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domingo, 16 de septiembre de 2012

UNA PALABRA A LOS JÓVENES


Por Paul David Washer

Originalmente publicado en la Revista HeartCry, volumen 47, febrero/marzo del 2006.



En los últimos días me he sentido en la obligación de escribir las siguientes palabras a los jóvenes que reciben esta publicación. Te pido que consideres en oración las cosas que vas a leer. Si encuentras alguna verdad en lo escrito, entonces te amonesto a que moldees tu vida en consecuencia.
¡No desperdicies tu vida!

Acuerdate de lo Breve de la vida

El primer hombre fue creado a la imagen de Dios. Si el se hubiera sometido a la voluntad de Dios, hubiera sido inmortal. El hubiera pasado a través de los años de su interminable existencia desde la eternidad hasta la eternidad sin deterioración de decadencia. El pasar del tiempo le hubiera traído a mayores niveles de madurez, satisfacción y gozo. Su existencia hubiera permanecido con propósito y gloria.
Con la venida del pecado, todo se perdió, y la existencia del hombre dio un giro trágico y deformado mas allá de lo que uno puede comprender. El hombre se convirtió en un mortal de breve duración, débil e inútil. Ahora vive su vida hasta que toda la vitalidad de escurre, todo propósito es demolido y el cuerpo finalmente vuelve al polvo de donde él vino. No es sin razón que el predicador clama:

Eclesiastes 1:2
¡Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad!

Como un hombre o mujer joven, tú debes luchar constantemente con la tentación de olvidar la brevedad de la vida y la vanidad de una larga vida separada de la voluntad de Dios.
Tu debes aprender de Las Escrituras que tu vida es menor que una neblina.
Tú debes llegar a estar convencido de esta verdad, y luego debes ponerla delante de ti como un constante recordatorio. ¡Tú eres mortal y tus días están contados!

Salmos 103
15 el hombre, como la hierba son sus días; florece como la flor del campo,
16 que pasó el viento por ella, y pereció, y su lugar no la conocerá más.

… Tú eres como una neblina que aparece por un pequeño momento y luego desaparece.

Santiago 4:14
… Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo,
Y luego se desvanece.

Tú sabes que Las Escrituras son verdad. Tú sabes que la muerte es una realidad para ti. Cada tumba y cada cementerio dan testimonio de la inescapable realidad de que tú vas a morir. Y aun así, ¿Como es eso de que tu tan rápidamente olvides y te entregues a las vanidades temporales de esta vida?
Es porque estas rodeado de una cultura que hace todo lo que tenga en su poder para evitar cualquier pensamiento del fin de la vida. Es porque el dios de este mundo trabaja con toda su astucia para mantenerte entretenido y distraído

Es porque, aunque tú has sido redimido, aun habitas en un cuerpo de carne pecaminoso que corre por todo lo que es carnal y temporal. Sabiendo estas cosas, harías bien en hacer estas dos cosas: Memorizar y frecuentemente orar la oración de David en el

Salmo 39:4
Hazme saber, Jehová, mi fin, Y cuánta sea la medida de mis días; Sepa yo cuán frágil soy.

Mantener tu mortalidad al frente de tus pensamientos no es con el propósito de ser morboso o lamentoso como aquellos que no tienen esperanza, sino para compelerte a esperar solo en Cristo para que te entregues de todo corazón a Su voluntad para tu vida. Solo en Cristo la tumba es sorbida en victoria y la inutilidad temporal reemplazada por el eterno y glorioso propósito de Dios para ti.

Acuerdate de tu creador

Conociendo algo de la brevedad de la vida. “¿Cómo entonces deberíamos vivir?”.
El escritor de Eclesiastés responde esta pregunta para nosotros en la forma de un mandamiento:

Eclesiastes 12:1
Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos,
y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento;…

La palabra “acuérdate” viene de la palabra Hebrea Zakar que significa recordar o traer a la memoria. Este mandamiento de recordar a Dios se refiere a más que un recuerdo accidental de que hay un Dios. Significa más que simplemente bajar tu cabeza cada vez que pases por un templo. Este mandamiento no es cumplido meramente por ir a la iglesia cada vez que esta abra las puertas. Es un mandamiento radical y transformador de vidas para conocer y entender al Dios de la Escritura, para reconocer Su preeminencia en todas las cosas, para buscar Su gloria en todas las cosas y para obedecerle en todas las cosas.

La gran importancia de este mandamiento se vuelve entendible cuando tú recuerdas que estas siendo bombardeado constantemente con distracciones temporales diseñadas para hacerte olvidas el valor de Dios y el gozo de Su voluntad.

A menos que propongas en tu corazón recordar a Dios y usar cada recurso a tu disposición para permanecer en ese propósito, caerás en la vanidad y tu vida se desperdiciará. Considera cuidadosamente lo que he escrito. No te estoy pidiendo que simplemente estés de acuerdo conmigo.
¡Yo te ruego que te PROPONGAS en tu corazón poner tus ojos en Dios como si tu vida dependiera de Él (y así es) y que activamente, agresivamente y violentamente…

Mateo 11:12
Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia,
y los violentos lo arrebatan.

… lo busques y uses cada recurso a tu disposición para guardarte de ser distraído y caer en la vanidad de este mundo perverso!

Es importante notar que el predicador de Eclesiastés no solo nos manda a “recordar a Dios”, sino que nos dice el tiempo mas conveniente para hacer eso: “En los días de nuestra juventud”. No es bueno prepararse para una batalla al final de la batalla, o esperar la última vuelta en una carrera para atar los zapatos de correr. Igualmente es una noción ridícula (que se encuentra en la mente de muchas personas jóvenes) que uno debe retrasar vivir para Dios cuando la vida esté adelantada y usualmente cuando una gran porción de la vida ha sido desperdiciada. No seas como el hijo prodigo que “volvió en sí” solo cuando despilfarró su fortuna y la fuerza de su juventud. Vuelve en sí en los primeros días de tu vida. Pon tu corazón en buscar a Dios ahora: en conocerlo, adorarlo, servirlo, y regocijarte en Su bondad.
Como uno más anciano que tú, como un embajador de Cristo, como si Dios rogara por medio de mí; te ruego en nombre de Cristo: ¡No desperdicies tu vida!

Isaias 55:2
¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.

Pon tu Corazon en seguirLE

Estoy indeciso de usar este tipo de lenguaje contigo porque temo que me malinterpretarás. Para la mayoría de los cristianos, la amonestación de “seguir a Dios” trae pensamientos de deber, obediencia y ministerio, pero estas cosas por sí mismas sólo te dejan cansado, vacío y amargado. Yo he pasado por ese camino y haré lo que esté en mi poder para guardarte de él. ¡Eso te lleva a un horrible lugar!

Cuando hablo de seguirle, me refiero primariamente a tener comunión con Su persona; a reconocerlo y compartir con Él cada experiencia; a proponerse no esconder de Él o desconectarlo a Él de alguna área de nuestra vida; a ver todo como sagrado y nada como secular; para que Él tenga preeminencia en cada momento de tu vida -cada pensamiento de tu cabeza, cada palaba que salga de tu boca, y cada obra de tu te propongas hacer: sea caminar, hablar, comer, beber, reír, llorar, trabajar, jugar- experimentando todo esto en Él, a través de Él, para Él y sobre todo ¡CON Él!

¿Te das cuenta que puedes hacer casi todo por las razones equivocadas? Tú puedes ministrar por satisfacción personal o por la fama que esto pueda traerte. Tú aun podrías crecer en conocimiento y piedad por la reputación que eso te puede brindar entre otros creyentes. Pero es el corazón verdadero y fiel el que busca solo estar CON Él por la causa de estar CON Él.
Tú me puedes mirar como un cristiano maduro que ha aprendido muchas cosas, pero he estado tan equivocado en tantas cosas, y este ha sido mi mayor error.
Siempre me he presionado mucho para realizar cosas, cuando he debido más bien presionarme mucho para ¡estar con Él!
¡Si, mis queridos cristianos jóvenes, tu puedes desperdiciar preciosas gotas de tu vida aun en el trabajo del ministerio y las misiones!

Recuerda esto: Confinar a Dios a un tiempo de silencio es grotesco, reducir la disciplina solo a obediencia es patético, y hacer del ministerio otra cosa que la vida de Cristo fluyendo a través de tu intima relación con Él es hacer del ministerio nada más que una estúpida obra de la carne.

Lee la Biblia

¡Ahora viene una novedad! Una de las cosas mas grandes que un joven cristiano puede hacer es tener una practica de toda la vida de leer la Biblia sistemáticamente desde Génesis hasta Apocalipsis una y otra vez. Si lo puedes hacer en los
Idiomas originales es aun mejor, pero sólo conozco un puñado de personas capaces de hacer tal cosa y yo no soy uno de ellos.
La mayoría de los conocimientos de los cristianos de la Escritura está muy fragmentada porque ellos solo han leído partes de la Biblia. Conozco individuos que son muy brillantes en ciertos aspectos de doctrina, pero cuyo conocimiento general de la Biblia es muy pequeño. Para evitar esta dificultad, tu deberías leer la Biblia SISTEMATICAMENTE y de tapa a tapa. Nadie en su sano juicio leería una obra de literatura hacia y desde una parte del libro y leyendo al azar ciertos capítulos. Deberían empezar en el comienzo y moverse progresivamente a través del libro capitulo por capitulo hasta que lleguen al final. ¡Hasta ahora muy pocos cristianos han leído la Biblia de esta forma! Recuerda: La Biblia es la inspirada e infalible Palabra de Dios dada a nosotros en forma de un libro.

Para entender la Biblia en su totalidad y sus partes, debemos leerla en su totalidad y en sus partes.
Una de las formas más gratificantes de aprender Las Escrituras es escribir tus puntos de vista y preguntas mientras lees. Cada vez que pases por Las Escrituras vas a notar que serás capaz de contestar muchas de las antiguas preguntas y nuevas preguntas vendrán a tu mente. También serás capaz de refinar y aclarar muchos de tus puntos de vista.

Por esta razón, aprenderás que la Biblia es el mejor comentario de ella misma.
Una palabra de prevención: La mayoría de las personas nunca hacen esto con toda la Biblia porque ellos se mantienen tratando de entender todo o tratando de escribir un comentario de cada libro. Ofrezco dos sugerencias: Primero, no se desanime. Anote breves preguntas y manténgase leyendo. Segundo, solo anote aquellos comentarios que Dios con los que Dios ha impresionado su corazón para recordarlos. ¡SEA BREVE! ¡Ya tenemos suficientes comentarios para dejar en bancarrota a cada estudiante de los seminarios del mundo!

Para los jóvenes cristianos, la Biblia puede parecer abrumadora. Esto nunca cambiará. ¡La Biblia es abrumadora! Esta contiene más verdades sobre Dios de las que ningún hombre comprenderá u obedecerá. No obstante, es un magnifico viaje leer estas paginas y no solo aprender, sino ser transformados.

La cristiandad requiere que las mentes comprometidas pero no es solo o primariamente sobre el intelecto. Es sobre conocer a Dios de una manera personal e intima y ser transformados a la imagen de Su Hijo. ¡No se desanime! Cada día que lea la Palabra de Dios se agregará a años de estudio y a una riqueza de conocimiento bíblico finalmente. Cada día perdido va a reducir el tamaño de ese tesoro final.

Ora

Yo divide mis oraciones en dos categorías separadas:
Oración con zapatos de caminar y oración con mis zapatos de trabajar. La Primera categoría se refiere a la comunión, adoración y acción de gracias. Es caminar con Dios como con un compañero siempre presente, disfrutando Su comunión y buscando mayores y mayores manifestaciones de Su presencia. Este tipo de oración tiene un propósito: conocerlo a Él y simplemente “estar” con Él. Fuera de este tipo de oración, todo el conocimiento en tu cabeza nunca será nada más que una jerga teológica de segunda categoría. Te pasarás toda la vida hablando correctamente sobre alguien que ni siquiera conoces y sobre cosas que nunca se han hecho una realidad en tu vida.
Yo he escuchado persona decir que ellos no tienen un tiempo específico de buscar a Dios de este modo, pero que tienen comunión con Dios a través de sus actividades diarias. He experimentado que la habilidad para “practicar la presencia de Dios” durante el día y en medio de mis actividades solo es posible porque me he separado de mis actividades diarias y he buscado a Dios en un tiempo especifico de oración. Esta parece haber sido la práctica de nuestro Señor Jesucristo durante Su encarnación:

Marcos 1:35
Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.

La Segunda categoría de oración: oración en mis zapatos de trabajo se refiere a la oración intercesora. No permitas que nadie te engañe. ¡Este tipo de oración es difícil de hacer! No es cosa fácil para un mortal luchar con Dios (Génesis 32:24-32) y contra el Diablo (Efesios 6:12). Los riesgos son grandes y todo se gana o se pierde en esta batalla. Nosotros luchamos en oración por la Gloria de Dios, la Gran Comisión y la venida del Reino (Mateo 6:9-10); nosotros luchamos en oración por la preservación y santificación de la iglesia; luchamos en oración por cada necesidad y por el cumplimiento de cada promesa que Dios nos ha dado. ¡Esta, bien puede ser la tarea más sagrada dada a los hombres!

Dejaré atrás el tema de la oración con un pequeño consejo que me ha sido muy útil. Me lo dio un antiguo predicador. Fue algo así como:

“Ora hasta que puedas orar; y luego, ora hasta que hayas orado”.

Frecuentemente cuando inclinamos nuestras rodillas para orar, no sentimos la libertad o el poder para orar. Es como si hubiera un cielo de metal encima de nosotros. Esto no debe ser una causa de desanimo sino que nos debe guiar a luchar en oración hasta que “irrumpido hasta” Dios. Es ahí cuando debemos orar hasta que nuestras cargas hayan sido soltadas y nosotros sepamos que hemos orado.

BUSCA AMIGOS PIADOSOS

Con el riesgo de ofenderte, debo decir que si eres un joven, hay una gran posibilidad de necedad (estupidez) aun unida a tu corazón (Proverbios 22:15). Si las mayores influencias de tu vida la ejercen otras personas jóvenes como tu, entonces tu eres un compañero de tontos y estas bajando por un camino peligroso. Las Escrituras enseñan una verdad salvadora de vidas que es frecuentemente olvidada hoy:

Proverbios 13:20
El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado.

La idea de una “generación Gap” nació de una nació de la generación pagana en contra de Dios de los años 60 y ahora ha sido completamente adoptada por la mayoría de las iglesias. La idea de que los jóvenes deben estar con otros jóvenes es una contradicción directa a las Escrituras. Aunque algunos periodos de comunión supervisada con otros jóvenes puede ser agradable y beneficioso, las Escrituras por todos lados enseñan que los jóvenes cristianos necesitan estar con otros cristianos maduros de modo que ellos puedan aprender de sus experiencias y evitar las dificultades de la juventud y la ingenuidad.

De acuerdo con las Escrituras, la mayor influencia de tu vida debe ser tu madre y tu padre, siempre que ellos sean cristianos maduros y piadosos. Después de ellos, es el papel de los ancianos de la iglesia y de todos los miembros modelar la vida cristiana ante ti. En resumen, harías bien en rodearte con hombre y mujeres que progresen en santificación y cuya utilidad para Dios sea evidente.

Llegar a conocer no solo los cristianos piadosos de nuestro tiempo, sino también los santos de ayer a través de sus escritos y los escritos de otros acerca de ellos.

Huye de las Pasiones Juveniles

En Efesios 6:10-12 se te manda a estar firme contra Satanás. En Santiago 4:7 se te promete que si lo resistes, él huirá de ti. No obstante, en 2 Timoteo 2:22 se te manda a “huir de las pasiones juveniles”.
Es bastante asombroso que se te mande a ser fuerte, a estar firme, y a pelear contra los ángeles caídos, mientras que al mismo tiempo, se te manda a huir con temor de las lujurias juveniles.
Esto demuestra que las pasiones juveniles de tu carne y la incontrolada sensualidad de tu cultura es más peligrosa que una batalla cara a cara con Satanás. He conocido incontables cristianos jóvenes que han demostrado genuinas evidencias de conversión, y aun estando en una relación con el sexo opuesto, cayeron en inmoralidad. Los he visto memorizar la escritura, orar y aun ayunar para ser puro en su relación y aun así cayeron. ¿Por qué?

Porque ellos no entendieron que todas las disciplinas espirituales en Las Escrituras no podrían librarlos de las pasiones juveniles. Ellos trataron de dar la batalla cuando Dios les mandó a que huyeran. Para resumir: Tú no puedes estar solo en una relación con el sexo opuesto por un periodo de tiempo extenso sin caer. Por lo tanto, nunca deberían estar solos y juntos en casa, el carro o algún otro lugar donde la lujuria pueda ser atractiva y el fracaso ocurrir.

Entregate para Propositos Nobles

Veo jóvenes cristianos en la universidad que desperdician su tiempo jugando video juegos y frecuentando centros comerciales y tiendas de películas. ¡Ellos se deberían estar entregando a propósitos nobles! Tú fuiste creado para entregarte para tales fines. Tú fuiste adoptado en una familia real y las acciones reales te están esperando. Rechaza el entretenimiento gratuito de este siglo (este mundo) y entrégate a la voluntad de Dios. Las Escrituras declaran en

2 Timoteo 2:10-21
Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles.
Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.

¿Te gustaría ser un vaso de honor y ser usado para nobles propósitos? ¿Desearías ser un instrumento en las manos del Maestro? Entonces límpiate de los juegos necios de los chicos pequeños y las chicas vanas, y convierte en el hombre o la mujer a la que fuiste llamada. Creo que fue A. W. Tozer quien dijo que en la tumba de América deberían estar escritas las palabras “Se entretuvieron ellos mismos hasta la muerte”. Este es un epitafio patético comparado a lo que se dijo sobre el Rey David:

“Sirvió a los propósitos de Dios en su propia generación, durmió con sus padres…”

¿Qué legado quieres dejar? ¿Qué tallaran en tu lápida? Más importante aun, ¿Qué declarará Dios sobre tu vida en el Gran Día del Juicio Final que nos espera? Quiera Dios tener misericordia de ti y concederte gracia para superar el carácter y las obras del que te escribe esta carta.

Tu hermano,
Paul David Washer

ESCUCHA LOS TAMBORES!!



Por Redford Tramell
Originalmente publicado en la Revista HeartCry, volumen 13, dicienbre/enero del 1999.


Redford y Elizabeth Tramel, han sido misioneros en Perú la mayor parte de sus vidas. Charo y yo los tenemos como amigos y consejeros. El siguiente artículo apareció en el último boletín que publicaron. Conociendo los años de servicios en el campo misionero y la inusual dedicación de ellos al Reino y a la cosecha, queremos publicar esto para tu edificación. Por favor lee estas palabras como las que vienen de un hombre y una mujer que han dado sus vidas enteras en la batalla en el misiones en el extranjero. –Paul Washer

¿Por qué tanto esfuerzo misionero “extranjero”? Extranjero está en paréntesis porque no es extranjero para Dios y no lo debería ser para nosotros. También, Dios ha traído el campo misionero “extranjero” a los Estados Unidos con los millones de extranjeros que hay aquí de cada nación del mundo, aun de las más cerrados y menos evangelizadas naciones del mundo como Corea del Norte, Laos, Maldivas, Irán, etc.

Aunque la necesidad física y emocional de esos países que están en vía de desarrollo no es la principal razón de las misiones “extranjeras”, a nosotros nos importa la pobreza y el sufrimiento que cientos de millones están experimentando. Y nosotros somos tocados por los millones que están siendo oprimidos por los gobernantes despiadados y la perversa mayoría.

Nos lastima saber de miles que cada año son capturados y vendidos como esclavos, y comprados por crueles dueños de esclavos, y de padres vendiendo a sus hijas para ser llevadas a las ciudades a prostituirse. Intentamos imaginar la ignorancia y formas cercanas a la “era de piedra” de esos que no han sido tocados por la “civilización”. Tratamos de sentir los sentimientos, miedos y dificultades de esos que viven en tribus aisladas. Sabemos que Dios conoce y tiene cuidado. Y esas necesidades deberían tocar nuestros corazones y movernos con compasión cristiana.

Cristo “tuvo compasión de las multitudes” (Mateo 9:36). Nosotros que hemos recibido al Señor Jesús como Salvador podemos amar a los extranjeros con el amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo (Romanos 5:5). Nos damos cuenta que Cristo nos tendría para aliviar el sufrimiento mientras evangelizamos. Sin embargo, la necesidad física y emocional NO ES LA PRINCIPAL RAZON de las misiones “extranjeras”: Tres de las mayores razones para las misiones son:

Primero:
Debemos obedecer a nuestro Señor y Salvador Jesucristo quien nos mandó a tomar las buenas noticias de salvación “a cada criatura”. (Marcos 16:15), “hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8), y “a cada grupo étnico” (Mateo 28:19). Debemos obedecer porque Él es el Señor, y “todos nosotros comparezcamos delante del tribunal del Cristo para que cada uno reciba según lo que hubiere hecho… (2 Corintios 5:10). Él nos mandó a hacer esto porque es muy importante para Él que esto sea hecho.

“Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti… el único Dios verdadero y a Jesucristo, a quien haz enviado.” (Juan 17:3). Él conoce a cada persona de la tierra y tiene cuidado de ella.

Conocer al Señor, adorarlo y servirle son las Razones por las cuales Él nos puso a todos nosotros en el mundo. Él nos mandó a estar profundamente envueltos ofrecer Su mensaje “hasta lo último de la tierra”. Cada uno de nosotros está decidiendo obedecer o no… La obediencia parcial no es obediencia.

Segundo:
Debemos tomar el evangelio de salvación “hasta lo último de la tierra” porque la necesidad de salvación que cada persona tiene, es la mayor necesidad. Si una persona va al infierno es la peor cosa que le puede ocurrir a tal personas. La condición más importante de toda persona es si va al cielo o al infierno, si ha recibido a Cristo Jesús como Salvador o no. El perdón de los pecado, ser aceptado por Dios en esta vida e ir gozar de Su presencia, son las cosas más importantes de la vida.

Muchos estamos preocupados por las personas que claman ser cristianos pero difícilmente actúan como tal. Pero casi un billón de hindús, 700 millones de budistas, millones de Animistas, y cientos de millones de otras personas ni siquiera claman haber recibido a Cristo como Salvador. Ellos claramente dicen: ¡No, no creo en Jesucristo! O “No sé quién es él”. Su más importante necesidad es oír sobe Cristo, recibirlo como su Salvador y ser salvados de la condenación (Juan 3:18).

El Dios de la Biblia es el único Creador del universo, y nuestro Señor Jesucristo es el único Salvador-Cristo-Mesías (1 Timoteo 2:5). La pregunta es: “¿Cómo creerán en aquel de quien no han oído?” (Romanos 10:11).

Tercero:
La necesidad es tan grande que cada cristiano es necesario para expandir el evangelio. El mundo es enorme (Cada persona del mundo podría estar a 12,000 millas de cada persona). Hay 21,000 lenguajes y grupos culturales. Hay casi 7 billones de personas en el mundo (el 95% vive fuera de los Estados Unidos). Él ha entregado a los cristianos la responsabilidad de llevar el mensaje de Cristo y la salvación a todos.

El trabajo es tan enorme que ningún cristiano está exento de hacer su parte. Ninguno puede decir, “Yo no soy necesario. Que lo hagan otros.” Entonces, ¿por qué esto no ha sido cumplido en los casi 2000 años desde que nuestro Señor dio el mandamiento? Muchos cristianos no han hecho su parte. Si cada persona que verdaderamente ha recibido a Jesucristo como su Salvador se comportara como debiera, llevara el evangelio tan lejos como pueda, y diera todo cuanto pudiera, el trabajo seria cumplido.

Si cada uno diera para las misiones solo un porciento más del pago que lleva a su casa, habría más que suficiente para pagar los costos de alcanzar cada tribu y nación “hasta lo último de la tierra”. Y si cada uno de nosotros actuara, diera e hiciera lo que razonablemente somos capaces de hacer, según la voluntad de Dios para cada uno, la Gran Comisión podría ser cumplida en unos años.

Cada grupo étnico no alcanzado, cada aldea no alcanzada, cada persona no alcanzada es una prueba de la frialdad y desobediencia de la mayoría del pueblo de Señor.
¿Te importa eso? ¿Cuánto te importe? ¿Vas a obedecer? ¿Podrías interceder más en oración, predicar el evangelio a más personas, dar más para las misiones? ¿Es el Señor Jesucristo el Señor de tu vida, ambiciones y decisiones? ¿Estas tu sirviendo al Señor Jesucristo como Él te ha ordenado?

Oramos para que el Señor pueda decir un día de ti: “Bien, buen siervo fiel”. (Mateo 25:21). ¿Es aplicable a tu vida el texto de Lucas 6:46: “¿Por qué me llamas Señor y no haces lo que yo digo?”? ¿Orarás ahora y diariamente: “Señor, quiero hacer tu voluntad, quiero obedecer, quiero hacer mi parte; por favor, muéstrame tu voluntad y dame al fe y la fortaleza para hacerla”? Oramos para que tu “que estéis firmes, perfectos y completamente seguros en toda la voluntad de Dios.” (Colosenses 4:12).

- Redford y Elizabeth Tramell

Santificado sea Tu Nombre.
Venga Tu Reino.
Sea hecha tu voluntad,
Como en el cielo,
Así también en la tierra. AMEN

¡¡DIGNO ES EL CORDERO!!



Por Paul Washer
Originalmente publicado en la Revista HeartCry, volumen 46, noviembre/diciembre del 2005.

Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos. Y vi a un fuerte ángel que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y de desatar sus sellos? Y nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro ni mirar su contenido. Y yo lloraba mucho, porque nadie había sido hallado digno de abrir el libro ni de mirar su contenido.

- Apocalipsis 5:1-4

El apóstol Juan ve un trono y a Uno sentado sobre el trono con un libro en Su mano derecha. Note cuan poco Juan vio sobre El que estaba sentado. Hay un propósito en su silencio. ¿Cómo puede Dios ser descrito sin disminuir Su gloria de alguna manera y traer deshonra a Su nombre? La mente del hombre no puede comprenderlo y el lenguaje de los hombres no puede comunicar aun lo poco que el hombre puede comprender.

Las cosas escritas en estos pocos versículos y los que siguen, parecen indicar que el libro que Juan vio, contiene la revelación del propósito de Dios y Su plan para toda la historia: pasada, presente y futura.
El rollo está escrito por dentro y por fuera, indicando que es voluminoso y completo; cada detalle de la historia es encontrado en el rollo. Es la posesión de Dios, indicando que Él es el autor de éste. Él sostiene el rollo en Su mano derecha, la cual a través de las Escrituras comunica autoridad y poder.

Las cosas escritas en el libro son magníficas certezas de Su providencia.

Ellas serán cumplidas al pie de la letra: cada jota y desde pequeña A hasta la Z. El poder y la sabiduría de Dios son ciertamente revelados aquí. Cada aspecto del esfuerzo humano, desde el más grande evento histórico hasta el más mínimo movimiento del dedo de un bebé, es conocido de antemano y ordenado por Dios. ¡Esto de por sí es suficiente para movernos a reverenciar y adorar a Dios!

Los pensamientos de Juan son prontamente interrumpidos por la alta voz de un fuerte ángel que hace una pregunta que pronto llevaría a Juan a las lagrimas: “¿Quién es digno de abrir el libro?” La voz es grande, de modo que ésta puede llegar a los oídos de toda criatura en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra.

“¿Quién es digno, quien esta cualificado, quien es capaz de dar a conocer el propósito y plan de Dios y de llevarlos a cabo con absoluta perfección?”.

El mero hecho de que el ángel hiciera esta pregunta y no hubiera respuesta al llamado, demuestra que ni aun la más poderosa y santa de las criaturas de Dios es digna de tomar la tarea en cuestión. Toda la historia se vuelca sobre una sola necesidad: la redención; y un sólo evento donde el pago por el pecado sea hecho y la justicia satisfecha: la cruz. ¿Cuál criatura en los cielos o en la tierra es digna y capaz de vivir una vida perfecta en la carne de una humanidad caída; de tomar el pecado sobre sí y aun no pecar; de cargar con la ira de Dios y sobrevivir; y de pagar por los pecados de muchos con una vida de infinito valor? La totalidad de la creación de Dios debe inclinarse ante Dios y reconocer que no se encuentra ninguno en este reino con tales cualidades. El más grandioso ángel en los cielos, declara: “No nos mires a nosotros”. El más eminente de los reyes, el más consagrado de los sacerdotes, el más sabio de los profetas y sabios rasgan sus vestiduras y exclaman: “No nos mires a nosotros”. Los más poderosos de los que han muerto, cuyas obras están grabadas en los anales de la historia, gritan desde abajo de la tierra: “No nos mires a nosotros”. ¿Cuál criatura en los cielos, en la tierra o el infierno se atrevería a acercarse al trono de Dios y tomar cualquier cosa de Su mano?

Al no ver respuesta de las grandes y más santas criaturas, el apóstol Juan lloraba mucho. La palabra traducida “llorar” viene de la palabra Griega “klaío” la cual comunica dolor y aflicción; es un lloro como uno que llora por la muerte de alguien. Juan literalmente “rompió en lagrimas”. El rollo tenia las llaves de la redención del hombre pero aun nadie entre las criaturas de Dios fue hallado digno de abrirlo o ejecutarlo. Simón Kistemaker escribe: “La maldición de Dios seguiría sobre el resto de la pecadora humanidad, la creación no sería librada de la esclavitud de la corrupción (Romanos 8:21), y el sufrimiento sería interminablemente. (NTC, Apocalipsis, p.204). Juan rompió en lloro.

Entonces uno de los ancianos me dijo: No llores; he aquí, el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el libro y sus siete sellos. Miré, y vi entre el trono (con los cuatro seres vivientes) y los ancianos, a un Cordero, de pie, como inmolado, que tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete Espíritus de Dios enviados por toda la tierra. Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. – Apocalipsis 5:5-7

Antes de que el corazón del profeta y su esperanza estuviera perdida sin posibilidad de recobrarse, su llanto es detenido por uno de los ancianos que está al tanto de un conocimiento que pronto cambiaría la tristeza de Juan en gozo. El anciano manda a Juan a que dirija sus ojos hacia el Cordero. El mandato del anciano “He aquí”, es una maravillosa transición y un mandato para ser obedecido por todos los hombres en toda circunstancia. No hay esperanza que se pueda encontrar en la más poderosa y noble de los seres creados, pero una mirada al Cordero que fue sacrificado, puede restaurar las ruinas de la esperanza demolida. El anciano describe al Cristo glorificado como “El León”. Jacob se refirió a Judá como un “Cachorro de León” y profetizo que de él vendría el Mesías a quien las naciones obedecerían. (Génesis 49:9-10). Albert Barnes escribió: “El león es el rey de los animales, el monarca de la selva, y así se convierte en el emblema de la autoridad y poder de un rey. (BN, Apocalipsis, p.123). Tal designación comunica no solo autoridad y poder, sino ferocidad y peligro. El Cristo de las Escrituras no es el Cristo domesticado de la Cristiandad contemporánea de América. Juan no intenta quitarle las garras.

La segunda designación usada por el anciano para describir al Cristo glorificado, es “La raíz de David”.
Él es retratado como un guerrero de Dios como David, quien ha vencido a todos los obstáculos y conquistado a todos sus enemigos. El profeta Isaías se refirió al Mesías como el “tronco o la raíz de Isaí”. (Isaías 11:1, 10) y Jeremías se refirió a Él como el “renuevo justo de David”. (Jeremías 33:15). Estas descripciones indican que el Mesías sería de la línea real de David. Él sería como David, y sin embargo, mucho más grande que David, y Él es a quien David llama Señor. (Mateo 22:45).

Otra vez vemos la fragilidad de la humanidad, y la grandeza de Cristo. La línea de David no estaba sino perdida. Estaba como un árbol caído con sólo un tronco restante y sin vida, pero el Mesías salió como un renuevo, llevando gran fruto. El anciano señala a Juan, al Hijo de David con corazón de león, y no dice sino una cosa: “¡Ha vencido!”. El Mesías Dios-hombre ha ganado el derecho de tomar el libro de la mano derecha de Dios porque a través de la cruz, Él peleo una batalla de proporciones titánicas y salió Vencedor. Él se ofreció a sí mismo a Dios como un sacrificio expiatorio y quitó el pecado de Su pueblo de una vez por todas. A la vez, también triunfó sobre la muerte y el diablo, quien tenía el imperio de ésta (Hebreos 2:14). Carlos Spurgeon escribió:

“Nuestro campeón es digno. ¡Que batalla ha peleado! ¡Que proezas de proezas ha ejecutado!
¡Él ha derrocado el pecado; Él ha vencido en el desierto; ay, ¡Él ha conquistado la muerte!, ha esquilado al león en su guarida; ha entrado al calabozo que es sepulcro, y ha derrumbado sus murallas! Por lo cual, Él era digno, en el sentido de valor, de volver del país lejano para heredar como el glorioso Hijo del Padre, héroe de los cielos, y para tomar el libro y abrir sus sellos. (MTP, Vol.35, p.388).

La referencia a Jesucristo como “un Cordero estando como inmolado o sacrificado es poderosa.
Simón Kistemaker escribió: “Esto significa un cuerpo que ha sido cortado en piezas pero que ha sido sanado y es capaz de estar en pie. Las marcas de Sus herida todavía son visibles, como lo estaban cuando se le dijo a Tomás que mirara a las manos de Jesús y tocara la cicatriz en su costado. (NTC; Apocalipsis, p.206). La imagen no es la de un cordero apenas capaz de estar parado, sino de la un poderoso campeón, quien aunque cargando las terribles cicatrices de la batalla, permanece lleno de fortaleza divida.

El Cordero permanece en pie en el medio o el centro del trono. Él lleva las marcas de una tremenda batalla con la muerte, y aún permanece triunfante. El triple uso del siete representa lo completo y la perfección. Los siete cuernos del Cordero representan Su absoluto poder y soberanía. Toda la autoridad ha sido dada a Él en los cielos y en la tierra (Mateo 28:18). Los siete ojos comunican que Él lo ve todo y posee un perfecto e inmediato conocimiento de todas las cosas. Nada escapa a su conocimiento (1 Corintios 4:5). Los siete ojos son identificados como los siete Espíritus de Dios enviados por toda la tierra. De nuevo, el número siete se refiere a lo completo o pleno del Espíritu. El Cordero está presente en el trono de Dios, ha enviado al Espíritu (en toda Su plenitud) hasta los últimos confines de la tierra para observar todas las cosas y operar en todas las cosas conforme a Su voluntad. Este mismo Espíritu ha sido enviado por el Cordero para reunir a un pueblo de cada tribu y lengua y pueblo y nación, y para capacitarlos para servirle.

Cuando tomó el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; cada uno tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos. Y cantaban un cántico nuevo, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre compraste para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación. Y los has hecho un reino y sacerdotes para nuestro Dios; y reinarán sobre la tierra. Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono y de los seres vivientes y de los ancianos; y el número de ellos era miríadas de miríadas, y millares de millares, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado digno es de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza. Y a toda cosa creada que está en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay , oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Y los cuatro seres vivientes decían: Amén. Y los ancianos se postraron y adoraron. - Apocalipsis 5:8-14

Lo que la más poderosas de la criaturas de los cielos o de la tierra no se atrevería ni siquiera a intentar, el Cordero lo cumplió. Él no solo tomó el libro, sino que Dios se lo dio. Dios el Padre, confió el curso entero de la historia al Hijo, el gran Mesías, nuestro Salvador.

La toma del libro, del Cordero, es inmediatamente seguida por una erupción de adoración. Viene de cuatro fuentes, las cuales corren juntas y forman un poderoso rio de alabanza: los cuatro seres vivientes, los ancianos, los ángeles y el resto de la creación. Los cuatro seres vivientes son poderosos y misteriosos seres angelicales cuya gran proximidad al trono comunica su santidad y poder.

Los ancianos muy probablemente representan, o son representantes reales de los redimidos.
En Apocalipsis 4:4, los ancianos son descritos “vestidos de ropas blancas; y tenían sobre sus cabezas coronas de oro. En apocalipsis 3:5, las ropas blancas son prometidas a los creyentes que venzan, y en apocalipsis 7:14 estas ropas son emblanquecidas en la sangre del Cordero. Los ancianos llevan coronas de oro en sus cabezas como un signo de su autoridad. Tales coronas y autoridad son prometidas a los creyentes a través del libro de Apocalipsis (3:21, 5:10; 20:4, 6; 22:5), pero nunca son prometidas a los ángeles.

Los ángeles quienes también rinden adoración al Cordero, fueron creados para ministrar a Dios (Salmos 104:4; Hebreos 1:7) y para servir a Su pueblo (Hebreos 1:7, 14). Ellos son dispuestos y gozosos espectadores de la gracia dada a los redimidos (1 Pedro 1:12). Ellos adoran al Cordero por las grandes cosas que Él ha hecho por los hombres.

El último grupo mencionado incluye al resto de la creación. Ninguna criatura es dejada fuera de este coro de adoración dirigida al Cordero. Parece mejor no limitar este grupo a sólo criaturas inteligentes. Debido a que todas las criaturas han sido sujetadas a vanidad como un resultado de la caída, y todas las criaturas están esperando su liberación, (Romanos 8:19-22), parce lógico que “todas las cosas creadas” se refiere al total de la creación: animada y no animada, inteligente e instintiva. Toda cosa creada en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra servirá de alguna manera para adorar al Cordero: las aves de los cielos, las bestias del campo, y los monstruos de las profundidades romperán en alabanza. Uno no puede dejar de pensar en los muchos pasajes en el Antiguo Testamento que se presentan a Dios recibiendo adoración de todas las cosas: estrellas, arboles, montañas, animales, etc.

La adoración ofrecida al Cordero es descrita como una “Nueva Canción” y, por lo tanto, no puede éste no puede haber sido cantada, sino hasta que Él terminara Su obra redentora. Según esta canción, el Cordero es digno de tomar el libro, porque Él fue inmolado y compró hombres con Su sangre. Albert Barnes escribe:

“Por su venida y Su muerte, Él tiene el derecho de acercarse donde ningún otro se acercaría, y de hacer lo que ningún otro haría.”

Aunque el Cordero es digno de todas formas y por un infinito numero de razones, es Su ser inmolado, por la redención de Su pueblo, lo que aquí constituye Su dignidad para tomar el rollo de la misma mano de Dios.

Antes de que sigamos avanzando, es importante notar a quien fue hecho el pago para que los hombres puedan ser comprados para Dios. Hay aquellos que erróneamente creen que Cristo dio Su vida como un rescate a Satanás, quien tenía al pueblo de Dios cautivo; tal pensamiento no sólo es no bíblico, sino que bordea en la blasfemia. Las Escrituras claramente enseñan que Cristo dio Su vida como el pago por el pecado de Su pueblo y para satisfacer la justicia de Dios. Es primariamente de la justa condenación de la Ley que el pueblo de Dios ha sido redimido.

El resultado de tal redención es la liberación del poder del pecado. El gran problema de las Escrituras es “¿Cómo puede un Dios justo perdonar a hombres pecadores?” Dios no puede actuar de una manera que contradiga quien Él es. Él debe actuar de una manera que sea consistente con todos Sus Atributos. Como el justo “Juez de toda la tierra”, Él debe actuar según las estrictas reglas de la justicia. Él debe absolver al inocente y condenar al culpable. Si Él simplemente perdonara al culpable y no castigara cada infracción de la Ley y cada acto de desobediencia, entonces Él dejaría de ser justo y bueno.

¿Cómo, entonces, puede Dios ser justo y al mismo tiempo, mostrar misericordia a esos que merecen la condenación? La única manera para Cristo, fue ofrecerse a Sí mismo como una propiciación por los pecados de Su pueblo, un sacrificio que quitaría el pecado, satisfaría la justicia divina, apaciguaría la ira de Dios, y abriría el camino a la misericordia divina para que ésta sea mostrada al culpable. La lógica detrás del sufrimiento y la muerte del Cordero es evidente: El hombre ha pecado y la paga del pecado es muerte. Dios es justo y por lo tanto, las demandas de Su Ley deben ser satisfechas antes de que el culpable pueda ser perdonado. El pueblo de Dios es salvado porque el Cordero cargó con la culpa de sus pecados y fue aplastado bajo la ira del juicio de Dios. Él tomó su lugar, cargó sus pecados, y sufrió la ira de Dios en lugar de ellos. Los beneficios recibidos de la obra redentora del Cordero están resumidos en el versículo 10:

“Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos en la tierra.”

Hay tres privilegios específicos descritos en esta frase:
Primero, los redimidos han sido hechos ciudadanos del Reino de Cristo. Si el carácter de un reino es determinado por el carácter de su rey, entonces es un privilegio indescriptible simplemente el que se le permita a alguien habitar en el reino de la tierra de Emanuel. Segundo, los redimidos han sido hechos sacerdotes y se les ha concedido el grandioso privilegio de ministrar ante Dios y en Su nombre. Tercero, a los redimidos se les ha concedido la autoridad de reinar como reyes en la tierra. Los mansos no sólo recibirán la tierra en heredad, sino que también reinarán sobre ella. Mathew Henry escribió:

“Cada esclavo rescatado no es inmediatamente privilegiado con el honor, él piensa que es un gran favor el que su libertad haya sido restaurada. Pero cuando los elegidos de Dios fueron esclavizados por el pecado y Satanás, Cristo no sólo compro su libertad, sino también el más grande honor y privilegio. (CMH, Vol.6, p.1142).

Los cuatro seres vivientes y los ancianos que son vistos alrededor del trono, son descritos por Juan como “millones y millones”. Juan no intenta darnos un numero exactor, sino que Él está buscando describir esta vasta multitud de criaturas celestiales que no puede ser contada excepto por Aquel que las creo. Este coro celestial es tan innumerable como las estrellas de los cielos. Fue creado para bendecir al Cordero y declarar Su dignidad:

“El Cordero que fue inmolado digno es de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza.”

Aunque los ángeles no tienen necesidad de redención, eso no significa que estén desinteresados.
Ellos anhelan mirar las cosas que Dios ha hecho por Su pueblo redimido y lo adoran por esto. (1 Pedro 1:12). Ellos están intensamente interesados en la redención del pueblo de Dios, y por esto, son llevados a un mayor entendimiento de Dios, de Su misericordia y de Su gracia (Efesios 2:7; 3:10). Debemos siempre mantener en mente que los sufrimientos del Cordero no es sólo el medio por el cual hombres pecadores son redimidos, sino que también es la mayor revelación de Dios a Su creación. Los ángeles declaran en su adoración del Cordero, que Él es digno de recibir “el poder y las riquezas, la sabiduría y la fortaleza, el honor y la bendición que ha sido y será conferida sobre Él, por el Padre. Ha habido muchos a través de las edades que se han burlado del Cordero, que han rechazado el darle gloria, y aun vanamente han querido quitarle Su gloria, pero los redimidos están eufóricos con la exaltación del Cordero.

A raíz de las canciones cantadas por los cuatro seres vivientes, los ancianos, y los innumerables ángeles, otra canción emerge. Y emana de todas las otras criaturas en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra.
Simón Kistemaker escribió:

“Todos los seres inteligentes del universo que Dios creó, cantan Su alabanza: los santos y los ángeles en los cielos, las aves en el aire, el pueblo de Dios en la tierra, y todos los seres vivos en el mar y en la tierra. El sobrecogedor coro de todas estas voces, en alabanza a Dios y al Cordero, desafía la imaginación humana. Dios es el rey de la creación, quien delegó el trabajo de creación y redención a Su hijo. Al Dios recibir tributo de Sus criaturas, el Cordero también recibe tributo, porque Él ha completado la tarea que Dios le asignó. (NTC, Apocalipsis, p.212).

La adoración termina con una bendición dirigida a Aquel que está sentado en el trono y al Cordero:

“Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el dominio por los siglos de los siglos.”

Esta bendición demuestra que la obra de redención del Hijo estaba en perfecta armonía con el Padre desde el mismo principio. Porque de tal manera amó Dios que envió, y el Hijo de tal manera amó, que obedeció. La redención del pueblo de Dios es un exquisito trabajo de la deidad por el cual los redimidos se postran, los ángeles claman, la creación canta y los cuatro seres vivientes dan su poderosa afirmación: ¡Amen! Todos los cielos gritan: “No a nosotros, SEÑOR, no a nosotros, sino a Tu nombre da gloria” (Salmos 115:1).

Después de esto miré, y vi una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos. Y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero. Y todos los ángeles estaban de pie alrededor del trono y alrededor de los ancianos y de los cuatro seres vivientes, y cayeron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, diciendo: ¡Amén! La bendición, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, el honor, el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén. Y uno de los ancianos habló diciéndome: Estos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido? Y yo le respondí: Señor mío, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que vienen de la gran tribulación, y han lavado sus vestiduras y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. -Apocalipsis 7:9-14

¿Quién es esta multitud que adora a Dios y al Cordero? Ellos son el número completo de los redimidos de cada tribu, nación, pueblo y lengua. Ellos son los seguidores de Cristo a través de la historia y hasta el fin del mundo, quienes han sufrido la tribulación y las pruebas de este mundo caído. Albert Barnes escribió:

“Los ojos son dirigidos a una innumerable multitud, procedente de todas las edades, todos los tiempos, y todo el pueblo, triunfante en gloria… [Es] toda la hueste de los redimidos reunidos en el cielo, allí reunidos como vencedores, con palmas (símbolos de triunfo) en sus manos. El objetivo de la visión es animar a aquellos que están abatidos: en tiempos de decadencia, en periodos de persecución y cuando el numero de los verdaderos cristiano parezca ser pequeño; con la seguridad de que una inmensa multitud será redimida de todo el mundo, y será reunida triunfante ante el trono de Dios.”

Su número es más de lo que un hombre puede contar, y aun así Dios y el Cordero los conocen a cada uno por nombre. Esta es una imagen de ese gran día el cual cada cristiano espera. Un día cuando cada uno de los redimidos estará en pie ante Dios y el Cordero y ofrecerá un perfecto sacrificio de alabanza. Ésta es la completa recompensa del Cordero. En el Salmo 2:8, Dios prometió que le daría naciones al Mesías como una herencia:

“Pídeme, y te daré las naciones como herencia tuya, y como posesión tuya los confines de la tierra.

En Apocalipsis 7:9, la promesa está cumplida. La obediencia de las naciones es dada ahora al Cordero. Todos los santos a través de la historia y de cada parte del mundo cantan de común acuerdo. La maldición de Babel ha sido revertida, y las naciones claman a una voz en perfecta armonía.

La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.

Los santos son vestidos con ropas que han sido emblanquecidas en la sangre del Cordero. Ellos no están aquí rogando por su propia salvación o porque Dios mismo sea asegurado en el trono, sino que ellos están atribuyendo la salvación como obra exclusiva suya. Como el profeta Jonás escribió:

“¡La salvación pertenece a Jehová!” (Jonás 2:9).

Otra vez, Albert Barnes escribe:

Esto indudablemente será la canción de los libertados, por siempre, y todos los que alcancen el mundo celestial sentirán que ellos deben su liberación de la muerte eterna y su admisión a la gloria, totalmente a Él… El significado justo es, todo lo que está incluido en la palabra salvación será debido sólo a Dios ( la liberación del pecado, el peligro y la muerte, el triunfo sobre cada enemigo, la resurrección de la tumba, el rescate del fuego eterno, la admisión a un cielo santo). La victoria en todas estas cosas que la palabra salvación implica, será debido sólo a Dios. (BN, Apocalipsis, p.184).

Estos pasajes de las Escrituras que hemos considerado en este artículo describen lo que es la gran esperanza y el anhelo de todos los que alguna vez han mirado a los campos blancos para la cosecha. Los obreros son pocos y están dispersos, y la obra parece moverse a un ritmo intolerablemente lento. Sin embargo, tenemos la gran seguridad de la Palabra de Dios, de que una multitud que no puede ser contada será reunida y que el Cordero que fue inmolado será recompensado por Sus sufrimientos. Quiera Dios concedernos la gracia para darnos a nosotros mismo a éste, el mayor de todos los esfuerzos: ¡Digno es el Cordero!

¿QUIÉN HABLA POR DIOS?




Por Paul Washer


Originalmente publicado en la Revista HeartCry, volumen 1, septiembre del 1997.

Hoy se dicen muchas cosas sobre Dios, pero, ¿Qué tanto de todo lo que se dice es verdad? ¿Quién habla de parte de Dios? ¿Es la televisión cristiana con todo ese resplandor, brillo y ruido? ¿Es el evangelista #1 con “su palabra de Dios, grandes declaraciones poder y poca necesidad por la leche tal como se encuentra en la Biblia? ¿Es el pastor de la mega-iglesia que idea un plan de hacer una Iglesia tan informal y desalarmante que las multitudes vayan sin temor de se les requiera que cambien? ¿Es el consejero cristiano que parece conocer más de Freud que de Cristo y sus Apóstoles?

El Cristianismo en América se ha convertido en algo no muy diferente a un circo, donde las celebridades cristianas son como vendedores de boletas llamando nuestra atención para que nos paremos y compremos una boleta al “mayor espectáculo de la tierra”. Demasiados llamándonos a ponerles atención, demasiados reclamando tener una palabra de Dios, pero, ¿Quién tiene la Palabra de Dios? La respuesta es simplemente esta: Nadie. La Palabra de Dios no se encuentra en un hombre, un movimiento o una iglesia. Una palabra de Dios es encontrada solo en la Palabra de Dios: La Biblia.

Pero tú me podrías decir: Nosotros llevamos Biblias con nosotros, nosotros citamos de la Biblia, nosotros usamos nuestras biblias, así que, ¿Cuál es el problema? Mi amigo, la Biblia no es para ser usada, es para ser estudiada y para someternos a ella. Muchos sermones y creencias de hoy usan suficiente Biblia solo para justificar sus experiencias y opiniones.
Cuando el Cristianismo es verdaderamente saludable la Biblia determina cual de nuestras experiencias puede ser justificada y cual no.

El hombre que verdaderamente habla de parte de Dios no se conoce por su griterío ni por sus visiones ni por sus sueños ni milagros ni palabra de Dios, sino que se conoce por su fiel estudio de la Escritura, su fiel sumisión a la Escritura y su fiel exposición de la Escritura, de modo que el rebaño de Dios pueda ser alimentado.
¿Te has dado cuenta que mucho de lo que es enseñado hoy esta basado en experiencias, sentimiento y supuestas palabras de Dios, que son recibidas a través de caminos milagrosos como son sueños, visiones y voces interiores?

“He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová. E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el este discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán”. (Amos 8:11-12)

¿Haz notado que mucho de lo que es enseñado hoy está basado en los últimos libros de nuestros “predicadores del momento”, expertos en “igle-crecimiento” (crecimiento de la iglesia) y otras celebridades cristianas?

El otro día visite una librería cristiana bien grande, cerca de una de las más grandes organizaciones cristianas del mundo. Había innumerables estanterías conteniendo miles de volúmenes de auto-ayuda, psicología cristiana y consejería: ¡10 pasos hacia una vida mejor, finanzas, novelas, poesía y música! Pero para mi consternación, solo dos pequeñas estanterías estaban dedicadas al estudio y la interpretación de la Palabra de Dios.

Todo esto me recuerda las palabras del profeta Amos:

“11 He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová. 12 E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el este discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán”. (Amos 8:11-12).

¿No parece esto ser una cercana descripción del cristianismo contemporáneo? La Iglesia y los cristianos alrededor de nosotros parecen estar cayendo en esto. Los cristianos corren hacia y a través del país por medio de aviones, buscando una “palabra” de Dios, una nueva revelación que resolverá sus problemas, un nuevo maestro que dará todas las respuestas, precisamente de la manera que ellos la quieren oír. Esto nos recuerda otro texto de la Escritura:

“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán muchos maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fabulas.”
(2 Timoteo 4:3-4).

¿Cuál fue la receta de Pablo cuando tal terrible mal sobreviniera a la Iglesia? Simplemente esta:

¡Predica la Palabra, insta a tiempo y fuera de tiempo; refuta, reprende, estimula con toda paciencia y doctrina!

Por esta importante razón, este primer volumen de HeartCry esta dedicado a la interpretación y el estudio de la Palabra de Dios. Estudiaremos 13 Principios de interpretación y luego miraremos el adulterio que podemos hacer a la Palabra de Dios al apartarnos del texto escrito de la Biblia al contexto personal de nuestras vidas.

No estaremos buscando nuevas palabras de Dios, rápidas soluciones para viejos problemas o cosas que hacen que nuestras emociones salten de gozo. Estaremos buscando interpretar correctamente la Palabra escrita de Dios y para someter nuestras vidas a esta, en obediencia y devoción. Se que esto no suena tan tentador comparado a las grandes declaraciones de otras voces tan frecuentemente oídas en la Cristiandad de hoy, pero recuerda

Que nuestro “comezón de oír” quiere escuchar aquello que no siempre es lo mejor y que lo que hace que nuestra carne sienta “hormigueo” con excitación y baile de jubilo no siempre es la obra de Dios.

COMPRENDIENDO LA GRAVEDAD DEL PECADO



Por Paul Washer
Originalmente publicado en la Revista HeartCry, volumen 61, mayo/junio del 2009.

El centro del Evangelio es la muerte de Cristo. Cristo murió por el pecado. Por lo tanto, no puede haber una proclamación del Evangelio, sin un trato bíblico del pecado; esto incluye explicar la horrible naturaleza del mismo y la presentación de los hombres como “pecadores”.

Soy consciente de que el tema del pecado no está de moda, incluso en algunos círculos evangélicos; sin embargo, cualquier consideración honesta de cómo la Escritura presenta la cultura contemporánea, demostrará que hay una necesidad de “comprender la gravedad del pecado.”

La necesidad de hablar claramente sobre el pecado es grande dado que vivimos en una generación que nació en pecado y está cautivada por éste.1 Somos un pueblo que bebe la iniquidad como agua2 y no puede discernir la condición caída que tiene, más de lo que un pez puede saber que está mojado. Debido a esto, debemos esforzarnos por redescubrir la visión bíblica del pecado y la pecaminosidad del hombre. Nuestra comprensión de Dios y del Evangelio depende de esto.

Como administradores del Evangelio de Jesucristo, no servimos a los hombres, tratando ligeramente con el pecado, tocando de lejos el tema, o evitándolo por completo. El hombre sólo tiene un problema: Están bajo la ira de Dios a causa de su pecado.3 Negar esto es negar una de las más fundamentales las doctrinas del cristianismo. ¡No es falta de amor decirles a los hombres que son pecadores, pero es la forma más grosera de la inmoralidad el no decírselos!

De hecho, Dios declara que su sangre será sobre nuestras manos, si no les advertimos de su pecado y del juicio venidero.4 Intentar predicar el Evangelio sin tratar el tema del pecado es como intentar sanar superficialmente la herida de un pueblo, diciendo: “Paz, paz,” cuando hay no es paz.5


El libro de romanos es lo más parecido a una teología sistemática que tenemos en las Escrituras. En esta carta, el Apóstol Pablo está estableciendo su doctrina ante la iglesia en Roma. Él busca prepararlos para su próxima visita y espera que se unan a él en su esfuerzo misionero en España.6 Es extremadamente importante notar que los tres primeros capítulos de esta carta, con la excepción de una breve introducción, están dedicado a la harmatología7 (la la doctrina del pecado). En tres capítulos, el apóstol trata con toda su capacidad y bajo la guía del Espíritu Santo con un gran propósito: ¡Demostrar el pecado del hombre y condenar al mundo entero!

Frecuentemente he oído a cristianos declarar que Dios no nos ha dado un ministerio de condenación ni de muerte, sino de justicia, reconciliación y vida8. Esto es muy cierto, pero esto no significa que no vamos a hablar mucho sobre el pecado, o usar las Escrituras para llevar a los hombres bajo la convicción del Espíritu Santo sobre su pecado. Es cierto que ya no hay ninguna condena “en Cristo Jesús” 9, pero no hay nada, sino condenación, fuera de Él.10


Las Escrituras nos dicen que la Ley no se ha dado como un medio de salvación, sino como un instrumento para exponer tanto la vileza del pecado (que el pecado es totalmente pecaminoso) 11 y el pecado del hombre (que todo el mundo será responsable de sus pecados cuando tenga que rendir cuentas a Dios). 12 Este ministerio de la Ley debe seguir siendo una parte esencial de nuestra proclamación del Evangelio. Los “viejos” predicadores lo llamaron “abrir la tierra endurecida” 13, “conversión de las rocas”, y “quitar el velo”.

Ellos vieron la necesidad exponer a los hombres al espejo de la Ley de Dios, para que puedan ver a su condición de indigencia y puedan clamar por misericordia. Por supuesto, esto no debe ser hecho con un espíritu de orgullo o arrogancia, y no estamos llamados a tratar con las personas ásperamente. Dios no nos ha llamado a ser un pueblo conflictivo u ofensivo, a pesar de que la verdad que predicamos con toda humildad, pueda ser bastante ofensiva.

El ministerio del Aposto Pablo no tuvo la condenación como su meta, pero hay un sentido real en el cual él trató de condenar a los hombres con la esperanza de que ellos puedan finalmente reconocer su ruina moral y volverse a Cristo en arrepentimiento y fe. En el libro de Romanos, Pablo primero se propone demostrar la corrupción moral de todo el mundo, su hostilidad hacia Dios, y su absoluto rechazo de someterse a las verdades que conoce.14 Entonces él vuelca su atención hacia los Judíos, y demuestra que, aunque bendecidos exclusivamente por el regalo de una revelación especial, es tan culpable ante Dios como los Gentiles.15 Finalmente, él concluye su argumento presentando una de las más directas y ofensivas acusaciones contra el hombre encontradas en Las Escrituras.16 ¿Cuál es su propósito? El apóstol nos lo dice en su argumento final:

“Para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios.”

Como Jeremías, Pablo fue llamado no sólo a “edificar y plantar”, sino también a “arrancar y destruir”, y para “arruinar y para derribar”18. El estaba, en sus propias palabras, “destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios”19.

Bajo el ministerio del Espíritu Santo, y a través de las Escrituras, Pablo se esforzó por acabar con la esperanza del pagano moralista, el judío religioso y todos los que estén entre estos.

El escribió y predicó para cerrar la boca de los hombres para que nunca más se jactaran de su justicia propia o justificaran el pecado. Les cortó toda otra esperanza, para que puedan volverse sólo a Cristo.

¿Fue el apóstol Pablo un hombre enojado y amargo con un hacha dispuesto a moler la humanidad? ¡No! Él amó a la humanidad a tal punto que su vida fue derramada como una libación (ofrenda líquida) a favor de los Gentiles 20, e incluso quiso, él mismo, ser maldito, separado de Cristo por la causa de sus compatriotas los judíos21. Pablo predicó contra el pecado por la misma razón que los doctores trabajan para diagnosticar la enfermedad de su paciente y están dispuestos a decirle aun la peor de las noticias. Es una labor de amor para la salvación del oyente. Cualquier otro comportamiento del doctor o del predicador sería aborrecible e inmoral.

Sería bueno que en este momento nos preguntáramos si nuestra predicación del Evangelio tiene este propósito. ¿Amamos lo suficiente el enseñar la verdad, exponer el pecado, y confrontar a nuestros oyentes? ¿Poseemos una compasión bíblica que les dice a los hombres la verdad con la esperanza de que sus corazones sean quebrantados bajo el peso de su pecado y ellos puedan mirar sólo a Cristo? ¿Estamos dispuestos a coger el riesgo de ser malinterpretados o difamados con tal de que la verdad pueda ser dicha y los hombres puedan ser salvados?

Parece haber una convicción creciente, aun entre evangélicos, que el hombre contemporáneo de occidente ya está tan psicológicamente fracturado y cargado con la culpa, que no nos atrevemos a presionarlo más para no acabar con él. Este punto de vista falla al no darse cuenta que hay una tremenda diferencia entre una fractura psicológica y el arrepentimiento bíblico que lleva a la vida. El hombre moderno ha venido a tener el carácter débil que tiene porque es egocéntrico y vive en rebelión contra Dios. Esta cargado con culpa porque es culpable. Necesita la Palabra de Dios para que ésta exponga su pecado, y lo traiga al arrepentimiento. Sólo entonces, habrá un quebrantamiento bíblico que lleva a la vida.

Los tratos de Dios con la nación de Israel de nos provee un maravilloso ejemplo de esta verdad.

A través del profeta Isaías, Dios describe la condición de Israel:

¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite. Isaías 22:5-6

La nación de Israel estaba tan fracturada y frágil como uno la podría imaginar; sin embargo, Dios trató con ellos para su propio bien al señalarles su rebelión y llamarlos al arrepentimiento. Él usó muchas “palabras duras” contra ellos 23, pero cada una fue necesaria para exponer sus pecados y para que se vuelvan de él. 24 Identificar un mal y exponer la seriedad de este, siempre es el primer paso hacia la cura. Un hombre que no tiene conocimiento de su cáncer no buscará medicina, y un hombre no huirá de una casa en llamas a menos que esté enterado del fuego.

Igualmente, un hombre no buscará salvación a menos que sepa que está completamente perdido, y no correrá a Cristo a menos que sepa que no hay otro medio de salvación.

A los hombres se les debe hablar de sus pecados para que ellos lo conozcan en realidad; ellos deben ser informados del peligro de éste antes de que huyan de él; y ellos deben estar convencidos de que la salvación se encuentra sólo en Cristo, antes de que ellos dejen atrás todas sus esperanza en su justicia propia y corran a Él.

Ocuparse arduamente del pecado ya ni es considerado una opción por la mayoría de la comunidad evangélica. Incluso parece haber un esfuerzo consciente por desaprobar tal predicación como negativa y destructiva. Parece que se resisten a exponer el pecado del pecador y, sin embargo, ese es el principal ministerio del Espíritu Santo:

Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

9 De pecado, por cuanto no creen en mí;

10 de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;

11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. 25

Según el Señor Jesucristo, el Espíritu Santo ha sido enviado al mundo para convencer a los hombres de pecado, de justicia y de juicio. Traer el pecado a la luz y presionar al pecador al arrepentimiento es uno de Sus ministerios principales. ¿No deberíamos nosotros, como ministros del Evangelio, tener el mismo propósito? ¿No debería nuestra predicación reflejar la misma labor? ¿Es posible evangelizar en el poder del Espíritu Santo, cuando rechazamos trabajar con el Espíritu en este ministerio esencial?

Aunque el Espíritu Santo no depende del instrumento humano, Dios ha ordenado a los hombres a que vengan a la convicción de pecado, al arrepentimiento y a la fe salvadora, a través de la predicación. 26 Sin embargo, ¿Cómo puede el Espíritu usar nuestra predicación si nosotros no estamos dispuestos a exponer el pecado o llamar a los hombres al arrepentimiento?

Las Escrituras nos enseñan que la espada del Espíritu es la Palabra de Dios,27 pero si los ministros de Dios usan la Palabra para dejar convicto al hombre de pecado, sólo de mala gana, ¿No apagará esto a la persona y el ministerio del Espíritu Santo? No debemos estar asustados de seguir el ejemplo Espíritu en el trato con los pecadores. Si Él considera necesario convencer al hombre de pecado, nosotros debemos unirnos a Él en esta obra. Esos predicadores e iglesias que han encontrado un “mejor camino”, no tienen motivos para esperar que el Espíritu de Dios esté obrando entre ellos para traer a los hombres a Cristo.28

Antes de concluir, es importante dar esta nota final. La mayor razón para ocuparse vehementemente del pecado es que esto exalta el Evangelio. La belleza de las estrellas no puede ser vista en el cielo a medio día porque están eclipsadas por la luz del sol. Sin embargo, cuando el sol se oculta, y el cielo se vuelve negro como el carbón, las estrellas son vistas en toda la fuerza de su esplendor. Así es también con el Evangelio de Jesucristo. Su verdadera belleza puede ser vista en el telón de fondo del pecado del hombre. Parece que los hombres nunca se dan cuenta de la belleza de Cristo o ni siquiera consideran Su valor, hasta que ellos ven la depravada naturaleza del pecado y se ven a ellos mismos como absolutamente desprovistos de mérito alguno. Hay incontables testimonios de cristianos a través de los siglos que nunca estimaron a Cristo hasta el día en que el Espíritu Santo vino y les convenció de pecado, de justicia y de juicio. Fue sólo después de que ellos estaban envueltos en la implacable oscuridad del sus propios pecados, que Cristo apareció como la estrella de la mañana y se volvió precioso para ellos.

Es chocante que cuando verdaderos creyentes en Jesucristo escuchan un sermón sobre la depravación del hombre, ellos salen de la iglesia rebosantes de gozo y llenos con un nuevo celo de seguir a Cristo. No es porque traten el pecado ligeramente o encuentren satisfacción de su estado de ex-pecadores. Más bien, se llenan de gozo inefable, porque ¡en su mayor oscuridad ellos vieron más de Cristo! Le robamos al hombre de una mayor visión de Dios, porque les damos una visión de reducida de ellos mismos


Referencias:

1 Salmo 51:5; 58:3

2 Job 15:16

3 Juan 3:36

4 Ezequiel 33:8

5 Jeremías 6:14

6 Romanos 15:23-24

7 La Harmatología es derivada de la palabra griega que significa pecado y logos que significa palabra o discurso. La Harmatología es literalmente un discurso o estudio del pecado.

8 Esta declaración está basada en II Corintios 3:7-9 and II Corintios 5:17.

9 Romanos 8:1

10 Romanos 5:18

11 Romanos 7:13

12 Romanos 3:19

13 Jeremías 4:3; Oseas 10:12

14 Romanos 1:18-32

15 Romanos 2:1-29

16 Romanos 3:1-18

17 Romanos 3:19

18 Jeremías 1:10

19 II Corintios 10:5

20 Filipenses 2:17

21 Romanos 9:3

22 Isaías 1:5-6

23 Isaías 1:4

24 Isaías 1:18-19

25 Juan 16:8-11

26 I Corintios 1:21

27 Efesios 6:17

28 Le debo está perspectiva al Pastor Jeff Noblit de Grace Life Church de Muscle Shoals, Alabama

lunes, 10 de septiembre de 2012

Las 10 Acusaciones en contra de la Iglesia Moderna en América : Parte I

Paul Washer ( Sermon)

Evento: Revival Conference 2008

Vayamos al Señor en oración.

Padre, me presento ante Ti en el nombre de Tu Hijo, Jesucristo. Señor, Tú conoces todas las cosas. Todos
están delante de Ti como un libro abierto. ¿Quién puede ocultar su corazón de Tu presencia y Tus ojos? Las
obras de los hombres más astutos están expuestas delante de Ti. Tu omnisciencia no conoce límites y si no
fuera por la gracia, yo sería de todos los hombres, el más aterrado, pero hay gracia, abundante y glorioso,
derramado sobre los más débiles de los hombres, y abundante de acuerdo a Tu gloria. Padre, yo te alabo y te adoro y te doy gracias por todo lo que eres y todo lo que has hecho. Y no hay nadie como tú en los cielos o la tierra o debajo de la tierra. Tú eres y no hay otro. Tú eres el Salvador y no compartes esa gloria con nadie.

Padre, en esta noche, Tú me conoces, y conoces mi gran necesidad de gracia. ¿Por qué estoy aquí sino es
porque has llamado al más débil entre los hombres, el más innoble entre hermanos y que por Tú gracia, a
menudo, el que es menos importante enseña al que es más importante? Ese siempre es mi caso. Yo te alabo.
Padre, ayúdanos esta noche. Echo fuera toda elocuencia; al infierno con el intelecto brillante, Padre. Que la
verdad vaya por delante. Permítame ser cambiado para que la condición de Tú iglesia sea más gloriosa. Oro
por gracia sobre gracia, y por misericordia sobre misericordia, para mí y para los oyentes que están aquí
presentes. Ayúdanos, oh Dios, y seremos ayudados y presumiremos esa ayuda en el nombre de Jesús. Amén.

Es un gran privilegio para mí estar aquí esta noche; un increíble privilegio de estar aquí delante de ustedes y
de hablar de cosas como avivamiento, reforma, la obra de Dios entre su pueblo y entre los hombres. Sin
embargo, esta noche voy a compartirles una acusación. Una acusación. Pero es una acusación de esperanza.
Mientras oraba sobre qué es lo que debía hacer en esta serie de reuniones, llegue a una gran conclusión;
una gran carga que se asentó sobre mi corazón. Necesitamos un avivamiento. Necesitamos un despertar,
pero no podemos simplemente esperar que el Espíritu Santo descienda y limpie todo el desorden que hemos
hecho. Tenemos una dirección clara de la Palabra de Dios con respecto a lo que Él ha hecho a través de
Cristo; la forma en que El espera que vivamos, la forma en que El espera que se organice Su Iglesia. Hace
poco bien para los hombres el clamar por manifestaciones extra bíblicas cuando el principio bíblico se está
violado alrededor de nosotros.

Quiero que sepas esto. Hay poca necesidad de que el diablo y los hombres malvados se opongan a un
hombre orando por avivamiento, al menos de que este hombre también este trabajando por una reforma.
Se nos ha dado la verdad y no podemos simplemente hacer lo que es correcto ante nuestros propios ojos, y
luego esperar que el Espíritu Santo descienda y bendiga nuestra labor.

Al ver el Antiguo Testamento vemos que a Moisés se le da una explicación muy, muy detallada de cómo
construir el templo. Ahora, eso se le fue dado para el bien de Moisés, o para el bien de la Iglesia? Yo creo
que lo que se está explicando aquí es que Dios es específico en Su voluntad y no debemos de suponer que
podemos tomar el detalle más mínimo e ignorarlo.

Ahora, sé que soy un hombre frágil, y sé que soy azotado por muchas debilidades, pero tengo una acusación
y no puedo llamarlo mi acusación porque, ¿quién soy yo para acusar a alguien? Y no me atrevo a llamarlo la
acusación de Dios ya que, ¿cómo puedo suponer en Su nombre? Pero sí voy a decir esto. Al estar viendo a la Iglesia y al compararla con las Escrituras, veo que hay ciertas cosas que deben cambiar.
Yo no soy Martin Lutero. Esto no son las 95 declaraciones clavadas en la puerta de Wittenburg, pero esta es una carga sobre mi corazón y debo compartirla. Tengo que compartirla.

Ahora permítanme decir esto. Lo qué voy a decir va a hacer enojar a algunos de ustedes, pero permítanme
advertirles. Puede ser cierto que se me puede acusar de ser arrogante. Puede ser cierto que no les guste la
forma en que se los diga. He sido en muchas ocasiones arrogante y muchas veces he dicho la verdad de la
manera equivocada, pero no permitan que eso sea una excusa para ustedes. La pregunta es: Es verdad lo
que estoy diciendo? Independientemente de que sea predicado por medio de un mensajero defectuoso o
no?

Otros de ustedes van a regocijarse en lo que oyen y van a querer decir, “Amén”, y quizá moverán sus brazos
en afirmación. Pero no hagan eso porque todos cargamos una medida de culpabilidad. Y si han alcanzado
algún estado espiritual, entonces yo diré lo que mi hermano ha dicho. “Qué es lo que tienes que no has
recibido y si lo has recibido, ¿por qué te jactas? “1

¿No sería mejor adorar a Dios en humildad?

Si eres un ministro joven, no quiero que te emociones en estas verdades, los tomes y regreses como
torbellino a tu iglesia sin amor. Me gustaría hacer una sugerencia. Encárgate de que tus rodillas estén
sangrando antes de comenzar cualquier tipo de reforma. Y si usted es un ministro ya más grande sirviendo al
Señor ya por muchos, muchos años, le ruego que no sea arrogante.

Un rey viejo y tonto puede aprender de los más débiles de sus siervos.

Y también les ruego esto. Tengan el coraje de cambiar todo aunque sea el último día de su vida; por lo
menos puede irse a la gloria sabiendo que intento una reforma que era bíblica.

Y voy a decir esto como una advertencia para los hombres ya mayores. Ahora, escúchenme atentamente.
Conozco la advertencia en 1 Timoteo Capítulo 5 que trata de la manera en la que me debo dirigir a ustedes, y es por eso que me dirigió a ustedes de esta manera, pero hay un gran despertar que está pasando en este
país y no sólo en este país y en Europa, a dónde he estado, y en América del Sur y muchos otros lugares; veo hombres jóvenes que están retornando a la roca de donde fueron cortados. Están leyendo Spurgeon y
Whitefield. Están escuchando a Ravenhill y Martin Lloyd‐Jones y Tozer y Wesley y es un movimiento
grandioso e increíble. Sólo porque los medios de comunicación populares y la revista Christianity Today no
han descubierto lo que está pasando, quiero que sepan que yo nunca habría soñado hace 15 años que vería
el despertar que estoy viendo, no a través de mi ministerio, sino de manera de que voy a distintos lugares y
veo lo que Dios está haciendo sin cualquiera de nuestros ministerios.

Ya sea en Holanda, dónde mil jóvenes están declarando, “Las cosas tienen que cambiar”, clamando toda la
noche en oración por el poder de Dios y la verdad de la Escritura, o, en América del Sur dónde reconocen
que han sido tan influenciados por la psicología y todo tipo de técnicas superficiales procedentes de América
en relación con el evangelismo y ahora están llorando y quebrantados regresándose y evangelizando de sus
iglesias, o, en los barrios más problemáticos de los Estados Unidos donde he estado hasta las 2 ó 3 de la
mañana discutiendo teología con afroamericanos jóvenes quienes Dios va a levantar para predicar como
nadie alguna vez se hubiera imaginado en este día.

Hay un despertar.

Y voy a decirlo esto con ternura. La mayoría de los hombres de más de 40 años ni siquiera tienen una idea de esto. Muchos de los jóvenes que están volviendo a los hombres de antaño y a las viejas formas y a las
verdades que han traído avivamiento una y otra vez en este mundo, la mayoría de ellos son bastante jóvenes. Y ellos van con sus pastores, y van con sus líderes y les dicen: “Mira esto, lo que hemos descubierto.
Mira lo que sucedió en Inglaterra. Mira lo que pasó en África. Mire esto y mire esto otro y lea esta
enseñanza. Es absolutamente increíble”.

Y la mayoría de estos pastores y lideres los ignoran, o dicen, “No es nada distinto de lo que yo he estado
predicando por los últimos 25 años”, cuando, en realidad, es completamente distinto a lo que han estado
predicando en los últimos 25 años.

Entonces, tenemos que ser muy, muy cuidadosos para entender que Dios está haciendo el trabajo. Y el que
comenzó la buena obra, lo terminará.2

Muchas personas tienen la idea de que van a orar por un avivamiento. Y otras personas dicen, “El
avivamiento vendrá orando o no”.

Yo no pertenezco a ninguno de estos dos grupos. Pero sé esto. Cuando veo a hombres, mujeres y jóvenes de todo el mundo orando por un despertar, para mí son los primeros frutos de un avivamiento. Y yo puedo
contar con el hecho de que El que dio los primeros frutos traerá cosecha abundante.”

Ahora, quiero ver a las 10 acusaciones, si tenemos tiempo; cosas que creo que debemos de cambiar.
En primer lugar, la primera acusación: una negación de la suficiencia de la Escritura, especialmente en mi
denominación; una negación de la suficiencia de la Escritura.

2 Timoteo 3:15 en adelante dice: “y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te
pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”3

Durante las últimas décadas ha habido una poderosa batalla con respecto a la inspiración de la Escritura.
Ahora algunos de ustedes no han formado parte de esa batalla, pero muchos de nosotros en
denominaciones más liberales sin duda sí han estado; una batalla por la Biblia.

Pero sólo hay un problema. Cuando llegas a creer, como un pueblo, que la Biblia es inspirado, sólo se ha
luchado la mitad de la batalla porque la pregunta no es meramente sí la Biblia es inspirada, sino que sí es
infalible. La siguiente pregunta importante que debe ser respondida: ¿Es suficiente la Biblia o tenemos que
traer toda clase de estudios de ciencias sociales y culturales con el fin de saber cómo administrar una iglesia?
Esa es una pregunta importante.

Las ciencias sociales, en mi opinión, han tomado precedente sobre la Palabra de Dios de tal manera que la
mayoría de nosotros ni siquiera lo podemos ver. Se ha infiltrado en nuestra Iglesia, nuestra evangelización y
nuestra misionología que casi ya ni puedes llamar lo que hacemos “cristiano”. La psicología, la antropología,
y la sociología se han convertido en influencias primarias de la Iglesia.

Hace varios años, muchos años, cuando yo estaba en seminario recuerdo a un profesor que entro al salón y
comenzó a dibujar huellas de pie en el pizarrón. Las dibujaba como sí marcharan las huellas a través del
pizarrón y luego se dirigió a nosotros y sólo dijo esto: “Aristóteles está caminando por los pasillos de esta
institución. Tengan cuidado, ya que escucho sus pisadas con más claridad que aquellos del apóstol Pablo y el equipo de hombres inspirados que estaban con él, y aun incluso del mismo Jesucristo”.

Hemos llegado a creer que un hombre de Dios puede manejar ciertas áreas pequeñas en la vida de la Iglesia
pero cuando realmente se pone duro necesitamos ir con los expertos. Eso es una mentira absoluta. Dice aquí
en la Escritura que el hombre de Dios puede estar equipado, adecuado, preparado para toda buena obra.
¿Qué tiene que ver Jerusalén con Roma? Y qué tenemos nosotros que ver con todas estas ciencias sociales
de esta era moderna que fueron realmente creadas como una protesta en contra de la Palabra de Dios? ¿Y
por qué será que la evangelización y las misiones y todo aquello denominado como “crecimiento de la
iglesia”, está más conformado por el antropólogo, el sociólogo y el estudiante de Wall Street que está
enterado cada tendencia cultural?

Todas las actividades en nuestra iglesia deben estar basadas en la Palabra de Dios; todas las actividades de
misiones deben estar basadas en la Palabra de Dios.
Nuestra actividad misionera, la actividad de nuestra iglesia, todo lo que hacemos debe de provenir del
teólogo y del exegeta; el hombre que abre su Biblia y sólo tiene una pregunta: “¿Cuál es tu voluntad, oh
Dios?”

No debemos de enviar cuestionarios a personas carnales para investigar qué tipo de iglesia quieren asistir.
Una iglesia debe buscar ser amistoso, pero la iglesia debe reconocer que sólo hay un buscador. Su nombre es Dios, y si quiere ser amigo de alguien, si quiere ser amable con alguien, si desea tomar en cuenta a alguien, tome en cuenta a Dios y Su gloria, independientemente de que si sea rechazado por todos los demás. Nosotros no fuimos llamados a construir imperios. Nosotros no fuimos llamados a ser excesivos. Fuimos llamados a glorificar a Dios.

Y si quieres que la Iglesia sea algo distinto y que no sea solamente un pueblo peculiar, entonces usted desea
algo que Dios no quiere.

Quiero que escuche a Isaías sólo por un momento; en el capítulo ocho. Escuche lo que dice. “Y si os dijeren:

Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded”.4 Esto es un perfecto [?] y los gurús que te dicen cómo hacer crecer la iglesia y todo lo demás, porque cada dos o tres años todas las
teorías principales cambian. No sólo en lo que es un hombre, o cómo puedes corregirlo, sino también que es
una iglesia y cómo hacerla crecer. Cada dos o tres años sale otra cosa que se pone de moda con respecto a
qué es lo que puede convertir a tu iglesia en algo grande en los ojos del mundo.

Recientemente, uno de los mejores expertos, o el mejor conocido que habla sobre el crecimiento de iglesias,
dijo que descubrió que su teoría estaba totalmente equivocada. Pero en lugar de guiarlos a la Escritura, de
rodillas, quebrantados y llorando, va a encontrar otra teoría.

Ellos no hablan claramente. Dice aquí, en Isaías, “¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los
muertos por los vivos?”5

Nosotros debemos, como hombres de iglesia, como predicadores, como pastores, como cristianos,
¿debemos salir y consultar a los que están espiritualmente muertos en nombre de aquellos a quienes el
Espíritu Santo ha hecho vivo? De ninguna manera, de ninguna manera.


Los Dos Problemas del Hombre: La Condenación y el Poder del Pecado



 Paul Washer ( Sermon)

Como siempre, es un gran privilegio para mí estar aquí. He estado orando para que Dios les hable a través de su Palabra.

Siempre hay tantas necesidades en un lugar como éste… que el predicador se da cuenta de que no puede decir lo suficiente para ministrar a todas las personas. … Pero, muchos años atrás, nuestro Salvador, el Señor Jesucristo, tomó unas pocas rebanadas de pan y unos pocos peces y alimentó a una multitud. … Ruego para que haga lo mismo hoy día.

Permítanme hacer un pequeño resumen de lo que hablamos anoche… acerca de que Dios es Santo y de que nosotros somos llamados a ser santos. … Pero que debemos entender el significado de esa terminología. … Aunque la santidad de Dios sí denota que Él está separado del pecado… esa palabra denota también mucho más.

Él está separado de todo. … No hay nadie como Dios. … Él es distinto y Supremo. … Él está por sobre todas las cosas. … Por lo tanto, Él hace todo lo que hace por el gran amor que tiene por Su propio nombre y por Su propia gloria.

En filosofía entendemos que toda acción de cada criatura razonable debería tener un propósito o un fin. … Si alguien está haciendo algo y le preguntamos por qué y su respuesta es que no sabe consideramos que eso es tontería… porque las criaturas sensatas deberían tener una razón para hacer lo que hacen. … Dios, siendo un Ser racional, tiene una razón para todo lo que hace. …

Y es la razón más elevada. … Y ésta es que, todo lo que Él hace, es para Su propia gloria.
Si nosotros tenemos que ser santos… debemos ver también a Dios como lo supremo sobre todas las cosas. … Y debemos separarnos de las pasiones de este mundo y darle a Él todo lo que somos. … El hombre que es santo, se da a sí mismo a Dios con pasión y amor por Dios. … Y la razón para todo lo que hace es la gloria de Dios.

Por lo tanto, … un hombre puede intentar guardar todas las reglas y mandatos de la Escritura.
Un hombre puede ser muy moral y muy religioso, … y aún así no ser santo.
Santidad no significa, simplemente, que somos morales o que guardamos las reglas.

Santidad significa que nos hemos separado para Dios y que hacemos todo para Su gloria, … que tenemos una pasión y un amor por Él. … No es sólo hacer lo correcto con el fin de ser rectos, sino que hacemos lo correcto por Él, … porque amamos al Señor nuestro Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas.
Esta mañana me gustaría hablar con Uds. acerca de las aplicaciones prácticas de la santidad.

Pero, antes de hacer eso, sé que debo hablar acerca de algo más.
¿Quiénes son ustedes en Cristo? … ¿Qué significa ser cristiano?
¿Qué le ocurre al cristiano … al momento de su conversión?

Tantas personas hoy buscan seguir a Cristo, pero no entienden lo que verdaderamente ocurre cuando confían en Él como Señor y Salvador. … Y debido a que no entienden estas verdades, no pueden caminar en el poder, y la alegría, y la vida de Cristo.
Quiero que abran su Biblia rápidamente en 2ª. Corintios capítulo cinco.
En un momento más, vamos a leer el versículo 21, y luego el 17. Pero, a modo de introducción, necesito decir algo primero.
Deben entender que el hombre tiene sólo dos problemas. … Sólo dos: …
El problema de la condenación del pecado, … y el problema del poder del pecado.
Sin embargo, cuando se llega a ser cristiano, se lidia con esos dos problemas a través del trabajo de Dios.
Encontramos la respuesta a esos dos problemas en las obras de justificación y regeneración.
Miremos por un momento al primer problema, la condenación del pecado.
Antes de venir a Cristo, previo a nuestra conversión, nuestro pecado está delante Dios.
Nacimos en pecado, … practicamos el pecado todos los días de nuestra vida, … estábamos bajo la ira de Dios, … y merecíamos la condenación eterna.
Todo esto es debido a nuestro propio pecado.
Pero, con la obra de justificación de Cristo se solucionó este problema. Fue quitado. …
El Hijo de Dios se hace hombre … y como hombre, … el Dios hombre, … vivió toda su vida terrenal en obediencia a Dios. … Vivió una vida perfecta. … Él siempre escuchó al Padre decir “Este es mi hijo amado, en quien me complazco”. … El poseía una justicia en sí mismo. …Vivió en perfecta obediencia. … Y siempre fue perfectamente agradable a Dios.
Ahora, lo que Uds. necesitan es darse cuenta … de que Él no sólo hizo esto para la gloria de Dios, sino que lo hizo por Uds. … Como el hombre perfecto, … fue a la cruz, … y en la cruz cargó los pecados de Uds. … Miremos ahora el versículo 21: “Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en Él recibiéramos la justicia de Dios”.
Ahora tenemos que hacernos una pregunta: ¿Cómo Cristo llegó a ser pecado en la cruz? …
¿Se hizo corrupto en la cruz? … ¿Su naturaleza llegó a ser pecaminosa en la cruz? … Absolutamente no. … En la cruz Él permanece como el Hijo de Dios puro y sin pecado. …
Lo que ocurrió es esto:
Nuestro pecado, o nuestra culpa, le fue imputada a Él. … La culpa que ustedes cargaban como no creyentes, … la culpa debida a los pecados aún después de creer, … todo el pecado que hayan cometido alguna vez, … todo el pecado que cometan ahora, … todo el pecado que llegaran a cometer … le fue imputado a Él. … Él lo cargó. … Esa culpa fue puesta sobre el Hijo de Dios.
… Y entonces, todo el juicio y la ira y el enojo de Dios que Uds. y yo merecíamos cayó sobre el Hijo de Dios.
Cuando Él murió bajo la ira de Dios, … Él pagó por todos los pecados de Uds., … pasados, presentes y futuros.
Él quitó toda la culpa de Uds. para siempre, … para que el cristiano no vuelva a ser culpable
… nunca más. … Y Él extinguió todo el enojo o la ira de Dios contra Uds.
Ahora, ¿qué significa eso? … Piensen acerca de eso.
No significa solamente que por creer en Jesús van a ir al cielo.
No significa que debido a que ustedes creen en Jesús Dios ahora los tolera.
Sino que, miren lo que dice: … “Para que en Él recibiéramos la justicia de Dios”.
Si Ud. es cristiano, …no sólo está perdonado; … no sólo está completamente perdonado ante Dios, … sino que está situado ante Dios en perfecta justicia.
Él lo ve como justo. … Él lo ha declarado justo. … De una vez por todas y para siempre. …
Se puede estar sólo en una de dos esferas: …
Si Uds. están en la esfera de Adán, están condenados. … Pero si Uds. están en Cristo, están perdonados … de todo, … y no sólo están perdonados, sino declarados justos ante Dios. … Esa es la forma en que Él los ve.
Ahora, Uds. han oído la terminología de estar revestidos en Cristo, … o poseer la justicia de Dios en Cristo.
¿Qué significa eso? … ¿Recuerdan la vida perfecta de Jesucristo que les describí? …
Que desde su nacimiento hasta su muerte, como hombre, el Dios hombre, vivió una vida absolutamente perfecta delante de Dios y fue siempre agradable ante Él.
Él vivió esa vida por Su gente. … No sólo con el fin de que Él pudiera ir a la cruz y morir por ella, … sino para que esta vida perfecta que Él vivió pudiera serle imputada a ellos.
En el momento en que ustedes creen en Jesucristo para salvación, … son perdonados de todo en virtud de la cruz.
Pero no sólo eso, … esa vida perfecta que Jesús vivió … es atribuida a ustedes. … Están vestidos en ella. … Están revestidos en Cristo.
De manera que ahora, en virtud de la cruz, Dios los mira y siempre dice: “Este es mi hijo amado en quien me complazco”.
¿Se dan cuenta de que para ir al cielo tienen que ser más que perdonados?
Tienen que ser más que sólo neutrales. … ¿Quién puede subir al monte santo de Dios? –pregunta el salmista (Salmo 24:3). … Él no dice que sólo el que ha sido perdonado, … sino aquel que es justo, … el de manos limpias … y corazón puro.
Con el fin de estar ante Dios ahora y ser aceptado, … con el fin de ir al cielo y estar delante de Dios algún día, … ustedes no sólo deben ser perdonados, deben ser perfectamente justos ante Él, sin ningún pecado, o mancha, o imperfección.
Y eso es exactamente lo que hace la justificación.
En el momento en que Uds. creen en Cristo … son perdonados. … Pero también esta vida perfecta de Jesucristo es imputada o dada a Uds., … de modo que Dios los ve como la justicia de Dios en Cristo.
Déjenme darles un ejemplo a partir de José.
¿Recuerdan que el padre de José le dio una capa de muchos colores? … ¿Recuerdan? …
Y que él no compartió esta capa con sus hermanos.
Pero nosotros tenemos un Salvador que es más grande que José.
Él vivió una vida perfecta de rectitud. … Siendo el Mesías Él estaba vestido, Él estaba revestido en su propia justicia. … Pero cuando Uds. creyeron en Cristo, … Él les dio su capa.
Él los envolvió en Él, … de modo que ahora, para Dios, ustedes son rectos, … y tienen acceso a Dios, … y Dios los mira … y ve hermosura en la cual se deleita.
Ustedes dicen, ‘¡ah, no… no, hermano Pablo, eso es imposible, … porque todavía soy débil y aún peco!’ … Pero eso sucede porque se están mirando a sí mismos.
Dios está mirando a lo que ha hecho por ustedes en Cristo.
Necesitan pasar menos tiempo mirando sus fracasos y más tiempo mirando a la obra perfecta de Dios en la cruz de Cristo. … Deben entender quienes son ahora en la persona de Jesucristo. …
Ustedes son justos. … Dios los mira … y en Cristo los declara justos con Él.
Por lo tanto, tienen acceso. … Por lo tanto, pueden acercarse. … Por lo tanto, pueden acercarse sin temor. … Porque el perfecto amor hecha fuera todo temor. (1ª. Jn. 4:18).
Como dije esta mañana en la reunión de oración, … todo esto parece demasiado bueno para ser verdad, … que Dios ha quitado de ustedes todos sus pecados, … que Dios les ha acreditado a ustedes la perfecta rectitud de su propio Hijo, … que Dios los ama con un amor incondicional, invariable. … Que el que Uds. puedan presentarse ante Él no está basado en su capacidad, en su actuación, sino que está basado en lo que Él ha hecho por Uds.
Así es que el hombre tiene dos problemas:
El primero es la condenación del pecado.
Pero, “Por lo tanto, ahora no hay condenación para aquellos que están en Cristo Jesús” …
Somos libres.
Ahora, vamos al segundo problema: … el poder del pecado. … El poder del pecado. …
Dios ha declarado a su pueblo justo en Cristo.
Pero, ¿ha hecho algo por nosotros para ayudarnos a vencer al pecado?
La respuesta es: Sí. … Es la regeneración.
Ahora, lean en 2ª. Corintios capítulo cinco, versículo 17:
“Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ya ha llegado lo nuevo!”
En el momento en que Ud. cree en Cristo Ud. es justificado.
Pero la obra de la salvación también envuelve la regeneración, … el nacer de nuevo.
Pero, ¿Uds. saben lo que eso significa? … ¿Qué pasa cuando una persona nace de nuevo?
Pablo nos lo dice. … Él dice que ellos llegan a ser una nueva criatura. …¿Esto es sólo poesía? … ¿Pablo sólo está tratando de decir algo muy hermoso, pero sin significado? …¿Qué quiere decir? … Quiere decir que el cristiano, por el poder regenerador del Espíritu Santo, sobrenaturalmente se ha convertido en una nueva criatura.
No sólo ustedes ya no son más la misma persona, ni siquiera son la misma criatura nunca más.
Uds. han sido cambiados. … ¿Qué ha cambiado? … La propia naturaleza de ustedes ha cambiado. … Ha habido un cambio ontológico. … La palabra ontología viene de una palabra griega. … Y se refiere al ser propio de un humano, … a la esencia misma de quien se es. …
Ahora, escúchenme.
Cuando el Espíritu Santo los regeneró … Él cambió la esencia misma de lo que ustedes son. …
Y realmente se convirtieron en algo diferente, … una nueva criatura.
El Antiguo Testamento lo describe de esta manera en Ezequiel 36:
Les sacó el corazón de piedra. … Ahora, ¿Qué significa “corazón de piedra”? …
Digamos que tengo aquí una estatua del hombre más grande, el más fuerte de Holanda.
Es muy alto, … muy musculoso, … y tengo una estatua suya, una estatua de piedra.
Puedo caminar hacia esa estatua y puedo abofetearla; … y puedo patearla; … y puedo pellizcarla.
… Y ésta no va a hacer nada, … porque es de piedra. … Está muerta. … No puede responder. … Pero, ustedes traen la versión viviente de esa estatua de piedra … y yo lo pateo, … lo abofeteo … y lo pellizco; … él me va a levantar y me va a lanzar por la habitación. … Él está vivo … puede responder. … Eso es lo que sucedió con ustedes si ustedes son cristianos. …
Dios ha quitado ese corazón muerto de ustedes, … ese corazón amador del pecado de ustedes.
Y lo ha sacado, … y lo ha reemplazado con un corazón de carne … que responde a Él, … que se deleita en Él. … Él los ha hecho una nueva criatura.
A veces escucho a cristianos hablando así.
Dicen: ‘¡Ah, hermano Pablo! … ¡soy un pecador asqueroso y despreciable! … ¡mi corazón es tan malo!… ¡Amo el pecado!’
Y yo digo: ‘Bueno, déjeme hacerle una pregunta.’
¿Qué le hizo Dios a su corazón cuando lo salvó?
¿Qué le hizo a su corazón cuando lo regeneró?
Porque a mí me parece que no ha hecho nada.
La Biblia dice que Ud. nació en Adán con un corazón que odiaba a Dios.
Todavía odia Ud. a Dios?’
‘¡Eh, eh. No, no!’
‘Bueno, la Biblia dice que Ud. nació con un corazón que amaba al pecado más que a nada. …
¿Todavía ama Ud. al pecado?’
‘Bueno, hermano Pablo, yo peco.’
‘Pero esa no fue mi pregunta … no le pregunté si aún peca … le pregunté si todavía ama al pecado.’
¿Qué le hace Dios a un hombre cuando regenera su corazón?
¿Qué le hace Dios a un hombre cuando lo hace una nueva criatura?
Porque escucho a muchos cristianos hablando como si Dios no les hubiera hecho nada a ellos. …
Y pienso que han aprendido algún lenguaje de otras personas y que realmente no entienden de lo que están hablando. … ¿Qué dice la Escritura? …Uds. han llegado a ser una nueva criatura. … Él ha sacado su corazón amador del pecado. … Y ha puesto en su lugar un corazón nuevo, … recreado a la imagen de Dios, … en verdadera justicia y verdadera santidad. … Ustedes han sido cambiados.
Y ustedes dicen, ‘Bueno, hermano Pablo, si yo hubiera sido cambiado, … entonces por qué todavía lucho con el pecado?
Algunas personas lo explican de esta manera:
Usted tiene dos naturalezas. … Es como si Ud. fuera esquizofrénico. …
De acuerdo a la Escritura, hay una sola persona que alguna vez tuvo dos naturalezas: … Ése es Jesucristo. … Él tuvo una naturaleza divina, … una naturaleza humana, … y una persona. …
La Biblia no habla de dos naturalezas en el creyente.
Ezequiel no dice: ‘Pondré un corazón de carne junto a tu corazón de piedra.’
No dice ‘Pondré un corazón nuevo junto a tu corazón viejo y los dos pueden pelear’.
Él dice “Quitaré tu antiguo corazón … y te pondré un corazón nuevo.”
Ahora vamos por un momento a Romanos seis, … versículo seis:
“Sabiendo esto, que nuestro viejo yo fue crucificado con Él … de modo que nuestro cuerpo pecaminoso pudiera ser destruido, … para que no fuéramos más esclavos del pecado.” …
Ahora, Él no dice: ‘Voy a poner un nuevo “yo” junto a tu viejo “yo” que aún está vivo’.
Sino que dice: “He crucificado el antiguo yo”.
Fue crucificado con Cristo, … de modo que el cuerpo y el poder del pecado en su vida pueda ser quitado.
Ud. ha sido enterrado con Cristo. … El viejo hombre ha sido enterrado, … de modo que Ud. pudiera ahora levantarse como un hombre nuevo, … porque esto es lo que usted es realmente.
Ahora, ¿Qué está diciendo esto en Romanos seis?
¿Cómo es que hemos sido crucificados, que el viejo hombre ha sido crucificado con Cristo? …
Yo creo que está hablando de regeneración otra vez.
Que sólo es posible gracias a la cruz.
A través de la cruz de Jesucristo … el obstáculo del pecado ha sido removido, … para que Dios pudiera con justicia trabajar en Ud.
Y a través de la cruz de Cristo Él envía su Espíritu y lo regenera a Ud.
En el momento en que Ud. nació de nuevo … el corazón de piedra fue removido.
Ese corazón que amaba el pecado y que odiaba a Dios fue removido … y un corazón nuevo fue puesto en su lugar, … uno recreado a la imagen de Dios, que ama la justicia y ama la santidad.
Antes de estar en Cristo Ud. está controlado por una naturaleza malvada que ama el pecado y odia a Dios. … Y eso era lo que Ud. era, … un pecador malvado, depravado, aborrecedor de Dios, amador del pecado. … Pero cuando Dios hizo una obra de regeneración en su corazón, … Ud. llegó a ser una nueva criatura, … amando a Dios, … amando la justicia, … odiando el pecado … y con el poder para caminar en novedad de vida.
Ahora Ud. me dice, ‘¡Bien, hermano Pablo!, entonces somos criaturas nuevas con una nueva naturaleza, … que en la esencia misma de quien soy, ahora soy una criatura que ama a Dios y ama la justicia. … ¿Por qué entonces todavía peco? … ¿Por qué todavía lucho con el pecado?’…
No es porque Ud. es un esquizofrénico con dos naturalezas, … sino que es porque aún cuando Ud. es una nueva criatura, … recreada a la imagen de Dios, … que ama la rectitud y ama a Dios,
… y aunque Ud. es una persona que está ante Dios en perfecta justicia debido a la cruz de Cristo,
… Ud. todavía habita en un cuerpo de carne no redimido.
Pero este cuerpo de carne no redimido no es ya más quien Ud. realmente es.
Déjenme darles un ejemplo.
En agosto pasado mi mamá murió.
Ella había sido cristiana por 64 años y se fue a casa a estar con el Señor.
Ella estaba en la cama … y yo estaba ahí sosteniéndola … cuando dio su último aliento.
Ella ya no estuvo más en ese cuerpo. … Lo abandonó. … Lo que pusimos en la tierra no era mi madre. … La verdadera Bárbara Washer, mi madre, dejó ese cuerpo y se fue a estar con el Señor.
… Y su cuerpo fue a la tumba a descomponerse. … De modo que la persona de Bárbara Washer no era ese cuerpo de carne. … La persona, la esencia, el corazón, la naturaleza de Bárbara Washer se fue a estar con el Señor.
De la misma manera, … Uds. habitan en este cuerpo de carne.
Y sí, aún no está redimido. … Y aún es corruptible. … Y está aún inclinado al pecado. … Y un día morirá. … Y se descompondrá en la tumba hasta la resurrección. … Pero eso no es quienes Uds. son. … Uds. viven en un cuerpo caído. … Pero no es quienes Uds. son.
Viven en un cuerpo que nació en pecado.
Viven en un cuerpo que tiene grabados hábitos de pecado.
Viven en un cuerpo de carne que ha sido entrenado para pecar.
Pero no es quienes Ud. son, … porque en su esencia misma Uds. son nuevos, … son una nueva criatura … y aman a Dios … y desean la rectitud.
Y, porque son una nueva criatura, … ahora luchan contra el pecado.
Antes de su conversión Uds. aborrecían a Dios. … Pero ahora Uds. aman a Dios. … Y luchan contra el cuerpo de carne.
Antes de que fueran cristianos Uds. amaban el pecado. … Pero ahora, si son cristianos, Uds. aborrecen al pecado. … Y el hecho de que ahora Uds. aborrezcan los pecados prueba de que Dios realmente ha hecho un trabajo en sus vidas.
Y la lucha que Uds. tienen con el pecado es prueba de que Uds. son realmente una nueva criatura.
Déjenme darles un ejemplo.
Digamos que tenemos a un hombre perdido … y que él se está yendo al trabajo.
Y que afuera está lloviendo y que está atrasado para irse al trabajo.
Y que ha tomado todos sus libros y porta-documentos bajo sus brazos.
Y que está frustrado y temeroso de que su jefe va a estar enojado.
Y justo cuando está listo para irse, … su esposa sale, … fuera de la cama … con su pelo viéndose como Medusa … y con esos enormes zapatos holgados que las mujeres usan después de que se casan. … Y que se ve como Godzilla con lápiz labial.
(Traductor) ¿Cómo quién?
(P. Washer) Godzilla
(Traductor) ¿Godzilla?
(P. Washer) El monstruo japonés, Godzilla.
(Traductor) ¡Ah!
(P. Washer) Y ella dice: ‘Cariño, ¿puedes sacar la basura?’
Y él se vuelve … Y dice: ‘¿Qué te pasa?
¿No te das cuenta que estoy atrasado? Mi jefe está enojado. … ¡Siempre me haces esto! … ¡Saca tú la basura … y péinate!’ …
Y se dirige hacia la puerta. … Y se siente completamente justificado. … No está molesto. …
Se va al trabajo … enojado con su esposa. … Sin problema.
Unos pocos meses después él es convertido.
De modo que una mañana se levanta como un verdadero cristiano.
Ha estado yendo a la iglesia, yendo a un estudio bíblico, aprendiendo las cosas de Dios. …
Quiero decir, él ha sido realmente convertido.
Bueno, una mañana se levanta y está atrasado para irse al trabajo. … Y llueve afuera. …
Y tiene todos sus libros debajo de sus brazos. … Está listo para caminar hacia la puerta. …
Y su esposa se levanta. … Y aunque él ha sido convertido, su esposa todavía se ve como Godzilla.
Y ella dice, ‘Cariño, ¿puedes sacar la basura?
Y él se vuelve … Y dice: ¿Qué te pasa? … ¿No sabes que estoy atrasado para ir al trabajo? …
¡Siempre haces esto! … ¡Saca la basura tú misma, … y péinate, … y ponte algo de maquillaje!
Pero esta vez algo ocurre. (Sonido y gesto de llevarse la mano al pecho)
Es como una espada atravesándole el corazón. …
El pecado, … él lo ve.
Lo hace sentirse mal. … Y quizás se disculpe. … Pero tal vez no lo haga.
Y va hacia el auto. … Y se siente miserable. … Y siente la culpa. …Y se siente sucio.
Pero aún pelea contra ello. … Y se va al trabajo. … Y se siente miserable. … No puede soportarlo. … Y finalmente levanta el teléfono … y llama a su esposa …
y dice: ‘Cariño, perdóname por favor. … Me porté muy mal. … He pecado contra ti … y he pecado contra Dios … y lo siento mucho. … Por favor, perdóname.’
Y se arrodilla … y dice: ‘Dios, …he perdido la paz … me siento como si ni siquiera pudiera respirar … Quita mi culpa… Perdóname.’
Ahora, ¿qué ha ocurrido?
Él es una nueva criatura. … Ya no puede vivir como vivía antes.
Ha habido un cambio verdadero, fundamental, en su corazón.
Ahora es un santo. … Ahora es un hijo de Dios. … Tiene un corazón nuevo que ama a Dios, … un corazón nuevo que ama la rectitud, … un corazón nuevo que odia al pecado.
Cuando peca, … ya no lo puede soportar, … porque Dios lo ha hecho una nueva criatura… Y el poder del pecado ha sido roto en su vida.
¿Eso lo describe a Ud.?
Y entonces, mientras empieza a crecer en las cosas de Dios, … debido a que es una nueva criatura, llega a ser más y más sensible a la justicia y al pecado.
Y su espiritualidad llega a ser más refinada, … tanto, que cosas que ni siquiera parecían pecado cuando era un cristiano nuevo, ahora son cosas muy serias para él, … porque ha sido transformado de gloria en gloria.
¡De eso se trata la salvación! … ¡Y deseo tanto que Uds. vean esto!
Déjenme darles una ilustración de Charles Spurgeon.
Vamos a decir que en la parte de atrás del auditorio tengo dos cerdos, … dos cerdos sucios, inmundos, malolientes.
(¡Vaya!, suena mal en esa forma, en ese idioma.)
Y les digo, ‘dejemos que los cerdos se vayan’. Y ustedes los dejan ir.
Y a este lado mío tengo una mesa enorme llena de basura e inmundicia.
Y aquí tengo una mesa con la mejor comida de Holanda.
Y dejamos a los cerdos irse. … ¿Dónde van a ir?
Me crié en una hacienda. … Sé exactamente adonde van a ir. … Se van a ir derecho a la basura. … No sólo se la van a comer, van a saltar en ella. … Y van a estar comiéndosela y comiéndosela. … Y van a estar muy felices. … Van a estar meneando sus colitas.
¿Por qué?
Porque son cerdos. … Es su naturaleza. … Los cerdos aman la basura. …
Y no se avergüenzan de ello.
Pero digamos que yo miro a esos dos cerdos
y tengo el poder de transformarlos en hombres.
Y miro a uno de los cerdos … y digo: ‘¡Conviértete en hombre!’.
En el momento en que ese cerdo se transforma en hombre, … ¿qué va a suceder?
Va a salirse fuera de la basura.
Y va a empezar a vomitar la basura que estuvo comiendo con deleite.
Va a sentirse mal y asqueado por lo que ve.
Se va a dar vuelta, va a mirarlo a Ud. y va a sentir vergüenza.
Acabo de describir la conversión de Uds.
Antes de llegar a ser cristianos … éramos pecadores por naturaleza.
Por naturaleza éramos hijos de ira, … hijos de desobediencia, … hijos del diablo.
Odiábamos a Dios, … odiábamos la justicia … y amábamos el pecado.
Amábamos la suciedad moral. … Pero en el momento en que fuimos transformados … empezamos a odiar las mismas cosas que amábamos. … Y empezamos a amar al Dios que ignorábamos. … Llegamos a ser nuevas criaturas … con un corazón nuevo.
Ahora, supongamos que ese hombre olvida por un momento quién es.
Y digamos que el otro cerdo le habla y trata de convencerlo de que vuelva a comer basura. …
Él sabe que está mal. … Pero es tentado. … Y entonces mete su cabeza en la basura de nuevo. … Y le da un mordisco. … Y en el momento en que lo hace siente asco otra vez, … porque hay cosas que un cerdo puede comer y que un hombre simplemente no puede comer. … Su naturaleza no se lo permitirá.
Del mismo modo … cuando un hombre es convertido… bien, vamos a usarlo a Ud. como un ejemplo, … si Ud. es cristiano.
Hubo un tiempo cuando Ud. amaba el pecado. … Y Ud. estaba bajo el poder del pecado, … pero Dios hizo una obra en su vida … y lo cambió.
¿Recuerda eso? … ¿Ha sido esa su experiencia, … que hubo un cambio fundamental que ocurrió en su vida a través de Jesucristo?
No es que Ud. sólo haya decidido vivir de diferente manera, sino que Ud. realmente se convirtió en una nueva persona. … Y empezó a caminar en una novedad de vida.
Pero aunque Ud. desea la justicia y desea a Dios todavía hay una gran lucha.
Y algunas veces Ud. cede a la tentación.
Pero cuando Ud. peca, … le repugna. … Le avergüenza. … Le hace sentirse casi enfermo. …
¿Por qué? … Ud. es una nueva criatura.
Ahora, algunas veces escucho a predicadores diciendo esto:
‘¡Ah! el pecado es divertido por una temporada … y somos sólo personas amadoras del pecado
… y tenemos que resistir los deleites de la tentación y del pecado.’
¡Eso es muy erróneo!
¿Ud. honestamente piensa que el pecado es divertido?
Yo no.
¿Ud. honestamente desea rebelarse contra Dios? … ¿Lo desea realmente? …
¿Está Ud. constantemente buscando formas de rebelarse y no ser pillado?
¿Es el pecado más delicioso para Ud. que la rectitud?
Si eso es verdad, me pregunto entonces si Dios ha hecho alguna vez una obra en su vida. …
El pecado no es divertido para el creyente. … Lleva a la muerte. … Es asqueroso. …
Y cuando el creyente verdadero peca, … detesta lo que ha hecho.
Y se siente miserable.
¿Por qué?
Porque es una nueva criatura.
Fui convertido a los 21 años … en la Universidad de Texas.
Previo a eso yo era muy… sólo una mala persona, … total y completamente centrado en mí mismo. … No me importaba nadie sino yo y no me importaba a quien hería.
Usaba a las personas para mis propios planes, … usaba a mis amigos, … usaba a las jóvenes,
… usaba todo.
Bebía todo el tiempo … y hacía cosas, y entonces despertaba en medio de la noche y trataba de tomar una determinación de no volverlas a hacer de nuevo, … total y completamente bajo el poder del pecado … y total y completamente condenado.
Pero un día alguien compartió conmigo acerca de Jesucristo. … Y en las semanas siguientes, observando las Escrituras, vi que lo que Dios decía acerca de mí era verdad.
Entonces, un día Cristo llegó a ser precioso para mí. … Vi mi pecado.
Pero también vi a Cristo … revelado en las Escrituras … y creí.
Vi que Él era mi Salvador. … Y todo fue completamente nuevo.
No fue que yo me pusiera una lista de reglas y decidiera que iba a tratar de seguirlas. …
Fue sólo que llegué a ser una persona diferente, … un cristiano joven, inmaduro.
Pero por dentro, realmente diferente.
¿Cómo pude pasar de ser un día amador del pecado y de mí mismo y al día siguiente ser aborrecedor del pecado y del “yo” y amador de Dios?
Por la obra regeneradora del Espíritu Santo.
¿En ese momento llegué a ser menos pecador? … ¡Absolutamente no!
Pero mi relación con el pecado cambió.
Detestaba lo que antes había amado.
Y el pecado que antes deseaba cometer ya no lo deseaba más.
Pero cuando pecaba, … casi me moría. … Hacía pedazos mi corazón.
¿Qué sucedió? … Nueva criatura.
De modo que Dios resolvió mi primer problema … a través de la justificación.
Cristo murió por mis pecados. … Cristo vivió una vida perfecta por mí.
En el momento en que creí … todos mis pecados fueron perdonados … y fui declarado la justicia de Dios en Cristo. … Mi reputación legal ante Dios en Jesucristo.
De modo que nunca más fui condenado.
Pero Él solucionó también el segundo problema.
Yo estaba y total y completamente bajo el poder y en esclavitud al pecado.
Yo amaba al pecado … y descubría nuevas formas de practicarlo.
Pero al momento de la conversión ese poder fue roto. … Ya no más deseaba pecar. …
Y aunque aún vivo en un cuerpo de carne y todavía peco, es muy diferente a lo de antes.
A veces la gente pregunta a un cristiano… bueno, déjenme decir esto.
Cuando un cristiano empieza a hablar acerca de victoria en la vida cristiana, … algunas personas dirán: ‘Quién se cree Ud. que es? … Ud. piensa que es perfecto, ¿verdad? … Ud. piensa que no peca.’
¿Dije yo eso?
No, no dije eso. … Así es que si Ud. piensa que eso es lo que estoy diciendo, o Ud. no entiende el inglés o su propio idioma, … o, sencillamente no entiende nada.
Escúchenme.
Esta mañana me levanté.
En el momento en que me levanté, ¿amé a Dios como las Escrituras lo piden? … No.
Cuando me levanté esta mañana, ¿glorifiqué a Dios con cada pensamiento como las Escrituras lo mandan? … No.
Durante todo este día, ¿he luchado y orado contra el pecado? … Sí.
Pero hay una gran diferencia entre el Paul Washer de hoy y el de hace 27 años atrás.
Esta mañana no desperté deseando pecar, … como antes.
Esta mañana no desperté buscando nuevas oportunidades para pecar como antes.
Esta mañana no me levanté buscando formas de parecer religioso y al mismo tiempo mantener una vida perversa.
Esta mañana desperté deseando amar y servir a mi Dios.
Esta mañana desperté deseando ser obediente y agradable a Él.
Y esta mañana desperté con un poquito de fracaso, con un poquito de temor de fracasarle a Él. …
Pero mi temor fue quitado por la gracia y la salvación que tengo en Jesucristo. …
Y esta mañana desperté … un poquito triste, … porque anoche no viví para Cristo como deseaba hacerlo. … No reflejé su gloria como había esperado. … Pero no estaba desesperado, … porque sé que quien empezó una buena obra en mí la terminará. (Filipenses 1:6)
Hay una sensación, mis queridos amigos, de que como cristianos deberíamos ser serios acerca de nuestro pecado.
Y la Biblia dice: “Dichosos los que lloran”. … Pero los que lloran son dichosos porque ellos serán consolados, no porque lloran. … La tristeza no es la meta en la vida cristiana, … sino el consuelo y el gozo que recibimos a través de Jesucristo nuestro Señor.
Ahora, una última cosa.
Si yo creo –como algunas personas dicen- que todavía soy sólo un ser humano malvado, amador del pecado, un depravado, … entonces, cuando el diablo viene … y me tienta:
‘Aquí está el pecado’.
¿Qué debo hacer?
Bien, de acuerdo… tienes razón. … Todavía soy un pecador malvado, amador del pecado, un depravado. … Tienes razón. Si te sigo lo pasaré mejor. … Porque, ¿sabes?, eso es exactamente lo que soy.
No hay mucho poder en eso, ¿verdad?
Pero si el diablo entra … y dice, ‘Aquí está el pecado’, … y yo lo miro … y digo, ‘No tienes lugar conmigo. … Soy un hijo de Dios. … He sido recreado. … Soy una nueva criatura. … Le pertenezco a Él. … Y ese pecado que me estás ofreciendo, … si me dejo engañar y le doy un mordisco, … me enfermaré. … Tendré náuseas. … Ya no pertenezco más a ese mundo. … Vivo en un reino diferente ahora. … Soy una persona diferente … y pertenezco a un Señor distinto.
¿Ven la diferencia?
Es una diferencia real.
Oremos.
Padre, … qué salvación tan grande es la nuestra, … que tú quitaste toda nuestra condenación
… y la pusiste sobre tu Hijo, … que Él murió una sola vez por todo, por los pecados de su pueblo, … que Él borró la culpa de nuestro pecado, que Él la llevó fuera de las puertas de la ciudad de modo que nunca más fuera nuestra, … que Tú has tomado nuestros pecados y los has removido tan lejos de nosotros, como el este está del oeste.
Y, Padre, estamos ante Ti vestidos de la justicia de Jesucristo. No estamos jactándonos en nuestra propia justicia, sino que estamos jactándonos en lo que Tú has hecho por nosotros … y que nosotros aceptamos. Y nos regocijamos en ello. Y nos situamos en ello.
Y, Señor, te agradecemos por la obra de regeneración … por la cual nos cambiaste, tomaste nuestro corazón, que te aborrecía, y lo reemplazaste con un corazón que te ama. Quitaste nuestro corazón que amaba el pecado y odiaba la justicia y lo has reemplazado con un nuevo corazón, recreado a tu imagen en verdadera justicia y verdadera santidad.
Y te damos gracias, Señor, de que ya no pertenecemos al reino de la oscuridad, sino que hemos sido trasladados al reino de tu amado Hijo.
Y agradecemos tanto, querido Dios, … de que ya no somos más… esclavos del pecado, sino que podemos ofrecer los miembros de nuestros cuerpos como esclavos de la justicia. …Y de que tenemos victoria, … aún sobre el pecado, aún sobre el diablo, aún sobre este mundo caído. No por nuestras propias manos, sino por el poder y la gloria y el honor y la grandeza de Jesucristo.
Y estamos en esta herencia que nos has dado. Y, Señor, no permitiremos que nadie nos robe … ese gran regalo o nos quite el gozo. … Glorifícate, Señor, … en tu pueblo, … y hazle saber a tu pueblo que ellos son amados, que están perdonados, que están cambiados y que están siendo cambiados de gloria en gloria y que un día estarán ante ti … sin mancha y sin culpa.
Y, Dios, al que tenga el arrepentimiento más pequeño, al que tenga la menor fe, déjalos venir y beber de esa fuente libremente. … Dios, puede haber personas aquí esta mañana que están diciendo: ‘¿Pero esto es para mí? ¿Es esto para mí?
Querido amigo, ¿lo quieres? ¿Lo deseas? Entonces ven. ¿Estás sediento? Ven. ¿Estás hambriento? Ven, y bebe libremente. Come sin pagar.
Ah, Dios … que la salvación visite a muchos, muchos hogares, … en el nombre de Jesús. Amén.
(Traductor) Amén.
(P. Washer) No me importa quien es Ud. … No me importa qué ha hecho. … Jesucristo es un poderoso Salvador. … Hay un antiguo himno calvinista que dice lo siguiente:
“Pecador, no esperes … hasta que pienses que estás listo … o hasta que pienses que estás lo suficientemente arrepentido o hasta que pienses que crees lo suficiente, … porque si esperas hasta que estés listo, nunca vendrás.”
¿Hace Ud. eso? ¿Está Ud. sentado pensando ahora mismo: ‘Estoy perdido, estoy perdido’? …
¿Cómo lo sabe? … Los pecadores no saben eso. … Los corazones malvados, endurecidos, no saben que están perdidos. … Pero si Ud. verdaderamente sabe que está perdido, esa es evidencia de una obra de Dios. … Ud. dice, ‘Ah!, deseo ser salvado.’ … ¿Lo desea? … ¿De dónde piensa Ud. que viene ese deseo? … Viene de Él. … Así es que venga a Él. … Crea en Él. … Arrójese sobre Él. … Grítele: … “Dios, sálvame” … Y Él será poderoso para salvar. … ¡Él es un gran Salvador!