimiento una ilusión? Bueno, la respuesta a este puzzle es un poco más compleja de lo que algunos piensan. ¿Cómo puede una persona pasar a travéz de cada punto y actualmente moverse de un punto a otro? Piensa en eso por un momento. Después de pensar en esto el lector debería hacer la conexión de que nadie pasa a través de un punto a la vez, más bien, pasa por todos ellos en un paso. No es que cada punto sea considerado, sino más bien todos ellos son considerados. Zenón confundió el colectivo ‘todos’ con el con el individual ‘cada’. El puzzle es actualmente una falacia lógica.

¿Como ayuda el puzzle de Zenón a la Ciencia? Realmente, no lo hace. Solo sirve para establecer que el movimiento siempre ha sido contemplado. Si todas las cosas cambian y están en un constante estado de cambio, entonces ¿Que sigue a este cambio? ¿Hay algo allí? ¿Tiene la Ciencia una respuesta? Aristóteles dijo, correctamente, que si todas las cosas están cambiando, entonces nada realmente existiría y el conocimiento sería imposible. Por lo tanto, volviendo a una primera causa, Aristóteles surgió con el Moviente Inmovible. Todo movimiento requiere de un sujeto que permanezca inalterado mientras aquello que es afectado se mueve. El movimiento presupone un fundamento inmovible. Pero ¿Cómo sabe uno que allí hay movimiento y que allí hay un fundamento inalterable? El movimiento debe ser definido si hemos de saber la verdad. Aristóteles usó los términos indefinidos ‘potencialidad’ y ‘actualidad’ para definir el movimiento. Algo no actual es potencial, sea lo que fuere que signifique esto. En realidad, Aristóteles dijo que la potencialidad no puede ser definida (al parecer entra en un círculo vicioso). El movimiento nunca es realmente, o útilmente, definido.

Durante el Renacimiento surgió el método científico. Se esperaba que el método científico usara algo de lo que Aristóteles ideó, pero entregando una definición útil sobre lo que el movimiento realmente es, y, relacionado a esto, sobre lo que la vida es. La Ciencia Newtoniana surgió para ayudar a Aristóteles a entender porqué un cuerpo que cae, cae. ¿Porqué hay movimiento? Los cuerpos caen porque son pesados. ¿Es esta una respuesta adecuada? Los cuerpos caen más rápido cuando tienen más tiempo para caer. Ahora hay más problemas a considerar. ¿Qué es lo que los hace caer más rápido? Aquí es cuando la Ley de Inercia de Newton entra en juego. Los planetas se mueven. Esto no es negado por nadie. Algunos, como Copérnico, dijeron que algunos planetas se mueven en ciertas formas – como la Tierra alrededor del Sol, pero en realidad no hace ninguna diferencia el que un planeta se mueva alrededor de otro, porque aún falta responder el porqué los planetas se mueven en absoluto. ¿Qué es lo que hace moverse a los planetas? Pareciera ser que ‘el descubrimiento de la gravedad’ por Newton es la respuesta. Pero entonces ¿Qué causa la gravedad? Porque al mirar el universo por un telescopio, vemos estas anomalías llamadas cometas que zigzaguean por el universo sin dirección, ni rotación. ¿Qué es lo que los hace moverse? Pareciera ser que todo esto es un poco confuso. Pero piénsalo de esta manera: Si alguien pregunta ‘¿Porqué esta roca cae al piso cuando la suelto?’ Y otro le responde ‘Por la gravedad’ ¿Ha sido realmente respondida esta pregunta? ¿Que hace que una piedra caiga al piso en vez de flotar en el aire? Aquí es donde la Ciencia se encuentra con la Filosofía. El científico puede decirnos cómo una piedra cae – treinta y dos pies por segundo – pero no puede decirle a nadie porqué cae.

Siempre que uno pregunta ‘porqué’ a un ‘cómo’ está preguntando sobre significancia. La Ciencia debe ser capaz de ofrecer significancia a sus afirmaciones si ha de ser confiable en absoluto. Aquí es donde la filosofía científica debe asumir. La Ciencia debe tener una filosofía de vida. Si no la tiene, entonces no puede proveer a nadie con ningún tipo de información real acerca de cualquier cosa en absoluto. Una declaración de hechos no es una explicación. Es la mismísima cosa que necesita ser explicada. En este sentido, la Ciencia no explica nada en absoluto.

Los científicos han intentado librarse del dilema de que la Ciencia no explica nada en absoluto. Algunos han abrazado el modelo mecánico para cubrir sus huellas. Éste enseña que el universo trabaja en cierto sentido, y como resultado de este modelo ‘mecánico’, las leyes universales pueden ser establecidas. Sin embargo, ¿Puede la Ciencia establecer la verdad sobre cualquier cosa? W. K. Clifford dijo: – ‘Es malo siempre, en cualquier lugar y para cualquiera, creer cualquier cosa sobre evidencia insuficiente’. Si esto es verdad, entonces ¿Qué posibilidad tiene la Ciencia de averiguar la suma total de una ‘cosa’ dada (sea lo que fuere que esa ‘cosa’ sea) a fin de verificarla? Si la Ciencia está contenida en un laboratorio, entonces ¿Cómo es posible que pueda darnos un absolutismo de leyes universales de la naturaleza? ¿Cómo puede ser posible que los científicos nos describan cómo funciona la naturaleza como un todo? En la actualidad, los científicos saben que no pueden, pero hacen sus mejores suposiciones ¿Suposiciones? Si, solo suposiciones. Teorías. Incluso en las ecuaciones matemáticas acerca de un ‘hecho’ dado, el peso real de un objeto o la longitud de una medida nunca es perfecto. Siempre es más o menos una cantidad, no importa que tan pequeña la medida pueda ser. Entonces la Ciencia nunca trabaja en un ambiente perfecto, menos uno universal. ¿Puede la Ciencia decir cualquier cosa a los hombres? En realidad, no. Los científicos simplemente eligen de un número infinito de posibilidades lo que creen es mejor para la situación a mano. Si las ecuaciones matemáticas por sí mismas pudieran describir la naturaleza, por ejemplo, la posibilidad de que un científico elija la formula correcta es una en infinito (o cero). Por lo tanto, en realidad, todas las leyes científicas son falsas.

Debido a estas grandes interrogantes sobre absolutos, la Ciencia no puede reclamar tener la ‘verdad absoluta’. Esto es especialmente verdad para el pensador secular del siglo 21. Si los científicos de antes hubieran reclamado haber encontrado la verdad absoluta, y esta fuese verificada en alguna manera, entonces la Ciencia de hoy no estaría renovando continuamente sus leyes e ideas para adaptarse a la nueva información. La Ley de la Relatividad de Einstein ahora remplaza la Ley de Inercia de Newton. Esto suena más a Filosofía 101 que a Ciencia 101.

Entonces, la Ciencia intenta crear leyes que no son realmente verdaderas para justificarse a sí misma mientras investiga el universo. Más aun, incluso estas ideas temporarias, las leyes de la física, por ejemplo, no describen como la naturaleza se mueve. Solamente suplen a los hombres con algunos hechos (algunas suposiciones) acerca de qué está sucediendo ahora mismo. El Operacionalismo intentó probar las leyes de la naturaleza y levantar los principios científicos de la naturaleza y la religión sobre ellas. Pero así como las teorías mecánicas colapsaron, así mismo colapsó el Operacionalismo bajo los hechos innegables de las suposiciones de la Ciencia.

La Ciencia deja al hombre suponiendo acerca de la naturaleza del universo, y como resultado la filosofía de la Ciencia colapsa inmediatamente. El Operacionalismo es ofrecido como la mejor suposición que la Ciencia puede ofrecer. Pero esto no es más que pedirles a las personas que crean lo que algunos esperan que sea cierto, pero no pueden probarlo, quizás nunca. La Ciencia, por lo tanto, nunca podrá determinar su propio valor, porque no puede hacer ningún juicio universal sobre la realidad última. La Ciencia hace ‘cosas’ posibles. Los hombres tienen misiles nucleares para hacer volar a otros hombres. Eso es posible. Pero la Ciencia no podrá darnos ninguna explicación sobre el porque uno debería hacer volar o no a otro hombre. ¿Puede la Ciencia determinar el porqué la vida debe ser extendida como algo que es bueno? De ninguna manera. La única respuesta realmente disponible, debido a que ninguna conclusión científico empirista puede hacerse acerca de nada, es volverse a la filosofía Cristiana del Teísmo.

Incluso en la narrativa temprana del Génesis, la cultura adoptó la agricultura, las artes y la industria. Esto es parte del mandamiento cultural de dominar el mundo para la gloria de Dios. La Ciencia tiene su lugar en el Teísmo Cristiano, pero es sirviendo a la meta de la humanidad que es la gloria de Dios. Dios demuestra Su poder en el mundo a través del mensaje de Su Palabra y Sus afirmaciones en los milagros que rodearon a Aquel que Él envió a proclamar Su Palabra. La Ciencia no ofrece ninguna refutación satisfactoria para excluir los milagros. No hay base científica para rechazar los milagros en absoluto. Cualquier sentimiento anticristiano que descanse sobre la Ciencia podría en algunos años o décadas ser desechado por uno nuevo. Esto demuestra la irresponsabilidad de la Ciencia en sus intentos de simplemente derrocar la fe Cristiana. Si las leyes científicas realmente refutaran la fe Cristiana, esas leyes (como las de Newton) entonces no se derrumbarían nunca. Si la Ciencia cree o no algo en este momento, no significa que lo seguirá creyendo en el futuro. ¿Cómo puede ser posible confiar en la Ciencia? Todo lo que los científicos descubren no son descubrimientos en absoluto, sino simples formulaciones. Las formulaciones no significan nada sin una verdad objetiva detrás de lo que las formulaciones están tratando de probar. La experimentación, por lo tanto, nunca descubre como trabaja la naturaleza. Einstein, como un científico secular, correctamente dijo: – ‘Nosotros no conocemos nada acerca de la naturaleza en absoluto. Nuestro conocimiento es como el conocimiento de un niño escolar…Podríamos conocer un poco más de lo que conocemos ahora. Pero la naturaleza real de las cosas, eso nunca lo podremos conocer, nunca’. A partir de este solo punto, Einstein estaría en lo correcto en afirmar que la Ciencia nunca podrá refutar al Cristianismo como falso. Debido a que la Ciencia es siempre provisional, no tiene base alguna sobre la realidad última. Entonces ¿Porque la gente se sostiene de la Ciencia? La Ciencia, para el secularismo, intenta llenar un vacío, vacío que solo puede ser llenado espiritualmente por la fe, con algo que ellos piensan es probablemente tangible. Esto es así porque muchos científicos no son filósofos y no se toman el tiempo de entender que la Ciencia no tiene respuestas. Independientemente de lo que la Ciencia puede hacer, no tiene ninguna causa justificable para hacerlo. Si crea algo que ayuda a la vida humana, no tiene razón ni base en absoluto de porqué ese algo debería ser usado. O sí sintetiza algo que pueda llevar a la destrucción de la humanidad, como un súper virus, no tiene justificación alguna sobre el porque no debería ese algo ser usado primero en el inventor, luego en el resto de la población. La Ciencia nunca puede hablar sobre Ética. ¡Están poniendo el carro muy lejos antes del caballo!

¿Es útil la Ciencia? Para aquellos que han sido bendecidos por la Revelación Divina y tienen todas las respuestas no contradictorias y consistentes sobre la realidad última, por supuesto que lo es. Las leyes no necesitan ser completamente verdaderas para ser útiles. Las leyes de Newton dieron a luz otras leyes, que luego fueron derrocadas por nuevas ‘leyes’. Fueron útiles, pero estaban en error.
La Ciencia será por siempre incapaz de producir argumentos válidos en contra de la existencia de Dios. Simplemente no está en el humanista secular o científico secular el poder para hacerlo. No tienen ningún argumento válido para discutir en contra de los milagros, la Revelación sobrenatural o la vida en el cielo o en el infierno. La ciencia siempre es falsa, pero es frecuentemente útil.
Fuente: AQUÍ

sábado, 8 de septiembre de 2012

¿Qué es el Escrituralismo? (I)

Gordon H. Clark

En abril de 1993 el Dr. John Robbins realizó una conferencia en el Seminario Bíblico Teológico en Hatfield, Pensilvania, Estados Unidos. Esta conferencia tenía el título “Una Introducción a Gordon H. Clark” y en ella el Dr. Robbins explica simplemente la cosmovisión de su mentor: Gordon H. Clark, teólogo al que en otro artículo llama de el “Agustín de América” y del cual otros teólogos han dicho que es “uno de los filósofos protestantes evangélicos de nuestro tiempo” y “uno de los mayores pensadores cristianos de nuestro siglo.” Robbins usa el nombre “Escrituralismo” para referirse a esta cosmovisión. Desde ese momento se comenzó a usar este nombre para referirse a esta cosmovisión.


Gordon H. Clark nació en Filadelfia en el verano de 1902 y murió en la primavera de 1985. Recibió su educación universitaria en filosofía en las universidades de Pensilvania y Sorbonne, Francia. En sus 60 años de vida académica publicó más de 40 libros sobre temas como filosofía, teología, lógica, etc. La lista de sus publicaciones incluye los libros Tales to Dewey, uno de los mejores libros de filosofía publicados en inglés, y A Christian View of Men and Things, donde expone la cosmovisión cristiana y demuestra que ella es la única cosmovisión válida para entender asuntos como la Historia, Política, Ética, Ciencia, Religión y Conocimiento.
A pesar de los grandes comentarios sobre la obra de Gordon H. Clark, la gran mayoría de los estudiantes de teología en el mundo nunca escucharon hablar de él ni leyeron ninguno de sus libros. Quizás muchos de los que escucharon su nombre sólo lo hicieron en relación a su conocida controversia con el profesor del Seminario Westminster en Filadelfia, Cornelius Van Til. Los resultados de esta discusión teológica hoy han sido falsificados, haciendo parecer que el pensamiento vantiliano se sobrepuso al Escrituralismo de Clark. Así, los pocos que escuchan sobre Clark, lo hacen oyendo una historia tergiversada.

Este artículo tiene la intención de explicar los aspectos básicos de la filosofía de Gordon H. Clark e introducir a los lectores de nuestra lengua al pensamiento de este gran teólogo.

La primera afirmación acerca del Escrituralismo es que esta filosofía es una visión del mundo y de la vida. Lo que es conocido como una cosmovisión. Dos autores escrituralistas nos van a ayudar a entender esta palabra. Cosmovisión es definida por Ronald Nash como “un esquema conceptual por medio del cual consciente o inconscientemente ubicamos todo lo que creemos y por medio del cual interpretamos y juzgamos la realidad.” W. Gary Crampton, de forma más simple, nos dice que una cosmovisión es “un conjunto de creencias acerca de los varios asuntos de la vida.” Así, como la neutralidad no existe, ya que todos opinamos a partir de lo que conocemos, todo el mundo tiene una cosmovisión y a través de ella mira al mundo y su propia vida.

Toda cosmovisión está basada en presuposiciones que funcionan como axiomas, que son proposiciones no demostradas, pero que dan la base para deducir todo el sistema de pensamiento. El axioma del escrituralismo es “la Biblia es la Palabra de Dios”, y a partir de ese axioma debemos deducir todo nuestro pensamiento pues ella tiene el monopolio de la verdad (Sal. 119:160; Jn. 17:17), así nuestros pensamientos se van moldeando según los pensamientos de Dios como nos exige Isaías 55:6-9. El escrituralismo no acepta ideas venidas desde fuera de la Biblia para formar parte del sistema. La Biblia es suficiente para encontrar toda verdad.

EPISTEMOLOGÍA

Cuando hablamos de encontrar la verdad nos enfrentamos con una gran pregunta: ¿Es posible conocer la verdad? Esta es una pregunta fundamental para cualquier filosofía. En la filosofía religiosa la pregunta puede ser cambiada y podemos preguntarnos ¿Es posible conocer a Dios? El escrituralismo afirma que si Dios no puede ser conocido es imposible conocer nada acerca de ningún aspecto de la vida, pues es Él la referencia para todo. Sin la existencia de Dios no podemos hablar de ética, política, artes, etc. La revelación es el sine qua non del conocimiento. Para que el hombre pueda conocer algo, y eso sea verdad, debe haber un padrón absoluto con el cual comparar ese conocimiento. Ese padrón absoluto sólo se encuentra en la Palabra de Dios.
Como ya fue dicho, toda cosmovisión se basa necesariamente en un punto de inicio y este principio es, en el cristianismo, que sólo la Biblia es la Palabra de Dios inspirada, infalible e inerrante, y que ella tiene el monopolio de la verdad. Sola Scriptura es el principio de la epistemología reformada. En el escrituralismo no es necesario demostrar la existencia de Dios, pues esa afirmación ya está incluida en nuestro axioma. Un ejemplo de esto es el orden que fue usado en la redacción de la Confesión de Fe de Westminster. El primer capítulo habla acerca de la Escritura y los siguientes 32 capítulos se basan en ella.

Ya que toda cosmovisión tiene su punto de inicio no es necesario probar que él es verdadero. Para probar la verdad de cualquier cosa necesitamos de un punto que sea fijo y anterior a lo que queremos probar. Entonces, en lugar de probar nuestro axioma sólo lo cambiamos por otro anterior. Ninguna cosmovisión está libre de eso. Confesionalmente, los cristianos reformados creemos la Palabra de Dios debe ser reconocida por el simple hecho de que ella es la Palabra de Dios. Ella no necesita autentificación externa. Intentar probar con otro criterio la veracidad de la Palabra sería una contradicción, pues ella afirma que sólo en ella está el padrón de verdad.

El criterio para definir a una cosmovisión como mejor que otra no es la demostración de sus principios sino la coherencia lógica interna que existe en ella. Los cristianos debemos deducir todo nuestro conocimiento de la Palabra y si en ella encontrásemos contradicción deberíamos renunciar a ella. Uno de los motivos es que un Dios contradictorio no pasaría de ser un dios falso y humano (Núm. 23:19).

El escrituralismo no es una especia de racionalismo como algunos de sus críticos han afirmado sino que éste afirma que el hombre, por haber sido creado a imagen de Dios, posee la capacidad de razonar y esta habilidad le permite entender, siendo iluminados por Cristo, el Logos, las proposiciones expresadas en la Biblia. El hombre no conoce la verdad partiendo de la razón (como afirma el racionalismo), sino que conoce la verdad a través de la razón. Confundir el escrituralismo con el racionalismo es una crítica que sólo puede hacer alguien ignorante acerca de lo que éste propone.

Extraido: http://reformadoreformandome.wordpress.com/

¿ Qué es el Escrituralismo? Parte II: El uso de la lógica.


Había pensado escribir este segundo post (ver el primero aquí) hablando de la visión que el Escrituralismo tiene acerca de la propia Escritura, pero algunos debates y conversaciones han llamado mi atención al uso de la lógica dentro de la teología. Especialmente al uso de la lógica en el Escrituralismo.

Una de las cosas que me llaman la atención es que generalmente las personas hablan de lógica sin saber lo que ella es. Me parece que la palabra lógica se usa como sinónimo de “sentido común” o de la probabilidad de que algo acontezca. Por ejemplo se dice que los milagros no son lógicos, cuando en verdad se quiere decir que los milagros no son comunes, o que no son explicables por medio de la ciencia. Eso está lejos de lo que es la lógica.

Nuestro querido Gordon H. Clark escribió un libro llamado Logic (Lógica), ahí él nos dice que
lógica es el estudio de los métodos por medio de los cuales la conclusión es probada lejos de cualquier duda. Estableciendo la verdad de las premisas la conclusión debe ser verdadera. En lenguaje técnico, lógica es la ciencia de la inferencia necesaria. De tales y tales premisas la conclusión debe seguirse necesariamente.[i]

Wikipedia presenta la siguiente definición:

La lógica es una ciencia formal y una rama de la filosofía que estudia los principios de la demostración e inferencia válida. La palabra deriva del griego antiguo λογική (logike), que significa «dotado de razón, intelectual, dialéctico, argumentativo», que a su vez viene de λόγος (logos), «palabra, pensamiento, idea, argumento, razón o principio».[ii]

Siendo así, la lógica es sólo el estudio formal acerca del pensar correctamente. Es un método para evaluar y construir la validad de los argumentos.

Veamos otras definiciones que nos van a servir para entender cómo la lógica trabaja.
Primero es necesario entender que la lógica trabaja con proposiciones. Una proposición es el significado de una oración declarativa. Es el significado porque este puede ser expresado con distintas oraciones, hasta en distintas lenguas. Por ejemplo las siguientes oraciones son la misma proposición:
  • La pelota es roja.
  • Roja es la pelota.
  • The ball is red.
  • A bola é vermelha.
El significado de las cuatro oraciones anteriores es el mismo. Eso es una proposición.

Uniendo proposiciones es posible crear argumentos. Definimos argumento como “un conjunto de premisas seguido por una conclusión.” (Entendiendo que las premisas de un argumento son proposiciones.) Un argumento es válido si la conclusión se infiere correctamente de las premisas. Veamos algunos ejemplos:

Ejemplo 1

Premisa 1: Todos los hombres son mortales.
Premisa 2: David es un hombre.
Conclusión: David es mortal.

Ejemplo 2

Premisa 1: Todos los hombres son mortales.
Premisa 2: David es un hombre.
Conclusión: David fue rey de Israel.

Ejemplo 3

Premisa 1: Todos los hombres son mortales.
Premisa 2: Mi gato es mortal.
Conclusión: Mi gato es un hombre.

Todos los ejemplos anteriores son argumentos pues cumplen el requisito de tener premisas y una conclusión, pero no todos son argumentos válidos. El ejemplo 1, creo que todos concordaremos, es válido. Los ejemplos 2 y 3 no lo son.  El ejemplo 2 concluye algo que no está contenido en las premisas, por lo tanto no se puede concluir de ellas. El ejemplo 3 es más común de ser visto en el día a día. Este tipo de falacia (argumento errado) es llamado de afirmación del consecuente (o error inverso). En este tipo de argumentación la verdad de las premisas no asegura la verdad de la conclusión.

Sabiendo cómo se construyen los argumentos es bueno conocer cuáles son las leyes básicas de la lógica. Estas leyes o principios son básicamente tres: El principio de identidad, el principio de no contradicción y el principio del tercero excluido. El primero afirma que “Todos los hombres” es igual a “Todos los hombres”; el segundo afirma que “Todos los hombres” no puede ser igual a “Ningún hombre” o a “algunos hombres”; el tercero afirma que sólo se puede ser algo o su negación, siguiendo con nuestro ejemplo: “Todos los hombres” o “No todos los hombres” (en esta última caben “algunos hombres, un hombre, ningún hombre, etc.).
En el Escrituralismo entendemos que el principio de la no-contradicción es el método por el cual debemos evaluar cualquier teoría. Si una teoría presenta contradicciones, ella debe ser descartada. El naturalismo, por ejemplo, es una teoría que presenta contradicciones. Esta filosofía se basa en que toda verdad debe ser conocida por medio de los sentidos. Pero esta proposición no es conocible por medio de ningún sentido, por lo que deberían rechazarla.

La lógica, entonces, es la herramienta con la que Dios nos equipó para que podamos conocer la verdad. Pero como herramienta, la lógica debe trabajar encima de algo. La lógica sola no sirve. La lógica debe ser aplicada a la Escritura. A partir de ella, y solamente a partir de ella, podemos concluir verdades. La verdad siempre es lo que Dios dice que es verdad. Como Clark afirma “Dios es la fuente y determinador de toda verdad… es su decreto lo que hace que una proposición sea verdadera y otra falsa. Sea esa proposición física, fisiológica, moral o teológica, es Dios que la hace así. Una proposición es verdadera porque Dios lo piensa así.”[iii] En la Escritura encontramos verdades universales que deben ser aplicadas universalmente. Este principio es el que la lógica nos enseña. Para conocer verdades acerca de los particulares debemos hacerlo usando verdades universales. No es al contrario, como la ciencia hace. La Escritura son los pensamientos de Dios, que, por ser de Dios, son verdaderos y cualquier conclusión que hagamos a partir de ella será también verdadera. Esto es lo que enseña la Confesión de Fe de Westminster cuando dice que “El consejo completo de Dios tocante a todas las cosas necesarias para su propia gloria y para la salvación, fe y vida del hombre, está expresamente expuesto en las Escrituras, o se puede deducir de ellas por buena y necesaria consecuencia.” (CFW I.VI)
Para terminar, recomiendo leer los siguientes artículos:

[i] Logic (Unicoi: Trinity Foundation, 2004). P. 1.
[iii] Christian Philosophy (Unicoi: Trinity Foundation, 2004). P. 303.

Ética Calvinista de Gordon H. Clark


Gordon H. Clark
La ética calvinista está basada en la revelación. La distinción entre cierto y errado no se resuelve por medio de un descubrimiento empírico de una ley natural, como fue el caso de Aristóteles y Tomás de Aquino, ni por el formalismo lógico de Kant y, ciertamente, tampoco por el cálculo imposible del utilitarismo del mayor bien para el mayor número, sino que por la revelación de Dios en los diez mandamientos. Esa revelación viene, primero, del acto de Dios de crear al hombre a su propia imagen y de los principios morales básicos implantados en su corazón, después violados por el pecado; segundo, de las instrucciones específicas dadas a Adán y a Noé, que sin duda pasaban y expandían la donación innata; tercero, de la revelación más comprensiva dada a Moisés e, cuarto, de los diversos preceptos subsidiarios dados en lo restante de la Biblia.

Aunque la iglesia medieval conocía los diez mandamientos – Pelagio, en su defensa del libre albedrío, llegó a enseñar que era posible obedecerlos perfectamente, y la mayor parte de la iglesia pasó a creer que la observación de esos preceptos daba mérito para la salvación – fue Calvino quien comenzó un estilo casi completamente nuevo de uso sistemático de los diez mandamientos como base ética. En la Institución, II.vii 8, él hace una exposición de la ley moral, para lo que utiliza, aproximadamente, cincuenta páginas. Su defensa, en una larga exposición, es que “los mandamientos y las prohibiciones siempre dejan implícito más de lo que las palabras expresan… En todos los mandamientos… se expresa una parte y no todo… la mejor regla, entonces, es que la exposición sea direccionada al designio del precepto… como el final del quinto mandamiento es que la honra sea dada a aquellos que Dios determina la honra…” (II.vii.8).

En la parte principal de la exposición, Calvino escribe sobre el sexo mandamiento como sigue:
“El propósito de ese precepto es que, como Dios unió la humanidad en un cierto tipo de unidad, todo hombre debe considerarse responsable por la seguridad de todos. En suma, por tanto, toda violencia, injusticia y toda clase de mal que pueda herir el cuerpo de nuestro prójimo, nos es prohibido… El Legislador Divino… pretende que la regla gobierne el alma… Por tanto el homicidio mental es igualmente prohibido… ‘Aquel hombre que odia a su hermano es asesino’” (II.viii.39).

Siguiendo esa dirección de Calvino, los estudiosos de Westminster dedicaron las preguntas 91 a 151 del Catecismo Mayor a la ley moral. Tomemos como ejemplo la pregunta 139:

P. 139. ¿Cuáles son los pecados prohibidos en el séptimo mandamiento?

R. Los pecados prohibidos en el séptimo mandamiento, además de la negligencia en los deberes exigidos, son el adulterio, la fornicación, el rapto, el incesto, la sodomía y toda concupiscencia contra la naturaleza, todos los pensamientos, propósitos, imaginaciones y afectos impuros, todas las conversaciones impuras así como el prestarles atención; miradas lascivas, imprudentes, lo mismo que el comportamiento ligero, y maneras destituidas de modestia, prohibición de los matrimonios lícitos y autorizar los ilícitos; aceptar, tolerar, cuidar casas públicas o frecuentadas, votos enredadores de vida soltera, dilación indebida del matrimonio, tener más de un cónyuge a la vez; el divorcio injusto o la deserción; la ociosidad, glotonería y borrachera, compañías impuras, cantos, libros, pinturas, bailes y juegos lascivos; y todos los demás actos de impureza o provocaciones a ello, tanto tratándose de nosotros como de los demás.
Eso hace sobresalir la diferencia de padrones morales entre el Calvinismo y el fundamentalismo. En Estados Unidos, iglesias arminianas muchas veces exigen de sus miembros que eviten el cine por causa de la lascivia de Hollywood. A veces, el cine es peor que eso; es pornografía explícita. En ese caso, entonces, algunos libros y revistas son, igualmente, pornográficos. ¿Debe, una iglesia, entonces, prohibir todos los libros y revistas? El calvinismo se mantiene con la Biblia y no prohíbe ni el cine ni libros en general, pero prohíbe “cantos, libros, pinturas, bailes y juegos lascivos”. Leyendo más adelante en el Catecismo Mayor vemos, para sorpresa de algunos, como es amplia y detallada la ley de Dios. Siendo así, pastores y escritores calvinistas han hecho, con regularidad, exposiciones de los diez mandamientos. Un ejemplo anglicano es el de Ezequiel Hopkins, Obispo de Derry (1633-1689), cuya exposición ocupa decenas de páginas.

Esas exposiciones de las aplicaciones detalladas de la ley moral son uniformemente prefaciadas por algunos comentarios sobre pecado, gracia y moralismo. El sistema de méritos católico romano hizo que eso fuera necesario. Hoy, otros dos puntos de vista necesitan del mismo trasfondo teológico. Primero, hay una visión pietista que depende de la dirección o de instrucciones directas del Espíritu Santo. Las directrices da la Escritura son vistas como si fueran insuficientes o inaplicables “en una era de gracia”. Siendo así, la persona necesita recibir una respuesta de oración para saber si determinado acto está cierto o errado. El Calvinismo se queda con la Biblia y no acepta declaraciones de revelación especial tardía. El segundo factor que necesita del trasfondo teológico es la nueva definición de legalismo ofrecida por el liberalismo. Antiguamente, el legalismo era la teoría de que el hombre podría merecer la salvación completa o parcial mediante el cumplimiento de la ley; la fe, por tanto, no era el único medio de justificación. Pero el liberalismo contemporáneo define el legalismo como cualquier tentativa de distinguir lo cierto de lo errado por medio de reglas, preceptos o mandamientos. El argumento es que ninguna regla cabe en todos los casos, pues siempre hay excepciones; o, incluso, que toda situación es totalmente singular, haciendo siempre imposible el uso de reglas. Así, toda situación debe ser percibida (no juzgada) singularmente, e (generalmente) el amor decide que hacer. Entonces, el amor naturalmente sanciona el aborto, la homosexualidad e cualquier cosa que sea hecha con amor. El apóstol Pablo escribió a los corintios sobre ese tipo de idea.

El calvinismo define el pecado como cualquier falta de conformidad para con la ley de Dios o cualquier transgresión de esta ley. Salvo por la gracia, o sea, salvo del pecado y de sus efectos, el cristiano es santificado por medio de una obediencia cada vez más completa a los mandamientos de Dios.

Hoy, con la falla del modernismo en promover el orden moral separado de Dios y fundado en la razón, el post modernismo (que no es otro, sino una continuación) alteró el pensamiento ético y moral, transfiriendo la discusión entre el bien y el mal para una discusión entre bienes en conflicto. Para el hombre post moderno, no hay ningún absoluto (a no ser que no hay proposiciones, ni revelación, ni absolutos…). Todo consiste en narrativas, en libertades individuales, y en programas políticos para proteger a las personas de la imposición de valores morales. El pensamiento ético-moral de Calvino se opone, diametralmente, a la propuesta ética post moderna, presuponiendo la creación, la caída, la redención y la esperanza bíblicas, presuponiendo la revelación natural y específica de Dios, y presuponiendo la derivación de todos los aspectos de la realidad, incluyendo los más elevados – estético, moral y ético – del aspecto mayor de la fe.

Traducido de: “Dicionário de Ética Cristã” organizado por Carl Henry. Págs. 231-233.

Decreto Eterno de Dios

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Decreto Eterno de Dios
 
*Gordon Clark Haddon
    -Traducción: Raul Loyola Román

Sección I – Desde toda la eternidad, Dios, por el consejo sabio y santo de su propia voluntad, ordenó libre e inalterablemente todo cuanto acontece, aunque así por lo tanto no es Dios el autor del pecado, ni es violentada la voluntad de la criatura, ni se toma la libertad o contingencia de las causas segundas, más bien establecidas.

Ef. 1:11, Rom. 11:33, Isaías 45:6-7, Hebreos. 6:17, Rom. 9:15,18; Sl.5: 4, Santiago. 1:13-17, 1 Juan. 1:5; Hechos 2:23, Mateo 17:2, Hechos 4:27-28, Juan. 19:11.

Sección II – Aunque Dios sabe todo cuanto puede o o ha de a acontecer en todos las circunstancias imaginables, El no decretó ninguna cosa por haberla previsto como el futura, o como algo que tenía que acontecer en tales y tales  condiciones.

Pv.16: 33, Hechos 15:18, 1 Sam. 23:11-12, Mateo 11:21-23, Rom. 9:11-18.

La Reforma Protestante, el mayor despertar religioso desde los días de los Apóstoles, se caracterizó por un afán de entender la Palabra de Dios. No solamente en que sus enseñanzas obvias fueran enfatizadas- por ejemplo, la suficiencia de la obra de Cristo para nuestra salvación y la futilidad de El Purgatorio y la penitencia -, sino también sus doctrinas más profundas – por ejemplo, la predestinación – fueron cuidadosamente examinadas.

Sin embargo, dos o tres siglos más tarde, después de que el amor de muchos, se enfrió, y cuando incredulidad vino como un diluvio los desalentado y fragmentados fieles  se convirtieron en fundamentalistas y estuvieron contento de defender unas pocas doctrinas vitales. A veces, incluso ellos asi mismo dijeron que los cristianos no deben profundizar en las Escrituras. Esto es presuntuoso, inútil, y lo peor de todo, genera discordia.

Tal actitud no es recomendada  en las Escrituras, ni fue  práctica de Los reformadores y teólogos de Westminster. La Biblia dice que todos La Escritura es útil para enseñar, no sólo algunas partes. Y los reformadores no recurrían a los pasajes difíciles: sobre predestinación, preordenación y los decretos eternos de Dios. De hecho, estos pasajes no son difíciles de entender, a pesar de que mucha gente piensa difícil de creer en ellas. Mas ellos son palabras de Dios, entonces deberíamos estudiar, creer y predicar las  mismas.
                                               
La Confesión de Westminster, que resume la Biblia dice en el capítulo III que Dios desde toda la eternidad ordenado todo cuanto acontece.

Obviamente, si Dios es omnipotente, y nada puede frustrar su voluntad, y si decidió hacer un mundo, entonces todas sus criaturas y todas las acciones de ellas deben estar de acuerdo con su plan.

Esto es fácil de entender, pero muchas personas encuentran difícil de creer que Dios planeo tener pecado en el mundo. ¿El capítulo III de la Confesión significa que Dios comete pecado? E incluso para el hombre hacer algo bueno, eso significa que Dios hace al hombre practicar el acto bueno, pero que el hombre Quería hacer algo malo? Estas cuestiones no han dejado muchas mentes perplejas, pero la primera pregunta es: ¿Qué dice la Biblia? Si la Biblia dice acerca de la pre-ordenación, no tenemos derecho para evitar tal asunto y mantenernos en silencio.

Resumiendo la Escritura, la Confesión dice aquí que Dios no es el autor del pecado, es decir, Dios no hace nada pecaminoso. Incluso los cristianos que no son calvinistas admiten que Dios es, en cierto sentido es la causa del  pecado, pues Él es la única causa última  de todas las cosas.  Más Dios no comete un acto pecaminoso, ni aprueba o recompensa lo mismo. Tal vez esta ilustración sea un fracaso, al igual que la mayoría de las ilustraciones, pero consideren que Dios es la causa  primera o última, de porque yo estoy escribiendo este libro. ¿Quién negaría que Dios es la causa primera o la última, desde que El creó toda la humanidad?

Sin embargo, aunque Dios es la causa de este capítulo, no es su autor. Si así fuera, el sería mucho mejor!

 Las referencias de la Escritura muestran claramente que Dios controla la voluntad de los hombres. Durante la rebelión de Absalón contra David, Husai dio un mal consejo, pero un buen consejo de Ahitofel dio Absalón. Sin embargo, Absalón dijo, ” y todos los de Israel dijeron: El consejo de Husai arquita es mejor que el consejo de Ahitofel. Porque Jehová había ordenado que el acertado consejo de Ahitofel sefrustrara, para que Jehová hiciese venir el mal sobre Absalón. “(2Sm. 17:14). Es claro, entonces, que Dios en su propósito de traer el mal sobre Absalón, controlo la voluntad de Absalón y de  sus hombres, de tal forma que escojieron el mal consejo de Husai, en lugar del buen consejo de Ahitofel. Mediante el control de la voluntad de los hombres malvados, Dios estableció el trono de David, de quien desciende el Mesías.
Esto no quiere decir que  se hizo violencia a la voluntad de las criaturas. No como si los hombres quisiesen adoptar el plan de Ahitofel, pero luego fuesen obligados a seguir Husai contra sus deseos. El proceso psicológico de ellos tenia un sólo deseo, seguir el plan de Husai. Pero hay que señalar que Dios estableció el proceso psicológico tan verdaderamente como establecido el proceso físico.

Esto es equivalente a la siguiente frase: “ni hace violencia a la voluntad de la criatura, ni tampoco se toma la libertad o contingencia de las causas segundas, antes establecidas”.

En el caso de Absalón, las causas secundarias fueron los procesos psicológicos. La decisión tomada por los hombres de Israel no fueron echas en oposición a estos procesos, ni tampoco sin ellos. Dios estableció tal proceso para el propósito de cumplir  su voluntad. Él no arregla las cosas o controla de la historia, aparte de las causas secundarias.

Para citar otros ejemplos: Dios decretó llevar a los niños de Israel de Egipto, pero tuvieron que caminar por si solos. Dios decretó que Salomón construyese  el templo, pero Salomón tuvo que recoger los materiales. Dios no decreta el fin a parte de los medios. El Decreta que el fin será  realizado a través de los  medios.

Más discusión de estos temas se puede encontrar en el libro La Causa de Dios y la Verdad por Juan Gill (un bautista del siglo XVIII) publicado por Sovereign Grace Club.2 libro, ver en particular las páginas 183-198. Además, la religión, la razón y la revelación, el autor de este capítulo  V, publicado por Presbiteriana Reformada Publishing Company, 1961.

La importancia de la sección II se hace muy evidente cuando la idea de la gracia Sólo se considerará más adelante. Aquí, de una forma muy general, es necesario apenas entender que Dios no consigue su conocimiento viendo como el mundo se desarrolla. No sólo es innecesario, o mejor dicho, imposible, que Dios tenga que esperar para saber lo que pasa, pero el conocimiento de Dios no depende de su mirada hacia el futuro para ver va a suceder. Todo lo contrario! Dios decretó que David no derrotaría  a Absalón, porque sabía de antemano que haría eso. Anteriormente, David vencio porque Dios decreto eso!

 En la sociedad humana, los hombres suelen frecuentemente cambiar sus planes. A veces cambian de opinión de buena gana, a veces, accidentes impiden que ellos realicen o  lleven a cabo sus planes. Obviamente, por lo tanto, la situación humana no es paralela a la situación divina.
 Mas si tratamos de hacer concesiones, podemos preguntar: ” Yo Decidí usar el peón de dama para iniciar un juego de ajedrez porque de alguna manera puedo predecir que esto es lo que sucedería, o yo soy capaz de predecir que voy a utilizar esta táctica de apertura
porque decidí hacerlo?”La respuesta obvia es, ¿no?

–Fuente: ¿Qué creen los presbiterianos, Gordon Clark, presbiteriana y Reformada Publishing Co., páginas 36-39.

La Predestinación en Éxodo.

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- Gordon H. Clark

El principio de este material se encuentra en Éxodo 4:21: “Y dijo Jehová a Moisés… pero yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo.” En vista de las predicciónes en Éxodo 3 y 4, en la que se prevé el rechazo de Faraón(3:19), y debido a las palabras explícitas en 4:21, ¿cómo puede un Arminiano decir que el faraón estaba libre para dejar a los esclavos ir? Si Dios endureció su corazón, ¿qué probabilidades había de que él pudiese obrar de otro modo? ¿Dios no es omnipotente? ¿No puede la omnipotencia controlar la voluntad del hombre? Los Arminianos son propensos a volver atrás y replicar que Dios, visto que Él es omnipotente, puede controlar sus criaturas, mas por respeto a la integridad de ellos, no quiere controlarlas. Pero lo que los arminianos afirman que Dios no lo hace, el versículo dice que lo hizo.

Exise una regla padrón en la teología de que ninguna doctrina debe basarse en un solo versículo. Para evitar interpretaciones erróneas, un cristiano debe comparar la Escritura con la Escritura y utilizar tantos versículos como sea posible. En el caso de la predestinación es fácil acumular versículos, la única dificultad es encontrarlos todos. La particular declaración del último versículo citado se repite en Éxodo 7:3. Ahí dice: “Y yo endureceré el corazón de Faraón ” Supongamos ahora que alguien intenta replicar en la desesperación: Bueno, Dios dijo: “Endureceré”, pero está en tiempo futuro. Entonces Él después cambió de parecer y no lo hizo. Esto es de hecho desesperación. Aparte del hecho de que Dios nunca cambia de opinión, porque es eternamente inmutable, Éxodo 7:13 nos dice claramente que lo que Dios predijo que haría, lo hizo: “Él endureció [tiempo pasado] el corazón de Faraón.”

Ahora bien, hay algunos versos en los que se menciona a este evento sin indicación de quien realizó el endurecimiento. Éxodo 7:22 dice simplemente: “el corazón del Faraón estaba endurecido” entonces, con un suspiro de alivio el Arminiano se corre a Éxodo 8:15 y 32. Vea, él dice, “Faraón endureció su [propio] corazón.” Algunos no-cristianos pueden estar más emocionados y dicen: “Mira, la Biblia se contradice.” Sin embargo, la supuesta contradicción brevemente desaparecerá, a medida que la observación Arminiana es considerada.
Un poco de las estadísticas mejorará la perspectiva. Éxodo menciona endurecimiento del corazón del Faraón dieciocho veces, a los cuales puede ser adicionado otro versículo que se aplica a los egipcios en general. Éxodo 4:21, 7:03, 7:13, 9:12, 10:1, 20, 27, 11:10, 14:4, 8, todos dicen que el SEÑOR endureció el corazón de Faraón. El versículo extra, dice el Señor endureció el corazón de los egipcios (Éxodo 4:17). Esto es once de diecinueve veces. En cinco ocasiones, 7:14,22, 8:19, 9:7, 35, no específica quién endureció el corazón del Faraón. Los otros versículos, tres en número, 8:15, 32 y 9:32, dicen que el faraón endureció su corazón. ¿Quién, entonces, mirando las once indicaciones de que JEHOVÁ endureció el corazón del faraón puede negar que Dios es la causa de este endurecimiento? Esta declaración positiva no solamente se hace tres veces más frecuente, mas se hace tres veces antes que la otra declaración se hiciera una vez. Después de todo, ¿quien dirige a Egipto – Faraón o Dios?

Bueno, en dos sentidos diferentes, tanto Dios cuanto el Faraón dirigía Egipto. Y este hecho, que muchos Arminianos inconsistentes admitirían, muestra como Dios y el Faraón puede endurecer el corazón del Faraón.

Las dificultades que los Arminianos encuentran nacen de ideas, por lo general no expresadas, de que la relación entre Dios y su criaturas es similar a la existente entre dos criaturas. Pero si esto no es verdad en las relaciones personales en el plano inferior, es excesiva y notoriamente falso en los niveles superiores. La relación entre un general de cuatro estrellas del ejército y un subordinado no es aquella que es obtenida entre dos soldados rasos. Mucho menos es la relación de un hombre con el hombre igual que la del hombre con Dios. Un hombre puede persuadir a los otros para elegir un curso de acción, puede obligar a través de la tortura un hombre a hacer algo, pero esto ni siquiera es el control omnipotente sobre la voluntad del otro. En la situación común la voluntad de una persona es, obviamente, libre de la de los otros. Este no es el caso entre Dios y el hombre. Cuando Pablo predicó en Atenas, si una referencia del Nuevo Testamento es permitida en un capítulo sobre el Antiguo Testamento, dijo: “Porque en él vivimos, nos movemos y existimos. Ese “nos” no se refiere apenas a Pablo y a otros cristianos. Esto, particularmente, se refería a Pablo y su audiencia. Los paganos vivían y se movían, pensaban hablaban, en Dios. La doctrina de la omnipotencia muestra que Dios controla la voluntad de todos los hombres, el pasaje de Hechos deja un poco más claro cómo Dios controla la voluntad del hombre. Mi dolor de muelas no existe en vuestra mente, y muchos de sus pensamientos no existen en la mía. Más cada pensamiento suyo y mío se encuentra de igual modo en la mente de Dios. Esta interpretación ilumina al menos en cierta medida la manera por la cual en que la mente del Creador controla los pensamientos de sus criaturas.

Antes de dejar el Éxodo y el faraón, podemos ver aquí algunos de los propósito de Dios al endurecer el corazón del Faraón. Dios siempre actúa con un propósito. Éxodo 9:16 dice: “a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra.” Si Dios no hubiese endurecido el corazón de Faraón, la voluntad del Faraón hubiese sido libre, él podría haber permitido a los israelitas salir, al menos después de dos o tres plagas. Pero en este caso el poder de Dios y ninguna de las otras plagas se habrían manifestado, ni la gran liberación en el Mar Rojo. Para que se ahogase el ejército egipcio después que los israelitas lo hubieran cruzado a salvo, Dios endureció el corazón del Faraón.

Fuente: Predestinación, Gordon H. Clark, páginas 159-161.
Traducido por: Raul Loyola Román

Mi Racionalismo

Gordon H. Clark

No objeto la palabra racionalismo, aunque quizás el término racionalidad podría causar menos malos entendidos. Descartes, Espinosa, y Leibniz produjeron una teoría epistemológica que podría muy bien ser llamada de Racionalismo del siglo XVII. Para ellos el conocimiento debe estar basado solamente en la lógica. En un sentido Hegel es similar. Para esos hombres, como para Platón, la mente humana es esencialmente omnisciente, y ni la experiencia sensorial, y mucho menos la revelación sobrenatural pueden adicionar información a los equipamientos de la sabiduría innata. Si alguien me acusa de ser un Racionalista en el sentido del siglo XVII, creo que él no necesita de ninguna respuesta complementaria en esta conjetura.

En la teología de siglos más recientes, el término racionalismo tomó un significado diferente. Sin ninguna ligación epistemológica, el término ha sido aplicado a aquellos que rechazan la revelación. Por ejemplo, los deístas, que eran empiristas, tenían una religión supuestamente desarrollada a partir de un estudio de la naturaleza física y humana. La información verbalmente revelada por Dios era innecesaria e imposible. Como algunos de mis  oponentes pueden intentar asociarme con esa línea de pensamiento  inexplicable,  nuevamente no es necesaria ninguna respuesta en esta altura .Me culpan de, “absolutizar la ley de la contradicción”, “hacer la razón humana autónoma” y hasta que igualo la mente de Dios a mi propia mente son acusaciones que han sido hechas. Tal vez las exposiciones de Wheaton son una réplica suficiente a esas acusaciones. Y yo sonrío delante de las objeciones más recientes, pues mi mente puramente humana está tan lejos de ser autónoma que yo no le concedo ninguna capacidad inherente, sea la que sea.Sin embargo, un cristiano debe comprometerse con el racionalismo o la racionalidad bajo la pena de ser irracional, él debe ser lógico, bajo la pena de ser ilógico, y también bajo la pena de negar que Dios es sabiduría y verdad, y bajo la pena de afirmar que Dios es autor de paradojas y confusión.
[…]

No niego que soy un “evangélico racionalista y calvinista”. Pero a la luz del uso contemporáneo del término evangélico, utilizado por aquellos que no tienen ningún derecho histórico a él, sería mejor hacer de la palabra evangélico un adjetivo y dejar calvinista como un sustantivo.

Traducción: Raul Loyola R.