"Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo" ( Efesios 4:11-12)
lunes, 10 de septiembre de 2012
EL CONTROL DEL ESPÍRITU
Martyn Lloyd-Jones
Efesios 5:18
Volvemos a considerar este versículo porque es de crucial importancia para la vida cristiana. Ya hemos visto que este texto nos recuerda las características esenciales de la vida cristiana, esto es, que se trata de una vida de poder, de vigor, de alegría y felicidad, de jovialidad. Y también hemos visto que se trata de una vida que sólo puede ser vivida en y por medio y a través del poder del Espíritu Santo.
Procederemos ahora a verlo de una forma más directa. Debemos descubrir lo que significa ser llenos del Espíritu', y debemos tratar también de descubrir cómo ser llenos del Espíritu.
Quienes están familiarizados con este texto, y familiarizados en general con la enseñanza evangélica, sabrán que, desafortunadamente, este versículo se ha convertido en un tema de controversia. Esto se debe mayormente a que el versículo prácticamente se ha convertido en el lema de una posición teológica referente a la santificación y la santidad. Siempre es peligroso convertir un texto bíblico en un lema. Generalmente significa que ha sido extraído de su contexto y, por tanto, desde un punto de vista expositivo se puede decir que ha sido tratado con cierta violencia. Por lo tanto, recordemos esto y tratemos de librarnos de lemas y prejuicios y de puntos de vista que tal vez defenderíamos a cualquier precio con tal de demostrar que tenemos razón. Tratemos de librarnos de todo ello y acercarnos a estas palabras en su propia ubicación y contexto.
En primer lugar, estudiemos este versículo a la luz de usos similares en la Biblia. Siempre es un procedimiento sabio. Cada vez que en la Biblia encontrarnos una afirmación o una frase que de alguna forma resulte difícil, lo primero que debemos hacer es buscarla en otras partes de la Escritura, es decir buscar paralelos. Al hacerlo nos esperan ciertos descubrimientos.
El Primer punto, me parece, que debemos aclarar en nuestras mentes es que 'ser lleno del Espíritu' no es lo mismo que ser 'bautizados con el Espíritu'. Y es precisamente aquí donde suele producirse la mayor confusión.
Ser llenos del Espíritu no es lo mismo que ser 'sellados' con el Espíritu, lo cual yo consideraría como sinónimo de ser 'bautizados con el Espíritu'. El motivo de aclararlo es éste: el apóstol está exhortando a las personas a ser 'llenas del Espíritu' y a seguir siendo llenos de él. De dicho Espíritu el apóstol dijo en 1:13 que con él fueron 'sellados'. En dicho versículo leemos: "en él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa". Por eso, ser llenos del Espíritu Santo no puede ser lo mismo que ser sellados con el Espíritu. En 4:30 el apóstol les recuerda lo mismo al decir: "y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención".
Es importante mantener un claro concepto de esto. El 'bautismo' con el Espíritu, el 'sello' del Espíritu es una experiencia definidamente concreta. Mayormente está referida al tema de la seguridad y de la certeza: se trata de una experiencia muy definida. No es algo que 'recibe por fe'; una persona sabe si ha sido sellada o no con el Espíritu. No se puede ser bautizado con el Espíritu sin ser consciente de ello. Esto se ve con mucha claridad en el segundo capítulo de Hechos, y en varios otros capítulos del mismo libro. Ahora bien, el propósito de ese bautismo es sobre todo, capacitarnos para testificar con poder y denuedo. Ese fue el efecto inmediato que el bautismo del Espíritu tuvo sobre las personas, como se puede ver claramente en el segundo capítulo de Hechos. Habiendo recibido esta gran seguridad, esta gran claridad de visión, este conocimiento inmediato y directo de Dios y de Cristo, la persona está capacitada para testificar. Por supuesto, ésta fue la promesa que el Señor dio a los apóstoles: "y me seréis testigos" después de haber ocurrido estas cosas (Herí. 1:8). Por lo tanto, la confusión tiende a surgir porque en el segundo capítulo de los Hechos de los Apóstoles—que es un relato de como los apóstoles y otras personas fueron bautizadas con el Espíritu Santo—el término utilizado dice que fueron todos 'llenos' del Espíritu. Por esto la gente se apresura a concluir: "Ah, ahí se nos afirma que ellos fueron llenos del Espíritu y aquí, son exhortados a ser llenos, del Espíritu, de modo que ambas cosas son idénticas". Esto es dónde y cómo surge la confusión.
Lo que se describe en el segundo capítulo de Hechos es el 'bautismo con el Espíritu'. Ahora bien, el 'bautismo con el Espíritu' evidentemente incluye el ser 'lleno del Espíritu'. Sin embargo, se trata de algo más. Y en ello consiste, a mi parecer, la diferencia esencial. No puede ser 'bautizado con el Espíritu' sin haber sido 'lleno del Espíritu'. Pero bien puede ser 'lleno del Espíritu', puede estar lleno de él, sin experimentar 'el bautismo del Espíritu'. El bautismo es una experiencia distinta, concreta, especial. En cambio, como procederé a demostrar, el ser lleno del Espíritu es una condición continua, un estado en el cual uno debería estar siempre.
Ese es entonces el punto donde trazamos la más importante de nuestras distinciones: el sellamiento y el bautismo es una experiencia muy definida, en tanto que 'ser llenos del Espíritu' es más bien una condición continúa. En ese sentido estas cosas no son idénticas, es aquí donde difieren. Sin embargo, esto se aclarará a medida que vayamos avanzando.
Al volver nuestra atención al término 'llenos', término que hemos diferenciado del bautismo y del sello, descubrimos que el término mismo también es usado en dos formas diferentes. Reitero que es importante recordar claramente estas dos formas distintas. La siguiente es una de las formas en que se utiliza el término: se lee que ciertas personas fueron llenas del Espíritu a fin de realizar alguna tarea especial o peculiar que les había sido encomendada. Lo encuentra por ejemplo en el Antiguo Testamento en el caso de un hombre llamado Besaleel, un experto en el trabajo con diferentes metales y que por ese motivo fue utilizado en la construcción del tabernáculo. De ello se lee en Éxodo 31:3. Dios le dice a Moisés: "Y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte". Este hombre Besaleel fue lleno del Espíritu de Dios a fin de poder cumplir con aquella tarea particular. Aquella fue una investidura especial, un llenamiento especial del Espíritu a fin de que pudiera cumplir aquella tarea. Pero además hay otras evidencias interesantes de como la gente fue llena del Espíritu antes del día de Pentecostés. La profecía pronunciada con referencia a Juan el Bautista en Lucas 1:15 es ésta: "y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre". Luego se nos habla de Elizabet, la madre de Juan: "y Elizabet fue llena del Espíritu Santo, y exclamó a gran voz..." (Le. 1:41). Y lo mismo se nos dice acerca de Zacarías el padre de Juan el Bautista, en el versículo 77: "y Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo y profetizó...".
En cada uno de estos casos, como se puede observar, estas personas fueron llenas con el Espíritu Santo a fin de poder hablar o hacer alguna cosa. Es una investidura de poder para algún propósito especial.
El siguiente uso del término en el Nuevo Testamento, está, como ya he indicado, en Hechos 2:4: "y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen". Esta es una declaración única, porque según ella ambas cosas ocurrieron simultáneamente. Allí está el bautismo, además, o incluyendo el llenamiento; y es esto lo que los capacita para hablar en otras lenguas según el Espíritu les daba que hablasen. Aquí hay, sin embargo, un punto interesante. Aquel día de Pentecostés el apóstol Pedro junto a todos los demás apóstoles y sus seguidores fueron bautizados y llenos del Espíritu. Pero en Hechos 4:8 leemos lo siguiente: "entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo...". Aquí hay otro llenamiento. El hombre que ya había sido bautizado y lleno en el día de Pentecostés vuelve a ser lleno, lleno del Espíritu Santo para un propósito especial. Según Hechos 4 el propósito especial es que junto con Juan habían sido convocados ante las autoridades. Iban a ser juzgados por haber sanado a un hombre incapacitado que solía sentarse en la puerta del templo, La Hermosa. Ahora los apóstoles debían hablar. Entonces el Espíritu Santo vino sobre Pedro de modo que fue lleno del Espíritu a fin de poder hablar con autoridad y poder a las autoridades que los estaban sometiendo a juicio. El mismo Pedro vuelve a ser lleno. El punto que estoy subrayando es que hay una diferencia esencial entre el bautismo y el llena-miento. Sin embargo todavía estamos considerando el llenamiento del Espíritu en términos de una capacitación e investidura de poder con el propósito de realizar una tarea determinada.
Tómese otro ejemplo. Después del juicio, Pedro y Juan regresaron a su grupo, a la iglesia, e informaron lo que había sido hecho con ellos, y todos juntos comenzaron a orar. Luego, en Hechos 4:31 se nos dice que: "El lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios". Nuevamente la misma experiencia. Esta gente ya había sido bautizada y con el bautismo fueron llenas, pero aquí vuelven a ser llenas otra vez. Es algo que se puede repetir muchas veces. En efecto, hay otro ejemplo llamativo en relación con el apóstol Pablo. En Hechos 9 tenemos el relato de su conversión y de su bautismo con el Espíritu. Pero en el capítulo trece encontramos a Pablo hablando, y esto es lo que nos dice el versículo nueve: "Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos... ". Lucas, el historiador está contando de un hombre, un brujo que asistía a cierto oficial romano. El apóstol decidió amonestar al hombre por las palabras que había dicho. Entonces se nos dice que Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijó en él los ojos. Pablo fue 'lleno' para poder hablar a este hombre y amonestarlo severamente.
A la luz de todo eso es evidente que estamos tratando con una experiencia definida. Todas estas personas eran conscientes del hecho de que el Espíritu Santo había venido sobre ellos, y que habían sido investidos de nuevo poder y con autoridad. Sabían perfectamente lo que había ocurrido. De modo que esta experiencia describe algo que nos ocurre; una experiencia en la que somos conscientes de recibir poder para un propósito específico. Por eso, decimos que esto es algo distinto y claro.
Ahora bien, gracias a Dios, esta experiencia no está limitada al Nuevo Testamento. Léase las biografías de los grandes predicadores en la iglesia a lo largo de los siglos y especialmente en tiempos de avivamiento y despertar. Verá que esta experiencia se repite sin fin. Un hombre que está predicando repentinamente comprende que el Espíritu Santo de Dios ha venido sobre él y que se ha apoderado de él. Ha sido sacado de sí mismo, investido de un discernimiento y de una comprensión y de un poder y habilidad para hablar con convicción; y grandes cosas ocurren alrededor. El está completamente consciente de esto y así también los que le escuchan. A lo largo de la historia de la iglesia cristiana hay numerosos ejemplos de esto.
Gracias a Dios, esto no está limitado a la historia. Por la gracia de Dios todavía sigue ocurriendo. Todavía viven personas que saben de esto y que se regocijan en ello, hombres que sirven con honestidad y sinceridad a Dios y que están conscientes, de tiempo en tiempo, de esta experiencia. Esta es, por lo tanto, una forma en que se utiliza el término mencionado; todas estas personas fueron llenas del Espíritu e investidas de un poder y una habilidad fuera de lo común.
Ahora surge esta pregunta: ¿Es éste el significado de las palabras en Efesios 5:18? No creo que sea así; no debemos dejarnos engañar por la mera similitud de la expresión. Pero entonces, ¿qué es? Sugiero que aquí se describe un estado o una condición. Quizá la mejor manera de comprenderlo será recordando lo que se nos dice de nuestro Señor en Lucas 4:1. Allí leemos que: "Jesús, lleno del Espíritu Santo... fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo". Ahora bien, esta es una afirmación acerca de nuestro Señor, que fue 'lleno del Espíritu Santo'. De la misma forma, en Juan 3 se nos dice de él: 'pues Dios no da el Espíritu por medida'. El siempre estaba lleno del Espíritu en toda su plenitud.
Pero consideren algunas otras declaraciones. Tómese, por ejemplo, lo que leemos acerca de Esteban en Hechos. El fue uno de los hombres escogidos, según se nos dice en el capitulo 6, para atender diferentes asuntos a fin de que los apóstoles pudieran dedicarse a la oración y a la predicación de la Palabra. Y esto es lo que leemos acerca de él: 'Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo'. El estaba lleno del Espíritu Santo. Aquí no se afirma que en un momento dado haya sido lleno del Espíritu para cumplir cierta tarea. No, fue más bien escogido para cumplir esta tarea por ser un hombre que ya era 'lleno del Espíritu Santo'. Pero considere esta otra afirmación referida a él que se encuentra en Hechos 7:55. Aquí está en juego la vida de Esteban, y es esto lo que leemos: "pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios..."
Ahora bien, para mí esta es una afirmación dudosa, dudosa en este sentido, que no estoy seguro si ponerla en la categoría que estamos considerando o en la categoría previa. En realidad cuadra con la misma facilidad en ambas categorías. Esteban normalmente estaba lleno del Espíritu Santo, pero debido a las circunstancias especiales, debido a la crisis en que se hallaba, a pesar de ser lleno del Espíritu, fue nuevamente 'lleno del Espíritu Santo'. Esto significa que a pesar de haber estado lleno del Espíritu Santo, hubo otra manifestación, otra 'investidura' de poder, otra experiencia de ser 'lleno' hasta rebalsar. De esta manera se le concedió una habilidad particular para hacer frente a sus verdugos y acusadores y para hablar la Palabra de Dios con libertad y convicción. Por ese motivo esta declaración es interesante. Pero considérese también la afirmación referida a Bernabé, el compañero de Pablo. En Hechos 11:24 leemos lo siguiente acerca de Bernabé:
"Era varón bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe". Era un hombre semejante a Esteban. Era lleno de fe y también lleno del Espíritu Santo. Finalmente, termino con una afirmación referida a los discípulos como grupo. En Hechos 13:52 leo lo siguiente: "y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo".
Ven la distinción. En estos casos—y en el caso de Hechos 7:55 que es un ejemplo un tanto especial—no estamos considerando a personas que son investidas de un 'poder' para cumplir una tarea particular. En cambio, aquí se nos da una descripción del estado normal de estas personas, su forma de vivir. Tenemos aquí una descripción del 'estado' espiritual y moral. Aquí no es tanto una cuestión de poder como de la forma de vivir de un hombre. Estaban fue escogido. ¿Por qué? Porque era un hombre 'lleno de fe y lleno del Espíritu Santo': Esa era la reputación que Esteban tenía entre la gente, de manera que llegado el momento de escoger a los diáconos ellos dijeron: Ahora bien, he aquí un hombre que es lleno de fe y lleno del Espíritu Santo. Por el mismo motivo fue escogido Bernabé. Y acerca del grupo de los discípulos leemos que ellos fueron 'llenos de gozo y del Espíritu Santo'.
Entonces tenemos una diferencia obvia entre estas dos declaraciones que a primera vista parecen tan similares. Y la importancia de reconocer la diferencia entre ambas expresiones es que no siempre hemos de esperar que se trate de un llenamiento especial para cumplir una tarea especial. Esa es una experiencia que viene y va. Pero de nosotros se espera que seamos siempre 'llenos del Espíritu'. Esta es, pues, la importancia de distinguir el significado de ambas afirmaciones. Y de esta manera hemos llegado a establecer otro punto. Un hombre que es lleno del Espíritu Santo puede repetidamente ser lleno del Espíritu Santo para un propósito especial. Esto lo he ilustrado mediante el caso de Esteban al ser juzgado. También lo he ilustrado con el caso de los mismos discípulos durante el Día de Pentecostés.
A la luz de todos estos pasajes, ¿acaso no es obvio que el significado del versículo que estamos considerando—Efesios 5:18—es el segundo de los mencionados? Aquí se nos relata un estado o una condición. En efecto, creo que, sin lugar a dudas, esto puede ser probado de la siguiente manera: "No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu". El tiempo del verbo es de suma importancia, y aquí se trata del presente, del presente continuo. La traducción correcta de este versículo es la siguiente: "No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, sino continuad siendo llenos del Espíritu, sed perpetuamente llenos del Espíritu. Dejad que ese estado prosiga, dejadlo continuar, permitid que esa sea su condición constante". Este es el presente continuo. Afirmo que por el hecho de ser el presente continuo su significado no puede ser el primero, que se refiere claramente a algo que viene, que viene y vuelve a venir, como ocurrió con Pedro y con Esteban y como también ocurrió con el apóstol Pablo en diferentes pruebas y circunstancias críticas. El hecho de ser lleno del Espíritu Santo para una tarea es algo que viene y va; pero esta condición de vivir lleno del Espíritu tiene el propósito de ser una condición constante y permanente que no varia ni cambia. En otras palabras, lo que aquí se nos dice es que siempre hemos de ser como Esteban, como Bernabé, como Pablo y otros, esto es, 'llenos del Espíritu'.
Es de vital importancia dejar esto bien establecido porque, de lo contrario, no habrá sino confusión. Ya hay gran confusión al respecto de esto y la gente está esperando la experiencia de ser llenos, porque tienen un concepto equivocado de esta enseñanza en particular. Entonces nosotros hemos dejado establecido lo que significa en términos del uso típico del Nuevo Testa-mentó. Pero ¿qué significa en la práctica? He aquí lo práctico para nosotros. ^ A mi juicio, la forma de considerar esto es tener en cuenta que el Espíritu Santo es una persona. El Espíritu Santo no es simplemente una influencia. Muchos hablan de ser llenos del Espíritu como si el Espíritu Santo fuese alguna especie de líquido. Dicen tener una 'fuente vacía', un recipiente vacío, en el cual se ha derramado el Espíritu. Eso es totalmente erróneo porque olvida que el Espíritu Santo es una persona. El Espíritu Santo no es una substancia, ni un líquido, ni un poder semejante a la electricidad. Todos nosotros tendemos a caer en este error. Incluso tendemos a referirnos al Espíritu Santo como si fuese 'una cosa', olvidando que el Espíritu Santo es la tercera persona de la bendita Santa Trinidad. Nuestros conceptos sobre ser 'llenos del Espíritu' van por caminos totalmente equivocados porque precisamente hemos olvidado que él es una persona. Pero, siendo así, ¿por qué usa la Biblia términos como 'derramado' y 'esparcido'? Por supuesto, estas no son sino figuras. Las Escrituras están ansiosas por hacernos entender la idea de que la influencia del Espíritu sobre nosotros es poder. Nosotros hablamos de la 'influencia' de la personalidad de un hombre; pero no se trata de una substancia sino del hombre que produce esa influencia. Estos no son sino términos y expresiones usados para poner en forma vivida la verdad ante nosotros, para que podamos comprender las variaciones en la fuerza de una influencia y poder personal. Cuando esta influencia se expresa poderosamente es como si fuese 'derramada', 'esparcida'; sin embargo, no debemos tomar literalmente una analogía o ilustración para comenzar a considerar esa influencia de algún modo materialista. La influencia es la influencia de la persona, de la persona del Espíritu Santo mismo.
Entonces, ¿qué significa ser 'lleno' en este sentido? Voy a citar una definición que se encuentra en el léxico griego de Thayer. Esta es una obra de autoridad aceptada. La definición dice así: "Aquello que se posesiona total-, mente de la mente, se dice que la llena". Esta es una expresión corriente. Cualquier cosa que toma posesión de mi mente, se dice que llena mi mente. Del mismo modo en la conversación cotidiana decimos estar 'llenos' de algo. De pronto alguien ha mostrado un nuevo interés en algo—"Ah, está lleno de ello, no habla de otra cosa". Eso es, la persona está llena de ello; o bien hablamos de lo mismo en términos de una persona. Si encuentra a alguien que siempre está hablando de otra persona, dice: "Ah, él está absolutamente lleno de fulano de tal". Habla de la influencia de persona 'A' sobre persona 'B' y dice que la persona 'B' está llena de 'A' porque esa persona habla sin cesar de la otra. En otras palabras, esa es la forma en que expresamos que la influencia de una persona controla a otra persona.
Eso es lo que respecta a las personas. Pero permítanme ponerlo de esta manera: considere la analogía del mismo apóstol aquí: "No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, antes bien sed llenos del Espíritu". ¿Qué dice de una persona que está 'ebria'? Se dice, 'está bajo el efecto de la bebida'. De manera que en un sentido lo que el apóstol Pablo está diciendo es esto: "No estén ustedes bajo el efecto del vino; estén bajo el efecto del Espíritu Santo"; ese es exactamente el significado. 'Ser lleno' significa 'estar bajo la influencia de'. Una persona llena de vino, en lo cual hay disolución, una persona 'empapada' del vino, está bajo la influencia del vino. Muy bien, Pablo dice, no estén bajo la influencia del vino, sino bajo la influencia del Espíritu Santo. Es exactamente la misma expresión.
Estar bajo 'influencia de' significa que toda nuestra personalidad (nuestra mente, corazón y voluntad) está siendo controlada por otra influencia o poder. Una persona que está bajo la influencia de la bebida está totalmente bajo esa influencia; su mente es afectada e influenciada, y lo mismo ocurre con su corazón y voluntad. No se preocupe por la farmacología exacta de esto; se trata de una expresión pictórica. Como hemos visto, lo que en realidad ocurre en el caso de la persona llena de vino, no es tanto que esté bajo la influencia del vino, sino que el vino neutraliza las influencias más elevadas y j mejores que operan en él. En la práctica, el resultado es el mismo. Pero ésta es la analogía: así como la mente, el corazón y la voluntad de una persona son afectados por ese vino, así nosotros hemos de estar bajo la influencia y / ser afectados en mente, corazón y voluntad por el Espíritu Santo. La persona que está bajo la influencia del vino ya no se puede controlar. Muy bien, dice Pablo, dejen que el Espíritu Santo los controle. Ese es el significado de ser llenos del Espíritu. No se trata de algo que es derramado en mi interior de modo que yo tenga que vaciar primero la fuente para luego recibirlo.... Esa forma de pensar es totalmente errónea y hace violencia a la persona del Espíritu. No, la exhortación es ésta: "Sigan siempre siendo controlados por el Espíritu Santo". Así como llega a llenarse de cierto tema o Y de una persona en la cual tiene interés, así esté lleno del Espíritu Santo, j Entonces, si ese es el significado, la siguiente pregunta que surge es ésta: ¿cómo es posible esto? ¿Cómo puede una persona ser llena del Espíritu? Aquí hay un asunto de suma importancia. Lo primero que notamos es que se trata de un mandamiento, un imperativo, 'sed llenos', 'sigan siendo llenos' del Espíritu, 'sigan siendo controlados por el Espíritu Santo'. Por lo tanto, la conclusión ineludible es que no se trata de una experiencia. Puesto que es un mandamiento, no es una experiencia. Por el hecho de estar en el presente v continuo no se trata de alguna crisis, no se trata de alguna experiencia crítica, y por lo tanto, no debe ser buscado como 'una bendición'. Hay muchas personas que van de reunión en reunión esperando recibir 'la bendición' de ser 'llenos del Espíritu'. A veces, al final de la reunión son invitadas a pasar al frente para 'recibir' la plenitud del Espíritu. Pero, sin lugar a dudas, eso significa hacer completa violencia al lenguaje aquí utilizado y a la analogía/ entera contenida en la enseñanza de las Escrituras. Esta no es una experiencia crítica, este es un estado o una condición en la cual hemos de vivir siempre, permanentemente. Siempre deberían ser así, dice el apóstol; y entonces nos da el mandamiento de ser así. Deduzco, entonces, que no se trata de algo que nos ocurre; esto es algo que nosotros controlamos y que nosotros determinamos. Así como una persona decide y controla si va a llenarse de vino o no, así también controla y decide si va a seguir o no siendo controlada por el Espíritu. Por eso la persona recibe un mandamiento, un imperativo, una exhortación. Por lo tanto, debemos dejar de pensar en ello en términos de 'tener una experiencia'. Nuevamente permítanme ponerlo de esta manera para expresarlo con mayor claridad. Lo ocurrido a los discípulos en el día de Pentecostés fue una experiencia, y no solamente lo supieron ellos, sino que todos los demás lo supieron. Lo ocurrido a Cornelio y a su casa, cuando el Espíritu Santo cayó sobre ellos, fue una experiencia y todos fueron conscientes de ello. Lo ocurrido a la gente en Samaria cuando Pedro y Juan descendieron de Jerusalén y les impusieron sus manos para orar por ellos, fue una experiencia y ellos y todos los demás fueron conscientes de ello. Lo mismo ocurrió con la gente mencionada en Hechos 19:1-6. Ser 'sellados', ser 'bautizados' con el Espíritu es una experiencia precisa. Es algo que no controlamos; es totalmente la obra del Señor. Es algo que El hace en nosotros. Pero este llenamiento es algo que claramente controlamos nosotros; y por eso, es expresado para nosotros en forma de un mandamiento o exhortación, 'sigan siendo llenos y controlados por el Espíritu'. En otras palabras, debemos librarnos de cualquier noción de pasividad en esto; no sé limita a esperar que esto ocurra. Nosotros tenemos el poder de determinar si hemos de ser llenos del Espíritu o no. ¿Está claro? No tenemos el poder de determinar si vamos a ser regenerados o no, no tenemos el poder de determinar si vamos a ser bautizados con el Espíritu Santo o no, pero sí tenemos j el poder de decidir si vamos a seguir siendo llenos del Espíritu o no. Confundir esto con el bautismo del Espíritu no es sino una grave perversión de las Escrituras. Esta no es una experiencia que solamente espera, o por la cual ora, o la cual anhela. En cambio, si tenemos ansias de seguir siendo llenos del Espíritu, hay algunas cosas que hemos de hacer. ¿Cuáles son?
Primero, permítanme enumerar las negativas. Si yo he de seguir siendo lleno del Espíritu, no debo contristar al Espíritu. Esa expresión la encontramos en Efesios 4:30: "y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención". ¿Qué significa esto? Significa que si nos sometemos a cualquier cosa opuesta al Espíritu, ya no estaremos bajo el control suyo. Si yo permito que mis deseos y pasiones me controlen, ya no me controlará el Espíritu Santo. "El deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí" (Gá. 5:17). Si yo deseo ser lleno y controlado por el Espíritu, debo evitar que me controlen mis deseos y pasiones y malos apetitos. Tampoco debe controlarme el diablo. Debo resistir al diablo y también debo resistir al 'mundo'. Eso es obvio; no debo contristar al Espíritu. Si yo vivo una vida de pecado, lo estoy contristando; y si El está entristecido, no me controla. En ese caso se retira de mí. Estamos tratando, recuerden, con una persona. Por eso debo tener mucho cuidado y, desde el punto de vista negativo, no contristarlo en ninguna forma, en ninguna manera. El Espíritu Santo es comparado con una paloma: apacible y sensible.
Del mismo modo, tampoco debo 'apagar' al Espíritu. El Espíritu está en el interior de una persona, estimulándola, dándole ideas, produciendo pensamientos y haciendo sugerencias. Cada vez que me rehúso a ello o lo rechazo, cada vez que digo "no, espera un momento, primero quiero hacer esto y luego..." estoy apagando al Espíritu. Y en esa misma medida estoy dejando de ser controlado por el Espíritu. Esto es algo voluntario, algo que está bajo mi control. Si lo rechazo deliberadamente, si deliberadamente hago cosas que El no aprueba, estoy dejando de ser controlado por el Espíritu. En tal caso no disfrutaré las bendiciones que vienen por el hecho de ser controlado por el Espíritu.
Pero vayamos a las cosas positivas. Estas son las más importantes. Las negativas, seguramente, son auto evidentes. No puede estar lleno de vino y del Espíritu Santo al mismo tiempo; no puede ser lleno de pecado y del Espíritu Santo; ambos son mutuamente incompatibles. "No hay comunión entre la luz y las tinieblas, entre Dios y Belial" (2 Co. 6:14-16). Claro que esto es fundamental. Debemos dejar de entristecer al Espíritu, debemos resistir al diablo, debemos controlar el cuerpo, debemos luchar contra los vestigios y remanentes de pecado que están en nosotros. Esa es la primera parte, pero es una parte negativa.
¿Cuál es la parte positiva? Es esta, y no hay nada más importante que ella —debemos comprender que El está en nosotros. El Espíritu Santo está en cada cristiano. "¿O ignoráis", dice el apóstol a los corintios, "que vuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?" (1Cor. 6:19). Esto es lo primero. Y por el hecho de olvidarlo constantemente, no somos llenos del Espíritu y no somos controlados por él. Para utilizar las palabras de un himno, él está dentro de nosotros, 'un huésped lleno de gracia y dispuesto'. :
¿Ha notado cómo lo expresó nuestro Señor? El Señor estaba por dejar a sus: discípulos y su estado de ánimo estaba decaído. Entonces él dijo: "No se turbe vuestro corazón". No se entristezcan. "No los voy a dejar sin consuelo", lo que significa, "No los voy a dejar como huérfanos, les enviaré otro consolador" (Jn. 14). "Voy a enviarles a alguien que hará por ustedes lo que yo estuve haciendo mientras estuve con ustedes. Cuando ustedes se vieron en dificultades se volvieron a mí, ustedes me han planteado sus preguntas. Yo siempre estuve aquí para responderles. Por el hecho de afirmar que me iré, ustedes dicen: '¿qué haremos ahora?', pero no se preocupen, yo les voy a enviar 'otro consolador'. Voy a enviarles otro abogado, alguien que estará siempre con ustedes, en ustedes, siempre estará con ustedes para dirigir y guiarlos y hacer todo lo que ustedes necesitan". El modo de seguir siendo controlados por el Espíritu Santo es recordar que El está presente 'un huésped lleno de gracia y dispuesto' dentro de nosotros, morando en nuestro interior. Hemos de repetirnos a nosotros mismos estas Escrituras. Deberíamos comenzar nuestro día diciéndonos algo semejante a esto: "El Espíritu Santo está habitando en mí, él está en mi cuerpo; mi cuerpo es el templo del Espíritu Santo quien está viviendo y habitando en mí. Debo recordarlo".
Permítanme usar una ilustración sencilla. ¿Qué hacen los padres que tienen hijos pequeños cuando un huésped o un amigo están con ellos en casa? Los niños tienen la tendencia de despertarse temprano de mañana. ¿Qué les dicen los padres entonces? Les decimos: "Guarden silencio para no molestar a nuestro huésped". Les recuerdan que este huésped está en la casa y les dicen a los niños: "Ahora tengan cuidado, no griten, manténganse quietos, comprendan quién está en la casa". Eso es precisamente lo que nosotros hemos de hacer para seguir siendo controlados por el Espíritu Santo. Hemos de recordar que él está presente, él está en mí, él habita en mi interior. Sin ser conscientes de esto, nunca seremos controlados por él. Debemos recapacitar sobre esto, debemos recordárnoslo y seguir haciéndolo así.
Además, hemos de desearlo, hemos de sentir sed por él y por su compañerismo y comunión. ¿Ha notado con cuánta frecuencia el Nuevo Testamento habla de la 'comunión del Espíritu Santo'? Considere la bendición: "La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo, sean con todos vosotros" (2Cor. 13:14). Es preciso que se nos recuerde este compañerismo, debemos nosotros mismos recordarlo y buscarlo. Si él está en mí, no sólo debo ser consciente de ese hecho sino también tener comunión con él, debo tener compañerismo con él. Debo consultar con él, debo considerar su presencia y pedirle que se manifieste más y más en mí. Así es como uno es lleno del Espíritu.
Luego también debo prestar cuidadosa atención a todos sus impulsos: "Ocupaos de vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer". ¿Cómo es que lo hace? Dios lo hace a través del Espíritu Santo. "Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer". Si alguna vez siente un repentino deseo de leer la Palabra de Dios, ese es el Espíritu Santo que está obrando en su ser. El está adentro de su ser, él lo está impulsando. Obedézcale; vaya y hágalo.
Si se siente llamado a orar, vaya y hágalo. Deje lo que está haciendo; no posponga su obediencia. El lo ha llamado de manera que deje todo lo demás; haga lo que él le pide. Seamos sensibles a sus impulsos. Esa es la forma de estar más y más bajo el control del Espíritu. Cuanto más le obedezcamos, tanto más él nos indicará sus deseos, tanto más nos impulsará. De modo que debemos ser cuidadosos y meticulosos en obedecer cada uno de los mandatos o peticiones, a cada uno de sus impulsos y a cada una de las necesidades que vienen de parte de él en nosotros.
Todo esto ocurre constantemente en nuestro interior. El quiere dirigirnos, él quiere guiarnos. El lo hace constantemente. Constantemente está ansioso de mostrarnos más y más del Señor Jesucristo. Permitámosle hacerlo. ¿Acaso no somos todos culpables de apagar sus impulsos en cuanto a asistir a la casa de Dios, leer las Escrituras, orar o mil y una cosas más? Estos son los impulsos del Espíritu Santo que quiere conducirnos y guiarnos y controlarnos y dirigirnos. Préstele atención. Permítale trabajar. Ese es el significado de la presente exhortación.
Esto no se recibe a modo de una experiencia. ¡Casi preferiría que así fuese! ¡Todo sería mucho más sencillo! Pero éste es el método de Dios. Es un asunto de una relación personal; y como cristianos somos criaturas responsables. El no va a hacerlo todo por nosotros mientras nosotros simple-Y mente permanecemos pasivos. No todo ha sido maravillosamente hecho para nosotros de manera que ya no haya lucha. ¡Sí, hay lucha! El mundo y la carne y el diablo todavía están allí y debemos resistirles. Y nosotros debemos escucharle positivamente y darle tiempo y atención a la tarea.
En estos asuntos no hay términos medios. Esto no es algo que se recibe en un paquete 'listo para usar', todo completo. No, ese es el método de las sectas; pero esa no es la enseñanza del Nuevo Testamento. Aquello es psicología y no la enseñanza de las Escrituras.
Preste atención a los impulsos del Espíritu y preste atención a la Palabra, a la Escritura. ¿Qué es esta Palabra? Es la Palabra del Espíritu Santo, él es su autor. "... sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo" (2 P. 1:21). Nada de esto es de interpretación privada; esto no es producto del hombre; es la Palabra de Dios. Digo que es para leer, para estudiar, para devorar, para entender, para dedicar su tiempo y atención. ¿Acaso está utilizando cada oportunidad que se le presenta para entender esta Palabra? ¿Acaso un culto religioso por semana es suficiente? ¿Cuántas veces prestamos atención a la exposición pública, y al estudio privado a fin de entenderlo? Esa es la forma de ser guiados por el Espíritu: ¡conocer su Palabra y todos sus mandatos! ¡Prestarle atención! ¡Ser sensibles a ellos y luego obedecerlos! ¡obedecer la Palabra de Dios! El Espíritu Santo se alegra cuando cualquiera de nosotros toma una palabra de las Escrituras y la aplica en la práctica, cuando le permitimos gobernar nuestras decisiones, nuestras acciones y todo nuestro comportamiento.
Estos son entonces algunos de los principios. Solamente he mencionado las principales formas en que hemos de ser llenos del Espíritu. Se trata de una sumisión voluntaria de ser controlados por el Espíritu Santo de Dios en la totalidad de nuestra vida, mente, corazón y voluntad.
¿Y a dónde conduce ello? Eso es lo que el apóstol sigue diciendo a continuación. Significa que el fruto del Espíritu será manifestado en nosotros. Donde quiera que él esté en control, sus frutos son evidentes y obvios— "amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza". ¡Ellos son! Y llegan a ser evidentes. Y también todas las cosas que el apóstol sigue enumerando a partir del versículo siguiente, Efesios 5:19. Todo lo referido a nuestra conducta en la casa de Dios, en nuestro trato el uno con el otro, esposos y esposas, padres e hijos, jefes y empleados. Ese es el tipo de vida que llevan aquellos hombres y mujeres cuya mente, corazón y voluntad son controlados por el Espíritu Santo. Sigan adelante, siendo controlados por el Espíritu Santo que mora en nosotros como 'un huésped lleno de gracia y dispuesto'.
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