por John Piper
Romanos 3:19-20
Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo
la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el
juicio de Dios; 20ya que por las obras de la ley ningún ser humano será
justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento
del pecado.
Todo el Mundo Bajo el Juicio de Dios
Es
apropiado que lleguemos al final de esta gran sección acerca del pecado
universal y la culpa el domingo antes del Viernes Santo. El Viernes
Santo fue cuando Jesús murió por nuestros pecados. Y todo lo que hemos
estado examinando en el libro de Romanos durante el último año, es para
mostrar cuan necesaria, y cuan hermosa son las Buenas Nuevas de que
Jesús murió por nosotros. Y, a medida que dedicamos un mensaje más a
está sección, esperamos que el mismo sea para usted una profunda obra de
preparación para el evangelio en su vida. Que le haga amar el
evangelio. Que le haga danzar de gozo porque no es solo un pecador, sino
un pecador salvo. Que haga de usted un evangelista (un mensajero de
perdón y de esperanza) para todo aquel que conozca.
Recuerdan
que la última semana llegamos a Romanos 3:9 y a la gran declaración
resumen: “¿Somos nosotros [los judíos] mejores que ellos [los gentiles]?
En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que
todos están bajo pecado”. Todo el mundo está bajo pecado. Todos están
bajo el dominio y poder del pecado. Después, en los versículos 10 al 18,
vienen seis citas del Antiguo Testamento para respaldar que no hay
justo, ni aun uno.
Y
ahora vienen las últimas declaraciones a modo de resumen en los
versículos 19 al 20. Y están llenas de importantes implicaciones para
nuestras vidas y para el mundo completo. Esta es una de las cosas
grandiosas acerca del CRISTIANISMO. No es una religión estrecha,
provinciana o trivial. Declara cosas que tienen que ver con el mundo
completo. “ero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que
están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede
bajo el juicio de Dios” (versículo 19). Es posible que la ley sea
escrita para un pueblo específicamente, los judíos, pero el propósito de
la ley es cerrar todas las bocas y hacer que el mundo entero quede bajo
el juicio de Dios (o sea culpable ante Dios).
Implicaciones
He aquí algunas de las implicaciones a las que regresaremos después:
1) Todos en el mundo son culpables ante Dios.
2)
Ninguna boca en cualquier parte del mundo (desde la tribu primitiva,
hasta la sala de conferencia de la universidad) será capaz de levantar
una objeción legítima contra el juicio de Dios. Toda boca será cerrada.
3) Las bocas que levantan objeciones contra Dios ahora, un día serán silenciadas. Todas las bocas serán cerradas.
4) Por tanto, no teman la voz del hombre. Todas sus protestas cesarán. Témanle a Dios.
5)
Recuerden que sus propios corazones son pecaminosos y que sus propias
bocas serán calladas, así que, mientras haya tiempo todavía, vuélvanse a
Cristo y, como dice el versículo 22, reciban “la justicia de Dios por
medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él” ¿Ven ese
gran momento decisivo en los versículos 21-22? “Pero ahora, aparte de la
ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y
por los profetas; 22la justicia de Dios por medio de la fe en
Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia”.
Los Pasos del Argumento de Pablo
Pero
antes de que reflexionemos acerca de algunas de estas implicaciones más
de cerca, razonen conmigo acerca de la forma en que Pablo une sus
pensamientos en estos dos versículos (19 y 20). Estos asuntos del pecado
y de la ley y de la justificación son más importantes que cualquiera de
las cosas que usted oiga en las noticias hoy. Y si consigue que estos
grandes asuntos queden grabados en su cerebro y tallados en su corazón,
será un cristiano fuerte, sólido, duradero, profundo, y feliz.
En esta explicación pueden ver cuatro pasos muy claramente debido a la forma en que Pablo une sus pensamientos.
Paso
1: Versículo 19a: “Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a
los que están bajo la ley”. Así, los primeros y principales oidores de
la ley de Dios son los judíos que han sido llamados a recibir la palabra
de Dios (3:1).
Paso
2: versículo 19b “…para que toda boca se cierre y todo el mundo quede
bajo el juicio de Dios”. El objetivo y efecto de hablarle a un pueblo
escogido y privilegiado (los judíos) es cerrar las bocas de todos los
pueblos.
Paso
3: Versículo 20a: “[todas las bocas son cerradas] ya que por las obras
de la ley ningún ser humano será justificado delante de él”. Es por esto
que todas las bocas son cerradas. Regresaremos e intentaremos explicar
por qué es esto.
Paso
4: Versículo 20b: “[por las obras de la ley ningún ser humano será
justificado]…porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado”.
Por Medio de la Ley es el Conocimiento del Pecado
Labremos
ahora nuestro camino de regreso a través de este texto para ver cómo
funciona cada parte de este argumento: “…porque por medio de la ley es
el conocimiento del pecado” ¿Qué quiere decir esto? Ustedes podrían
pensar: Bueno, es fácil, significa que la ley nos habla del pecado; nos
enseña qué es el pecado y nos muestra cómo vivir y cómo no. La ley dice,
“No mentirás…No robarás…No matarás…” y así sigue.
Pero
no creo que sea eso lo que signifique. Porque ese significado no dejará
que el argumento funcione. El versículo 19b es la razón que explica el
19a. Probémoslo entonces: ‘Por las obras de la ley ningún ser humano
será justificado delante de él; porque la ley enseña qué es el pecado.
Porque la ley nos enseña a no robar, a no mentir, a no matar’. No creo
que esto funcione. El hecho de que la ley nos enseñe qué es el pecado,
no nos muestra porque no podemos ser justificados por las obras de la
ley. En el versículo 20b tiene que haber más que una mera información
acerca de la ley.
Podemos
verlo en Romanos 7:7-8, “¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En
ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley [Nota: he
aquí lo que significa Romanos 3:20b: la ley trae consigo el conocimiento
del pecado]; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera:
No codiciarás. 8Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento,
produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto”. Es
decir, sin ley el pecado descansa, en un amplio sentido, inactivo e
irreconocido.
Aquí
está: Por medio de la ley es el conocimiento del pecado (3:20b lo
dice); ¿Cómo? Bueno, cuando la ley se encuentra con un corazón no
regenerado (es decir, una persona sin el Espíritu Santo y sin fe), el
efecto es que la misma muestra la rebelión que yace en nuestros
corazones; hace que nuestra rebelión contra Dios y su ley, sea conocida;
la ley produce esto. El pecado se levanta en la presencia de la ley y
se muestra a sí mismo con vivos colores.
Es
como un adolescente que va al buzón a recoger la correspondencia. La
trae para adentro de la casa y la pone sobre la mesa. Hecha un vistazo,
no encuentra nada para ella, y comienza a retirarse. No hay ningún deseo
malsano aquí, ¿Bien? Pero luego nota en la parte superior de una de las
postales las palabras: ‘¡sólo para los padres!’. Repentinamente surge
un deseo por leer la postal. ¿Son esas palabras en la postal, pecado?
No. Pero por esas palabras viene el conocimiento del pecado. De repente
lo que yacía inactivo en el corazón, se muestra para estar ahí realmente
(el deseo de leer lo que no se debe leer).
Así
ocurre con la ley. Levanta la resistencia en cualquier parte del
corazón que el Espíritu Santo no gobierne. Recuerden de algunas semanas
atrás: Ley – Espíritu = Letra. Y la letra mata (cf. Romanos 7:6; 2da a
los Corintios 3:6).
Por las Obras de la Ley no Hay Justificación
Ahora
podemos ver la conexión con el paso tres de la explicación de Pablo
(3:20a). “por las obras de la ley ningún ser humano será justificado
delante de él” ¿Por qué? Porque donde quiera que la ley se encuentre con
un corazón no regenerado (sin el Espíritu), despertará resistencia, no
fe. Ella provoca el pecado, no lo vence, lo muestra, hace que sea
conocido: “porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado”.
Así que la ley no trae consigo justificación, trae condenación. No pone a
nadie a bien con Dios porque no tiene el poder para hacer eso. ¿Por
qué? ¿Por qué la ley solo saca a colación nuestra pecaminosidad y la
hace más evidente? ¿Por qué no tiene poder para traer, o dar justicia?
La
respuesta la encontraremos en Romanos 8:3: “Porque lo que era imposible
para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su
Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al
pecado en la carne”. Note: La ley no es defectuosa en sí.
Pero
Romanos 8:3 dice, es débil por la carne, o sea, a causa de nuestra
condición no regenerada. Es por eso que, por las obras de la ley, nadie
va a conseguir estar a bien con Dios. A la ley sin el Espíritu se le
llama “letra” y la letra mata (2da a los Corintios 3:6). Por si sola la
ley solo trae consigo pecado, no fe, y cuando lo hace, produce muerte,
no vida (Romanos 7:9-10). De modo que la ley no puede justificarnos,
solo puede condenarnos; a no ser que Cristo cargue con nuestra
condenación y derrame al Espíritu sobre nuestras vidas Ya tenemos los
pasos tres y cuatro: La ley despierta el pecado, no la fe, cuando se
encuentra con carne natural (el corazón no regenerado); y por tanto, por
las obras de la ley nadie será justificado. La ley no puede hacerlo. La
ley es débil por la carne (Romanos 8:3).
Por Medio de la Ley Vino el Conocimiento del Pecado
Ahora
bien, todavía retrocediendo en el argumento de Pablo, ¿Cómo estos dos
pasos (3 y 4) nos ayudan a entender en el versículo 19 los primeros dos
pasos en el argumento o explicación de Pablo? En el versículo 19 había
dicho que “todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley,
para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de
Dios [literalmente: culpable ante Dios]”.
Los
judíos han tenido tantas ventajas espirituales sobre los demás pueblos,
que si alguien pudiera beneficiarse de la ley de Dios, si alguien
pudiera ser justificado por medio de la ley de Dios, entonces
seguramente serían ellos. Pero no fueron justificados por las obras de
la ley. ¿Por qué? Porque por medio de la ley vino el conocimiento del
pecado (la ley era débil por la carne), solo despertaba pecado y
rebelión, no fe (Romanos 8:7-8; 9:32).
Si
esto fue lo que ocurrió entre el pueblo que tenía las más grandes
ventajas; si los judíos son tan pecadores que la “santa”, “justa”,
“buena”, y “espiritual” “ley de Dios” (Romanos 7:12,14) puede, por sí
sola, despertar pecado y rebelión, en lugar de fe, entonces no existe
razón alguna para creer que el resto del mundo respondería mejor. De
modo que la lección de la respuesta de Israel a la ley de Dios es que
toda boca es cerrada y todo el mundo es culpable ante Dios. Si Israel no
puede ser justificado por las obras de la ley, nadie puede.
Consecuencias
Ese
es el argumento de Pablo cuando llega al final de esta gran sección de
la carta a los Romanos. Así que escuchemos las implicaciones una vez
más.
1)
Todos en el mundo son culpables ante Dios. Esta es la gran lección de
estos tres primeros capítulos. Yo soy culpable. Usted es culpable. Todos
en su familia son culpables. Todos en su escuela y en su trabajo son
culpables. El dependiente de la tienda es culpable. El chofer del
ómnibus es culpable. Su vecino es culpable. Y todas las personas en
Yugoslavia, Kosovo, China, en Guinea, y en Honduras, son culpables ante
Dios. Esto debería hacerle tomar conciencia de sí mismo y de todos los
demás que conoce. Este es un hecho que no está en algún corriculun de
una escuela pública, aunque es un hecho más importante que cualquier
otro hecho que ellas enseñen. Aférrense a esta verdad, que haga de usted
un sabio y penetrante consejero, que haga de usted un guía hacia Dios.
2)
Ninguna boca en cualquier parte del mundo, desde la tribu primitiva
hasta la sala de conferencia de la universidad, será capaz de levantar
una objeción legítima contra el juicio de Dios. Toda boca será cerrada.
Dios ha puesto numerosos lecciones en el mundo para mostrarle al mundo
que somos culpables. Nosotros hemos visto al menos tres.
Una
en el capítulo uno, las lecciones de la naturaleza: Romanos 1:20,
“Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen
claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por
medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa”.
Otra
en el capítulo dos, las lecciones de la conciencia: Romanos 2:15,
“mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio
su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos”.
Y
ahora otra en el capítulo tres, el las lecciones de Israel, Romanos
3:19, “Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están
bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el
juicio de Dios”.
El
punto de todas estas lecciones para las naciones es que toda boca se
cerrará y no habrá ni una objeción legítima que sea levantada contra la
justicia de Dios en el día del juicio. Póngase a bien con él ahora,
porque ninguno expondrá un argumento contra él en el último día.
3)
Las bocas que levantan objeciones contra Dios ahora, un día serán
cerradas. Todas las bocas serán cerradas. ¡Oh, cuan grande son las
jactancias de los minúsculos hombres en estos días! ‘¿Dónde está Dios?’,
dicen. Pero solo por poco tiempo. Después perecen y se encuentran con
él. Y sus bocas son cerradas. Toda jactancia será silenciada. Como dice
Isaías 2:17, “La altivez del hombre será abatida, y la soberbia de los
hombres será humillada; y solo Jehová será exaltado en aquel día”.
4)
Por tanto no teman a la voz del hombre. Todas sus protestas cesarán.
Témanle a Dios. ¡Oh, oro para que Dios nos dé una forma totalmente
inundada en Dios de ver el mundo! ¡Oro para que miremos a cada escarnio
avasallador sobre Dios y digamos: esto será silenciado! “Aguarda a
Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová” (Salmo
27:14).
5)
Finalmente, recuerde que su corazón es pecaminoso, y que si no fuera
por el poder y la gracia regeneradora del Espíritu Santo, usted y yo
seríamos tan rebeldes como cualquier hombre en el mundo. Recuerde que su
propia boca será cerrada. Así que, mientras aun exista tiempo, vuélvase
a Cristo, como dice el versículo 22, reciba “a justicia de Dios por
medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él”.
El Gran Momento Decisivo
Consideren
el gran momento decisivo de esta carta en los versículos 21-22: “Pero
ahora, aparte de la ley [que es débil por nuestra carne rebelde], se ha
manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los
profetas; 22la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para
todos los que creen en él”.
Pero
ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios,
testificada por la ley y por los profetas; “la justicia de Dios por
medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él”.
Crea
en Cristo por su justicia. Confíe en él. Inclínese a él y no hacia
usted mismo. La justicia es un regalo. Usted no puede ganársela. Confíe
en él.
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