lunes, 10 de septiembre de 2012

Las 10 Acusaciones en contra de la Iglesia Moderna en América : Parte I

Paul Washer ( Sermon)

Evento: Revival Conference 2008

Vayamos al Señor en oración.

Padre, me presento ante Ti en el nombre de Tu Hijo, Jesucristo. Señor, Tú conoces todas las cosas. Todos
están delante de Ti como un libro abierto. ¿Quién puede ocultar su corazón de Tu presencia y Tus ojos? Las
obras de los hombres más astutos están expuestas delante de Ti. Tu omnisciencia no conoce límites y si no
fuera por la gracia, yo sería de todos los hombres, el más aterrado, pero hay gracia, abundante y glorioso,
derramado sobre los más débiles de los hombres, y abundante de acuerdo a Tu gloria. Padre, yo te alabo y te adoro y te doy gracias por todo lo que eres y todo lo que has hecho. Y no hay nadie como tú en los cielos o la tierra o debajo de la tierra. Tú eres y no hay otro. Tú eres el Salvador y no compartes esa gloria con nadie.

Padre, en esta noche, Tú me conoces, y conoces mi gran necesidad de gracia. ¿Por qué estoy aquí sino es
porque has llamado al más débil entre los hombres, el más innoble entre hermanos y que por Tú gracia, a
menudo, el que es menos importante enseña al que es más importante? Ese siempre es mi caso. Yo te alabo.
Padre, ayúdanos esta noche. Echo fuera toda elocuencia; al infierno con el intelecto brillante, Padre. Que la
verdad vaya por delante. Permítame ser cambiado para que la condición de Tú iglesia sea más gloriosa. Oro
por gracia sobre gracia, y por misericordia sobre misericordia, para mí y para los oyentes que están aquí
presentes. Ayúdanos, oh Dios, y seremos ayudados y presumiremos esa ayuda en el nombre de Jesús. Amén.

Es un gran privilegio para mí estar aquí esta noche; un increíble privilegio de estar aquí delante de ustedes y
de hablar de cosas como avivamiento, reforma, la obra de Dios entre su pueblo y entre los hombres. Sin
embargo, esta noche voy a compartirles una acusación. Una acusación. Pero es una acusación de esperanza.
Mientras oraba sobre qué es lo que debía hacer en esta serie de reuniones, llegue a una gran conclusión;
una gran carga que se asentó sobre mi corazón. Necesitamos un avivamiento. Necesitamos un despertar,
pero no podemos simplemente esperar que el Espíritu Santo descienda y limpie todo el desorden que hemos
hecho. Tenemos una dirección clara de la Palabra de Dios con respecto a lo que Él ha hecho a través de
Cristo; la forma en que El espera que vivamos, la forma en que El espera que se organice Su Iglesia. Hace
poco bien para los hombres el clamar por manifestaciones extra bíblicas cuando el principio bíblico se está
violado alrededor de nosotros.

Quiero que sepas esto. Hay poca necesidad de que el diablo y los hombres malvados se opongan a un
hombre orando por avivamiento, al menos de que este hombre también este trabajando por una reforma.
Se nos ha dado la verdad y no podemos simplemente hacer lo que es correcto ante nuestros propios ojos, y
luego esperar que el Espíritu Santo descienda y bendiga nuestra labor.

Al ver el Antiguo Testamento vemos que a Moisés se le da una explicación muy, muy detallada de cómo
construir el templo. Ahora, eso se le fue dado para el bien de Moisés, o para el bien de la Iglesia? Yo creo
que lo que se está explicando aquí es que Dios es específico en Su voluntad y no debemos de suponer que
podemos tomar el detalle más mínimo e ignorarlo.

Ahora, sé que soy un hombre frágil, y sé que soy azotado por muchas debilidades, pero tengo una acusación
y no puedo llamarlo mi acusación porque, ¿quién soy yo para acusar a alguien? Y no me atrevo a llamarlo la
acusación de Dios ya que, ¿cómo puedo suponer en Su nombre? Pero sí voy a decir esto. Al estar viendo a la Iglesia y al compararla con las Escrituras, veo que hay ciertas cosas que deben cambiar.
Yo no soy Martin Lutero. Esto no son las 95 declaraciones clavadas en la puerta de Wittenburg, pero esta es una carga sobre mi corazón y debo compartirla. Tengo que compartirla.

Ahora permítanme decir esto. Lo qué voy a decir va a hacer enojar a algunos de ustedes, pero permítanme
advertirles. Puede ser cierto que se me puede acusar de ser arrogante. Puede ser cierto que no les guste la
forma en que se los diga. He sido en muchas ocasiones arrogante y muchas veces he dicho la verdad de la
manera equivocada, pero no permitan que eso sea una excusa para ustedes. La pregunta es: Es verdad lo
que estoy diciendo? Independientemente de que sea predicado por medio de un mensajero defectuoso o
no?

Otros de ustedes van a regocijarse en lo que oyen y van a querer decir, “Amén”, y quizá moverán sus brazos
en afirmación. Pero no hagan eso porque todos cargamos una medida de culpabilidad. Y si han alcanzado
algún estado espiritual, entonces yo diré lo que mi hermano ha dicho. “Qué es lo que tienes que no has
recibido y si lo has recibido, ¿por qué te jactas? “1

¿No sería mejor adorar a Dios en humildad?

Si eres un ministro joven, no quiero que te emociones en estas verdades, los tomes y regreses como
torbellino a tu iglesia sin amor. Me gustaría hacer una sugerencia. Encárgate de que tus rodillas estén
sangrando antes de comenzar cualquier tipo de reforma. Y si usted es un ministro ya más grande sirviendo al
Señor ya por muchos, muchos años, le ruego que no sea arrogante.

Un rey viejo y tonto puede aprender de los más débiles de sus siervos.

Y también les ruego esto. Tengan el coraje de cambiar todo aunque sea el último día de su vida; por lo
menos puede irse a la gloria sabiendo que intento una reforma que era bíblica.

Y voy a decir esto como una advertencia para los hombres ya mayores. Ahora, escúchenme atentamente.
Conozco la advertencia en 1 Timoteo Capítulo 5 que trata de la manera en la que me debo dirigir a ustedes, y es por eso que me dirigió a ustedes de esta manera, pero hay un gran despertar que está pasando en este
país y no sólo en este país y en Europa, a dónde he estado, y en América del Sur y muchos otros lugares; veo hombres jóvenes que están retornando a la roca de donde fueron cortados. Están leyendo Spurgeon y
Whitefield. Están escuchando a Ravenhill y Martin Lloyd‐Jones y Tozer y Wesley y es un movimiento
grandioso e increíble. Sólo porque los medios de comunicación populares y la revista Christianity Today no
han descubierto lo que está pasando, quiero que sepan que yo nunca habría soñado hace 15 años que vería
el despertar que estoy viendo, no a través de mi ministerio, sino de manera de que voy a distintos lugares y
veo lo que Dios está haciendo sin cualquiera de nuestros ministerios.

Ya sea en Holanda, dónde mil jóvenes están declarando, “Las cosas tienen que cambiar”, clamando toda la
noche en oración por el poder de Dios y la verdad de la Escritura, o, en América del Sur dónde reconocen
que han sido tan influenciados por la psicología y todo tipo de técnicas superficiales procedentes de América
en relación con el evangelismo y ahora están llorando y quebrantados regresándose y evangelizando de sus
iglesias, o, en los barrios más problemáticos de los Estados Unidos donde he estado hasta las 2 ó 3 de la
mañana discutiendo teología con afroamericanos jóvenes quienes Dios va a levantar para predicar como
nadie alguna vez se hubiera imaginado en este día.

Hay un despertar.

Y voy a decirlo esto con ternura. La mayoría de los hombres de más de 40 años ni siquiera tienen una idea de esto. Muchos de los jóvenes que están volviendo a los hombres de antaño y a las viejas formas y a las
verdades que han traído avivamiento una y otra vez en este mundo, la mayoría de ellos son bastante jóvenes. Y ellos van con sus pastores, y van con sus líderes y les dicen: “Mira esto, lo que hemos descubierto.
Mira lo que sucedió en Inglaterra. Mira lo que pasó en África. Mire esto y mire esto otro y lea esta
enseñanza. Es absolutamente increíble”.

Y la mayoría de estos pastores y lideres los ignoran, o dicen, “No es nada distinto de lo que yo he estado
predicando por los últimos 25 años”, cuando, en realidad, es completamente distinto a lo que han estado
predicando en los últimos 25 años.

Entonces, tenemos que ser muy, muy cuidadosos para entender que Dios está haciendo el trabajo. Y el que
comenzó la buena obra, lo terminará.2

Muchas personas tienen la idea de que van a orar por un avivamiento. Y otras personas dicen, “El
avivamiento vendrá orando o no”.

Yo no pertenezco a ninguno de estos dos grupos. Pero sé esto. Cuando veo a hombres, mujeres y jóvenes de todo el mundo orando por un despertar, para mí son los primeros frutos de un avivamiento. Y yo puedo
contar con el hecho de que El que dio los primeros frutos traerá cosecha abundante.”

Ahora, quiero ver a las 10 acusaciones, si tenemos tiempo; cosas que creo que debemos de cambiar.
En primer lugar, la primera acusación: una negación de la suficiencia de la Escritura, especialmente en mi
denominación; una negación de la suficiencia de la Escritura.

2 Timoteo 3:15 en adelante dice: “y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te
pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”3

Durante las últimas décadas ha habido una poderosa batalla con respecto a la inspiración de la Escritura.
Ahora algunos de ustedes no han formado parte de esa batalla, pero muchos de nosotros en
denominaciones más liberales sin duda sí han estado; una batalla por la Biblia.

Pero sólo hay un problema. Cuando llegas a creer, como un pueblo, que la Biblia es inspirado, sólo se ha
luchado la mitad de la batalla porque la pregunta no es meramente sí la Biblia es inspirada, sino que sí es
infalible. La siguiente pregunta importante que debe ser respondida: ¿Es suficiente la Biblia o tenemos que
traer toda clase de estudios de ciencias sociales y culturales con el fin de saber cómo administrar una iglesia?
Esa es una pregunta importante.

Las ciencias sociales, en mi opinión, han tomado precedente sobre la Palabra de Dios de tal manera que la
mayoría de nosotros ni siquiera lo podemos ver. Se ha infiltrado en nuestra Iglesia, nuestra evangelización y
nuestra misionología que casi ya ni puedes llamar lo que hacemos “cristiano”. La psicología, la antropología,
y la sociología se han convertido en influencias primarias de la Iglesia.

Hace varios años, muchos años, cuando yo estaba en seminario recuerdo a un profesor que entro al salón y
comenzó a dibujar huellas de pie en el pizarrón. Las dibujaba como sí marcharan las huellas a través del
pizarrón y luego se dirigió a nosotros y sólo dijo esto: “Aristóteles está caminando por los pasillos de esta
institución. Tengan cuidado, ya que escucho sus pisadas con más claridad que aquellos del apóstol Pablo y el equipo de hombres inspirados que estaban con él, y aun incluso del mismo Jesucristo”.

Hemos llegado a creer que un hombre de Dios puede manejar ciertas áreas pequeñas en la vida de la Iglesia
pero cuando realmente se pone duro necesitamos ir con los expertos. Eso es una mentira absoluta. Dice aquí
en la Escritura que el hombre de Dios puede estar equipado, adecuado, preparado para toda buena obra.
¿Qué tiene que ver Jerusalén con Roma? Y qué tenemos nosotros que ver con todas estas ciencias sociales
de esta era moderna que fueron realmente creadas como una protesta en contra de la Palabra de Dios? ¿Y
por qué será que la evangelización y las misiones y todo aquello denominado como “crecimiento de la
iglesia”, está más conformado por el antropólogo, el sociólogo y el estudiante de Wall Street que está
enterado cada tendencia cultural?

Todas las actividades en nuestra iglesia deben estar basadas en la Palabra de Dios; todas las actividades de
misiones deben estar basadas en la Palabra de Dios.
Nuestra actividad misionera, la actividad de nuestra iglesia, todo lo que hacemos debe de provenir del
teólogo y del exegeta; el hombre que abre su Biblia y sólo tiene una pregunta: “¿Cuál es tu voluntad, oh
Dios?”

No debemos de enviar cuestionarios a personas carnales para investigar qué tipo de iglesia quieren asistir.
Una iglesia debe buscar ser amistoso, pero la iglesia debe reconocer que sólo hay un buscador. Su nombre es Dios, y si quiere ser amigo de alguien, si quiere ser amable con alguien, si desea tomar en cuenta a alguien, tome en cuenta a Dios y Su gloria, independientemente de que si sea rechazado por todos los demás. Nosotros no fuimos llamados a construir imperios. Nosotros no fuimos llamados a ser excesivos. Fuimos llamados a glorificar a Dios.

Y si quieres que la Iglesia sea algo distinto y que no sea solamente un pueblo peculiar, entonces usted desea
algo que Dios no quiere.

Quiero que escuche a Isaías sólo por un momento; en el capítulo ocho. Escuche lo que dice. “Y si os dijeren:

Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded”.4 Esto es un perfecto [?] y los gurús que te dicen cómo hacer crecer la iglesia y todo lo demás, porque cada dos o tres años todas las
teorías principales cambian. No sólo en lo que es un hombre, o cómo puedes corregirlo, sino también que es
una iglesia y cómo hacerla crecer. Cada dos o tres años sale otra cosa que se pone de moda con respecto a
qué es lo que puede convertir a tu iglesia en algo grande en los ojos del mundo.

Recientemente, uno de los mejores expertos, o el mejor conocido que habla sobre el crecimiento de iglesias,
dijo que descubrió que su teoría estaba totalmente equivocada. Pero en lugar de guiarlos a la Escritura, de
rodillas, quebrantados y llorando, va a encontrar otra teoría.

Ellos no hablan claramente. Dice aquí, en Isaías, “¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los
muertos por los vivos?”5

Nosotros debemos, como hombres de iglesia, como predicadores, como pastores, como cristianos,
¿debemos salir y consultar a los que están espiritualmente muertos en nombre de aquellos a quienes el
Espíritu Santo ha hecho vivo? De ninguna manera, de ninguna manera.


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