John MacArthur
A medida que viajo por el mundo, una de las preguntas que más me hacen
es: “¿Cómo puede un cristiano conocer la voluntad de Dios para su vida?”
La mayoría de nosotros reconoce que Dios tiene un plan para la vida de
todo creyente, pero a menudo parece haber cierto problema en determinar
cómo es este plan en un momento en particular. Hay bastantes libros,
folletos y sermones que tratan con este problema, y sin embargo, las
respuestas a veces parecen eludir hasta al indagador más persistente.
Ruego a Dios que esto le ayude a llenar algunos de los vacíos de una
manera nueva y práctica.
Uno puede buscar pautas definitivas en esta área pero termina
simplemente con una gran cantidad de ideas. Algunos, aparentemente,
piensan que han perdido la voluntad de Dios. ¡Por lo menos dicen que la
están buscando! Para ellos, Dios debe parecerles que está participando
en un juego de niños, en el que se ha escondido, su voluntad en algún
lugar donde no se ve y nos mantiene corriendo a través de la vida para
que tratemos de encontrarla. Y él está en el cielo diciendo: “¡Estás
cerca, estás cerca!”
Otros sugieren que la voluntad de Dios debe encontrarse a través de una
experiencia traumática. Voy por la calle, piso una cáscara de plátano y
me caigo sobre un mapa de la India, e inmediatamente le digo al Señor:
“Gracias por guiarme con claridad. ¡Comprendo! ¡Es la India!” O siempre
hay una voz del cielo o una visión en sus sueños que le dice que vaya a
Qatar.
También están aquellos que en realidad le tienen miedo a la voluntad de
Dios. Nunca olvidaré al atleta que se me acercó en el campamento Hume
Lake y dijo: “No estoy seguro de que quiera entregar mi vida a
Jesucristo porque tengo miedo de lo que me obligará a hacer”. Él tenía
la idea de que Dios quiere tomar atletas robustos, romperles ambas
piernas y forzarlos a tocar la flauta. Esto implica que Dios es una
especie de “aguafiestas cósmico” acabando con la diversión de todos y
echándoles a perder su gozo. La gente que tiene este punto de vista teme
en realidad que la voluntad de Dios sea una manera severa de vivir que
demandará el sacrificio de sus habilidades o posesiones más preciadas.
Luego tenemos a los que tienen la mentalidad del atleta conformista.
Hay cristianos que ven la voluntad de Dios como este atleta: Está bien
si logro ganar una carrera, pero si no, me conformo con participar. En
otras palabras: No corras con la intención de ganar, sólo hazte presente
en la carrera.
He leído en algunas fuentes de información que la voluntad de Dios es
la “convergencia fortuita de circunstancias e impulsos”.
Y así prosiguen las teorías.
En medio de este lío todavía nos preguntamos: “¿Cuál es la voluntad de
Dios? ¿Hay principios concretos que se puedan declarar de manera
sencilla y que realmente se puedan poner en práctica?” ¡Creo que sí! De
eso se trata todo lo que estoy escribiendo. ¿Puede uno saber qué trabajo
buscar, a qué escuela asistir, a qué chica o chico amar, qué decisión
tomar en cualquier situación que se dé?
Sí. Uno ya no tiene que preocuparse. La lucha casi ha terminado, la
búsqueda casi ha concluido. Comencemos con una suposición sencilla.
Puesto que Dios tiene una voluntad específica para nosotros, él debe
querer que nosotros la conozcamos. De ser así, entonces podríamos
esperar que él nos la comunicara de la manera más obvia. ¿Cómo? A través
de la Biblia, su revelación. Por lo tanto, creo que lo que uno
necesita saber acerca de la voluntad de Dios se ha revelado claramente
en las páginas de la Palabra de Dios. La voluntad de Dios es, de hecho,
muy explícita en las Escrituras. A medida que vemos algunos principios
bíblicos en las siguientes páginas, prepárese para una conclusión
inesperada y sorprendente que podría cambiar su vida.
Extraído del libro, “La voluntad de Dios” escrito por el Pastor John MacArthur y publicado por Editorial Mundo Hispano.
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