sábado, 8 de septiembre de 2012

Cristianismo y Cultura segun Juan Stam

Ante el error de la gran mayoría del pensamiento “Emergente” algunos teólogos contemporáneos nos dan su opinión sobre el cristianismo y la cultura y como sin llegar a ser un “emergente” debemos volver a las Escrituras y a dejar de contextualizar a la cultura aun pensamiento fundamentalista heredado de patrones humanos, y por otro extremo ser absorbidos por la cultura del mundo en lugar de absorber al mundo y su cultura para Cristo. Juan Stam opina: “En el día del Pentecostés, el evangelio nació con auténtica identidad multicultural en cada sociedad evangelizada y por evangelizarse…  Cuando el evangelio llega a un pueblo, la única cultura a que pertenece debe ser la misma cultura del pueblo que recibe el mensaje.  El evangelio puede encarnarse con fidelidad sólo en la auténtica idiosincrasia de cada pueblo.  Por eso, ser pentecostal significa ser contextual y autóctono.  Imponer algún lenguaje extraño o Patrones cultures extranjeros es anti-pentecostal.( Ajeno al patrón bíblico del Pentecostés) …

 Esto significa que la persona maya o quechua, al convertirse al evangelio, no va a dejar de ser maya o quechua sino va a ser más maya o más quechua que nadie.  En Cristo, va a descubrir nuevas dimensiones de su identidad étnica, nuevas y mejores formas de expresar la identidad de su cultura, cualquiera que sea. En Cristo la cultura no se destruye sino que se perfecciona. Cuando el mestizo o el indígena americano pierde su cultura al “aceptar” el evangelio, se está violando la voluntad del Señor y Redentor de todas las culturas… Los primeros misioneros denunciaban toda la cultura de la India como paganismo, en vez de buscar equivalentes funcionales para las fiestas, las tradiciones y las costumbres que constituían el meollo de la cultura nacional….

Pablo, en sus viajes misioneros, practicó también el principio de la identidad cultural. Frente a los judaizantes, Pablo rechazó el requisito de hacerse judío antes de poder hacerse cristiano para promover una nueva encarnación del evangelio en términos netamente gentiles (cf. 1 Cor 9:20-15).[6] Después, cuando el Espíritu Santo le prohibió ir a Bitinia y le llamó a entrar al continente europeo (Hch 16:6-10), hacia el centro estratégico del mundo mediterráneo, comenzó un largo proceso de nuevas expresiones de la fe de acuerdo con las diferentes culturas de los que abrazaron el evangelio. Con el tiempo, el evangelio se contextualizó profundamente como un evangelio europeo, y después norteamericano, imponiendo lo euro-atlántico encima del mensaje original del evangelio. Un ejemplo de eso es la manera de hacer teología, muy racionalista pero totalmente ajeno al pensamiento de un aymara del Perú o de cualquier persona de la China o la India.  La ortodoxia occidental nor-atlántica se identifica con el evangelio mismo y se pretende imponerla sobre los convertidos de otras culturas.”

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